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miércoles, 11 de enero de 2017

El monumento a los fascistas rumanos de Majadahonda


El domingo tuve mi última comida familiar navideña. En Majadahonda. Y hacia allá iba yo con el coche, cuando por una carretera secundaria, al lado del campo, próxima al cementerio, emergía una delgada cruz. Rápidamente me imaginé que eso tenía pinta de ser el monumento a unos milicianos que vinieron a combatir en la Guerra Civil del lado de las tropas franquistas. Mi cabeza, recordaba que eran croatas, pero me equivocaba eran rumanos. Yo había leído en varias ocasiones sobre la presencia del monumento, sobretodo en el fantástico blog Guerra en Madrid, pero no sabía donde se encontraba el monumento. Así que cuando acabé de comer, allí que me acerqué y pude sacar algunas fotos que añado al artículo.

Para acceder hay que acercarse por el campo. Lleno de escombros y de basura. Al lado de una pequeña casa abandonada y caminando por un pequeño camino de tierra. Pero se eleva de manera destacada entre los árboles. Eso sí, como veis en las fotos está lleno de pintadas y grafittis. El monumento se levantó en 1970. Con una cruz en lo alto, dedicado a "Ion Mota y Vasile Marin. Caídos por Dios, España y Rumania. 13 de enero de 1937". Debajo el símbolo de la Guardia de Hierro, la organización a la que pertenecían los dos fallecidos. Y en la parte inferior vienen dos supuestas citas de los homenajeados. 

Ion Mota y Vasile Marin vinieron junto a otros simpatizantes fascistas rumanos, atraídos por la hazaña del Alcazar de Toledo, a combatir el comunismo en la Guerra Civil. Visitaron la ciudad castellano manchega, homenajeron al General Moscardo, se trasladaron al Frente de Madrid y defendiendo el cerro de la radio, fallecieron en un bombardeo de un avión ruso. Tras la muerte de ellos, la delegación rumana decidió regresar a su país. Aunque antes de ello recibieron varios homenajes en la España controlada por los nacionales, así como en varias ciudades hasta su llegada a Bucarest.  

El monumento levantó polémica recientemente. Evidentemente, no pasaría los filtros de la Ley de la Memoria Histórica y habría que proceder a su derribo. Y así se votó en octubre de 2015 en el pleno del Ayuntamiento que aprobó su derribo con los votos a favor de PSOE, Ciudadanos, Somos Majadahonda e Izquierda Unida, y con la abstención del PP y de Centristas, un partido local.

Sin embargo, la ejecución sigue en suspenso, puesto que el terreno donde se encuentra no es de dominio público, sino que pertenece a la Asociación Custodia Monumento a los Legionarios Rumanos Caídos en Majadahonda. Según manifestaron ellos fueron los que sufragaron el monumento, y al ser de titularidad privada, el Ayuntamiento no puede proceder a ninguna intervención. Año y medio después, el monumento a Ion Mota y Vasile Marin continua en pie. Eso sí, el terreno sigue estando en mitad del campo, sin ninguna cosa que impida el acceso y por tanto, las pintadas y otros actos vandalicos que se puedan hacer contra él.

Además, cada fin de semana próximo al 13 de enero se celebra un amplio acto de homenaje a los dos combatientes, en los que toman parte diversas asociaciones de extrema derecha, así como sacerdotes de la Iglesia Ortodoxa. Este año 2017, ya están publicados los actos para el sábado 14, contando con participación internacional de los rumanos Fundación George Manu y Movimiento Legionario, así como del Partido Nacionalista Francés. 

¿Que tiene que ver esto con fútbol? Absolutamente nada... pero de vez en cuando no consigo encontrar el tic futbolístico para narrar historietas que apetecen ser contadas.

viernes, 7 de febrero de 2014

Mi ciclo de excursiones (fachas)

"Si no te llaman facha un par de veces al día es que te estás equivocando mucho" @FArrechea

En el plazo del último mes, he realizado tres visitas "fachas". Mal vistas. Un político actual diría, "incomodas" mientras las mira de lado. En un rato, seguramente seré un sospechoso faccioso... Mi único afán era conocer, olfatear, olisquear un poco, diversos lugares que forman parte de la Historia de España. En este caso, todas las visitas eran muy de derechas. Y muy de derechas franquistas... Pero existen, y se pueden visitar. Y aún más, me atrevo a decir, que merecen la pena.

