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miércoles, 11 de enero de 2017

El monumento a los fascistas rumanos de Majadahonda


El domingo tuve mi última comida familiar navideña. En Majadahonda. Y hacia allá iba yo con el coche, cuando por una carretera secundaria, al lado del campo, próxima al cementerio, emergía una delgada cruz. Rápidamente me imaginé que eso tenía pinta de ser el monumento a unos milicianos que vinieron a combatir en la Guerra Civil del lado de las tropas franquistas. Mi cabeza, recordaba que eran croatas, pero me equivocaba eran rumanos. Yo había leído en varias ocasiones sobre la presencia del monumento, sobretodo en el fantástico blog Guerra en Madrid, pero no sabía donde se encontraba el monumento. Así que cuando acabé de comer, allí que me acerqué y pude sacar algunas fotos que añado al artículo.

Para acceder hay que acercarse por el campo. Lleno de escombros y de basura. Al lado de una pequeña casa abandonada y caminando por un pequeño camino de tierra. Pero se eleva de manera destacada entre los árboles. Eso sí, como veis en las fotos está lleno de pintadas y grafittis. El monumento se levantó en 1970. Con una cruz en lo alto, dedicado a "Ion Mota y Vasile Marin. Caídos por Dios, España y Rumania. 13 de enero de 1937". Debajo el símbolo de la Guardia de Hierro, la organización a la que pertenecían los dos fallecidos. Y en la parte inferior vienen dos supuestas citas de los homenajeados. 

Ion Mota y Vasile Marin vinieron junto a otros simpatizantes fascistas rumanos, atraídos por la hazaña del Alcazar de Toledo, a combatir el comunismo en la Guerra Civil. Visitaron la ciudad castellano manchega, homenajeron al General Moscardo, se trasladaron al Frente de Madrid y defendiendo el cerro de la radio, fallecieron en un bombardeo de un avión ruso. Tras la muerte de ellos, la delegación rumana decidió regresar a su país. Aunque antes de ello recibieron varios homenajes en la España controlada por los nacionales, así como en varias ciudades hasta su llegada a Bucarest.  

El monumento levantó polémica recientemente. Evidentemente, no pasaría los filtros de la Ley de la Memoria Histórica y habría que proceder a su derribo. Y así se votó en octubre de 2015 en el pleno del Ayuntamiento que aprobó su derribo con los votos a favor de PSOE, Ciudadanos, Somos Majadahonda e Izquierda Unida, y con la abstención del PP y de Centristas, un partido local.

Sin embargo, la ejecución sigue en suspenso, puesto que el terreno donde se encuentra no es de dominio público, sino que pertenece a la Asociación Custodia Monumento a los Legionarios Rumanos Caídos en Majadahonda. Según manifestaron ellos fueron los que sufragaron el monumento, y al ser de titularidad privada, el Ayuntamiento no puede proceder a ninguna intervención. Año y medio después, el monumento a Ion Mota y Vasile Marin continua en pie. Eso sí, el terreno sigue estando en mitad del campo, sin ninguna cosa que impida el acceso y por tanto, las pintadas y otros actos vandalicos que se puedan hacer contra él.

Además, cada fin de semana próximo al 13 de enero se celebra un amplio acto de homenaje a los dos combatientes, en los que toman parte diversas asociaciones de extrema derecha, así como sacerdotes de la Iglesia Ortodoxa. Este año 2017, ya están publicados los actos para el sábado 14, contando con participación internacional de los rumanos Fundación George Manu y Movimiento Legionario, así como del Partido Nacionalista Francés. 

