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lunes, 7 de septiembre de 2015

Absjorn Halvorsen, el noruego que resistió al III Reich



No es la primera vez que mencionamos el caso de futbolistas implicados en los campos de concentración de la II Guerra Mundial. El ex internacional alemán Otto Harder acabaría dirigiendo un campo de concentración en Alemania, donde hallaría la muerte otro jugador internacional, en este caso el neerlandés Reim Boomsma. El noruego Absjorn Halvorsen, fue compañero de Otto Harder en el Hamburgo, pero ideológicamente hubiera tenido más en común con el resistente holandés. Y eso le llevo también a pasar varios años en un campo de concentración, aunque prácticamente demacrado, consiguió sobrevivir y ser liberado al final de la Guerra.

Absjorn Halvorsen fue un joven noruego que mostró grandes dotes futbolísticas. Con 17 años hizo su debut al máximo nivel en el Sarsporg, el equipo de su ciudad. Después se convertiría en el jugador más joven en disputar una final, y en alzarse con el título nacional, puesto que su equipo se impuso por 4-1 al Brann en 1918. Con 19 años ya hacía su debut con la Selección absoluta de Noruega, convertido en su medio centro titular, y con el conjunto nórdico participaría también en los Juegos Olímpicos de Amberes de 1920.

Sorprendentemente, Assi como se le conocía popularmente, partiría a jugar al extranjero, en una época en la que no abundaban esos traslados internacionales. Marcharía a Alemania, a trabajar en la compañía de transporte Sloman. El destino le llevó a Hamburgo, y allí un trabajador del club reparó en sus condiciones y le convenció para incorporarse al equipo de fútbol más importante del momento en el Norte de Alemania. Halvorsen de medio centro y Harder en punta conseguirían mantener esa senda triunfadora. Consiguieron levantar el título alemán en 1923 y 1928. Harder fue el encargado de abrir el marcador en ambas finales ante el Union Oberschonweide y ante el Hertha de Berlín. Por detrás le flanqueaba ese brillante noruego, perfectamente integrado en la Republica de Weimar. Trabajaba, hablaba alemán e incluso contrajo matrimonio con una alemana. Incluso, ese traslado a Alemania le acabó obligando a renunciar a la Selección Noruega, de la que se despidió en su 19ª internacionaldiad, precisamente en un partido en Hamburgo contra Alemania, en el que de nuevo, abriría el marcador, su compañero Harder.

Pero la llegada del Partido Nazi al poder, chocaría con los ideales democráticos de Assi. En 1931, pese a que  ejercía incluso como entrenador-jugador, el Hamburgo se adhiere sin duda a Hitler, y los símbolos del III Reich comienzan a adornar el estadio y las oficinas. Los jugadores en las presentaciones hacen el saludo correspondiente, excepto Halvorsen, que se niega y ante la incomodez de esa relación con los nuevos gobernantes, decide regresar a su país natal en 1934. Assi, decide retirarse como futbolista, pero sigue comprometido con el fútbol. Es nombrado secretario general de fútbol, de una pionera Federación de Fútbol noruego, y pasa a ocupar el puesto de Manager y Seleccionador. Él sería el encargado de dirigir al equipo noruego durante los Juegos Olímpicos de Berlín y conseguirían la medalla de bronce. El mayor hito del fútbol noruego. Durante el torneo además, la presumiblemente débil Noruega se impuso a la organizadora Alemania. Y en la tribuna, además estaba Adolf Hitler presenciándolo. Nadie esperaba ese resultado, había visitado y animado a los jugadores en el vestuario antes del encuentro, y de repente se encontró con una derrota por 0-2 que nadie pronosticaba. Alemania cayó eliminada, y Hitler, en su única presencia en un partido de fútbol acabó enfadado y molesto por la derrota. Esos Juegos Olímpicos no serían la única hazaña de Assi al frente de Noruega, también consiguió clasificar al combinado nórdico al Campeonato del Mundo de 1938. Una presencia que no se repitió ya hasta 1994.