VALLE DE LOS CAÍDOS

Era la más simple. La más predecible. Visitar el Valle de los Caídos. Nunca lo había hecho. 

Vivo en un piso 13, en el barrio de Chamartin. Desde mi casa, si el cielo no se nubla, de día, puede verse el Valle de los Caídos. Por supuesto, es más fácil reconocerlo con el coche en la Nacional-6, o visitando El Escorial... Mucho más cercano y visible. Pero, uno de los objetivos de Franco, el que pudiera verse desde la Capital, se puede hacer. 

Pero nunca me había asomado allí in situ. Ir a comer a Cercerdilla al cumple de una amiga de la novia fue la mejor excusa. Haciendo caso al GPS nos desvió,  mandó por la sierra, hasta llegar a un coto de caza donde no se podía avanzar. Tras volver para atrás, abonar la entrada (creo que 9 euros por persona), entramos en el recinto de El Valle de los Caídos. Se sube con el coche, fácilmente 6 kilómetros y alcanzas el famoso monumento.

Y siendo honestos. Impresiona. Impresiona la Cruz. Es alta. Gigantesca. Tanto para, como os decía antes, verse desde Madrid Capital a más de 30 kilómetros. Impresiona ese monumento de la Piedad enorme, que a día de hoy, está recubierta de una red por temor a desprendimientos. Y por supuesto, impresiona lo que es la verdadera obra. La cripta, excavada en la montaña, con una gran profundidad hasta alcanzar la abadía donde están enterrados Franco y José Antonio Primo de Rivera. La tumba del dictador, acotada con unas pequeñas cuerdas. Pero puedes tener tu ratito de contemplarla frente a frente, aunque no están permitidas las fotos.

El Valle de los Caídos es Patrimonio Nacional. Para visitarlo hay que pasar un detector de metales, controlado por la Guardia Civil, y dispone de una pequeña tienda. La verdad es que había mucha gente y se puede decir que es una excursión que concentra a bastante visitante. Dispone de una pequeña tienda, pero un poco "desencajada". Apenas vende nada relacionado con la propia visita. Son todo cosas muy genéricas. Y al ser Patrimonio Nacional, impide que se puedan vender banderas de España de la época franquista, por ejemplo, que seguramente tendrían gran acogida. Aunque, también he de reconocer, como fue muy caso, que me da que hay mucha visita de gente que no es afín ni simpatizante a Franco, sino que simplemente acude con curiosidad.

CEMENTERIO DE LOS MÁRTIRES DE PARACUELLOS DEL JARAMA


Llevo un tiempo puliendo el artículo sobre mi tío abuelo, Antonio Mazarrasa, fallecido en la Guerra Civil. Al ser ex futbolista tuvo rápido encaje en el Blog. Pero en la Guerra, también falleció otro de sus hermanos. Así que, decidí embarcarme en una visita a uno de los puntos más negros del conflicto. Las ejecuciones de presos sacados de las cárceles madrileñas en la localidad de Paracuellos del Jarama, a unos 20 km de Madrid. Entre ellos, algunos famosos como el escritor Muñoz Seca, el futbolista Monchín Triana, o el de algunos cargos políticos relevantes como los ex ministros Federico Salmón o el del Almirante García de los Reyes, que fue también el primer comandante al mando de un submarino en España. 

Ciertamente, llegar hasta el Cementerio no fue sencillo. En los GPS no aparece Cementerio Guerra Civil Paracuellos, o Cementerio de los Mártires. Llegué a plantarme en el actual cementerio municipal de la localidad, pese a que la enorme cruz blanca dibujada en la montaña se había quedado lejos. Esa cruz blanca, se ve perfectamente desde el aeropuerto de Barajas. Es muy reconocible, y alguna gente que desconoce porque se ubica, la relaciona con motivación religiosa para el trafico aéreo en la católica España, o incluso alguna vez he oído la creencia de que se estrelló algún avión. No. La cruz está ahí expuesta, por las victimas de Paracuellos fallecidas en 1936. 