¿Que tiene que ver esto con fútbol? Absolutamente nada... pero de vez en cuando no consigo encontrar el tic futbolístico para narrar historietas que apetecen ser contadas.

domingo, 15 de marzo de 2015

Gigi Becali, el dueño del Steaua de Bucarest

Que el fútbol atrae a personajes y empresarios excéntricos es innegable. Popularidad, dinero, negocios, proyección pueden ser diversos motivos. El caso es que habría que buscar un nombre para englobar a nombres como los de Jesús Gil, Silvio Berlusconi, Bernard Tapie o el lituano Vladimir Romanov. Gente adinerada que presenta una hoja de servicios que abarca negocios con turbios orígenes, salto a la política abanderando lo "politicamente incorrecto", entrada en el fútbol al frente de algún equipo que aumente la popularidad y habituales visitas al juzgado o la cárcel para responder por la comisión de diversos délitos... En este grupo también tendría acogida indudablemente el rumano George Becali.

George Becali, "Gigi", nació hace 56 años en la región de Baragan, donde su familia había sido desplazada por las autoridades soviéticas por sus simpatías y colaboración con el grupo de tendencia fascista "Guardia de hierro" durante la II Guerra Mundial. Pero, Becali fue escalando, y como ha sucedido en prácticamente todos los Estados poscomunistas, allí estuvo rápido y certero para, a través de negocios sospechosos, levantar su fortuna. 

En su caso, fueron las transacciones inmobiliarias. Gigi Becali supo hacerse con abundantes y extensas parcelas del Ejército. Bases militares obsoletas, herencia de la época comunista, eran compradas a precios irrisorios y luego revendidas para convertirse en áreas urbanizables y residenciales en una Bucarest en crecimiento. Estas operaciones le convirtieron en millonario. Así que Gigi Becali decidió dar el paso al fútbol. Desde 1990 había iniciado su acercamiento al Steaua de Bucarest, pero en 2003 compró el 51% de acciones del equipo. el único campeón Europa del país y se convirtió en su máximo propietario. Actualmente, sigue siendo la persona que controla el club, pese a que la titularidad legal recae en sus sobrinos desde 2007.

Y es que en este tiempo, George Becali ha tenido abundante tiempo para mostrar su figura. Líder del Partido de la Nueva Generación, no ha tenido problema en presentarse a político con otras listas. Ha encabezado comicios formando parte del Partido de la Gran Rumania, de la Unión Social-Liberal o incluso de la Liga de las Comunidades italianas de Rumania. Y sus intentonas electorales han cuajado en alguna ocasión. En 2004 se presentó a primer ministro pero apenas sacó el 1,77% de los votos. Donde sí resultó elegido fue en las Elecciones Europeas en 2009, pero curiosamente sus problemas legales le impedían abandonar el país y acudir a las sesiones parlamentarias. También en 2012, obtuvo su acta de diputado en Rumanía, y se postuló para liderar la Comisión de Asuntos judiciales... Por supuesto, quizá como otro rasgo habitual en el grupo de estas figuras empresariales-políticas-futboleras, su ideología era conservadora a ultranza. Bajo los ejes de un fuerte nacionalismo rumano, aderezado con tintes homofobos y racistas. Y todo ello, bien acompañado de situaciones excéntricas y caprichos caros que doten de mayor relevancia al personaje.

Podría resultar hasta gracioso su afán de aparecer en cuadros, con motivaciones religiosas, incluida una representación de la última cena de Leonardo, en la que Becali ocupaba la imagen de Jesús y los apóstoles eran sus futbolistas y entrenador del Steaua. Pero su hoja de servicios era mucho mayor. Peleas, agresiones, insultos, discusiones. Por supuesto, los objetivos habituales, rivales políticos, árbitros, periodistas... aunque de su verborrea no han escapado ni sus propios colaboradores y jugadores. Sin ocultar sus antecedentes familiares, también ha querido contribuir a revisar la imagen de la Guardia de Hierro, llegó a pedir la canonización de su líder Corneliu Zelea Codreanu y a negar el holocausto judío. De hecho, uno de sus lemas de campaña parafraseaba escritos y consignas de otro de los líderes de la organización, Ion Mota, que falleció en Majadahonda en 1937 combatiendo en la Guerra Civil del lado franquista. Además de mostrar su indisimulada ideología de ultraderecha, Becali se mostró hasta como un ambicioso estratega electoral. Quiso financiar partidos de ciudadanos rumanos que residían en el extranjero, y conseguir una abundante cuota del voto de desplazados en futuros comicios en Rumania. En España en 2007, surgió el Partido Independiente Rumano (PIR) que presentó candidaturas en muchos Ayuntamientos y contó con la financiación del propio Becali. Aunque la chispa no llegó a prender y consolidarse como una representación sólida. Eso sí, el duelo de Real Madrid y Steaua en la Champions League, sirvió para que Becali acudiese al Bernabéu y fingiese hacer un pacto de sangre con el entonces presidente blanco, Ramón Calderón

