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domingo, 5 de abril de 2015

Lendoiro (Deportivo) y Horacio Gómez (Celta), los reclamos del PP gallego

En España hay algunos fenómenos electorales curiosos. En Andalucía, desde que se constituyó como Comunidad Autónoma, solamente ha habido gobiernos del Partido Socialista en la Junta. Sin embargo, en todas las capitales de provincia andaluzas, el alcalde es del Partido Popular. Muchas, a consecuencia del vuelco electoral municipal mayoritario del PP en 2011, pero en otras, (Cádiz, Málaga, Huelva) el dominio alcanza ya los 20 años. En Galicia, el fenómeno es a la inversa, apenas dos breves periodos que no consiguieron continuidad han apartado al Partido Popular del Gobierno de la Xunta. Sin embargo, las capitales de provincia, o la propia Santiago de Compostela, han tenido un tono predominantemente próximo a la izquierda. No en exclusividad, ni siempre tan consolidado, pero A Coruña tuvo prolongadas etapas socialistas, también Vigo, Santiago, u Ourense y Lugo, que resistieron a ese empuje del PP y mantienen la alcaldía socialista desde 2007 y 1999 respectivamente.

Así que para hacer frente a esta circunstancia y reforzar su oferta electoral municipal en Coruña y Vigo, el PP atrajo a dos rostros conocidos. Los presidentes del Deportivo de la Coruña y del Celta de Vigo, acabaron engrosando sus listas electorales. De hecho, el deportivista, llegó incluso a ser el que las encabezaba en dos ocasiones.
Aznar, Lendoiro y Fraga

LENDOIRO Y SU FRUSTRADA ALCALDÍA

Lendoiro, tuvo desde joven sus inquietudes tanto de gestión deportivo como política. Presidió un equipo amateur de fútbol, participó en la fundación del Liceo de Hockey patines, que acabaría convirtiéndose en uno de los grandes de España y a finales de los 80 comenzó a interesarse por el Deportivo de la Coruña. Por entonces, un equipo ascensor, que militaba en Segunda División, con peligro de perder la categoría y una delicada situación económica. También había iniciado sus pinitos en política. Era concejal del Ayuntamiento de Coruña por Alianza Popular desde 1987. Justo un año antes de acceder a la Presidencia del Depor, en la que se impuso al ser el único candidato. Desde ese momento, el club inició una progresión vertiginosa. El equipo asciende en 1991, será 3ª en 1993, se le escapará la Liga de aquel fatídico penalty de Djukic en 1994... Pero el antiguo equipo ascensor, se convierte en el SuperDepor. Un equipo que planta cara a Real Madrid y Barcelona en España. Que se hace un nombre en Europa. Que consigue fichajes internacionales, y que se le reconoce su buen hacer al presidente que además obtiene la fama de ser un negociador agotador e implacable.

Lendoiro y Francisco Vázquez
El presidente que ya había sido senador durante apenas unos meses, comienza a ver como su figura pretende ser un buen reclamo para los coruñeses. Se presenta como candidato al Ayuntamiento en dos ocasiones, en 1991 y en 1995, pero en ambas, el también célebre Francisco Vázquez (alcalde del PSOE desde 1983 hasta 2006, cuando fue nombrado Embajador en el Vaticano), se impone con comodidad. De hecho, en el 91, el PSOE duplica los escaños del PP y en el 95, aunque menor, también obtiene una dominante mayoría absoluta. Lendoiro, ocupará otros cargos públicos relevantes. Será diputado en 1993 y el Presidente de la diputación provincial de Coruña durante una legislatura (1991-1995), pero se quedará sin el bastón de alcalde. En el fútbol, volcado plenamente, le siguieron acompañando los éxitos... hasta que se acabó el dinero. El Deportivo logró un brillante palmares. Sería campeón de Liga en el año 2000, ganaría dos títulos de Copa y tres Supercopas. Además de brillantes campañas europeas. Pero, el fin de Lendoiro también ha resultado doloroso. El club, llevaba muchos años arrojando dudas de su situación financiera, muy bien guardada por Lendoiro, hasta que se vio abocado al concurso de acreedores y su "expulsión" de la presidencia en 2014. Alejado del Depor, curiosamente, Lendoiro ha continuado en el fútbol convirtiéndose en consejero del Santos Laguna de México.

