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viernes, 11 de marzo de 2016

La jornada europea el 11-M

El 11 de marzo de 2004, Madrid amanece con la noticia de varios atentados en trenes de cercanías. La confusión se apodera de la Capital de España. No se saben aún las cifras de los muertos, y el Gobierno se muestra más interesado en reflejar dudas sobre la autoría de la masacre. Mientras tanto, las cuatro explosiones, conllevan la muerte de 192 personas. Ese día, los cuatro representantes españoles de la Copa de la UEFA preparaban los encuentros que tenían fijados esa noche. Barcelona, Mallorca y Valencia jugaban en Glasgow, Newcastle y Ankara respectivamente, el Villarreal recibía a la Roma. Al parecer todos mostraron su predisposición a aplazar el encuentro. El sentimiento y el pensamiento de los jugadores se encontraba en Madrid. Muchos de ellos con familiares o amigos en la Capital y que trataban de localizarlos en esos momentos de confusión. Pero la UEFA no dio su brazo a torcer y decidió mantener la jornada sin modificaciones, permitiendo únicamente que se guardase un minuto de silencio antes del inicio en los encuentros que disputaban los equipos españoles y portar brazaletes negros en señal de duelo.
Sí que hubo otros pequeños gestos. Los jugadores del Gençlerbirligi y del Valencia entraron al campo juntos y con una pancarta en castellano que decía "Compartimos el dolor de España". Villarreal y Roma hicieron lo mismo en el Madrigal. 
Por lo general, los resultados no acompañaron. Los tres equipos que jugaban fuera cayeron derrotados. El Barça perdió 1-0 con el Celtic, el Mallorca 4-1 por el Newcastle y el Valencia cayó por 1-0. El Villarreal sí hizo valer su condición de jugar en casa y se impuso por 2-0. Los minutos de silencio fueron respetados escrupulosamente, y en muchos estadios se vieron pancartas de condena al terrorismo. Finalmente, otros encuentros también se sumaron al duelo pese a no haber presencia de equipos de España. Después, muchos jugadores y técnicos criticaron la decisión de la UEFA de no haber aplazado los partidos. 

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Claudio Ranieri y su renacimiento

Una vez comencé a preparar un artículo sobre los entrenadores italianos que habían pasado por España. Iba relacionado a uno de los textos más leídos en la historia del blog, "Las abundantes simpatías fascistas en el fútbol italiano" (agosto 2012). A Capello se le escaparon unas declaraciones elogiando a Franco, que luego intentaron ser matizadas. Mucho más reciente Arrigo Sacchi decía que había demasiados negros en las categorías inferiores de Italia y que por ello Italia no tenía dignidad ni orgullo, pero rechazaba que sus declaraciones tuvieran tintes racistas. Así que me dio por mirar al bueno de Ranieri, y a aquel breve paso de Gianni de Biasi por el Levante, un hombre que no hizo mala campaña con lo que se encontró en Valencia y que ahora ha conseguido cierto reconocimiento por su meritorio papel con Albania.

Claudio Ranieri es desde luego un técnico ampliamente conocido. Larga trayectoria que le ha llevado a dirigir en cuatro países, y además de estar un tiempo (desastroso, eso sí) al frente de la Selección de Grecia. En España, le pudimos ver en Valencia y en el Atlético.

Mucho antes de eso, Ranieri era un chico nacido en Roma, que con nueve años se colaba en el autobús para presenciar los Juegos Olímpicos de 1960. Quizá eso sirvió para despertarle pasión por el deporte. Mientras el resto de sus hermanos continuó con el oficio familiar de carnicero, Ranieri se esforzó para acabar el colegio y destacar en el fútbol. Y a base de esfuerzo, de adaptarse a jugar de defensa fue escalando en la Roma. Hasta hacer su debut en la serie A de la mano del mítico Helenio Herrera. Después jugaría con el Catanzaro ocho campañas, con ascensos y descensos entre la serie B y la máxima categoría, para acabar disputando el final de su carrera en Sicilia, primero en el Catania y luego en el Palermo.