En ese momento, comenzaban a agolparse ya los problemas y a agravarse su situación legal, ya que el Gobierno rumano había decidido investigar algunas de las operaciones que le habían convertido en millonario y que presentaban muchas carencias administrativas, además de ser completamente ruinosas e injustificables para el Estado. Pese a que acumulaba algunas detenciones, y otros delitos menores, en 2013 se consideraron fraudulentas varias de las operaciones inmobiliarias que había mantenido con el Ministerio de Defensa entre 1996 y 1999 y fue condenado a tres años de cárcel, además de quedar inhabilitado como cargo público perdiendo su condición de diputado. 

En su etapa como responsable futbolístico, el Steaua se convirtió en un devoraentrenadores. Nombres como Hagi, Munteanu, Lacatus o el italiano Walter Zenga no lograron entenderse con Becali. Obtuvo tres campeonatos ligueros en 2004, 2005 y 2012 antes de entrar en prisión, y el equipo, seguía siendo uno de los grandes del país. En el fútbol tampoco escondió su figura. Suspendido en abundantes ocasiones por sus insultos, anunció que jamás contrataría un futbolista homosexual, criticó que el Cluj, equipo del noroeste del país disputase la liga de Rumania cuando debería hacerlo en Hungría y, una de sus acciones más celebres, rechazar el fichaje de Sinama Pongolle por su color de piel, Finalmente, como el resto de sus negocios, el Steaua sigue desmoronándose... desde 2014, una pugna legal con el Ministerio de Defensa mantiene en litigio el nombre y el escudo del equipo. Otra de las víctimas del terremoto Becali...

miércoles, 28 de agosto de 2013

Padres e Hijos en los Mundiales (II)

Continuo con la amplía presentación de padres e hijos que han participado en Fases Finales de Copas del Mundo:
Jean Djorkaeff (1966) y Youri Djorkaeff (1998 y 2002) con Francia

El primer caso que vemos en que uno de los jugadores con familia futbolística alcanza el título de campeón del mundo. Mientras Jean Djorkaeff fue un defensa sobrio que defendió con éxito las camisetas de Lyon, Marsella o PSG y que participó con la Selección Francesa en el Mundial de 1966, aunque en ese Mundial el equipo desentonó y se fue a la calle en primera ronda. Su hijo Youri, conseguiría, por contra levantar el título del campeón del mundo. Tras una prolongada carrera, que le hizo crecer en Francia, y pasar por Italia, Alemania, Inglaterra hasta colgar las botas en EEUU, Djorkaeff pasará a la historia como uno de los integrantes de esa magnifica Francia que consiguió alzarse con los campeonatos del Mundo y de Europa en 1998 y 2000.