HORACIO GÓMEZ, EL Nª2 PARA VIGO

Pese a que la jugada de Lendoiro no resultó satisfactoria, el PP volvió a intentar un movimiento similar en Vigo con el presidente del club de la ciudad, Horacio Gómez Araujo. Los éxitos futbolísticos no eran similares, pero sí había conseguido que el club vigués se asentase en primera e incluso disputase competiciones europeas con cierta asiduidad. Parecía un buen fichaje. Horacio Gómez, empresario conocido en la zona, se convirtió en presidente en 1995, y en los últimos años el Celta se había metido en Europa. Así que, en 1999, al parecer por insistencia de Xose Cuiña, por entonces número 2 del Partido en Galicia, Horacio Gómez aceptaba presentarse como número 2 de la lista del PP al Ayuntamiento de Vigo. Antes había renegado que no compaginaría su puesto del fútbol con ningún cargo político. Luego, que no utilizaría al club de fútbol en la campaña, pero en un Celta-Barça la revista oficial de club amaneció con un indisimulado "Salvó al Celta. Ahora puede salvar Vigo". Sin embargo, todos estos esfuerzos resultaron insuficientes. El Ayuntamiento recayó en el BNG tras un pacto con el PSOE, y el tener que quedarse sin bastón de mando, no sedujó a Horacio Gómez. Aguantó dos años como concejal, sin apenas participaciones en el Ayuntamiento, para acabar dimitiendo en 2001. Con el Celta, permaneció como presidente hasta 2006. Llegó incluso a saborear unos octavos de final de Champions en 2004... mismo año que el equipo perdería la categoría tras 12 años seguidos en Primera. En 2006, dejó la presidencia y la mayoría accional del Celta en manos de Carlos Mouriño. Pero, auditores e investigaciones posteriores reflejaron los descuadres en las cuentas, enmascaradas para evitar la disolución del club por su mala gestión. Esto, conllevo a que años después un Tribunal le condenase a la inhabilitación para administrar bienes ajenos

CANEDA, EL CONTESTATARIO

En esos exitosos años noventa del fútbol gallego, hubo un tercer protagonista inesperado, el Compostela. El conjunto de la capital gallega, vivió sus únicos años en la máxima categoría y desplegó buenas campañas. A su frente, se encontraba José María Caneda, un presidente rudo, capaz de enfrentarse con Jesús Gil en la sede la de la LFP y de tener declaraciones altisonantes con asiduidad. Alcanzó la presidencia, primero como una especie de delegado municipal y luego consiguiendo la mayoría accionarial. Era 1996.

Pero el aire fresco duró poco. El Compostela también acabaría sucumbiendo a la mala gestión económica. Pese a ser 9ª en Segunda en 2004, fue descendido por impagos y hubo de refundarse al año siguiente. Jose María Caneda, al igual que Lendoiro y Horacio Gómez Araujo, fue militante del PP. Pero, a diferencia de ellos, no fue empleado como reclamo electoral. De hecho, en 2005, anunció que se presentaría a la alcaldía de Santiago con un partido propio, con la intención de ser la llave del gobierno y disparaba sin ambages contra el PP del que todavía era militante.
«Por desgracia soy afiliado del PP, y maldita la hora en que me afilie, porque traidores más grandes no los he conocido en mi vida, pero quiero que me echen para poder hablar claramente, quiero que me echen» La Voz de Galicia. 8 de marzo de 2005.
Su aventura política no tuvo mayor recorrido. Tampoco su retorno al refundado Compostela en 2009, marcándose el plazo de que en cinco años estarían en Primera. 

