Y siendo honestos. Impresiona. Impresiona la Cruz. Es alta. Gigantesca. Tanto para, como os decía antes, verse desde Madrid Capital a más de 30 kilómetros. Impresiona ese monumento de la Piedad enorme, que a día de hoy, está recubierta de una red por temor a desprendimientos. Y por supuesto, impresiona lo que es la verdadera obra. La cripta, excavada en la montaña, con una gran profundidad hasta alcanzar la abadía donde están enterrados Franco y José Antonio Primo de Rivera. La tumba del dictador, acotada con unas pequeñas cuerdas. Pero puedes tener tu ratito de contemplarla frente a frente, aunque no están permitidas las fotos.
El Valle de los Caídos es Patrimonio Nacional. Para visitarlo hay que pasar un detector de metales, controlado por la Guardia Civil, y dispone de una pequeña tienda. La verdad es que había mucha gente y se puede decir que es una excursión que concentra a bastante visitante. Dispone de una pequeña tienda, pero un poco "desencajada". Apenas vende nada relacionado con la propia visita. Son todo cosas muy genéricas. Y al ser Patrimonio Nacional, impide que se puedan vender banderas de España de la época franquista, por ejemplo, que seguramente tendrían gran acogida. Aunque, también he de reconocer, como fue muy caso, que me da que hay mucha visita de gente que no es afín ni simpatizante a Franco, sino que simplemente acude con curiosidad.
CEMENTERIO DE LOS MÁRTIRES DE PARACUELLOS DEL JARAMA
Llevo un tiempo puliendo el artículo sobre mi tío abuelo, Antonio Mazarrasa, fallecido en la Guerra Civil. Al ser ex futbolista tuvo rápido encaje en el Blog. Pero
en la Guerra, también falleció otro de sus hermanos. Así que, decidí embarcarme en una visita a uno de los puntos más negros del conflicto. Las ejecuciones de presos sacados de las cárceles madrileñas en la localidad de Paracuellos del Jarama, a unos 20 km de Madrid. Entre ellos, algunos famosos como el escritor Muñoz Seca, el futbolista Monchín Triana, o el de algunos cargos políticos relevantes como los ex ministros Federico Salmón o el del Almirante García de los Reyes, que fue también el primer comandante al mando de un submarino en España.

Ciertamente, llegar hasta el Cementerio no fue sencillo. En los GPS no aparece Cementerio Guerra Civil Paracuellos, o Cementerio de los Mártires. Llegué a plantarme en el actual cementerio municipal de la localidad, pese a que la enorme cruz blanca dibujada en la montaña se había quedado lejos. Esa cruz blanca, se ve perfectamente desde el aeropuerto de Barajas. Es muy reconocible, y alguna gente que desconoce porque se ubica, la relaciona con motivación religiosa para el trafico aéreo en la católica España, o incluso alguna vez he oído la creencia de que se estrelló algún avión. No. La cruz está ahí expuesta, por las victimas de Paracuellos fallecidas en 1936.

Pues lo dicho. Tuve que buscar en Google, buscar la dirección exacta y encontrar las indicaciones para alcanzar el cementerio. Actualmente rodeado por un Polígono Industrial y muy escasamente indicado para alguien que acude por primera vez. Allí, me encontré con apenas un jardinero, y cuatro personas que lo visitaban. Me dijeron que estaban esperando al Presidente de la Asociación Mártires de Paracuellos. Yo les dije que era la primera vez que estaba por aquí y que sí me permitían acompañarles. Aceptaron. Curiosee un poco. Un recinto enorme, con diversas fosas acotadas y muchas cruces dentro de ellas. Pero no a modo de tumba. Los restos siguen enterrados, agrupados y sin que se haya podido avanzar en su separación y darles una correcta sepultura. Algunas de esas cruces, sí llevan nombres o se ha situado alguna lapida. Fue un acto de algunos familiares o amigos que saben que ahí reposa uno de los suyos y han optado por levantar ese pequeño gesto. Las fosas, siete en todo el reciento, se agrupan por las fechas en que resultó la ejecución (se concentraron entre el 7 de noviembre y hasta el 3 de diciembre) y la cárcel de donde fueron extraídos.