Manuel Sanchís (padre, 1966) y Manuel Sanchís (hijo, 1990) con España

La saga de los Sanchís es curiosa. Ambos centrales del Real Madrid, con un fuerte parecido físico y con un brillante palmarés a sus espaldas. El padre, nacido en Valencia, pasó por la cantera del Barcelona y por el Valladolid, hasta hacerse un hueco en el Real Madrid ye-yé, con el que ganaría una Copa de Europa y 4 Ligas. Formaría parte de la Selección Española que acudió al Mundial de 66, pero que tras perder con la RFA y Argentina volvería a casa en primera ronda. La única victoria sería ante Suiza, y Sanchís haría su único tanto como internacional absoluto. Su hijo, Manolo, es uno de esos "one-club-man" desde 1983 hasta 2001 militó en el Real Madrid. Miembro de la Quinta del Buitre, sería el que más aguantó de esa hornada, retirándose en 2001 con un palmarés 8 Ligas, 2 Champions, 2 Copas de la UEFA, 1 Intercontinental... Con la Selección, no siempre contó con el apreció de los seleccionadores. Pero sí tomó parte en el Mundial de Italia 90, siguiendo los pasos de su padre.

Miguel Reina (1966) y Pepe Reina (2006 y 2010) con España

Otro integrante de la Selección Española en el Mundial de Inglaterra fue el portero Miguel Reina. Aunque a la sombra de Iribar, Miguel Reina, ex portero de Barcelona y Atlético de Madrid, tuvo que mantenerse a la sombra del guardameta vasco y no pudo disputar ningún encuentro. Fue su única presencia mundialista. Su hijo, también se ubicó en la portería, y tras escalar en el cantera del Barça, y probar suerte en el Villarreal, se convirtió en el guardameta del Liverpool, hasta este año, en el que fichó por el Napoli. Sus actuaciones en la Premier le han convertido en uno de los tres porteros habituales de la Selección los últimos años, y eso ya le ha valido para haber estado presente en dos mundiales, el último con la victoria en Sudafrica.


Pablo Forlán (1966 y 1974) y Diego Forlán (2002 y 2010) con Uruguay

¿Ven al de la foto? A mi me recordaba al malo de twin peaks. Resulta que es Pablo Forlán, un defensa con un demoledor currículum y padre del ex atlético Diego. Desde luego, tenía un aspecto que imponía. Mi novía ha dicho de él esta semana, "Es como el hijo pero sin humanidad". Pablo defendió las camisetas de Peñarol, Sao Paulo, Cruzeiro, Nacional o Defensor, equipos de su país o de Brasil y con ellos levantó varios títulos, campeonatos locales a la Libertadores o la Intercontinental. Con la Selección Uruguaya se convirtió en un rostro habitual. Participó con ella en los Mundiales de 1966 y 74. Su hijo Diego, mostró mejores condiciones jugando de delantero. Se inició en Independiente en Argentina y dio el salto al Manchester United sin éxito, pero recaló en el Villarreal y explotó consiguiendo ser máximo goleador de la Liga española. De ahí dio pasó al Atlético donde mejoró sus registros. Después dio el paso al Inter y luego a la liga brasileña donde apura sus últimos años. Con la Selección, participó en el Mundial de 2002 y en el 2010, donde fue proclamado Mejor Jugador del Mundial, alcanzó las semifinales con su país y fue el máximo goleador del torneo. Para completar la historia de los Forlán, habría que detenerse también en el abuelo de Diego y padre de Pablo, Juan Carlos Corazzo, también fue futbolista, y aunque no logró ser internacional como jugador sí que fue el Seleccionador de Uruguay en el Mundial de 1962.

Nicolae Lupescu (1970) y Ioan Lupescu (1990 y 1994) con Rumania

El primer caso de padre e hijo mundialista de Europa del Este, nos lo brinda el caso de los Lupescu. El padre, fue un defensa que militó durante 10 campañas en el Rapid de Bucarest, antes de dar el salto sus últimos cinco años en activo a la Liga austriaca. Con la Selección tomaría parte en el Mundial del 70, en el que Rumania fue apeada en la fase de grupos por Inglaterra y Brasil. Su hijo, Ioan, fue un centrocampista reputado. Comenzó su carrera en el Dinamo Bucarest en el que militó durante cuatro etapas como jugador. También probó suerte en la Bundesliga, en Turquía e incluso en la Liga Árabe. Con 74 internacionalidades participó con su país en los Mundiales de 1990 y 1994.

