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martes, 26 de marzo de 2013

Bernd Stange, el Seleccionador de las Dictaduras

HISTORIAS DEL ESTE

Nació en 1948, en una ya dividida Alemania, bajo mandato comunista. Fue un jugador de medio pelo al otro lado del telón de acero en varios equipos de la Alemania del Este, hasta que en 1970 inició su carrera como entrenador, que le ha reportado mucha más fama. Fue escalando, tanto en el Carl Zeiss Jena, uno de los equipos poderosos de la Oberliga, empezando por su filial, después convirtiéndose en Segundo entrenador, hasta ser su director técnico. Semejante progresión también experimentó con la Selección Nacional, primero la Sub 21, luego miembro de la Absoluta y después Seleccionador de la RDA entre 1984 y 1988, en la que no consiguió clasificarse para ninguna fase final. Con el muro todavía en pie, volvió a entrenar al Carl Zeiss. Una carrera interesante, incluso meritoria para Bernd Stange.

Tras la reunificación se abrieron nuevas posibilidades en Alemania. Se llegó a hablar de que esa Selección sería imbatible, comenzaron los fichajes con libertad, jugadores y entrenadores podían pasar entre Este y Oeste sin restricciones. El Hertha Berlín, consciente de su buen hacer al otro lado, decidió contratarle en 1991. Pero a su vez, comenzaron a desclasificarse documentos y a averiguarse secretos oficiales que llevaban mucho tiempo sepultados. Y uno de ellos, es que Bernd Stange había sido lo que llamaban inofizieller mitarbeiter, un informante no oficial de la Stasi, pero que pasaba datos y reseñas sobre otras personas. Este descubrimiento le costó su puesto como técnico del Hertha. Vetado en la antigua RFA tuvo que amoldarse a lugares más comprensivos con su pasado "colaborador" con la dictadura y la policía política. Regresó al Este, como entrenador del Leipzig, antes de iniciar un periplo por Ucrania, dirigiendo a Dnipro y al CSKA Kiev y un retorno al Carl Zeiss

En 1998, dio un giro a su carrera y firmó como entrenador del Perth Glory de la liga australiana, con la que estuvo a punto de ganar el título. Hasta que en 2001, inició su nueva labor como Seleccionador. En primer término se convirtió en el técnico de la Sultanía de Oman. Un gobierno islámico, regido por un sultán con funciones de monarca absoluto, en un país que no dispone siquiera de una Constitución. La aventura fue breve, de apenas unos meses, pero pronto dio el salto al Irak de Sadam Hussein.

El fútbol, capricho de Uday Hussein, uno de los hijos del dictador también estaba manchada de sombras de torturas y palizas a los propios jugadores. Allí recaló Stange en 2002. Con dos condiciones, no hacer manifestaciones políticas, y poder abandonar el cargo en caso de que se iniciase la guerra, que se llevaba barruntando, y como sucedió un año más tarde. Pese a ello, el alemán aguantó en el cargo. Y la Selección experimentó una progresión notable. Carente de instalaciones, llegó a clasificarse a la Copa de Asia y a los Juegos Olímpicos y elevó a la Selección entre las 50 primeras del ranking FIFA. La propia institución mundial del fútbol decidió premiar su labor como técnico y por su labor en la reconstrucción del país. Pero la situación se tornó insostenible. La inseguridad tras la victoria estadounidense resultaba insorportable. Los atentados y conflictos armados eran constantes. Y más, cuando apareció en un acto con Jack Straw, ministro británico de Relaciones Internacionales. Pese a querer emplear el fútbol como elemento de unión del Régimen y de desarrollo tras la guerra, sirvió para que Stange fuera etiquetado como un objetivo más de los grupos que luchaban por desquitarse de la ocupación occidental. El coche de Stange llegó a ser disparado en alguna ocasión y en 2004 decidió hacer las maletas y abandonar Bagdag.

