viernes, 11 de noviembre de 2011

Guus Hiddink, el maestro

Guus Hiddink está considerado uno de los mejores entrenadores del Mundo. Además de que le avala una brillante trayectoria en la que ha dirigido entre otros a PSV, Real Madrid, Chelsea o Fenerbahce, equipos top de sus respectivos países y en su palmarés figuran 1 Champions League, 1 Copa Intercontinental, 5 Ligas holandesas y 5 torneos de Copa entre los Paises Bajos e Inglaterra, su faceta se ha visto acompañada, además, como un experto en sacar el máximo de Selecciones nacionales. Semifinalista con Holanda en 1998 y con Corea del Sur en 2002 en los Mundiales, misma ronda con Rusia en la Eurocopa de 2008, clasificación y plantarse en octavos con una débil Australia en 2006... ahora centra sus esfuerzos en Turquía. Pero, su carrera, y su vida en general, ya recogen un halo carismático que le engrandece.

Nació en Varsseveld, a unos 100 kilómetros de Amsterdam, en una localidad holandesa de unos 6000 habitantes, cercana a Arhem y próxima a Alemania. En esta región fue famosa la ofensiva aliada durante la II Guerra Mundial conocida como Operación Market Garden. Se trataba de controlar los puentes holandeses para aislar los contingentes nazis. Por aquel entonces, Gert Hiddink, era un rostro que disfrutaba jugando al fútbol, Limpio de sangre judía y sin inquietudes políticas, fue designado por los alemanes para distribuir los cupones de alimentos en la población de Varsseveld. Desde su puesto, fue testigo de las barbaries cometidas, y aprovechó su situación para manipular censos para conseguir más comida, ayudar judíos, hacerles llegar sustento e incluso llegó a ocultar a tres de estos en su propia casa para evitar que cayeran en manos nazis en plena "solución definitiva". Su osadía, fue aún más lejos, le llevó a ayudar a dos pilotos aliados derribados, a los que fue a buscar en bicicleta antes de que fueran detectados por los alemanes y utilizó sus influencias para devolverles a zona segura. El propio Eisenhower agradeció tales actos que hubieran conllevado una muerte segura. Uno de los puentes próximos a su domicilio se bautizó como Hiddinkbrug en su honor.
Tercero de sus seis hijos, nació en 1946, Guus Hiddink. Ya con la guerra finalizada, y con su padre pudiendo retornar a su labor deportiva, primero como futbolista, más tarde como árbitro. Guus se educó en ese ambiente, orgulloso del compromiso de su padre y apasionado por el fútbol. Como jugador no destacó en exceso. Un centrocampista vulgar que llegó a militar en el PSV Eindhoven dos campañas pero que siempre se movió en equipos menores, no fue internacional e incluso llegó a aventurarse en la liga norteamericana, mostrando un incipiente cosquilleo de entrometerse en causas futbolísticas poco habituales. Pero pronto supo que su carrera como jugador era limitada, pero a su vez tenía gran capacidad como técnico.

Nada más colgar las botas se convirtió en entrenador de su equipo, el De Graafschap y tras apenas dos años, daría el salto al PSV Eindhoven al que haría Campeón de Europa en 1988 y conseguiría 3 Ligas holandesas de manera consecutiva. Además, mostró su buen ojo, firmando a un desconocido Romario, posteriormente nombrado mejor futbolista del mundo. Tras un paso por el Fenerbahce turco, en 1991 aceptó una oferta del Valencia.

Muy recordado fue su acto en un Valencia-Albacete en febrero de 1992 al ordenar que o se retiraba una pancarta con una esvástica que había en el fondo de aficionados manchegos o se negaría a disputar el encuentro. La simbología, habitual en muchos estadios europeos por aquel entonces, y ante una estéril Ley del Deporte que amenazaba con sanciones que no llegaban a plantearse, se encontró con la firmeza del preparador holandés, educado en un ambiente comprometido hacia esta ideología que logró retirada de la pancarta. "La verdad es que tengo problemas con esto. Veo estas cosas, como el banderín del domingo, y siento algo especial. No participé en la guerra, pero rechazo todo aquello. En mi familia hay una historia fuerte...” “Cada hombre tiene que pensar en todo esto y adoptar una actitud. Es malo permanecer pasivos. Actualmente son grupos pequeños, y realmente no creo que pase nada. Pero, como persona, quiero tomar partido y lo rechazo" fueron sus manifestaciones tras conocerse su orden a los delegados de su campo. Esta acción, propició que en España se abriese de nuevo el debate y muchos equipos tuviesen que actuar más diligentemente contra estos símbolos.

