Indudablemente, pasará a la historia más por su figura social que por la futbolística. Prevalecerá puesto que es la que le convirtió en un icono mundial. De hecho, muchas de sus actuaciones en el campo, eran miradas con el prisma de que lo hacía para cumplir con patrocinadores y esponsors. Pero David Beckham fue un futbolista notable. Consciente de sus virtudes y sus limitaciones. Trabajador, serio, honrado y comprometido allá donde jugó. Desde Manchester, al Real Madrid, a Los Angeles Galaxy, Milán o el Paris Saint Germain en su última etapa. Se retira a los 38 años con un palmarés formidable, 1 Copa de Europa, 1 Intercontinental, 5 Premier League, 1 Liga Española, 1 Ligue francesa e incluso dos títulos ligueros en su aventura americana. Además de superar el centenar de partidos con la Selección Inglesa y disputar tres mundiales (anotando en los tres campeonatos).
A Beckham le fue superando su imagen publicitaria. Su matrimonio con Victoria Adams, miembro de las Spice Girls le puso en el disparadero. Y su imagen ya no se detuvo. Contratos millonarios. Autentico ídolo en Asia, hasta el punto que mucha gente la única palabra que sabía pronunciar en inglés era su nombre. Hasta se hacían peliculas queriendo ser como él...
Conmocionó su abandono del United, tras muchos años a gran nivel en Old Trafford, Champions incluida. Recaló en el Real Madrid Galáctico de Florentino que comenzó a descomponerse. Solo el último año, tras ser apartado por Capello, que luego dio marcha atrás su decisión conquistó el título liguero español. Ya había anunciado su marcha a Los Ángeles, pero cuando paraba la MSL se comprometió a jugar varias campañas con el Milan. Todo con tal de mantenerse en forma y seguir entrando en los planes de la Selección. Este 2012, tras levantar, de nuevo el título americano, anunciaba su regreso a Europa, al PSG. Renunció a su salario que fue donado integramente a obras benéficas. Con el PSG, no gozó de excesivo protagonismo. Ganaron el título pero su presencia, tanto en Liga como en la Champions donde cayeron ante el Barça fue escasa... De la Selección ya había dejado de contar hacía tiempo. El pasado verano, todo el mundo contaba con verle en la Selección Británica que competiría en los Juegos Olímpicos de Londres. Se preparó a conciencia. Participó en todos los actos promocionales como gran reclamo, y más siendo londinense, pero para sorpresa de todos, Stuart Pearce no le incluyó entre los convocados a formar parte del combinado unificado. Aún así, Beckham siguió promocionando los Juegos, sin quejarse.
Con él se despide el primer futbolista global universal. El primer gran icono del fútbol moderno. El de la trascendencia mundial que ha alcanzado este deporte. En el que ya no se piensa en el aficionado local, sino en como vender el producto en los Cinco Continentes. Importa más la tele que la grada. El poder vender camisetas, incluso como bien más preciado que anotar un gol. Beckham no ha sido el mejor futbolista desde que se implantó este, pero sí el que más enganchó, vendió y resultó a nivel mundial. El primer y mayor futbolista global nos deja. Y aunque a la historia pasará más por su faceta de hombre anuncio, sería injusto que ocultase su tamaño como jugador. Por cierto... que cual Michael Jordan... Ya se empieza a especular lo que podría suponer un regreso de Beckham en unos meses. Es lo que tienen las figuras...
