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Al poco rato llegó otro coche, con el citado Presidente. Y comenzó a explicarnos cosas sobre los sucesos. Muchas de ellas, bastante menos divulgadas. Como el transporte de los presos se realizaba encadenados de dos en dos con alambre de espinos, para evitar que saltarán de los camiones en los que eran trasladados o tener que hacerlo ambos a la vez, lo que dificultaba el salto. Que para el transporte se usaron desde camiones de mercancías a los propios autobuses de la EMT. Que se desconoce el porque de la ejecución de 468 personas en Torrejón de Ardoz. Que la cifra que ellos manejan de ejecutados alcanzaría las 5600 personas. O, que Franco jamás quiso remover este asunto. Los muertos, muertos estaban. Y ni visitó, ni en 40 años de Régimen se movió un dedo por los ejecutados en Paracuellos. Han pasado 80 años, y el cementerio, que ha sido asaltado en alguna ocasión, se mantiene de donaciones y el aporte de descendientes de fallecidos. En el medio hay una capilla, que da misa los primeros domingos de mes y cada 7 de noviembre, día simbólico, ya que conmemora el inicio de las sacas de presos, y el día más numeroso en lo relativo a las ejecuciones, cifrándose en hasta 1500.

Uno de los visitantes que estaba, aprovechó y preguntó "Y si ustedes, reclaman reconocimiento, ayudas para honrar a sus muertos y aquí se trata de una catástrofe de Derechos Humanos, ¿por que no contactan con otras asociaciones de victimas de la Guerra, que en su día eran ideologicamente contrarias, pero que hoy reivindican exactamente lo mismo que ustedes y harían más fuerza juntos, además del simbolismo que entrañaría?" Al marcharse entregaron unas tarjetas de Naciones Unidas para seguir en contacto. El lunes me enteré que este señor era Pablo de Greiff, relator de la ONU sobre las victimas del franquismo y la Guerra Civil, y que fue entrevistado en la Sexta, y sus conclusiones publicadas por diversos medios. Tuve la potra de coincidir en el momento que acudió y ganarme una visita guiada al Cementerio. Posteriormente, hablé con el presidente de la Hermandad a solas. Le pedí información y algún medio de contacto y me trató muy amablemente.
HERMANDAD NACIONAL DE LA DIVISIÓN AZUL

En la web pone que para visitar el museo hay que concertar cita, pero tras varios emails sin respuesta, decidí plantarme allí con dos amigos. Uno de ellos, su tío abuelo fue divisionario y se animó a conocer un poco más lo que allí vivieron. Nuestra primera sorpresa, fue llegar y ver que en el número indicado, no hay ninguna señal, ni distintivo, ni siquiera en el telefonillo que te haga sospechar que allí se encuentra la Asociación. Así que llamamos por teléfono y nos abrieron la puerta. Y sin problemas nos dijeron que se podía realizar la visita. Por cierto, totalmente gratis el acceso. Esperan un poco a que los grupos crezcan un poco, y un guía nos va mostrando todo el museo.

Sinceramente me esperaba, una pequeña asociación, con algunas cosas expuestas y más concebido como club de veteranos de unas personas que rozan o superan los 90 años y que hace 70 combatían en la lejana Unión Soviética, en plena II Guerra Mundial... Pero el museo sorprende. Por dimensiones, ya que es bastante amplio. Y sobretodo por el material expuesto. Prácticamente todo original. Cedido por divisionarios o familiares de estos. Desde armas, a uniformes, a insignias y condecoraciones. Todo muy bien conservado. Y con una visita guiada que permite que te lo expliquen todo con detalle. Nosotros lo vimos en una hora y cuarenta minutos. Pero da la impresión que si quieres puedes tardar el triple. Y además disponen de un pequeño stand con merchandising (a diferencia del Valle de los Caídos, aquí si que se nota que las visitas es de gente mucho más afín al Ejercito y a posturas más acordes a por lo que combatió la División Azul) y una cantina donde la gente puede charlar y compartir anécdotas, y donde, parece ser que la presencia de Divisionarios no es extraña (al parecer en 2011 aún quedaban 3000 personas que combatieron en la División Azul con vida). De nuevo, otra visita que resultó sorprendente. Por desconocida y lo poco publicitada que está, encima ubicada en pleno Madrid en la calle Alonso Cano y por el abundante material que disponían.
