Ayer fue una de las noticias deportivas del día. El Celta destituyó por la mañana a Paco Herrera y decidió contratar a Abel Resino como nuevo entrenador. El ex portero, venía con Salva Ballesta como segundo entrenador, y cuando ya viajaba hacia Vigo, recibió una llamada del propio Presidente del equipo gallego que le decía, que no iba a poder ser. Que su fichaje había levantado una reacción incomoda entre la afición y que habían tomado la decisión de no contratarle. Abel, pese al veto a su número dos, al menos a esta hora, sí que aceptaba el cargo.
Las "sublevaciones" de aficionados con respecto a algunos fichajes son notorias y han existido siempre. Hemos visto como se ha recibido a Rafa Benítez en el Chelsea, a Manzano regresando a un Mallorca del que pidió su disolución en el juzgado o un pelín más lejos la segunda etapa de Van Gaal en el Barça. Pero, Salva aseguraba, y así lo hizo en El Larguero por la noche, que su veto se debía a motivos extradeportivos. A sus manifestaciones e ideas políticas que llevaba un tiempo manifestando, aunque él en muchas ocasiones quiso desmarcarse de esta vinculación habían propiciado malestar entre los aficionados radicales del Celta, vinculados al nacionalismo gallego y que habían conseguido impedir su contratación.
SALVA BALLESTA el español orgulloso
Ya tiene una entrada en este blog. Hacia referencia a su comparación con el ex culé Oleguer. Un duelo que dio que hablar entre los pocos casos de jugadores significados políticamente y con unos pensamientos francamente enfrentados. No habían sido sus únicas "manifestaciones" políticas. Siempre identificado con lo español, contrario a los independentismos ("Si hay algún vasco o catalán que no se siente español, se tiene que joder") e incluso con declaraciones animando a "las Fuerzas Armadas a dar un taconazo"... Demasiada carga ideológica en programas deportivos para una persona que no pretende mezclar deporte y política...
ZUBIKARAI y sus lazos de sangre con ETA
Pero sí Salva Ballesta es el que habla por su boca y lamenta verse "vetado" por unas ideas y manifestaciones ideológicas, peor le fue a Eñaut Zubikarai por sus progenitores. Portero guipuzcoano formado en la cantera de la Real Sociedad. A la sombra de Asier Riesgo y del chileno Claudio Bravo no ha tenido un periplo sencillo. Acabó como titular la campaña del ascenso en 2ª, pero sigue a la sombra de Bravo y apenas ha disputado 7 partidos en Primera en tres temporadas desde el retorno de los donostiarras a las máxima categoría. En el verano de 2011, parecía hecha su cesión al Hércules que acababa de subir a Primera y buscaba un guardameta... hasta que el equipo alicantino anunció que se rompían las negociaciones. En cuánto se comenzó a divulgar que el padre de Eñaut Zubikarai, Kandido Zubikarai se encontraba en prisión desde 1989 por colaborar con un comando de ETA que había perpetrado dos asesinatos. Los tres miembros del comando fueron detenidos escondidos en la vivienda y a Kandido se le condenó por colaboración con banda armada y por cooperación necesaria en un doble asesinato. Su hijo, el portero, ha participado en abundantes ocasiones en actos a favor de los presos y ha convocado a manifestaciones pidiendo su liberación. Además, la condena finalizaba a los pocos meses y la imagen del portero del Hércules yendo a recibir a su padre saliendo de prisión tras 22 años, debió resultar demasiado pesada en Alicante. El Hércules decidió vetar su fichaje escudándose en diferencias económicas y Zubikarai continuó en San Sebastián.