Ranieri, no se alejó del fútbol y se convirtió en entrenador. Y pronto comenzó con éxitos destacados. Tras breves experiencias en equipos menores, su primera hazaña fue hacerse cargo del Cagliari, al que ascendió de la serie C1 a la A, y consiguió mantenerlo en la máxima categoría. Después tuvo que lidiar con un Napoli posMaradona, y pese a obtener una decente cuarta plaza y consolidar a un joven Gianfranco Zola, el club no terminó de quedar satisfecho con su tarea. Su siguiente destino fue una Fiorentina, que afrontaba un año en serie B, y de nuevo Ranieri supo rescatarla, devolverla a la máxima categoría y no suficiente con esto, levantaría la Copa de Italia de de 1996. El año siguiente supera al Milan en la Supercopa y tras quedar en mitad de la tabla cierra su ciclo en Florencia. 

Inicia la temporada sin equipo, y de repente, alguien en Valencia decide fijarse en él para sustituir a Jorge Valdano, que inició la campaña de 1997 con tres derrotas consecutivas. Ranieri se hace cargo del club ché, y pese a ser recibido con bastante recelo (se dudaba de su estilo defensivo, para una plantilla diseñada para Valdano.). La prensa tuvo razón. Romario, petición expresa de Valdano fue rápidamente devuelto a Brasil. El Burrito Ortega, pasó a un papel secundario. Los jugadores criticaron al entrenador sin tapujos, pero Ranieri a base de trabajo y resultados supo ganarse a club y afición. Consigue entrar en Europa vía intertoto. El año siguiente se mete en Champions y un destacadisimo Valencia levanta la Copa del Rey tras vencer en la final al Atlético por 3-0, endosar un 6-0 al Madrid en Semifinales y haberse cargado al Barça en cuartos tanto en la ida como en la vuelta. Saldría de Mestalla con admiración, algo nada sencillo en una de las aficiones más exigentes de España con sus entrenadores. Su destino sería el Atlético de Madrid, por entonces en mano de la familia Gil. E iniciaría la desastrosa campaña que terminaría con el descenso a segunda del club. Ranieri dimitió a mitad de temporada cuando el conjunto colchonero ya se encontraba bajo administración judicial.  

De España, dio el salto a un Chelsea de la época preAbramovich. También fue recibido con dudas. Un inglés escaso, mayor simpatía por su predecesor, el también italiano Vialli. Y el caso es que no tuvo un mal papel. Se le exigió entrar en Europa y lo hizo. El año siguiente, llegó el ciclón Abramovich. Su nombre parecía ser el primero en salir, pero la imposibilidad de contratar a Sven Goan Erickson le hizo mantenerse en el cargo. Alcanzó semifinales de Champions, hizo un plantel interesante y comenzó a sentar las bases del nuevo rico Chelsea. Con una buena indemnización para dejar paso a Mourinho, se encontró la llamada de nuevo del Valencia. Campeón de Liga y de UEFA pero sin ocupante en el banquillo ya que técnico Rafa Benítez había puesto rumbo a Anfield. "Si el Valencia me llama, voy nadando", llegó a afirmar. Pero la segunda etapa en Mestalla resultó horrible. Eliminado en febrero de la UEFA por el Steaua de Bucarest, alejado de las posiciones destacadas en Liga... el crédito y su cariño se esfumaron y fue despedido en pocos meses. 

Hubo que esperar dos años de descanso para volver a ver a Ranieri al frente de un equipo. Sería en 2007 en el Parma, regresando a Italia, y salvando al equipo del descenso. Así que, su buen hacer hizo que se le ofreciera uno de los banquillos más codiciados de Italia. La Juventus que acaba de conseguir el ascenso a serie A de la mano de Didier Deschamps. Pero el técnico francés no continua en el equipo turinés y el elegido es Ranieri. Con él, la Vechia Signora consigue también retornar a la Champions, pero permanece alejada del título, y es destituido a final de temporada.

De nuevo tendría ofertas de banquillos golosos. La Roma, el club donde se formó de niño, le brinda la oportunidad de dirigirlo. Pese a sus conflictos con capitano Totti, el club finaliza su segundo a apenas dos puntos del Inter y roza el scudetto, también el Inter le impide levantar la Copa. Dos años después curiosamente pasará a dirigir al equipo milanés. La apuesta de Moratti para intentar reconducir al club desde la marcha de Mourinho, también fracasa con Ranieri. El equipo termina el año alejado de cualquier posición destacada...

