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domingo, 15 de junio de 2014

MUNDIAL 2014: Canadá y su fuga de cerebros

Canadá no disputa el Mundial de Brasil. De hecho su única presencia se remonta al mundial de México 1986, y no superó la primera fase. El interés que levanta el fútbol entre los canadienses es bastante escaso y eso dificulta su progresión. Esto ha provocado que cuando surge algún jugador destacable y puede encontrar una puerta en otra Selección haya optado por olvidarse del país norteamericano. Sucedió con el inglés Owen Hargreawes (levantando incluso movimientos de aficionados que pedían a las franquicias canadienses de la MSL que rechazasen su contratación cuando comenzó a rumorearse) y ahora en Brasil, vemos otros dos casos. Quizá levante más rabia como el caso de Hargreawes, quizá sean un motivo de orgullo para los canadienses aficionados al fútbol. El caso es que la Selección lamenta y padece estas fugas de cerebros. 

ASMIR BEGOVIC (BOSNIA)

Hoy con la Selección de Bosnia se alineará como titular en la portería Asmir Begovic, el portero del Stoke City. 26 años, cumple su cuarta temporada consolidado como titular en la Premier. Y ahora ya también plenamente instalado en una de las Selecciones que más ha progresado y que ha conseguido clasificarse por vez primera en su historia para la Fase Final de un Mundial. 

Como a tantos compatriotas, la Guerra disgregó a una generación. Muchas familias optaron por salir del país. Entre ellos los Begovic, cuyo padre también había sido portero, se refugiaron primero en Alemania, luego en Canadá. Y allí, Begovic continuó la afición de su padre. Y fue destacando. Tanto que rápidamente llamó la atención en Europa enrolándose en el Porstmouth inglés, donde va probando diversas cesiones. Pese a su juventud, la Selección canadiense le sigue de cerca. Internacional en categorías juveniles, recibe sus primeras convocatorias absolutas en 2007 y en 2008 sin llegar a saltar al campo. En julio de 2009, se le cita para la Fase Final de la Copa Oro de Norteamérica, pero su club no le da permiso para acudir. Han pasado tres años en los que el muchacho de 21 ha estado a punto de hacer su debut internacional con la Selección de Canadá sin llegar a producirse. Pero de repente, una conversación de Begovic con Miroslav Blazevic, seleccionador bosnio le lleva a cambiar de combinado y defender el de la tierra de sus padres. Escasean porteros en Bosnia y si acepta, cuentan con él. Las referencias de Begovic, pese a su juventud, son inmejorables y por ello, no se prolonga más tiempo la decisión. En agosto, apenas un mes después de no haber podido acudir al torneo Continental Norteaméricano con Canadá ya entra en su primera convocatoria con los bosnios. Y en septiembre, en un partido sentenciado contra Estonia de clasificación para el Mundial 2010, Begovic sustituye en el minuto 92 al portero titular. Un cambio que no admite disimulo. Con 22 años hace por tanto su debut oficial a nivel absoluto y en ese momento, vincula su carrera internacional definitivamente con la república balcánica. Ahora, un lustro después es su indiscutible portero titular en su mejor momento histórico. 


JONATHAN DE GUZMAN (Países Bajos)

El caso de Jonathan de Guzman es más conocido. Y contrasta aún más al ver como su hermano Julian sí que optó por defender la bandera canadiense. Ambos, jugadores talentosos que decidieron emigrar a Europa, conscientes de que su progresión en Canadá se vería estancada. Jonathan recaló en el Feyernoord holandés y en el equipo de Rotterdam comenzó a escalar a un ritmo vertiginoso. Con 18 años ya debutaba en la Eredivisie y poco después en competiciones europeas. El nombre de De Guzman era seguido con atención. Centrocampista polivalente, con buen golpeo de balón comienza a llamar la atención de equipos grandes. En este tiempo, ha conseguido además la nacionalidad holandesa, por lo que puede optar por su país de nacimiento o por donde su formación futbolística. Pero él parece tenerlo claro, y ya desde categorías juveniles opta por el naranja. Sin embargo, dos lesiones de rodilla le mantuvieron más de campaña y media practicamente en blanco frenando su progresión. En 2010, decidió poner fin a su etapa en Holanda y dio el salto a la liga española. Primero al Mallorca, después al Villarreal, para pasar a defender la camiseta del Swansea desde 2012. En enero de 2013, su buen hacer en la Premier hizo que Van Gaal decidiese darle, por fin, la alternativa internacional a nivel absoluto. Desde entonces lleva ya ocho internacionalidades, cerrando por tanto, cualquier opción de jugar con Canadá. 