Abandonó Mestalla en 1994 y fue nombrado Seleccionador Holandés alcanzando las semifinales en el Mundial de Francia 98 donde fue eliminado por Brasil en la tanda de penaltys. Campeón de la Intercontinental con el Real Madrid y tras un corto paso por el Betis, comenzó apuestas increíbles que le granjearon elogios y simpatías. Se comprometió para dirigir a Corea del Sur en su Mundial en una apuesta que sonaba a excéntrica. Pero los coreanos fueron campeones de su grupo derrotando a Portugal y Polonia, en octavos vencerían a Italia y en cuartos de final a España, cayendo en semifinales frente a Alemania por un gol a cero. Hiddink se convirtió en un héroe nacional. Recibió la ciudadanía honorífica junto a otros reconocimientos privados (vuelos gratis de por vida en Korean Airlines, se bautizó con su nombre el estadio de Gwangju donde se clasificaron para semifinales...). Su figura fue la de un autentico ídolo entre los orientales. Participó en un multitudinario desfile, se creó el "Guuseum" en Holanda, donde se recogían anécdotas y objetos personales, y su casa se convirtió en lugar de peregrinaje para turistas coreanos. ¡Con inscripciones en coreano para facilitar la visita!

Aclamado, no pudieron convencerle para que continuase al frente de los asiáticos. Decidió retornar a Holanda a dirigir al PSV entre 2002 y 2006, conquistando otros tres campeonatos de los Paises Bajos que le convirtieron en el técnico holandés más laureado, además de alcanzar unas semifinales de Champions, un hito que se resistía al equipo de Eindhoven desde hacía más de una década. Curiosamente, sus ansías de probar desafíos, le llevaron aún más lejos. Se convirtió en el Seleccionador de Australia, compaginando su cargo con el de entrenador del PSV. Y Australia, tras derrotar a Uruguay en el repechaje, ¡volvía a un Mundial 32 años después! De nuevo convertido en ídolo de masas con pancartas en Sydney como "No Guus, no Glory" o "In Guus we trust"... Y en el Mundial, pese a ser una de las cenicientas lejos de desentonar, venciendo a Japón y empatando con Croacia, Australia avanzó a octavos de final, siendo derrotada por la campeona Italia, con un penalty que se cometió fuera del área. De nuevo Hiddink, agrandaba su leyenda.

Esta vez, lejos de apuestas arriesgadas y compatibilidades complicadas, Rusia se lanzó en su contratación. Abramovich y el resto de jerifaltes futbolísticos rusos querían relanzar una alicaída Selección, y se lanzaron a por el seleccionador que más había brillado en los últimos años. Rusia, bajo su dirección, alcanzaría las semifinales de la Eurocopa de 2008, su mejor torneo desde que desapareció la URSS, y nombres como los Arshavin, Zhirkov, Akinfeev, recuperarían una estela de jugadores rusos que se había perdido en Europa en la última década. Por el camino, además, eliminó a su Holanda natal. Aseguró que no le importaría que le considerasen un traidor a su país, pero que trabajaría por la victoria rusa. Los holandeses, se quitaron el sombrero ante su planteamiento y su victoria. 
Su relación con Abramovich, dueño del Chelsea y uno de los mandamases de la Federación, le permitió compaginar su cargo de Seleccionador ruso con el de entrenador del Chelsea. El propietario le insistió tras la marcha de Scolari y finalmente, Hiddink accedió en febrero de 2009. Pese a solo perder un encuentro, no logró alcanzar al Manchester United en la Premier. En la Champions, soñó con el título, pero cuando acariciaba la final, un gol de Iniesta en el tiempo añadido les apartó del sueño y aunque saborearía un trofeo con el triunfo en la FA Cup, parecía escaso rédito. Volvió a concentrarse en potenciar a Rusia, pero una sorprendente derrota ante Eslovenia en la repesca la dejaría fuera del Mundial 2010 y Guus, decidió cerrar su etapa en el Este. Un batacazo inesperado en una trayectoria impoluta a nivel de Selecciones y que dejaba a Hiddink sin acudir al Mundial de Sudáfrica tras haber estado presente en los tres últimos con tres combinados diferentes.

Desde 2010 prueba suerte en Turquía, una Selección irregular, capaz de grandes gestas y con un espiritu competitivo mayúsculo, pero también frágil e inconstante, y adaptándose a los flujos migratorios entre está y Alemania, que ya han provocado varias polémicas de pasaportes y elecciones por parte de diversos futbolistas. De momento, de nuevo Guus tendrá que acudir a una repesca, ante Croacia, para certificar su presencia en la Eurocopa de 2012. Ciertamente, Guus Hiddink merece acudir y proseguir una brillante carrera.

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2 comentarios:

  1. Nosotros tenemos nuestra propia visión de Guus Hiddink:

    http://colussoscontrakukletas.blogspot.com.es/2013/03/los-senores-del-descenso-y-iii-guus.html

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