En poco más de un mes, veremos los resultados electorales, tanto para Nuñez Feijoo en la Xunta, como en las capitales de provincia. A ver si sigue siendo necesario la vuelta a "fichajes" de relumbrón procedentes del fútbol.

lunes, 18 de marzo de 2013

Cuando los futbolistas se visten de aficionados

En los tiempos que corren, es cada vez más difícil encontrar a futbolistas comprometidos con su club. Sucede cada vez menos el caso de chavales naturales de su región, que han ido escalando en el equipo de su tierra, que siempre soñaron con defender esa camiseta y partirse la cara por ella. Y los aficionados, sentir predilección por ese muchacho del que se lleva oyendo tiempo hablar y que no dudas que cuando vengan mal dadas, dará la cara y se acostará jodido en caso de derrota. Ahora es mucho más habitual el grito de mercenarios a unos jugadores que lo único que quieren es lucrarse rápidamente. En caso de descenso buscarán un destino diferente y a seguir. Por eso mosquea tanto, cuando se van de juerga tras haber perdido, mientras el aficionado raso se ha gastado dinero y se va a la cama disgustado. Por eso cabrea tanto cuando algunos aficionados miramos los enfrentamientos con el rival por excelencia desde verano, planificamos, lo esperamos con ganas, ansiamos el partido y cobrar vendetta... pero nuestros paladines que deben jugarlo comentan "Es un partido más". Son incapaces de comprender que significado tiene. No son aficionados y forofos como nosotros.
 
Por eso lo sucedido con Hugo Mallo, jugador del Celta ha llamado tanto la atención y ha generado criticas desde la prensa políticamente correcta. El lateral, acudió a Riazor a ver el derbi gallego del pasado viernes con aficionados del Celta. Se sentó en la grada, con camiseta y bufanda y estuvo animando. Desde la prensa incluso se llegó a decir que era una provocación. Pero fue más lejos. Posó con un cartel de "Se vende" con un escudo del Depor mezclado con el de Portugal, país de donde proceden una gran cantidad de jugadores de la plantilla actual. La imagen provocó una feroz critica, incluso de algunos compañeros y Hugo Mallo ha tenido que salir a pedir disculpas inmediatamente. Incluso ha llegado a decir que "El escudo (del Celta) no se merece esto". ¿Cómo van a entedernos? Si uno que se porta como un aficionado lo destripan.

martes, 19 de febrero de 2013

Los vetos políticos a los fichajes de Salva o Zubikarai

Ayer fue una de las noticias deportivas del día. El Celta destituyó por la mañana a Paco Herrera y decidió contratar a Abel Resino como nuevo entrenador. El ex portero, venía con Salva Ballesta como segundo entrenador, y cuando ya viajaba hacia Vigo, recibió una llamada del propio Presidente del equipo gallego que le decía, que no iba a poder ser. Que su fichaje había levantado una reacción incomoda entre la afición y que habían tomado la decisión de no contratarle. Abel, pese al veto a su número dos, al menos a esta hora, sí que aceptaba el cargo.

Las "sublevaciones" de aficionados con respecto a algunos fichajes son notorias y han existido siempre. Hemos visto como se ha recibido a Rafa Benítez en el Chelsea, a Manzano regresando a un Mallorca del que pidió su disolución en el juzgado o un pelín más lejos la segunda etapa de Van Gaal en el Barça. Pero, Salva aseguraba, y así lo hizo en El Larguero por la noche, que su veto se debía a motivos extradeportivos. A sus manifestaciones e ideas políticas que llevaba un tiempo manifestando, aunque él en muchas ocasiones quiso desmarcarse de esta vinculación habían propiciado malestar entre los aficionados radicales del Celta, vinculados al nacionalismo gallego y que habían conseguido impedir su contratación.