miércoles, 10 de julio de 2013

La Guerra de los Balcanes en Canadá

Hace ya tiempo, dije que "En Canadá el fútbol no mola". Por eso, los equipos más grandes del país, (las franquicias de Toronto, Montreal y Vancouver) se integran en la Major Soccer League y la de Edmonton y en 2015 Ottawa en la NASL, primera y segundas categorías del fútbol estadounidenses que elevan un poco el nivel competitivo y el interés. La propia Canadian Soccer League, reconocida en 2006 y surgida tras la extinta Canadian Professional Soccer League, apenas registra seguidores. Es un oasis. Con estadios vacios que concluye en un playoff por el título, con cuartos de final a ida y vuelta y luego unas semifinales y una gran final por el título en campo neutral... El caso es que, el campeón ni siquiera tiene acceso a la Champions de la Concacaf... Ni en su liga pueden encontrarse algún jugador ligeramente destacado. Ni tan siquiera, para que se nutra la modesta Selección Canadiense. Algo que sirve como buena muestra de la importancia de este campeonato.

Pero en este submundo futbolístico, ha dado lugar a uno de los enfrentamientos más curiosos de los Balcanes. Ahora, ya comienza a ser habitual ver cruces entre Croacia y Serbia a nivel de Selecciones, o con las otras Repúblicas surgidas de la disolución de Yugoslavia. Pero hasta hace poco, muy poco, en esos duelos saltaban chispas... 

Y en este campeonato menor, que quiso aprovechar el guiño de las comunidades emigrantes que abundan en Canadá para involucrarlas en esto del soccer... Surgieron equipos con iconos de Italia, Portugal... es donde coinciden habitualmente el Toronto Croatia y el Serbian White Eagles. Equipos fundados por las comunidades croata y serbia. El Toronto Croatia, que por supuesto viste los colores de la Selección fue fundado en 1956. Y atravesó años más exitosos, llegando a competir en la máxima categoría de EEUU y contando con gente como el portugués Eusebio, ganando el título de 1976. Después, los reajustes futbolísticos en Norteamérica fueron mermando su capacidad. Hasta, que desde 1998 se vio ubicado en el campeonato canadiense. Destino habitual de jugadores croatas, nunca abandonó su identidad. De hecho, en 2006, para conmemorar su cincuentenario decidió hacer una gira por Croacia y Bosnia y enfrentarse a varios equipos del país de sus raíces.

Los Serbian White Eagles, tuvieron un origen parecido. El club se fundó por la comunidad serbia de Ontario en 1968, y compitió con relativo éxito en el torneo canadiense, llegando incluso a participar en alguna edición de la Champions de la Concacaf. Pero, el interés fue decreciendo y pasó a ser un club amateur desde la década de los 80. En 2006, renació de nuevo. Por supuesto con sus símbolos identitarios, como el águila bicéfala serbia y vestir con los colores del combinado nacional. Para la misión de relanzar al club se contó con una leyenda del fútbol serbio como Dragoslav Sekularac en el banquillo. No fue difícil convencerle ya que ya había desempeñado la función como entrenador-jugador en 1975. El equipo, pese a estar dando sus primeros pasos, alcanzó los cuartos de final

