Es innegable que el fútbol se ha complicado. Tras más de 100 años de deporte, las reglas se han ido modificando y actualizando en consonancia con los tiempos. La presencia de jugadores extranjeros y foráneos tuvo que ir variando. Desde una cerrazón absoluta, se abrió la puerta a oriundos, después se dio entrada a un número limitado de extranjeros, la sentencia Bosman en el ámbito comunitario igualó a los jugadores de los países miembros, hasta finalmente, ver como algunos campeonatos han establecido reservas propias para fomentar a los jugadores nacionales. Entre medias, los fenómenos migratorios, con hijos de extranjeros, o las nacionalizaciones han complicado aún más el asunto para formar Selecciones Nacionales, que en tiempos anteriores parecían lucir una semejanza y uniformidad entre sus miembros. Algo, vinculado inevitablemente, a los cambios sociales que también se producen en la calle.
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| Mono Monyoya, con la camiseta colombiana en 1985 |
La FIFA tuvo que ir modificando su normativa para dar respuesta y cabida a estas pretensiones. Del pasado, donde vimos a Alfredo Di Stefano defender las camisetas nacionales de Argentina, España e incluso Colombia, a Kubala hacer lo propio con Checoslovaquia, Hungría o España. O de José Altafini que participó con Brasil (y resultaría ganador) en el mundial de Suiza 58 y posteriormente con Italia el de Chile 62. Y eso, sin entrar en los inevitables problemas de variación en países y fronteras, como los casos de los Balcanes o la Unión Soviética, donde la Selección unificada desapareció pero prosiguieron sus Estados independientes. Desde hace décadas, la FIFA prohibió estos saltos. Una vez que un jugador optase por una Selección no podría defender otra, pese a obtener otra nacionalidad. Esto conllevó algunos pleitos sonados. El portero "Mono" Navarro Montoya, nacido en Colombia de ascendencia argentina, disputó tres encuentros internacionales defendiendo la meta colombiana, pese a sentirse argentino y desarrollar la mayor parte de su carrera en este país. Su deseo de defender la albiceleste se prolongó durante años, y finalmente, un juzgado le concedió un salvoconducto por el que podría jugar con esa Selección pese a haber defendido los colores de Colombia. Aún así, ya con 32 años, Montoya no logró entrar en los planes de los seleccionadores argentinos y no pudo cumplir su sueño.
En 2004, la FIFA decidió aclarar la legislación. con una novedad importante. Para evitar que jugadores de temprana edad, en algunos casos, con apenas 17 años, tuvieran que decidir una Selección para el resto de su carrera, se tomó la determinación de que, un jugador pudiese defender una camiseta en categorías inferiores, y otra a nivel absoluto, siempre que manifestase su decisión hasta los 21 años. Con los años, hemos visto varios casos de jugadores, internacionales hasta categoría sub 21 y que a nivel absoluto lucen otra indumentaria. Sobretodo, el caso francés, donde muchos internacionales juveniles, luego han optado por defender otros colores, Bassong (Camerún) Feghoulli (Argelia), Sow (Senegal)... y así podríamos seguir y recordar el escándalo Blanc y los cabreos que esto generaba al ex seleccionador.
Ante la creciente política de "fichajes" y "nacionalizaciones express" por parte de algunos Estados (Catar, Togo o Guinea Ecuatorial) de jugadores sin ningún tipo de vinculación con el país, sino simplemente para potenciar la Selección nacional la FIFA decidió establecer una normativa más estricta. Añadió una serie de preceptos:
-Nació en el territorio de la asociación en cuestión;
-Su madre o el padre biológico nació en el territorio de la asociación en cuestión;
-Su abuela o abuelo nació en el territorio de la asociación en cuestión;
-El jugador ha vivido al menos durante cinco años después de llegar a la edad de 18 años en el territorio de la asociación en cuestión.
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| Benjamín con la camiseta de Guinea Ecuatorial |
En 2009, eliminó la norma del cambio de Selección a los 21 años. Es decir, internacionales sub 21, pese a que no manifestasen su intención de cambiar de Selección ya no se encontraban limitados en el tiempo. Podían efectuar su cambio en cualquier momento. Esto abrió la puerta a varios españoles, casos como los de Benjamín (Guinea Ecuatorial) o Amorebieta (Venezuela). Hubo que prestar atención a casos especiales. Thiago Motta, participó en la Copa de Oro de América del Norte en 2003 con Brasil, aunque este presentó una Selección Sub´23, el torneo tenía carácter oficial. Pese a eso, a Motta se le concedió una excepcionalidad en 2011 para poder defender los colores de Italia. También, la FIFA abrió una revolucionaria puerta. Solo consolidaría con una Selección, el participar en encuentros oficiales. Los partidos amistosos, pese a ser a nivel absoluto, todavía no serían vinculantes. Esto hizo que Jermaine Jones, nacido en Alemania de un soldado estadounidense, llegase a jugar tres amistosos con los teutones, antes de comprometerse con Estados Unidos, o Carcela, actual jugador del Anzhi, debutase con Bélgica en dos amistosos pero finalmente prefiriese defender la camiseta de Marruecos. Esta puerta, se le cerró a Bojan Krkic, por el que Serbia mostró amplio interés, pero su única participación con la Selección Española fue en un encuentro de clasificación para el Mundial de Sudáfrica. Siria también padeció la normativa más severa, y es que estos cambios, deben ser consentidos. El delantero Moraud tomó parte en un par de amistosos con Suecia, antes de optar por la Selección de Siria, y llegó a jugar un encuentro clasificatorio para el Mundial de 2014, pero al no haber dado luz verde la FIFA a este cambio, los árabes fueron expulsados de la fase de clasificación por alineación indebida. Por contra, el que de momento, se ha quedado sin hueco es Tchité. Tras jugar con la Selección de Burundi sub 20, manifestó su deseo de defender a Ruanda, aunque nunca llegó a hacerlo. Tiempo después, adquirió la nacionalidad belga y llegó a ser convocado para varios encuentros clasificatorios en 2010, pero la FIFA le prohibió defender al país europeo. Tchité, por contra, manifestó que solo defendería los colores belgas. Su situación quedo enquistada y sin posibilidad de jugar a nivel internacional.
Estos cambios normativos están abriendo una amplía pelea por convencer a los talentos de joven a que opten por una Selección. Giuseppe Rossi, internacional italiano nacido en Nueva Jersey fue tanteado para defender los colores de Estados Unidos con apenas 18 años, el debut de Bojan con España, o el más lejano en el tiempo del danés Chistiansen, convocado con 19 años cuando aún jugaba en el Barça B y que luego desapareció de las listas, respondió a estas decisiones. También Ghana luchó por convencer a Mario Balotelli de que renunciase a Italia, o son ya conocidas las tiranteces entre Alemania y Turquía por varios jugadores con orígenes turcos pero nacidos en suelo germano. Y así seguirán, hace pocas semanas veíamos a Inglaterra convocar al marfileño Zaha, de 20 años y que juega en 2ª división con la absoluta, como sustituto de Wayne Rooney para un partido amistoso. La intención alejarlo de Costa de Marfil que también reclama al muchacho. EEUU y México pugnaron bastante tiempo por convencer a Joe Corona. Esa libertad en categorías inferiores supone un interesante vaivén de cambios. El más destacado, Alex Zahavi, nacido en Estados Unidos, de madre portuguesa y padre israelí. De momento, en categorías inferiores ya ha defendido esas tres camisetas, y habrá que ver que decisión tomará a nivel absoluto.