Y de nuevo, Ranieri comienza una etapa sorprendente. Es el elegido por otro de los nuevos ricos europeos, y que a su vez debe protagonizar un rescate desde serie B, como en sus orígenes con Cagliari o Fiorentina: El Monaco. Ranieri diseña de nuevo un conjunto interesante, que sube sin problemas y en el siguiente año, pelea con PSG aunque finalizará segundo en la Ligue francesa. 

En 2014, Ranieri se aventura en su primera etapa como seleccionador nacional. Lo hace con Grecia, un país que estuvo en octavos en el mundial, apenas unos meses antes y que cayó en penaltys frente a Costa Rica. Sin embargo, el conjunto heleno toca suelo con el técnico italiano. En la fase de clasificación a la Eurocopa 2016, protagoniza sonrojantes derrotas. Parte desde el bombo 1 entre las selecciones más poderosas y sin embargo, finalizará la clasificación última de su grupo. Pierde todos los encuentros en casa salvo el último, incluyendo el duelo contra las débiles Islas Feroe. Ranieri es despedido sin discusión.

¿Sería el final para un entrenador de 64 años? Cuando dan el salto a dirigir selecciones, suele ser síntoma de ganas de reducir carga de trabajo... pero sin embargo, Ranieri recibió una oferta del modesto Leicester de la Premier League. Como sucedió en Valencia, como sucedió en el Chelsea, se le recibió con amplías dudas, cuasidesprecios... y ahora seis meses después, y finalizada la primera vuelta, el Leicister sigue en lo alto tras la primera vuelta. Comienzan a surgir los rumores de si el equipo aguantará. De si, de verdad, puede ganar la Liga... Veremos, pero desde luego Claudio Ranieri no estaba acabado aún...

domingo, 26 de julio de 2015

Política municipal valenciana. 2015. El Ayuntamiento de Chiva y Fernando Colomer

Supongo que todos los que entran en la treintena le recuerdan. Fernando Gómez Colomer. Buen centrocampista y capitán permanente del Valencia CF, el equipo de su tierra donde se formó, y militó practicamente toda su carrera para convertirse en el jugador con más partidos disputados. Nunca consiguió levantar un título. Fue internacional en 10 ocasiones y también fue uno de los hombres que tuvieron que militar en segunda en el último descenso del Valencia en 1986. Al final de su carrera tuvo una breve etapa en la liga inglesa y otra en el Castellón, lo que le hizo perder esa condición tan valorada ahora de oneclubman, que tanto cuesta encontrar. Aún así, Fernando pronto demostró que seguiría ligado al deporte. Fue director deportivo en el Castellón, también ocuparía ese cargo en el Alicante CF y el Partido Popular con el gobierno de Camps le ofreció ser Director General de Deportes de la Comunidad Valenciana. Luego, dejó el cargo para incorporarse a la dirección deportiva del Valencia CF, incluso llegó a ocupar la vicepresidencia hasta que Manuel Llorente dejó de contar con él en 2010.

Así que Fernando hubo de buscarse otras ocupaciones. Y una de ellas fue la de entrar en política como número tres por el Partido Popular en el Ayuntamiento de Chiva, una localidad próxima a la capital valenciana de unos 15000 habitantes. Fernando obtuvo su acta de concejal, se responsabilizaría del área de juventud deportes del consistorio y tendría una dedicación completa a cambio de 1900 euros mensuales. El PP, con el ex capitán ché consiguió una amplía mayoría absoluta. Un año después, pese a haberse comprometido a dedicación plena en sus funciones públicas, Fernando era nombrado asesor de deportes del Gobierno de Georgia, con abundantes viajes al país. Su labor consistía en formar futbolistas y entrenadores. También intentó sin éxito presentar un plan para obtener la presidencia del Valencia en este periodo.

