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martes, 10 de julio de 2012

Vikash Dhorasoo el futbolista inquieto

Aquí ya hemos hablado de otros futbolistas con personalidades complejas. Desde un maoísta declarado, capaz de financiar huelgas de obreros en pleno franquismo como Paul Breitner, a un genio mayúsculo como Eric Cantona cuya imagen traspasó el fútbol y ya es un icono político, cultural mediático... Menos nombre, puesto que su rendimiento deportivo fue menor es el del francés Vikash Dhorasoo, pese a que en su carrera llegó a militar en equipos de la talla del Lyon, PSG, Milán o ser internacional francés en 18 ocasiones y llegar a ser convocado al Mundial de 2006.

De orígenes de Mauricio, aunque también hindúes, nació en Le Havre en 1976, una de las canteras más prolíficas de Francia, y allí fue escalando hasta el primer equipo. Centrocampista hábil con la pelota y con buena visión de juego, posteriormente daría el salto al Olympique de Lyon, donde ganaría dos títulos ligueros, disputaría la Champions y alcanzaría la internacionalidad con Francia. Posteriormente, enfrentamientos con el técnico Paul Le Guen le hicieron abandonar Lyon y tomar rumbo a Milán, aunque no terminó de cuajar en San Siro. Regresó a las filas del PSG un año, pero fue despedido por sus continuas lesiones y por criticar en una entrevista a su entrenador. Llegó a amenazar con presentar una demanda por despido improcedente en un Tribunal Laboral. Finalmente el conflicto no llegó a más, y Dhorasoo probó hacer otra intentona, muy simbólica, en el Livorno, equipo vinculado a la izquierda de Italia, aunque tampoco tuvo éxito. Cuando parecía regresar de nuevo a Francia y vincularse su nombre a Sochaux, Le Havre, Grenoble... anunció en 2008 que colgaba las botas.

Pero la mente de Dhorasoo nunca había estado al 100% en el fútbol. Se trataba de un futbolista con múltiples inquietudes políticas, culturales, sociales, algo que lo convierte en un personaje singular dentro de este deporte. En 2006, aprovechó su participación en el Mundial para rodar un documental sobre como ve un jugador del fútbol los viajes, concentraciones, charlas, entrenamientos, relación con compañeros... todo desde su punto de vista. "Substitute" se convirtió en una obra curiosa, pocas veces visionada desde esa óptica. A unos les encantó. Al seleccionador Raymond Domenech le aterraba y se negó expresamente a salir. El caso, es que después de 2006, Dhorasso anunció que no regresaría al combinado blue mientras Domenech siguiera al frente. 

No serían sus únicas decisiones que levantarían polvareda. Desde su etapa en el PSG prestó apoyo público y económico al Paris Foot Gay, un equipo de fútbol amateur que tiene entre sus premisas luchar contra la homofobia en el deporte. Simpatizó abiertamente con el alcalde socialista de París, así como alzar la voz contra Nicolas Sarkozy. Contribuyó a diferentes causas sociales y participó abiertamente en la creación de la asociación Tatane, que pretende conseguir un fútbol más reflexivo, popular y que sirva como herramienta de cohesión, social y de desarrollo antes que de animo de lucro. Pretendieron sin éxito, aspirar incluso a la Presidencia de la Federación Francesa de fútbol.

No han sido las únicas aventuras de Dhorasoo en los despachos. También trató de alcanzar la Presidencia del Le Havre, club de su formación y de su región natal, colabora activamente como comentarista de prensa e incluso, ha buscado distracción como jugador de poker. Una personalidad inquieta que promete seguir dando que hablar.

Agradecer su colaboración y aportaciones del fútbol francés a Sebastien J. Impresincidbles para la realización de este artículo. Podéis leerle en http://tousseverino.blogspot.com

martes, 22 de mayo de 2012

Paolo di Canio vs Cristiano Lucarelli, las dos Italias


No suele emplearse el término de dos Italias como sucede en España. Si se hace mucho caso a las diferencias Norte-Sur, a algunos movimientos políticos que abogan por la partición del país o incluso a pequeños movimientos separatistas, aunque ni mucho menos a lo que nos hemos acostumbrado a convivir en España. Italia no ha padecido Guerras Civiles ni conflictos dinásticos que enfrentasen a sus ciudadanos en los últimos dos siglos. Pero sí existen maneras de pensar enfrentadas. Símbolos políticos, personas que representan unos ideales que se niegan a ser derrotados. Los más emblemáticos en el fútbol, el reconocido fascista Paolo Di Canio y el militante izquierdista Christiano Lucarelli. Dos formas de pensar incompatibles.

Di Canio, actualmente entrena en un cuarta división de Inglaterra, al Swindon Town, cuyo patrocinador GMB Union rompió el contrato tras contratarle por las credenciales que traía el italiano. La verdad es que nunca las escondió. Como futbolista fue un jugador brillante, formado en el Lazio llegó a militar en Juventus, Napoles o Milán, tuvo una amplía y exitósa carrera en la Premier League y regresó a Roma para colgar las botas. Allí realizó varias de las acciones que le elevaron a la categoría de mito para los ultras del Lazio. Di Canio nunca había ocultado su ideología fascista, su admiración por Mussollini llegando a tatuarse DUX en su honor y su compromiso con la extrema derecha. Su saludo con el brazo estirado hacia sus aficionados le catapultó a la prensa mundial. Pese a todo, Di Canio, siempre trató de restar trascendencia. Aseguraba no haber votado desde hacía 14 años ya que todos los políticos se dedican a robar, que pese a su convencimiento fascista no era partidario de la discriminación por razas y que los saludos con el brazo en alto eran un saludo a camaradas sin tratar de generar violencia. Pese a su destacada trayectoria, nunca alcanzó la internacionalidad representando a Italia, que a buen seguro hubiera disfrutado con mayúsculas.

Lucarelli sí que sigue en activo. Un muchacho de Livorno, una ciudad tradicionalmente progresista y de izquierdas y cuyo jugador siempre profesó amor eterno, a ella, a su equipo de fútbol y a sus ideales. Lucarelli tuvo tiempo de probar Ligas tan variadas como la española o la ucraniana y en Italia defendió diferentes camisetas, pero sus colores siempre fueron los granates del Livorno. Sus celebraciones, también generaron líneas, por ejemplo cuando dedicó un gol a la hija del Che Guevara en pleno San Siro y con Silvio Berlusconi presidiéndolo o cuando se levantó la camiseta tras anotar un gol con la Selección Sub 21 y debajo llevaba una con el rostro del revolucionario argentino. Actualmente, aunque con menor protagonismo, defiende los colores de un brillante Napoles que alcanzó los octavos de final de la Champions. Entre sus éxitos la Copa del 98 que conquistó con el Valencia, o ser el máximo goleador del calcio en 2005. Además, 6 internacionalidades con la azzurra. Con 36 años posiblemente estemos en los últimos momentos en activo del jugador. Por contra, ya han surgido libros que narran sus anecdotas, sus experiencias, sus conquistas desde que era un pequeño chaval de Livorno hasta llegar a la élite futbolística. El más celebre, el que escribió su representante, "Quedaos con los mil millones", en el que narra como Lucarelli rechazó ofertas superiores por permanecer en Livorno. El equipo de su tierra. El de sus ideas.