Pero el 2007... dejó para muchos el gran morbo. Toronto Croatia y Serbian White Eagles se cruzaron en la gran final de la liga canadiense. El temor a reavivar conflictos étnicos propició que la Federación Canadiense decidiera modificar sus propias reglas. La final, sería a dos partidos, en los que solo se permitiría el acceso a aficionados locales en cada estadio para evitar enfrentamientos. El Toronto Croatia se impuso 4-1 en el partido de ida disputado en su estadio y le bastó un empate a cero a domicilio para... proclamarse Campeón de Canadá, y llevarse el partido con más morbo del país. No hubo patada de Boban, ni represión policial, ni conflicto armado... Esta vez fue solo fútbol en un nuevo duelo serbocroata, esta vez, disputado en Toronto...

PD En el fantástico Blog Cafe Fútbol he encontrado un vídeo resumen del partido. No os lo perdaís. Campo semivacio, estadio de fútbol américano reconvertido en el que no se aprecian las áreas... y sobretodo, si esos son los finalistas... El nivel de juego es muy, muy bajo.

jueves, 23 de mayo de 2013

Hermanos enfrentados en Selecciones diferentes (I)

El pasado mes de diciembre, dediqué varios artículos a los reglamentos de la FIFA sobre la elegibilidad de jugadores por parte de las Selecciones Nacionales. Es una legislación compleja, que ha ido variando y tratando de adecuarse a los tiempos. Ha tenido que dar respuesta a las nuevas formulas sociales, migratorias, de cambios de nacionalidad... No ha sido una tarea sencilla, es de difícil encaje y cuesta encontrar unanimidad en estos aspectos. A lo largo de ese serial, se trataron casos individualizados, como España, Italia, las relaciones Turquía-Alemania, los de Selecciones infraestatales que reclaman su lugar y como "conviven" con la que ostenta la representación oficial... Pero estos nuevos aspectos, han permitido observar otro fenómeno, curioso. El ver, a dos hermanos, optar por defender Selecciones diferentes, representando a países contrarios e incluso tener que enfrentarse entre ellos.


Kevin-Prince (Ghana) y Jerome (Alemania) BOATENG 

Los hermanos Boateng comparten el primer caso en la historia de haberse enfrentado en una fase final de un Campeonato del Mundo. En 2010, en la fase de grupos del Mundial de Sudáfrica, ambos como titulares, Kevin-Prince defendía los colores de Ghana, mientras que su hermano menor, Jerome, hacia lo propio con los de Alemania. Además, tras haberse hecho público que se encontraban peleados y distanciados.

Ambos nacieron en Alemania del mismo padre, aunque con diferente progenitora. Su padre era un emigrante ghanés, que huyó del país tras un Golpe de Estado y trató de buscar fortuna en Berlín. Allí nacieron sus hijos, aunque pronto los abandonó junto a sus esposas. Los muchachos, comenzaron a crecer en el fútbol con fuerza. Formados en la cantera del Hertha, habituales en las categorías inferiores de la Selección Alemana. Aunque, Kevin-Prince, con un carácter más díscolo y protagonista de varios actos de indisciplina fue expulsado de la sub-21. Así que, atendiendo a la nueva reglamentación de la FIFA decidió cambiar y vestir los colores de Ghana. Dejó también el país y se comprometió con el Porstmouth inglés. Su hermano, que ya militaba en el Hamburgo y ya había alcanzado la internacionalidad absoluta con Alemania, también probó la Premier con el City. Fue en Inglaterra, cuando, en un Chelsea-Porstmouth, Kevin-Prince lesionó de gravedad a Michael Ballack, y las críticas en Alemania fueron pronunciadas. A ellas se sumó su hermano pequeño, y Kevin-Prince dejó de llevarse con él. Por ello, su "reencuentro" en pleno mundial, levantó abundante expectación, además de ser la primera vez que se veía un choque entre hermanos en una Copa del Mundo. Hoy en día, Kevin-Prince defiende la camiseta del Milán y Jerome la del Bayern Munich.