En las recientes elecciones municipales, quizá cansado por las críticas por compartir esos puestos, o quizá como él manifestó por su deseo de regresar a alguna actividad vinculada al fútbol decidió no repetir como concejal. Chiva, no ha sido diferente a la mayoría de resultados autonómicos y municipales de la provincia de Valencia. El hartazgo del Partido Popular era manifiesto. De 11 concejales sobre 17, y que en pleno solo hubiera presencia de 5 actas para el PSOE y 1 de Compromís. En 2015, el reparto municipal es mucho más complejo. El PP perdió la mitad de votos y se quedó con 6. En el Ayuntamiento aparte de PSOE y Compromís, entraron represantes de EU, Podemos, Ciudadanos y dos partidos locales como Vinchi y Aduc. Cuando parecía que la izquierda tenía un acuerdo para obtener la alcaldía, el cambio de parecer de dos concejales, logró que se forzará un empate que mantenía al PP al frente del Ayuntamiento. Enseguida, la oposión quiso presentar una moción de censura y el alcalde, José Manuel Haro anunció su dimisión, aunque luego reculó y al final, un mes más tarde se formaba nuevo equipo de gobierno integrado por miembros de Compromís EU, Vinchi, Aduc y Podemos. De este lío escapó Fernando. Pero sirva de ejemplo perfecto del nuevo mapa electoral que existe en Valencia, y de paso recordemos su figura.

martes, 28 de abril de 2015

El Valencia CF como juguete para Juan Bautista Soler

El Valencia llegó a estar en una situación límite. Sin el apoyo y ayudas de Cajas de Ahorros locales y de la Administración Pública, igual el conjunto ché se encontraría en una situación muy diferente que la que muestra esa actual tercera posición liguera y ese sueño de que con Peter Lim al frente, se pueda sacar la cabeza del pozo económico.

No sería fácil establecer la responsabilidad única al propietario excéntrico de hoy, Juan Bautista Soler, pero sí tendría una importante cuota. Soler, es hijo de una de las mayores fortunas de España. Su padre Bautista Soler era en 2013 la 40ª fortuna de nuestro país. Aparecía en la lista forbes con una estimación de 950 millones de euros. Rey del ladrillo en  la comunidad valenciana, su empresa se convirtió en uno de las principales inmobiliarias, pero también regentaba bares y salas de cine por toda la geografía nacional. 

Y en 2002, decidió entrar con fuerza en uno de sus sueños de juventud, el Valencia CF, primero comprando diversos paquetes accionariales, hasta alcanzar la mayoría en unas operaciones que llegaron a suponer desembolsos de más de 40 millones de euros. Pero Bautista Soler, dejó el fútbol en manos de su hijo, Juan Bautista. Parecía que la adinerada familia iba a poder serenar una convulsa situación institucional que se producía desde la conversión del equipo en SAD y por la que se había visto desfilar por el palco a gente como Paco Roig o Pedro Cortés o Jaime Ortí, con las consiguientes luchas de poder...

Juan Bautista Soler, pese a ser el propietario, guardaba un discreto segundo plano y dejaba hacer a Ortí y a su equipo. Y llegaron los éxitos. El equipo que dirigía Rafa Benítez logró conquistar la Liga en 2004, y además levantó la Copa de la UEFA. Encima, ese año, también venció la Supercopa de Europa al Oporto. A Soler, comenzó a picarle el gusanillo, al ver como pese a ser el que ponía el dinero, los agasajos y el lucimiento en los palcos españoles y europeos recaía en otras personas. Y decidió dar un paso adelante, que le convertiría en un terremoto para el club ché.

En octubre, consiguió la dimisión de Ortí y asumió la presidencia en la que estuvo cuatro años. El equipo no repitió los exitosos resultados y encima la cuenta de gastos comenzó a dispararse con fichajes caros, altamente remunerados (Manuel Fernandes, Del Horno, Tavano, Kluivert, Joaquín, etc...) y que salvo casos contados (habría que destacar a Villa o Mata) no daban el rendimiento esperado. Su gestión también comenzó a enterrar entrenadores, Ranieri, Antonio López, Quique Sánchez Flores, directores deportivos Javier Subirats, Amadeo Carboni, Xavier Azkargorta el director general Manuel Llorente o la quincena de gestor Juan Villalonga. Nadie parecía contentar a Juan Bautista Soler... 