Regresó a la Europa Comunitaria. Dirigió en Chipre al Apollon Limassol llegando incluso a ganar la Liga. Pero en 2005, recibió otra llamada para hacerse cargo de otra Selección con tintes oscuros. Bielorrusia, la última dictadura de Europa y el único Estado del Viejo Continente donde perdura la pena de muerte le ofreció hacerse cargo de su combinado, y Stange aceptó gustoso en 2007. Su estancia se prorrogó durante cuatro años, en los que Bielorrusia experimentó una notable mejora, aunque aún insuficiente para acceder a alguna fase final de Mundial y Eurocopa.

Con 64 años, Stange parece dispuesto a colgar el chandal y abandonar su carrera como entrenador. Tras haber sido informante de la Stasi, y haber dirigido en naciones tan escasas de democracia como Oman, el Irak de Sadam y la Bielorrusia de Lukashenko, Stange parece tener la conciencia tranquila y no distraerse con otras cosas, como manifestaba en 2010 antes de un Inglaterra-Bielorrusia al ser cuestionado por la falta de derechos humanos en Bielorrusia: 
"He trabajado durante los regímenes comunistas, capitalistas, por un sultanato y un dictador, pero mi trabajo es siempre la misma cosa, poner la pelota en la red."
"Vivo en Minsk, y usted no lo creería, pero es una de las ciudades más limpias que he visto en mi vida y he visto muchas ciudades".

martes, 4 de septiembre de 2012

Equipos-Empresa

La vinculación del fútbol con el mundo empresarial es evidente. Raro es el equipo que no cuenta con un mecenas en la propiedad llegado del mundo de los negocios y las finanzas y que ha decidido destinar parte de su fortuna al balompie. En ocasiones son bienhechores locales que adquieren el equipo de su tierra, en otras, apuestas en las que adquieren una propiedad en busca de dueño, en algunos casos, gigantes como Parmalat con el Parma en los 90 o Mercadona/Pamesa con el Villarreal recientemente han supuesto un empuje a equipos menores. Pero, esa unión de fuerzas se dirigía simplemente a la titularidad de acciones y con una fecha de cacucidad cuando dicho propietario decidiera poner fin a su inversión. El caso, es que sí hay empresas que han originado una ligazón a los clubes que afecta a uniforme, escudo, himnos y forma ya parte de su identidad.

El alemán Bayer Leverkusen lleva en su nombre y escudo al de la farmacéutica propietaria de la aspirina. Fundado en 1904 por trabajadores de la fabrica química, tiene ya más de 100 años de historia luciendo sus orígenes. De hecho, en las últimas décadas es cuando está experimentando mayores éxitos. Ganó la Copa de la UEFA en 1988, fue Subcampeón de la Champions en 2001 y acumula ya seis subcampeonatos de la Bundesliga, donde nunca ha conseguido proclamarse campeón.

También de Alemania es el Wolfsburgo. El equipo de la compañia de Wolkswagen. De hecho, la ciudad se creó en 1938 para albergar la fábrica de automóviles y como lugar de residencia de los trabajadores de la misma. Nacieron varios equipos vinculadas a esta, y el actual Wolfsburgo en 1945, ya con la Segunda Guerra Mundial finalizada. Desde entonces, no ha abandonado esa vinculación con la empresa automovilística, la ciudad ha seguido creciendo y el equipo progresando. Conquistó su primera y única Bundesliga en 2009 y ya no es extraño verle en competiciones europeas.

A un nivel mucho más modesto actúa el Carl Zeiss, equipo de la ciudad de Jena. Fundado por trabajadores de la compañía óptica Zeiss en 1903, ahora milita en categorías inferiores de Alemania, pero durante la etapa de fútbol en la República Democrática Alemana, saboreó bastantes momentos de gloria, obtuvo varios campeonatos y llegó incluso a tomar parte en la Copa de Europa. Posteriormente, la reunificación alemana, devolvió al equipo a escalafones inferiores, agravados por una dura crisis económica. 

Famoso es el caso del PSV Eindhoven, cuyas siglas corresponden a Philips Sport Vereniging, el equipo de la empresa de electrodomésticos Philips. Al parecer, el club fue fundado por trabajadores de la fabrica, que conmemoraban además el centenario de la victoria de los Países Bajos sobre las tropas Napoleónicas. Desde entonces, el PSV es uno de los grandes dominadores del fútbol neerlandés con 21 títulos de la Eiredevisse, además de conquistar la Copa de Europa en 1988 con Guus Hiddink en el banquillo y la Copa de la UEFA en 1978.