Julian (Canadá) y Jonathan (Paises Bajos) DE GUZMAN

Otro caso muy reciente, aunque se llevaba barruntando un tiempo es el de los hermanos De Guzman, dos viejos conocidos de la Liga española. Su caso es curioso, hijos de padre filipino y madre jamaicana, pero que nacieron en Canadá. Pronto despertaron un amplio interés por el fútbol, y ante las escasas posibilidades de desarrollo en el país norteamericano emigraron a Europa. Julian llamó la atención del Olympique de Marsella y Jonathan del Feyenoord. Y así comenzaron una amplía carrera. El primero, que si aceptó vestir la elástica canadiense, siendo uno de sus pocos jugadores destacados, lleva ya más de 60 internacionalidades absolutas y ha pasado por las Ligas Española y Alemana, tras un regreso muy bien remunerado por la Major Soccer League. Mientras que Jonathan De Guzman, llegó a competir en Europa con el Feyenoord desde joven, y pronto adquirió la nacionalidad holandesa y se convirtió en un fijo de sus categorías inferiores. Incluso participó en los Juegos Olímpicos de Pekín. Tras dejar Rotterdam ha pasado por Mallorca, Villarreal y ahora milita en el Swansea de la Premier. Nunca cerró la puerta a defender los colores de Canadá, pero su esperanza era alcanzar la internacionalidad absoluta con los Países Bajos. Y en enero de 2013, Louis Van Gaal decidió convocarle y estrenarse, abriendo un nuevo ejemplo de dos hermanos que defienden dos selecciones diferentes. 

Thiago (España) y Rafinha (Brasil) ALCANTARA

Quizá añadir a los hermanos Alcantara sea un poco prematuro, ya que Rafinha todavía no ha hecho su debut con la Selección Absoluta brasileña y estas cosas dan muchos tumbos. Pero todo apunta, a que pronto habrá que añadirlos al listado. Thiago y Rafinha, ambos canteranos del Barça, son los hijos del ex futbolista brasileño de Celta y Valencia, entre otros, y campeón del Mundo en EEUU 94, Mazinho. Thiago, el mayor, nació en Italia, cuando su padre defendía la camiseta del Lecce. Tras una franca progresión, ya se ha consolidado en la primera plantilla del equipo culé, aunque el número de centrocampistas de nivel le mantiene en un segundo plano. Desde joven, se decantó por la Selección Española, y la defendió en categorías inferiores, hasta que en agosto 2011, Del Bosque le hizo debutar a nivel absoluto. Curiosamente contra su país natal, Italia. Rafael Alcantara, Rafinha, de 20 años, es una joya que está emergiendo todavía. Debutó con el primer equipo del Barcelona en Copa del Rey, aunque aún no lo ha hecho en liga. Tampoco ha entrado todavía en los planes de la Selección Absoluta brasileña. Pero sí ha llegado a hacerlo con la sub´20 y es que Rafinha ya ha manifestado en varias ocasiones que su intención es defender los colores de la canarinha.