SALVA BALLESTA el español orgulloso

Ya tiene una entrada en este blog. Hacia referencia a su comparación con el ex culé Oleguer. Un duelo que dio que hablar entre los pocos casos de jugadores significados políticamente y con unos pensamientos francamente enfrentados. No habían sido sus únicas "manifestaciones" políticas. Siempre identificado con lo español, contrario a los independentismos ("Si hay algún vasco o catalán que no se siente español, se tiene que joder") e incluso con declaraciones animando a "las Fuerzas Armadas a dar un taconazo"... Demasiada carga ideológica en programas deportivos para una persona que no pretende mezclar deporte y política...

ZUBIKARAI y sus lazos de sangre con ETA

Pero sí Salva Ballesta es el que habla por su boca y lamenta verse "vetado" por unas ideas y manifestaciones ideológicas, peor le fue a Eñaut Zubikarai por sus progenitores. Portero guipuzcoano formado en la cantera de la Real Sociedad. A la sombra de Asier Riesgo y del chileno Claudio Bravo no ha tenido un periplo sencillo. Acabó como titular la campaña del ascenso en 2ª, pero sigue a la sombra de Bravo y apenas ha disputado 7 partidos en Primera en tres temporadas desde el retorno de los donostiarras a las máxima categoría. En el verano de 2011, parecía hecha su cesión al Hércules que acababa de subir a Primera y buscaba un guardameta... hasta que el equipo alicantino anunció que se rompían las negociaciones. En cuánto se comenzó a divulgar que el padre de Eñaut Zubikarai, Kandido Zubikarai se encontraba en prisión desde 1989 por colaborar con un comando de ETA que había perpetrado dos asesinatos. Los tres miembros del comando fueron detenidos escondidos en la vivienda y a Kandido se le condenó por colaboración con banda armada y por cooperación necesaria en un doble asesinato. Su hijo, el portero, ha participado en abundantes ocasiones en actos a favor de los presos y ha convocado a manifestaciones pidiendo su liberación. Además, la condena finalizaba a los pocos meses y la imagen del portero del Hércules yendo a recibir a su padre saliendo de prisión tras 22 años, debió resultar demasiado pesada en Alicante. El Hércules decidió vetar su fichaje escudándose en diferencias económicas y Zubikarai continuó en San Sebastián.

sábado, 27 de octubre de 2012

Los equipos gallegos en 1ª división

Vuelve el derbi gallego por excelencia a la máxima categoría. Celta y Deportivo protagonizaron el año pasado el ascenso y volverán a coincidir en Primera División tras unos años separados. Desde que el Celta, perdiese la categoría atravesó una profunda etapa en el pozo, de la que le ha costado salir. El Depor, por contra, ya alejado de la estela de SuperDepor de los 90 y que llegó a triunfar en Europa y conseguir el título liguero en el año 2000. El año pasado padeció el descenso pero se recuperó de inmediato. Más lejos quedan las hazañas de Compostela y Pontevedra. La Capital gallega estuvo 4 años en Primera en los 90, hasta caer adeudado y verse obligado a refundarse. El Pontevedra, disfrutó de 6 años consecutivos en la máxima categoría en la década de los 60.