Hasta que comenzó la II los planes expansionistas de Hitler incluían Noruega que sería ocupada en 1940, y no sería liberada hasta el final de la Guerra en 1945. Halvorsen no había modificado sus pensamientos en este tiempo. Seguía siendo contrario a Hitler y a lo que representaba el partido nazi, así que, pese a que su puesto no parecía tener responsabilidades políticas, intentó emplearlo para ejercer una pequeña resistencia. Promovió el boicot a las competiciones que propugnaban los ocupantes, llamó a deportistas para que no participasen, se negó a colocar la esvástica en los estadios noruegos y acabó colaborando con publicaciones de la resistencia. Hasta que la Gestapo lo localizó y le detuvo en 1942. Tras un tiempo de reclusión en Noruega, fue trasladado con otros prisioneros a Alemania y encerrado en diversos campos de concentración. Allí pasó hambre, sufrió las penurias derivadas de la misma y de las malas condiciones y fue viendo perecer a diversos compañeros. Pese a que había sido una estrella compitiendo con el Hamburgo, esto no era motivo para rebajar sus penas. Su situación fue empeorando. Primero en el campo de Natzweiller, luego en el de Vaihingen. Un campo aún más devastador, donde contrajo tifus y neumonía. Parecía que iba a perder la vida en él... pero finalmente el 5 de abril de 1945, el campo fue liberado, pese a que apenas quedaban 16 supervivientes. Entre ello un demacrado Assi Halvorsen con 48 kilos. Otro de esos 16 sería Trygve Bratelli, primer ministro del país entre el 1973 y 1976.

Finalmente Halvorsen resistió. Fue trasladado a Suecia y en Estocolmo pudo comenzar una lenta recuperación, aunque aún aquejado de malnutrición, y las secuelas del tifus y la neumonía. Cuando ya parecía estar en condiciones, regresó a Noruega, donde se reincorporó al trabajo en la Federación de Fútbol. De hecho, al equipo nórdico le tocó enfrentarse a la República Federal Alemana en la fase de clasificación para el mundial de 1954. El partido se disputó en Hamburgo, ciudad donde había dado tantas tardes de gloria y el seleccionador alemán, Sepp Herberger. le tocó ejercer de diplomático, y pedir disculpar por los crímenes que había padecido. Halvorsen las aceptó y estrechó la mano del técnico. Finalmente, a principios de 1955 fue hallado muerto en su habitación en Narvirk. Tenía 56 años y evidentemente, los años de encierro y de enfermedades le habían pasado factura. Al menos, pudo marcharse liberado, tras no ceder ante Hitler y reincorporado a sus funciones, tratando de mejorar el deporte en una Noruega democrática. 

miércoles, 28 de enero de 2015

Rein Boomsma, líder de la resistencia neerlandesa que falleció en un campo de concentración alemán



Esta foto corresponde al primer encuentro internacional que disputó la Selección de fútbol de los Países Bajos. Frente a Bélgica en 1905. Y el encuentro finalizó con una contundente victoria en Amberes por 1-4. En el centro de la fotografía, en la fila de abajo emerge la figura de Rein Boomsma. Un interior derecho que se mostraba en el Sparta de Rotterdam. Sería uno de los once que formarían la primera alineación de la historia de la escuadra naranja, así como en la devolución de la visita de los belgas a Rotterdam que también concluyo con victoria holandesa.

En ese principio de siglo, el fútbol era todavía un deporte incipiente, de carácter aficionado y mientras Boomsma lo empleaba como ocio, a la vez que estudiaba en la escuela secundaria y desarrollaba su carrera militar, (se alistó como voluntario en el Ejército, en el 1ª Regimiento de Infantería de Assen en 1898 con apenas 22 años). Pese a esta dedicación, Boomsma continuó en activo en el fútbol hasta 1907. De hecho, en los duelos internacionales frente a los belgas, era el jugador de mayor edad del equipo. Tras colgar las botas, sería nombrado miembro de honor del club. Aún así, su conciencia y voluntad nacionalista ya era patente y así lo mostraba como militar y como futbolista. En 1899, un partido entre su club, el Sparta y el campeón holandés, el RAP de Amsterdam se empleó para recaudar fondos para apoyar a los neerlandeses en la segunda guerra de los boers frente a los británicos. Boomsma hizo el único tanto de un encuentro que obtuvo una donación  de más de 1200 florines.

Tras dejar el fútbol, ahora sí, Boomsma continuó su carrera militar. En 1936,  ya tenía el rango de coronel y estaba al frente de la guarnición de Appeldorm y ocupaba la comandancia en el distrito oriental de los Países Bajos. Al comenzar la II guerra Mundial fue movilizado de inmediato. Estuvo al frente de la defensa de Rotterdam cuando fue atacada por las tropas alemanas, y tras caer la ciudad regresó a Appeldorm donde fue uno de los fundadores y de los dirigentes del Departamento del Orden, la unidad clandestina que dirigía la resistencia holandesa en la región y trataba de mantener el contacto con el gobierno en el exilio que se había refugiado en Londres. Debido a estas actividades fue encarcelado tres veces e interrogado en abundantes ocasiones por la Gestapo. La primera vez del 28 de marzo de 1941 hasta el 19 de enero 1942 en Scheveningen. La segunda vez desde el 21 de marzo 1942 hasta el 16 de mayo de 1942, de nuevo en Scheveningen. La tercera y última vez desde octubre de 1942, primero encarcelado en Utrecht, luego fue trasladado a Vught y finalmente al campo de concentración de Neuengamme cerca de Hamburgo, donde murió el 26 de mayo 1943 con 63 años. Curiosamente el campo en el que uno de sus mandamases era Otto Harder, otro ex futbolista que al acabar el conflicto sería condenado por crímenes de guerra y que no se apiadó de su compañero holandés. 