Christian (Italia) y Max (Australia) VIERI

La verdad es que desconocía totalmente la historia de los Vieri, hasta que me lo comentó Antonio Moschella (@ntomc). Todos recordamos a Christian. En España sorprendió su espectacular año en el Atlético, con el que acabó pichichi de la liga. Una carrera errante, probando variados destinos, hasta que encontró algo de estabilidad en el Inter. El caso es que se dedicó a hacer goles allá donde estuvo. Con la Selección Italiana participó además en dos mundiales. Resulta, que la vena futbolística ya surgió en Vieri de niño. Su padre fue un famoso delantero de los años 60 y 70, que vistió las camisetas de Prato, Sampdoria, Fiorentina, Juventus, Roma y Bolonia con bastante éxito. Pero también se sumó a las aventuras lejos de Italia, tanto en Toronto como en Australia con el Marconi Stallions, donde jugó cinco campañas. Allí le acompañó su mujer y su hijo, y allí nacería Massimiliano, el hermano pequeño de Christian y que también hizo sus pinitos, aunque menos exitosos, en el fútbol. Mientras su hermano con 24 años ya goleaba en la Serie A y se hacía un hueco en la Juventus y en la Selección, Max tuvo que ir buscando destinos donde mostrar sus condiciones. Prato, Ancona, Hellas Verona, el Napoli en la Serie B fueron algunos de ellos. Un jugador al que la primera categoría le venía grande. Sin embargo, quien sí contó con él fue la Selección Australiana. Y Max dio el sí en 2004. Fueron apenas seis apariciones en dos años con su país de nacimiento. Tiempo suficiente para ganar la Copa de Oceanía en 2004 con el combinado australiano, compartiendo vestuario con rostros como los de Aloisi o Cahill. Aunque luego se perdió la cita de la Copa Confederaciones de 2005, y al llegar Guus Hiddink como Seleccionador, no volvió a ser convocado. Pero un bonito triángulo de padre e hijos futbolistas, y que acabaron defendiendo la camiseta de países diferentes.

Hermanos enfrentados en Selecciones diferentes (II)

sábado, 18 de junio de 2011

En Canadá el fútbol no mola

En este blog vimos como surgió el profesionalismo futbolístico en Rusia bajo bandera soviética, o las peculiaridades que afrontan los deportistas israelíes, pero hoy toca dirigir la mirada hacia América del Norte...

Canadá es un país no muy conocido en Europa. Sabemos su símbolo con la hoja del arce, la policía montada y el nacionalismo independentista de Quebec pero poco más. Su historia y su sociedad está poco divulgada. Pese a pertenecer a la OTAN y al G-8 se le hace poco caso, ensombrecido por su vecino EEUU, se presta poca atención a la política canadiense. Eso no es impedimento, para que todos veamos las diferencias evidentes, en cuánto a políticas públicas sobretodo en materia de Sanidad. Pero aspectos desconocidos son, por ejemplo, que Canadá no quiso colaborar en la intervención para derrocar a Sadam Hussein de Irak de 2003. O la importante presencia de soldados canadienses en ambas guerras mundiales... 

Deportivamente, Canadá ha sobresalido en deportes invernales. El Hockey hielo es el deporte nacional y por eso, se viven sucesos como el de esta misma semana, en la que el equipo de Vancouver perdió ante Boston la Liga de Hockey y en una de las ciudades más importantes del país estallaron los disturbios por la derrota... De Canadá también era Naismith, el inventor del baloncesto, pero el deporte fructificó con más éxito en el vecino EEUU, y ni siquiera la irrupción de Steve Nash y las franquicias de Toronto y Vancouver (desplazada a Memphis) en la NBA han acrecentado la afición por el basket. Algo parecido sucede con el béisbol y el fútbol américano. ¿Pero y el fútbol? Su "soccer" ¿Que pasa con él?

Y lo cierto es que el panorama es bastante desolador. A diferencia de EEUU, gracias a la organización del Mundial de 1994 y junto a la importante presencia de emigrantes hispanos mucho más aficionados, el fútbol comenzó a desarrollarse, y en algunos casos, como la Selección Femenina con amplios éxitos. La Major Soccer League, tomó la decisión de refundarse e iniciar una nueva etapa. Y de momento, convenciendo a viejas estrellas dispuestas a dar sus últimas patadas a cambio de un puñado de dolares, el fútbol va medrando. Aún así, las cifras de asistencia y el tamaño de los estadios, muchos de ellos empleados también para béisbol o fútbol americano, sigue dejando al fútbol en crecimiento pero todavía en una posición muy alejada con respecto a otros deportes. 