Y se notó en los resultados. El equipo que defendía título fue 7ª en 2005 y se quedó fuera de Europa. Fue 3º y 4ª los dos años siguientes, alcanzando también los cuartos de final de la Champions cayendo frente al Chelsea. Y el último año, Soler decide prescindir de Quique como técnico y trae a Ronald Koeman, que, decide hacer limpia en el vestuario. Anuncia que no va a contar con Albelda, Cañizares y Angulo y comienza una alargada polémica, en la que el centrocampista llega a denunciar al club. El equipo se hunde irremediablemente en la Liga y sufre por mantenerse. En la Copa, por contra, mantiene el tipo y va avanzando ronda. Aún así, Soler, muy desgastado decide echarse a un lado y presentar la dimisión. Curiosamente, el equipo de Koeman vence al Barcelona en semifinales y se proclama campeón frente al Getafe. Es, de momento, el último título de los valencianos. De nuevo, Soler, se queda sin salir en los focos y sin poder celebrar los éxitos como parte protagonista.

Antes de eso, sí que será recordado. En 2006 anuncia la construcción de un nuevo estadio. Un campo de categoría 5 estrellas, con una capacidad de 75.000 espectadores que jubile el viejo Mestalla, cuyos terrenos serán revendidos para financiar el nuevo. El proyecto, presentado a bombo y platillo y que cuenta con el beneplácito de Ayuntamiento y Generalitat se queda a medio construir por falta de financiación al no aparecer ningún comprador de las parcelas de Mestalla. Servirá como inmejorable símbolo de los derroches y desmanes urbanísticos de la Comunidad. De momento, supera el lustro de parón que parece que va a reiniciarse en breve...

Finalmente Bautista Soler, con una imagen muy deteriorada y afectado por la crisis económica con especial incidencia en el sector inmobiliario acaba aceptando deshacerse de sus acciones que son vendidas por 85 millones de euros a Vicente Soriano, que pretende a su vez, revenderlas a una empresa de inversiones uruguaya. El caso es que, como el nuevo Mestalla, las operaciones no fructificaron y Soriano no ingresó la acordado a Juan Bautista Soler... que ahora tiene pendiente un juicio por contratar a un sicario con la función de secuestrarlo... Y mientras tanto, los concursos de acreedores en sus empresas y en las de su padre se acumulan. La aventura futbolística terminó en sonoro fracaso, y su imagen pública, dilapidada.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Roberto Soldado arremete contra Podemos

El fenómeno Podemos ha hecho tambalear el sistema político español. Las encuestas cada vez lo colocan más alto, incluso en regiones donde no se sabe quién encabezará una lista electoral. El bipartidismo tiembla, y surgen ataques furibundos por parte de dirigentes de PP-PSOE, sus medios de comunicación afines y sus simpatizantes. Como siempre el fútbol ha permanecido alejado de estos debates y casi nadie ha querido mojarse ni abrir la boca opinando sobre la situación actual o la irrupción del nuevo partido. Y digo, "casi", porque esta vez sí ha habido un futbolista que se ha mostrado sin disimulo contrario a "Pablo Iglesias y su cuadrilla". Roberto Soldado, valenciano, jugador del Tottemham e internacional absoluto publicaba desde su cuenta de twitter:


Un tuit claro y contundente. Que agrandaba unas horas después con otro Retuit de otra persona, en el que criticaba la supuesta ausencia de Pablo Iglesias en un programa de Telecinco. 

Roberto Soldado disputa ahora la Premier League en las filas del Tottemham Hotspur, que pagó 30 millones de euros por él en 2013. Pese a ese elevado precio, Soldado está rindiendo por debajo de lo esperado. Suplente, sin estrenarse en esta campaña, apenas cinco goles en la anterior. Cifras muy alejadas de los buenos números que sí había hecho en el Valencia, Getafe y Osasuna y que le valieron para ser internacional absoluto, llegando incluso a  ser convocado a la Copa Confederaciones 2013 y a ganarse un breve retorno al Real Madrid. Su suplencia, le ha hecho pasar a un segundo plano y su nombre no se ha tenido en cuenta para las últimas convocatorias de Del Bosque.