Jan Verheyen (1970) y Gert Verheyen (1998 y 2002) con Bélgica

El único caso de representantes de Bélgica corresponde a os Verheyen. El padre fue un defensa, que militó en Beerschot, Anderlecht y la Union Saint-Gilloise. Sus actuaciones le valieron para llegar a ser convocado por Bélgica para el Mundial de 1970. Su hijo, Gert, también se dedicó al fútbol. Militó en el Anderlecht y en el Brujas durante 18 temporadas de profesional y logró ser citado en las últimas participaciones de Bélgica en la fase final de un mundial en 1998 y 2002.


Julio Montero (1970 y 1974) y Paolo Montero (2002) con Uruguay

Uno de los casos bonitos. Pablo Forlán y Julio Montero coincidieron en el Mundial de 1974 representando a Uruguay. En 2002, eran sus hijos los que coincidían también en un Mundial representando a la Celeste. Julio Montero Castillo, fue un centrocampista defensivo, que destacó en las filas de Nacional con el que conseguiría levantar la Libertadores y 5 títulos uruguayos. Pasaría por la liga argentina y española antes de colgar las botas en su club más exitoso. Su hijo Paolo, defensa central, fue uno de los defensores mejor considerados de finales de los 90 y principios del siglo XXI. De Peñarol pasó al calcio para defender la camiseta del Atalanta, y de ahí llamó la atención de la Juventus en la que militó durante 9 campañas consiguiendo 5 scudettos. Después regresaría a Sudamerica, primero a San Lorenzo y luego a Peñarol. Con Uruguay disputó el Mundial de 2002.

Más información:
Padres e Hijos en los Mundiales (I)

viernes, 13 de mayo de 2011

Leyendas futbolísticas de Ceaucescu (II): El informador Popescu y las consecuencias de una derrota

HISTORIAS DEL ESTE
EL ESPÍA POPESCU
Tras la fuerte cortina de desconocimiento de lo que sucedía en Rumanía durante tantos años de dictadura, conlleva sorpresa cuando surgen papeles e informaciones que desenmascaran aspectos que se desconocían. Y así fue como en el verano de 2009 unos documentos que se desclasificaron del Ministerio del Interior revelaban la identidad de varias personas que habían actuado como informantes del régimen, vigilando compañeros y personas y denunciándolos si se mostraban disidentes o colaboradores con elementos subversivos. Entre ellos se encontraba el futbolista Gheorge Popescu, que tras una larga trayectoria por varios equipos, militó en España en las filas del Barcelona dos temporadas. 

Al hacerse público, la primera reacción de Popescu fue desmentir que llevará a cabo esa función y que simplemente firmó una nota en la que se comprometía a defender los intereses de la nación a través del deporte, pero finalmente el futbolista rumano reconoció esa función aunque aseguró que siempre la hizo informando con contenidos positivos de compañeros y que se circunscribió a su etapa de jugador en la Universidad de Craiova (de 1984 a 1988). Aunque no se conocen las cifras reales, se estima que el Ministerio del Interior disponía de una red de en torno a 700.000 informantes en todas las áreas para ejercer un poderoso y rígido control sobre la población.