DEPORTIVO

Es sorprendente y destacable las proezas que realizó el Deportivo de la Coruña a finales del siglo XX. Toda la vida, el equipo coruñés, fundado en 1906, había sido uno más de los que abundan en España. Habituales presencias en Primera, ya desde antes de la Guerra Civil, pero convertido en un conjunto ascensor. Ese fue su sino durante mucho tiempo. Sin actuaciones destacables en Copa del Rey, con continuas subidas y bajadas de categoría. Algún motivo de orgullo, como el de hacer debutar a Amancio por ejemplo, pero un conjunto sin mayores destacamentos. Hasta que, desde el ascenso en 1991 el Deportivo experimentó una transformación de un mérito increíble. Llegaron fichajes espectaculares como los de Bebeto, Mauro Silva o Rivaldo, que posteriormente serían campeones del Mundo con Brasil, el equipo conquistó su primer título al ganar la Copa del Rey del 95. Se le escaparía una Liga desde el punto de penalty en 1994 pero se resarciría conquistando el título en el año 2000. Además, obtendría otras dos Copas del Rey, una en pleno Santiago Bernabeú el día que el Real Madrid cumplía 100 años. Europa tampoco se resistió a su encanto. Semifinales en Recopa y Copa de Europa. Bebeto en el 93, Diego Tristán en 2002 y Roy Maakay (esta Bota de Oro) fueron máximos goleadores en 1ª división esas campañas. También hubo Zamoras, hasta cuatro veces lo fue Acuña, otra Otero, dos veces consecutivas Liaño y la última, el camerunés Songo´o. Después de eso... el Depor, endeudado, inició un retroceso. Los paseos por Europa no eran habituales y finalmente, hace dos años perdió la categoría, aunque la recuperó de inmediato. Este año, las aspiraciones no van más allá de la permanencia. De asentarse de nuevo para quizá soñar con recuperar esa década prodigiosa.

CELTA

El Celta vivió un camino similar al del Depor pero menos exitoso. Pese a tener más presencias en Primera que sus paisanos coruñeses, 47 frente a 42 y también gozar de un renacer exitoso en los 90, el Celta se quedó sin títulos en sus vitrinas, y sus actuaciones europeas resultaron menos provechosas. Los vigueses también fueron un equipo ascensor. Estuvo cerca de conseguir su primer título en 1948 pero perdió la final de Copa ante el Sevilla. Regresó a Primera en 1991, como el Depor y también, juntos, protagonizaron actuaciones destacables. Se le escapó su segunda Copa en 1994 en la tanda de penaltys contra el Zaragoza, y nuevamente los aragoneses les dejaron a las puertas en 2001. Tres finales, tres derrotas. El Celta cuajó buenas campañas en Liga, llegó incluso a disputar la Champions siendo eliminado por el Arsenal y varias campañas en la Copa de la UEFA. En títulos individuales de jugadores, el Celta tuvo al máximo goleador de 1948 en la figura de Pahiño y tres zamoras, Cañizares (1993), Cavallero (2003) y Pinto (2006).

PONTEVEDRA

Lo decía antes, lejos queda la época del Pontevedra cuando estuvo 6 años en Primera. De hecho, en una ocasión llegó a ser el equipo revelación y el "Hay que roelo" que se decía en la prensa. Finalmente, se desinfló y Pontevedra no pudo lucir su nombre por Europa. Tampoco llegó lejos en Copa del Rey. Eso sí, contaba entre aficionados ilustres como el Príncipe Juan Carlos, que estaba estudiando en la Escuela Naval de Marín. Después de esos años de exitosos, el Pontevedra atravesó un largo peregrinaje por categorías menores. Pasó incluso a Tercera división y campos de Regional. Tras bastantes años en Segunda B consiguió un breve retorno a Segunda. Fue en la 2003-04, categoría en la que no militaba desde los años 70. Posteriormente, fue uno de los gallitos del grupo I de Segunda B, peleando en las fases de ascenso por sin éxito, hasta que en 2011, agraviado por deudas y problemas económicos, el equipo además pierde la categoría y cae a tercera.