Las palabras sobre Pablo Iglesias sí que han hecho que se hable de él. Se ha recordado que Soldado ya en alguna ocasión había mostrado simpatías políticas por José María Aznar y Rita Barberá y que no había puesto pegas a ser la imagen del Valencia cuando empleó en su uniforme la senyera valenciana o aceptó de buen grado los cánticos de "Gudari, gudari", (soldado en euskera) en su etapa en Pamplona. Pero esta vez, sin disimulo, algo que no suele suceder desde el mundo del fútbol, el jugador ha decidido manifestarse claramente contra el líder de Podemos y su "cuadrilla" de colaboradores.
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Oleguer vs Salva, la convivencia imposible (12-mar-2012)

jueves, 12 de septiembre de 2013

La "deportiva" gestión de Camps en la Comunidad Valenciana

Esta semana se publicaban diversos acuerdos que trataba de cerrar el Presidente del Valencia con Bankia, que siguen intentando deshacer los nudos de una cuerda de la que hace ya tiempo es difícil enterarse. El caso es que, merced a la generosidad (ententida como ruinosa y grosera gestión del dinero público), la Generalitat Valenciana, a través del organismo para avalar a empresas y emprendedores, el Instituto Valenciano de Finanzas, no tuvo problemas en ejercer de avalista de más de 80 millones de euros al equipo ché. Algo parecido sucedió con Hércules y Elche... Una gestión peligrosa, con unas cifras insoportables para cualquier Administración, que solo pretendían promulgar una imagen de grandeza y progreso a través del deporte... Camps era el que firmaba con Ecclecstone que Valencia albergase un Gran Premio de la Fórmula 1, en víspera de unas Elecciones Autonómicas... pero el acuerdo solo tendría validez si era reelegido. El Valencia, el Levante, el Villarreal, el Hercules se beneficiaban de patrocinios a través de organismos de la Generalitat, ya fueran los ruinosos Canal 9 o Terra Mítica, o bajo diversas tentativas publiciatarias de la propia Comunidad. Por supuesto también había hueco para recalificaciones urbanisticas escándalosas. El Valencia CF iniciaba una nueva era levantando un nuevo Mestalla. Incluso, Valencia se postulaba como ciudad candidata a albergar unos Juegos Olímpicos...

Años después el balance es demoledor. El Nuevo Mestalla se quedó a medio hacer y no parece probable que las obras continúen en un plazo cercano, Valencia ya no tendrá Fórmula 1 a partir de la próxima temporada, además de tener que afrontar las reclamaciones del patrón de la Fórmula 1... Valencia, Elche y Hércules viven pendientes de plazos, intereses y temidas ejecuciones de avales por parte de entidades bancarias... Camps, al que el PP obligó a dimitir por sus diversas imputaciones judiciales, se salvó por un jurado popular y se mantiene como diputado en la Asamblea de la Comunidad Valenciana, aunque sus apariciones cada vez son más escasas. Y es que la vida alejado del poder, de la opulencia, del gastar dinero ajeno sin control no se disfruta tanto. Para él, que un día antes de estar citado a declarar por el caso de los trajes, acudió junto a Florentino Perez, como presidente de ACS, empresa que construía un nuevo hospital en la Capital valenciana y él, jocoso, se dedicaba a decirle que "no fichara jugadores de ningún equipo de la Comunidad Valenciana". Camps en estado puro. Eran tiempos alegres... 

jueves, 13 de septiembre de 2012

Banderas en las camisetas de fútbol

Este blog nació con la clara convicción de que en el fútbol existen señales y símbolos políticos indudables. Hay actuaciones nada inocentes en escudos, denominaciones, uniformes y que hay partidos o equipos que trascienden al ámbito meramente deportivo y adquieren una carga simbólica monumental. Por eso, hay parte de esa simbología que resulta sagrada e inamovible y parte mutable que va adaptándose a los nuevos tiempos y corrientes. En los últimos años, abunda, como refuerzo a la identidad local el añadir banderas en las camisetas. En el mundo, cada vez más globalizado, quizá sea el fútbol y su vinculo a la competición nacional y a la afición local, uno de los pocos efectos de resistencia capaces de perdurar. O quizá tampoco...