"... DISOLVEREMOS LOS EQUIPOS..."
En 1989, Rumanía tenía una Selección poderosa. El Steaua era una potencia a nivel de clubes, y nombres como los de Hagi, Lacatus, Dumitrescu, Raduiciou o el propio Popescu, pese a militar en la Liga de su país llamaban la atención de Europa. La Selección Nacional era consciente del prestigio que otorgaba el deporte, y el estar presente en el Campeonato del Mundo que se celebraría en Italia era una obligación. Pero la fase de clasificación no resultó sencilla y una sonrojante derrota en Copenhaghe en Dinamarca por 3-0 levantó las iras del dictador y su esposa. En unos papeles que se desclasificaron este mes de enero de 2011 se revelaba la conversación que mantuvieron al conocerse la derrota y en la que se llegaba a plantear la disolución de todos los equipos que habían aportado jugadores al combinado y que no habían sabido organizarse ante los daneses:
Nicolae Ceauşescu: ¿Habéis visto lo que pasó ayer en el partido de fútbol?
Constantin Dăscălescu (Primer Ministro): Pura y simplemente una falta de organización
Elena Ceauşescu: Han jugado mal, pero en cualquier caso, no son asuntos que conciernan a un miembro del gobierno.
N.C: El gobierno también es responsable, ya que responde tanto de la cultura como del deporte. ¡Es la ley! ¿Hace falta ir hasta allí para dejarse marcar 3-0?
E.C: De todas formas ha sido una vergüenza
N.C: Le he dicho a Bobu que si aquí (en el partido de vuelta, en Bucarest) no consiguen los dos puntos (las victorias valían dos puntos entonces) disolveremos los equipos que han aportado jugadores a la selección. Comunicádselo al Ministerio de Interior.
Silviu Curticeanu (Jefe de la Cancillería): El camarada Milea (Vasile Milea, Ministro de Defensa) no esta presente en la reunión, está en Buzău, por las elecciones.
N.C: Él lo entenderá. Repito, disolveremos los equipos que han aportado jugadores a la selección si no ganamos aquí.
E.C: El ejército (El Steaua) no ha aportado ni un solo jugador. Uno era del Universidad de Craiova, y el resto venían del Dinamo.
N.C: No saben ni defenderse, han aprendido a ganar en casa con 5 o 6 goles de diferencia pero fuera no hacen nada. (…) ¡No es posible! Podemos perder pero esto ha sido vergonzoso, ni siquiera han jugado. No es que les hayan ganado, es que no han jugado. ¡No es posible! Esto no es la orden del día pero no hay que pasarlo por alto, hay que tomarlo como una lección. No es un punto de la orden del día, pero hay que tomar medidas para poner fin a esta situación, poner orden, porque esto no podemos continuar así.
La bravata no tuvo que llegar a lugar, ya que Rumanía en el encuentro disputado en su territorio se impuso por 3-1 y logró la clasificación para el Mundial de Italia 90. Donde, curiosamente el que ya no estaba presente era el dictador rumano y su mujer que habían sido ejecutados el día de Navidad de 1989. Los otros participantes en la conversación Dascalescu y Curticeanu fueron encarcelados.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Leyendas futbolísticas de Ceaucescu (I): La dictadura del Steaua de Bucarest y Duckadam, el héroe de Sevilla

HISTORIAS DEL ESTE
En un régimen tan hermético como el que dirigía Ceaucescu en Rumanía entre 1965 y 1989, cualquier afirmación debe ponerse, cuánto menos con el carácter de dudosa. Con el tiempo han ido apareciendo documentos clasificados, informaciones, textos que desenmascaran un poco la figura del político comunista que lideró Rumanía con mano firme y que acabó ejecutado por su propio pueblo. Como, en otros países, el fútbol no escapaba al dominio del régimen. Las victorias eran grandes hazañas patrioticas, las derrotas humillaciones injustificables. No sabremos que punto tienen de verdad estas historias que vinculan el deporte rey con su dictadura pero permanecen en boca como una parte del legado del dictador.

DUCKADAM ¿DE HÉROE A REPRESALIADO?