sábado, 24 de enero de 2015

Otto Harder, el delantero criminal de guerra nazi


El nombre de Otto Harder pudo haber pasado a la historia como uno de los grandes jugadores del Hamburgo. Un delantero gigantón de metro noventa, no exento de velocidad y con facilidad para hacer goles. Con apenas 16 años ya hacía su debut en la máxima categoría de Alemania en las filas del Eintrach Braunschweig. En 1913 daría un salto en su carrera al ser contratado por el Hamburgo. Y siguió mostrando sus condiciones. Tanto que ese mismo año, con apenas 22 se convertía en internacional absoluto con la Selección Alemana. 

Pero en 1914, el estallido de la I Guerra Mundial le hizo detener su carrera deportiva. Decidió alistarse inmediatamente en el Ejército e ir a luchar por Alemania. Combatió con esmero y recibió diversas condecoraciones. Aún así, Alemania y sus aliados salieron derrotados y tuvo que afrontar las durísimas condiciones del Tratado de Versalles.

Harder, volvió al Hamburgo y continuó con su capacidad goleadora. El conjunto además experimentaría mejores años. Saldría campeón en dos ocasiones en 1923 y 1928. Regresó a la Selección con la que lograría unos registros de 14 goles en 15 encuentros internacionales y luciría el brazalete de capitán. Su rostro era uno de los más populares en Alemania. Talentoso deportista, héroe de guerra. Se componían canciones y se rodaban películas inspiradas en su figura. Su rostro se empleaba como reclamo publicitario... También tuvo alguna decepción. Pese a que sus números seguían siendo elevados y su tremenda popularidad, en 1928 no fue seleccionado para integrar el equipo alemán que participaría en los Juegos Olímpicos de Amsterdam. En 1931, apuró sus últimos pasos futbolísticos firmando por el Victoria Hamburgo, otro de los equipos de la ciudad, antes de colgar las botas con 41 años.

Era 1933. Y la endeble República de Weimar sucumbía ante el empuje de Adolf Hitler y el Partido Nazionalsocialista alemán. Y Harder era uno de sus muchos simpatizantes. Se afilió en 1932, y al dejar el fútbol ingresó en las SS, realizó el servicio militar y comenzó su carrera al servicio del III Reich. Una función muy diferente a la futbolística. 

Pero su compromiso con el nazismo fue inquebrantable. Y así alcanzó el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Pese a que solicitó combatir en el frente, permaneció en Alemania. Fue destinado en primer lugar como guardia del campo de concentración de Sachsenhausen, a 35 km de Berlín. Después, fue trasladado al campo de Neuengamme en Hamburgo, donde mantenía su figura de ídolo. Y su labor resultó destacada de cara a los oficiales nazis. En 1944, Harder llegó a alcanzar el rango de Hauptscharführer de las SS en el campo. Una equivalencia a jefe de pelotón. Y en 1945 sería nombrado Untersturmführer, el cargo más alto en la SS con una equivalencia a teniente, y por tanto de oficial en el Ejército. Pero el final de la Guerra y la derrota alemana se encontraba próximo.

El campo de concentración resultó liberado por tropas británicas en mayo de 1945 y Harder resultaría detenido a los pocos días. Un año después, sería llevado a juicio junto a otros comandantes de Neuengamme. La mayoría fueron sentenciados a muerte. Al ex futbolista, se consideró que no tenía mando sobre las atrocidades cometidas, y recibió una condena de quince años de cárcel por crímenes de guerra que finalmente fue reducida a diez. A lo largo del proceso, Harder no mostró ningún arrepentimiento ni alejamiento de la ideología nazi. Finalmente falleció en 1956 a los 63 años siendo homenajeado por el Hamburgo.

En 1974 con la disputa del Mundial en la República Federal Alemana, el Estado de Hamburgo le incluyó entre los mejores jugadores de la región y como ejemplo a seguir. Pero finalmente, la selección fue editada y Harder fue eliminado, al considerar como poco ejemplarizante a un criminal de guerra que pasó seis años como vigilante y oficial de diversos campos de concentración en los que fallecieron un amplio número de personas.