En Francia existe el caso del Sochaux. Fundado en 1928 por uno de los miembros de la familia Peugeot. Y que tomó parte también en la creación de la primera Liga francesa, siendo el Sochaux, por tanto, uno de sus primeros integrantes. El escudo incluía el símbolo de la compañía y fue uno de los primeros clubes franceses en apostar por el profesionalismo. Desde entonces, se ha convertido en una de las mejores canteras de Francia, aunque sus éxitos ligueros fueron en los años 30, y en 2007 ganó la Copa de Francia.

El actual Grupo Desportivo Fabril de Portugal, también tiene sus orígenes en la empresa Compañia Uniao Fabril. El equipo fue fundado en 1937 y tuvo varía presencia en la primera categoría portuguesa e incluso con alguna participación en competición europea. Desde el derrocamiento de Salazar, el equipo se ha convertido en un habitual de categorías menores y ha experimentado ya varios cambios de nombres.

En España el caso más conocido sería el del Endesa Andorra, de la localidad de Teruel con ese nombre y que no debe confundirse con el del Principado, que compitió en la Liga española muchos años. En esa región existían minas de lignito, carbón y se instaló una importante central eléctrica, todo administrado por Endesa, empresa pública creada en 1944 en plena autarquía franquista. El patrocinio se extendió al equipo de fútbol que compitió en Segunda B en abundantes ocasiones. Al privatizarse la compañía en 1996 comenzó la desafección entre equipo y esponsor que se rompería en 2001. En misma situación se encontró el Endesa As Pontes, gallego. Que, en el mismo caso, rompió patrocinio el mismo año tras haber militado en algunas ocasiones en Segunda B. En sus orígenes, nació con el nombre de Calvo Sotelo, como el equipo de Puertollano.
También se pueden encontrar diversos casos fuera de Europa. En Japón fue un hecho muy habitual con equipos como el Honda F.C., Mitsubishi Motors Mizushima y el Sagawa Printing o el actual Yokohama Marinos que en sus orígenes era el Nissan FC. También en Mozambique fue uno de los signos comunes. Varios equipos, sobretodo del sector textil como el Grupo Desportivo da Companhia Têxtil do Punguè o el Textáfrica do Chimoio y los del ferroviario como Clube Ferroviário de Maputo y el Clube Ferroviário da Beira. También fue un fenómeno común en Reino Unido. El Manchester United ya abandonó su simbología, pero en 1878 era el club-empresa de la ferroviaria Lancashire and Yorkshire Railway o el Livingston de la eléctrica Ferranti. También hay casos a nivel amateur de equipos formados por trabajadores de compañías  como la de aviones Airbus UK, la de barcos Cammell Laird o las de coches Vauxhall Motors, pero alejadas del profesionalismo. En Irlanda también estuvo el caso del Fordsons FC, de trabajadores de Ford de la ciudad de Cork entre 1924 y 1930.

Ahora el fútbol atraviesa una evolución diferente. Algunos empresarios, han dado el paso de modificar equipos al adquirirlos con los tintes de su empresa. El caso más famoso el del Red Bull, propiedad del multimillonario Dietrich Mateschitz y que ha adquirido varios equipos y ha variado escudos y uniformes añadiendo los de su compañía. Posee tres equipos, la franquicia de Nueva York de la Liga estadounidense, otro en Alemania en Leipzig y el de Austria en Salzburgo que es uno de los habituales dominadores del campeonato. Aún así, esto ha generado reacción en contra de los aficionados puristas que ven perder identidad al club de toda la vida ante la irrupción de un mecenazgo. En Grecia, también se vio el caso del Xanthi que añadió su nombre el de la compañía de automóviles checa Skoda. Sorprende ver en su escudo al filosofo Democrito, junto al logo de la empresa de coches. Eso sí, es innegable, que la entrada de Skoda en el patrocinio ha mejorado a un equipo bastante menor de Grecia y cuya presencia reciente en Europa ha sido habitual.