El caso es que son ya varios ejemplos. Hoy mismo se anunciaba oficiosamente que el Barcelona vestirá la Senyera catalana en su segunda equipación. Según declaraciones de Sport, una manera de "reforzar los vínculos deportivos y sentimentales con la gran mayoría de la población". Se trata de la primera vez que el Barça, que cuenta ya con 112 años de historia vestirá de forma tan evidente la bandera de Cataluña. Durante la presidencia de Joan Laporta, nacionalista declarado e indisimulado, ya se añadió la bandera en pequeño a la camiseta, pero ahora el paso es mayor.

Misma medida le ocurrió al Athletic hace un año. El equipo bilbaíno, decidió emplear los colores de la Ikurriña en su segundo uniforme desde el año pasado. En este caso, sí pareció ser bien recibida por los aficionados, e incluso, en la coincidencia ante el Atlético de Madrid en la final de la Europa League, vistió el uniforme ikurriña en la importante cita. El Espanyol, también se sumó a esta política. Un equipo en complicada encrucijada permanente. Siempre vigilado por sus pasos acercándose o alejándose a una identificación con Cataluña. La renuncia a la Ñ en su nombre por la NY catalana, ya levantó polémica. Este verano, añadir la Senyera a la camiseta también despertó discrepancias. Y es que asumir estos rasgos identitarios tan marcados nunca consiguen unanimidad, ya sea por propia convicción o por plegarse a los deseos del marketing que imponen las marcas deportivas.
Otro caso curioso fue el que sucedió en Valencia la pasada temporada. Los dos equipos de la ciudad decidieron también "vestirse" con la bandera de la Comunidad Valenciana. Diseños practicamente idénticos salvo en aplicar un poco más oscuro pero señal evidente de la Senyera valenciana. Ambos equipos remarcaban su cercanía local y decían no ser menos valenciano que el otro. 

Al que tampoco le sentó bien optar por añadir la bandera española fue al Sevilla. José María del Nido optó por añadir la bandera nacional en las competiciones europeas. Primero en una franja en el cuello, luego ganando mayor protagonismo en la camiseta. Muchas peñas sevillistas criticaron estas medidas. El Sevilla, no fue la única vez que decidió emplear su camiseta para "guerrear" con mensajes. En plena polémica por que algunos programas satíricos vinculaban a los deportistas españoles con el dopaje, el equipo andaluz irrumpió con una camiseta que rezaba "Liberté, Egalité.. Superioridad!" en un partido la pasada campaña. Al final, misma medida aplicaron Real Madrid, Atlético o Getafe añadiendo la bandera española en sus partidos europeos. Eso sí, el Getafe si se animó a lucir la de la Comunidad de Madrid en la competición liguera. Y así podría continuarse con casos menos mediáticos que aparecen y desaparecen como medida comercial. El Mallorca con Baleares, el Racing con Cantabria, el Zaragoza con Aragón...

viernes, 18 de mayo de 2012

Xabier Azkargorta, el aventurero

Tiene ya casi 60 años. Ha perdido el pelo y se le ha encanecido el bigote. Su frondoso e inseparable bigote que le acompaña desde los 18 años y que le supuso el mote de "Bigotón". Y es que con él, Xabier Azkargorta ha recorrido medio mundo siendo el entrenador español más aventurero hasta el momento.

Nació en Azpeitia en 1953, pasó por la cantera de la Real Sociedad y llegó a ser contratado por el Athletic de Bilbao, pero con apenas 24 años se vio obligado a retirarse por una lesión de rodilla. Dio el salto a los banquillos. Primero con pequeñas experiencias en clubes menores, Lagun Oak o Aurrerá, después pasaría al Nastic de Tarragona, por aquel entonces en Tercera. El equipo logró el ascenso a Segunda B y montó una de las primeras escuelas de fútbol. Llamó la atención del Español (por aquel entonces con ñ) que le brindó la posibilidad de probar sus métodos. Empezó como asistente del yugoslavo Pavic y ante su espantada se le abrieron las puertas de Primera División con apenas 29 años. Salvaría la categoría durante tres años seguidos y en nuestro país, se sentaría además en los banquillos de Valladolid, Sevilla o Tenerife. 