COMPOSTELA

Más reciente y más recordado fue el periplo del Compostela en Primera división entre 1994 y 1998.  Consiguió el ascenso tras derrotar en la promoción al Rayo Vallecano en un tercer partido en campo neutral, antes de que se dirimiesen en prorroga y penaltys. Muchos de esos jugadores, el nigeriano Ohen, el brasileño Fabiano, Abadía, Bellido, Tocornal serían la base del Compostela en Primera. No sin apuros, pero el Compostela aguantó bien sus dos primeros años en la máxima categoría. Y mejor aún lo haría en el tercero. El equipo cuajó una primera vuelta fantástica, liderando la clasificación gran parte del año. Las carreras de Fernando Vazquez, un entrenador que era profesor de inglés, joven y que debutaba en estas experiencias, por el banquillo celebrando goles se hicieron famosas. Nacho, lateral izquierdo, sonaba para la Selección, llegó José Ramón, hermano de Fran, mejor futbolista gallego del momento y una de las figuras del SuperDepor... El equipo se desinfló en la segunda parte del campeonato pero terminó en una meritoria décima posición. Al año siguiente, también, por medio de la promoción perdió la categoría. En segunda, las cosas no mejoraron. El primer año alejado del retorno a 1ª, el segundo descendió aunque recuperó la categoría pero regresó de inmediato. La deuda del club, no dejaba de crecer, ya que muchos salarios no se habían adaptado desde el descenso, y ya en 2003, muchos jugadores no cobraron en toda la temporada. Aún así, el equipo acabó en 9ª posición, aunque el descenso administrativo resultó inevitable. El año siguiente fue último en 2ª B y el equipo entró en liquidación hasta desaparecer.

viernes, 3 de agosto de 2012

El defensa del Compostela, Nacho y su compromiso con Galicia

El nombre de José Ignacio Fernández Palacios no resulta muy recordado. Su denominación futbolistica era simplemente Nacho, y jugó 14 temporadas de profesional, primero en el Celta y luego en el Compostela. Este lucense, no quiso abandonar Galicia. Su tierra.

Y es que Nacho nunca ocultó sus simpatías nacionalistas. Hablaba gallego, estaba asentado en su tierra y no ambicionaba más. Vivía contento en el fútbol, sin pretender dar un salto a un equipo con mayores posibilidades ni con más altas aspiraciones. Y esto no era un simple comentario al aire. Decidió llevar su galleguismo y sus ideas hasta el final.

La temporada 1995-96 resultó la más meritoria de toda su carrera. El Compostela cuajó su mejor campaña, realizó una primera vuelta espectacular en la que estuvo disputando el liderato al Atlético de Madrid. Se trataba de un equipo modesto, era su segunda campaña en la máxima categoría. No tenía nombres de primer nivel, pero Fernando Vázquez sacó el máximo de todos ellos. De Fabiano, de Ohen, de José Ramón... y en el lateral izquierdo destacaba Nacho. 

Tanto, que a sus 28 años empezó a entrar en las quinielas de la Selección. Javier Clemente buscaba un segundo lateral izquierdo para la Eurocopa de Inglaterra, por si sucedía algo con Sergi, jugador del Barcelona y titular indiscutible. La temporada de Nacho le ponía en el escaparate. Javier Clemente dejó caer que lo estaba siguiendo en la prensa. Pero Nacho decidió finalizar las especulaciones. En unas declaraciones a la TVG lo dejo claro: "Ni tengo mucho interés, ni me apetece que me convoque. Pienso que no valgo para ese tipo de cosas. Creo que hay gente en este Estado español que lo puede hacer muy bien. y que se identifica muy bien con la selección española, lo que me parece fenomenal. Desde luego, mi ambición no es esa. Prefiero estar así, me encuentro más a gusto".

Su declaración levantó polvareda. La Ley del Deporte contemplaba la inhabilitación de aquellos deportistas que se negasen a competir si eran convocados por una Federación Nacional para defender a la Selección Española, así que Clemente le tachó de su lista y no le hizo pasar por ese trámite. Nacho prosiguió su carrera y sus convicciones, en una decisión sorprendente, y que pocos deportistas con ideas nacionalistas se atrevieron a ejecutar. No pudo disfrutar de una Selección Gallega compitiendo a nivel oficial, pero al menos se mostró coherente y decidido con sus convicciones.