Pero en Canadá no. En la MSL, participa un conjunto de Toronto y otro de Vancouver, y a partir de 2012 se sumará otro de Montreal pero este deporte, el más seguido en el mundo, de momento no genera excesiva atención. Siendo honestos, tampoco los canadienses tienen muchos mótivos por los que volcarse con el fútbol. Apenas una presencia en un Mundial, en México 1986, en la que se despidieron sin anotar un solo tanto, y la disputa bianual de la Copa Oro de la Concacaf, dominada siempre por Méjico o EEUU no resulta un plato excesivamente apetecible. Y eso que Canadá es la única que rompió ese bipartidismo al imponerse en la edición del año 2000.
Hargreawes con la camiseta de Inglaterra

FUGA DE TALENTOS
Y esta falta de expectativas y seguimiento es la que termina provocando la huida de los mejores talentos canadienses. El caso más evidente es el de Owen Hargreaves, hijo de emigrantes británicos que ya destilaban pasión por el fútbol, ya que su padre llegó a jugar en el Bolton y en el Wigan pero que nació en Calgary. Pronto siguió la afición inculcada por su progenitor y destacó dando patadas a un balón... y sus progresos eran tan llamativos, que pese a jugar en el "desierto" canadiense, su nombre llegó hasta el mismísimo Bayern de Munich que decidió incorporarlo en el año 2000 con ¡tan solo 19 años!. 

En Alemania no defraudó. Su polivalencia y capacidad contribuyeron a constituir un palmares envidiable que incluía 4 bundesligas y una Copa de Europa. El muchacho, consciente también de sus opciones, se desentendió rápidamente de la Selección canadiense e hizo valer su ciudadanía británica. Primero bajo bandera de Gales en categorías inferiores, pero finalmente, a nivel absoluto se decantó por Inglaterra, la que otorgaba mayores posibilidades a nivel deportivo. Y su llamada no se hizo esperar. En agosto de 2001 con 20 años alcanzaba la internacionalidad absoluta. Su incorporación tuvo doble lectura. Por un lado, suponía una bocanada de aire fresco en una Selección en crisis y con pocos jugadores de nivel (La Premier, viendo la evolución de los grandes, sobretodo el Arsenal de Wenger, y la escasez de jugadores ingleses, buscaba fórmulas para dificultar la incorporación de jugadores extracomunitarios), por el otro, los tabloides más sensacionalistas criticaban la llamada de un jugador que jamás había pisado Inglaterra y se decantaba por esta camiseta por oportunismo profesional. Nadie dudaba de su nivel, pero sí de su compromiso y sentimientos british. El caso es que Hargreawes ni siquiera en categorías inferiores quiso saber nada de su Canadá natal... Además tuvo tiempo de conocer Inglaterra, fue contratado por el Manchester United en 2007. Un año antes, en 2006 le nombraron jugador inglés del año, por cierto.

Otro talento fugado y que causó bastante decepción fue el del portero Asmir Begovic. Nacido en Bosnia pero migrado a Canadá con sus padres a temprana edad, Begovic adquirió la nacionalidad canadiense, y esa fue su camiseta a lo largo de las categorías inferiores. Mientras tanto, como buen balcánico se aficionó al fútbol y se convirtió en un portero prometedor que retornaría a Europa, concretamente, a la cantera del Porstmouth. Nada hacía dudar de su predisposición canadiense, de hecho su primera convocatoria a nivel absoluto llegó en 2007 en un amistoso contra Islandia, pero no llegó a debutar. De nuevo, fue llamado en 2008 en un clasificatorio mundialista en Jamaica pero también lo vio desde el banquillo. En 2009, fue citado por Canadá como uno de los porteros elegidos para disputar la Copa Oro, pero el Porsmouth no le dejó acudir por coincidir con el final de Liga... y tras tres años de espera, aguardando para hacer su debut a nivel internacional, decidió contactar con el seleccionador bosnio y ver su disponibilidad a convocarle y la necesidad de porteros que había. Y Begovic vio la salida. En agosto de 2009, cuando apenas en junio había sido citado por Canadá para su torneo continental, Begovic entró en una lista de Bosnia para dos encuentros, frente a Armenia y Turquía de la fase de clasificación del Mundial de 2010... También los tuvo que esperar desde el banquillo, hasta que en octubre, por fin, Begovic saltaba al campo con la camiseta bosnia en un partido contra Estonia y alcanzaba la internacionalidad absoluta, cerrándose la opción de jugar con Canadá.