Azkargorta no era un tipo habitual. Licenciado en medicina, lector, emprendedor, estudiante de idiomas, no se escondía a la hora de hablar de política, y más, todavía en una España que transitaba lentamente hacia la democracia tras la muerte de Franco. Contaba sin disimulo los libros que estaba leyendo, aseguran que habla castellano, euskera, catalán, inglés, francés, chino y japonés. Se mostraba simpatizante del PNV y criticaba al Gobierno Central sin disimulo. No le importaba. "Creo que nadie puede rehuir explicar su pensamiento político". Nunca mostró mayores ambiciones. Ni siquiera el habitual sueño de dirigir a la Real Sociedad, siendo guipuzcoano, o al Athletic donde concluyó su carrera de jugador. 

Quizá eso explique sus experiencias posteriores. Aventuras cuanto menos sorprendentes para un entrenador español. En 1992 aterrizó en Bolivia para hacerse cargo de la Selección de ese país. Recuerda, con las sensibilidades indigenas a flor de piel en plena conmemoración del V Centenario del descubrimiento de América, las reticencias que despertaba su figura. "Otro conquistador" tituló algún medio. Futbolisticamente se trataba de una de las naciones más débiles de Sudámerica, su presencia en Fases Finales de los Mundiales se debió a invitaciones recibidas para disputar los de 1930 y 1950. Ningún éxito más. Sin embargo, "El Bigotón" logró clasificar al país para el Campeonato del Mundo que se celebraría en EEUU para alborozo general, incluso se permitió derrotar a Brasil por 2-0 en La Paz, toda una hazaña. En el Mundial además, caería en el mismo grupo que España, lo que nos hizo reparar más en la figura de ese milagro que había sucedido en el país andino. La competitividad fue mayúscula y fue derrotado tanto por España como por Alemania y rascó un empate ante Corea del Sur. Pero el éxito era patente. Le concedieron el Cóndor de los Andes, la mayor distinción del país. Su celebridad estaba tan bien considerada que el Presidente del país, Gonzalo Sanchez de Lozada llegó a ofrecerle ser el Ministro de Deportes.

No aceptó. Se embarcó rumbo a Chile, una Selección con mayor potencial pero en los inicios de la Fase de Clasificación, tras dos empates y dos derrotas arrojó la toalla. Y, de nuevo, sorprendió con un nuevo destino. La Liga Japonesa, donde coincidiría además con Julio Salinas. Su buen hacer con la cantera  (hizo debutar a Nakamura, fue el impulsor de hornadas de jovenes en otros destinos) provocó al Real Madrid a acordarse de él y le ofreció ser el director de una Escuela del Real Madrid en México. Cargo que ocupó durante dos años hasta que recibió una oferta del Chivas, el equipo más poderoso del país azteca en 2005. Sin embargo no dio con la tecla y fue destituido. De nuevo, el Real Madrid satisfecho con sus servicios le abrió la puerta y le situó como director deportivo del equipo chino Beijing Gouan. Allí permaneció otros dos años, hasta que, una sorpresa inesperada la permitió regresar a España. El fichaje de Juan Vilallonga como gestor del Valencia CF hizo que confiara en él como nuevo Director Deportivo. Sin embargo, el periplo del ex Presidente de Telefónica se limitó a tan solo 2 semanas en el cargo. Percibió 10 millones de euros de indemnización, y todos sus fichajes también fueron echados para atrás. El Bigotón entre ellos.

Tras unos años apartado del fútbol, más que dando cursos de entrenadores y ocupando facetas de comentarista, Azkargorta aceptó regresar al país que más éxitos le habían granjeado. Se reunió con Evo Morales, al que llevaba tiempo elogiando y defendiendo su figura y en 2011 aceptó encargarse de coordinar las categorías inferiores de Bolivia. No sentado en un banquillo, aunque sus consejos serán escuchados, pero sí dando un trabajo desde la base. Tras recorrer medio mundo, tiene claro el objetivo, conseguir llevar a Bolivia a una Fase Final de un Mundial, 20 años después.