Helmut Duckadam, "el héroe de Sevilla", una de las pesadillas del FC Barcelona cuando en la Final de la Copa de Europa de 1986 detuvo 4 lanzamientos de penalty que consiguieron que el Steaua de Bucarest se alzase con el título más importante de Europa, en una final que parecía destinada a que el Barcelona lograse su primera Champions y con un desplazamiento masivo a Sevilla. Pero el portero rumano se interpuso, y el Steaua se convertiría en el primer equipo del Este en conseguir proclamarse Campeón de Europa. Pese a ser el héroe de la final, ha surgido una negra leyenda sobre una trombosis que le impidió continuar después con éxito su carrera futbolistica. Según parece, tras el triunfo, Ramón Mendoza, presidente del Real Madrid, y que fue uno de los empresarios pioneros en establecer relaciones comerciales con la URSS y sus países satélites a partir de los años 60, pese a la enemistad evidente entre el régimen franquista y el soviético, decidió recompensar al héroe de Sevilla con un flamante automovil Mercedes. Esto no agrado a Valentin  Ceaucescu, hijo del Gobernante y directivo del club rumano que quería contar con ese nuevo lujo en su haber y reclamó el premio para sí, algo a lo que Duckadam se negó. Entonces la policía política por orden del  hijo del dictador rompió todos los dedos de la mano al portero y truncó una carrera que se mostraba en su momento más dulce. Duckadam siempre ha negado esta historia y Ramón Mendoza tampoco podrá responder sobre si ofreció ese premio al guardameta, el caso es que esa sombra se extiende sobre el regimen y las envidias de Ceaucescu que no dudaría incluso en apartar a su "héroe" si no se plegaba a sus deseos.


LA DICTADURA DEL STEAUA
Y es que el dominio del Steaua durante el gobierno de Ceaucescu es incontestable. En 24 años de gobierno, el equipo de Bucarest conseguiría la friolera de 17 Ligas y 14 Copas. Por supuesto algo tendría ese equipo para proclamarse Campeón de Europa en 1986 o Subcampeón en 1990 siendo derrotados por el Milán, pero existen abundantes sospechas sobre bastantes de esos méritos en el ámbito nacional. Como que había fichajes que se imponían desde las más altas instancias del Estado. No se permitía a los grandes futbolistas firmar por conjuntos extranjeros, y el Steaua tenía capacidad para reforzarse como lo viera conveniente. Así fue como en 1986, un joven Gheorge Hagi de 22 años, que pronto recibiría el apodo del "Maradona de los Cárpatos" y que llevaba ya un par de campañas destacando en el modesto Sportul sería "contratado" por el Steaua por un período de 10 días para disputar la Supercopa de Europa frente al Dinamo de Kiev. Fue el autor del gol de la victoria que reforzaba el prestigio del Steaua en Europa y esos 10 días se convirtieron en 4 años convirtiéndole posiblemente en el mejor jugador de la historia de Rumania. Y además, con la caída de Ceaucescu, se permitió que pudiera mostrar su nivel en ligas más poderosas, pasando por España, Italia o Turquía.

Pero si los triunfos en Europa, en principio, quedan libre de sospecha puesto que el margen de influencia era menor, los campeonatos locales si ofrecen más dudas. Tan solo el Dinamo de Bucarest lograba, en ocasiones, plantar algo de cara al dominio del Steaua. Aunque las presiones por parte de Valentin Ceaucescu autentico forofo del equipo eran habituales, y la sospechas de que los equipos rivales no mostraban la máxima intensidad por temor a las consecuencias que podía desencadenar irritar al Gobierno han sido narradas en varias ocasiones. Pero el episodio más grave fue el que se protagonizó durante la final de Copa de 1988. El partido se acercaba a su final con empate a 1 en el marcador y en el minuto 88 el Steaua convertía un segundo tanto pero que resultaba invalidado por el árbitro. No conforme Valentin Ceaucescu ordenó a "su" equipo retirarse. Se prohibió a los medios publicar cualquier información del resultado y se estableció un plazo de 48 horas, en el que la Federación Rumana de Fútbol apareció para explicar que el partido había concluido por 2-1 y por tanto el Steaua se alzaba con el título. Además suspendía al árbitro por haber realizado gestos que originaban confusión en el público. El resultado se validó en un despacho favorable hacia el equipo del régimen.