LOS HERMANOS DE GUZMAN
Otro talento que se escaqueó de su país de origen es Jonathan de Guzman, actual jugador del Mallorca. Su caso resulta aún más curioso, por que su hermano Julian si defiende la camiseta canadiense. Sus orígenes tampoco son del país del arce. Ambos nacieron en Toronto, de padre jamaicano y de madre filipina. Y ambos, apasionados por el fútbol, tenían claro que de querer triunfar en este deporte, debían hacerlo en Europa. Y cuánto antes mejor.

Julian de Guzman ingresó en las categorías inferiores del Olympique de Marsella con apenas 16 años. Tras tres años de formación en Francia, dio el salto al profesionalismo en Alemania y luego recaló en el Deportivo de la Coruña, convirtiéndose en hasta ahora en el único jugador canadiense en la historia de la Liga española. Lo cierto es que no desentonó en Riazor pero tras cuatro años, emprendió retorno a su Toronto natal y se comprometió con el equipo de la ciudad para disputar la MSL. Tenía nivel para Europa, por eso no sorprende que este año fuera el sexto jugador mejor pagado del torneo, solo por detrás de nombres tan ilustres como los de Beckham, Tity Henry, Marquez, la estrella estadounidense Landon Donovan y la mexicana Nery Castillo. Aparte, de mostrar su compromiso retornando a casa, Julian de Guzman desde joven decidió defender la elástica canadiense, pese a los pocos réditos que esto conlleva.
Jonathan de Guzman con la Selección Holandesa
Por contra, su hermano Jonathan de Guzman, no. Con apenas 12 años pasó a Europa, a la escuela de formación del Feyenoord. Y con 17 años ya estaba jugando en la Eiredivisse coincidiendo con gente como Kuyt o Van Persie, además de disputar competiciones europeas. Su progresión era increíble, figurando en la agenda de varios clubes de primer nivel, hasta que dos tremendas lesiones supusieron un freno a su carrera. Este verano, con 23 años, decidió dejar los Países Bajos y probar fortuna en la Liga española con el Mallorca. Lo cierto es que no defraudó en su rendimiento, y ya ha vuelto a llamar la atención de equipos de mayor enjundia. Pero Jonathan, a diferencia de su hermano, no quiso saber nada de su país de nacimiento. En 2008 consiguió la nacionalidad holandesa y de inmediato pasó a jugar con la Selección sub 21 naranja, llegando a estar incluso presente en los Juegos Olímpicos de Pekín. Aunque su debut aún no se ha producido a nivel absoluto, por lo que todavía estaría disponible para una llamada canadiense (incluso jamaicana o filipina), nada hace presagiar un cambio de voluntad  y De Guzman todavía aguarda una llamada holandesa donde las probabilidades y el impacto mediático son mayúsculas con respecto a las de Canadá.

Un deporte minoritario, a la sombra de otros con mucha mayor masa de aficionados... Una liga poco competitiva que reúne viejas glorias y que pocas se comprometen con los equipos canadienses, que son minoría respecto a los estadounidense... Un torneo continental poco atractivo a nivel de Selecciones, y unas prácticamente nulas opciones de alcanzar la Fase Final de una Copa del Mundo, junto a la huida de los mejores jugadores, conscientes de las escasas opciones de brillar con una Selección que actualmente es la 76 del mundo y la 7ª de la agrupación de Norteamérica y Caribe lastran al fútbol canadiense... El ejemplo de Julian de Guzman es digno de admirar, pero insuficiente para hacer crecer el soccer en el país de la hoja de arce. Y esto hace, que de momento, el fútbol en Canadá, no enganche.