Pues lo dicho. Tuve que buscar en Google, buscar la dirección exacta y encontrar las indicaciones para alcanzar el cementerio. Actualmente rodeado por un Polígono Industrial y muy escasamente indicado para alguien que acude por primera vez. Allí, me encontré con apenas un jardinero, y cuatro personas que lo visitaban. Me dijeron que estaban esperando al Presidente de la Asociación Mártires de Paracuellos. Yo les dije que era la primera vez que estaba por aquí y que sí me permitían acompañarles. Aceptaron. Curiosee un poco. Un recinto enorme, con diversas fosas acotadas y muchas cruces dentro de ellas. Pero no a modo de tumba. Los restos siguen enterrados, agrupados y sin que se haya podido avanzar en su separación y darles una correcta sepultura. Algunas de esas cruces, sí llevan nombres o se ha situado alguna lapida. Fue un acto de algunos familiares o amigos que saben que ahí reposa uno de los suyos y han optado por levantar ese pequeño gesto. Las fosas, siete en todo el reciento, se agrupan por las fechas en que resultó la ejecución (se concentraron entre el 7 de noviembre y hasta el 3 de diciembre) y la cárcel de donde fueron extraídos.
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Al poco rato llegó otro coche, con el citado Presidente. Y comenzó a explicarnos cosas sobre los sucesos. Muchas de ellas, bastante menos divulgadas. Como el transporte de los presos se realizaba encadenados de dos en dos con alambre de espinos, para evitar que saltarán de los camiones en los que eran trasladados o tener que hacerlo ambos a la vez, lo que dificultaba el salto. Que para el transporte se usaron desde camiones de mercancías a los propios autobuses de la EMT. Que se desconoce el porque de la ejecución de 468 personas en Torrejón de Ardoz. Que la cifra que ellos manejan de ejecutados alcanzaría las 5600 personas. O, que Franco jamás quiso remover este asunto. Los muertos, muertos estaban. Y ni visitó, ni en 40 años de Régimen se movió un dedo por los ejecutados en Paracuellos. Han pasado 80 años, y el cementerio, que ha sido asaltado en alguna ocasión, se mantiene de donaciones y el aporte de descendientes de fallecidos. En el medio hay una capilla, que da misa los primeros domingos de mes y cada 7 de noviembre, día simbólico, ya que conmemora el inicio de las sacas de presos, y el día más numeroso en lo relativo a las ejecuciones, cifrándose en hasta 1500.

Uno de los visitantes que estaba, aprovechó y preguntó "Y si ustedes, reclaman reconocimiento, ayudas para honrar a sus muertos y aquí se trata de una catástrofe de Derechos Humanos, ¿por que no contactan con otras asociaciones de victimas de la Guerra, que en su día eran ideologicamente contrarias, pero que hoy reivindican exactamente lo mismo que ustedes y harían más fuerza juntos, además del simbolismo que entrañaría?" Al marcharse entregaron unas tarjetas de Naciones Unidas para seguir en contacto. El lunes me enteré que este señor era Pablo de Greiff, relator de la ONU sobre las victimas del franquismo y la Guerra Civil, y que fue entrevistado en la Sexta, y sus conclusiones publicadas por diversos medios. Tuve la potra de coincidir en el momento que acudió y ganarme una visita guiada al Cementerio. Posteriormente, hablé con el presidente de la Hermandad a solas. Le pedí información y algún medio de contacto y me trató muy amablemente. 

HERMANDAD NACIONAL DE LA DIVISIÓN AZUL


Y ya para completar el ciclo de visitas, me enteré de casualidad de la existencia de la Hermandad Nacional de la División Azul. Fue cuando preparaba el artículo sobre Ramón Herrera, ex jugador del Sporting, que combatió en la Guerra Civil y desarrolló una extraña pasión por la guerra, así que decidió alistarse en la División Azul, llegando a combatir en la URSS y en Alemania. Les escribí a ver si podían obsequiarme con alguna anécdota o sí existía alguna fotografía... y no hubo suerte. Pero me llamó la atención que disponían de un museo, que abre únicamente los miércoles en horario de tarde. Así que, ¿por que no ir a echar un ojo?.

En la web pone que para visitar el museo hay que concertar cita, pero tras varios emails sin respuesta, decidí plantarme allí con dos amigos. Uno de ellos, su tío abuelo fue divisionario y se animó a conocer un poco más lo que allí vivieron. Nuestra primera sorpresa, fue llegar y ver que en el número indicado, no hay ninguna señal, ni distintivo, ni siquiera en el telefonillo que te haga sospechar que allí se encuentra la Asociación. Así que llamamos por teléfono y nos abrieron la puerta. Y sin problemas nos dijeron que se podía realizar la visita. Por cierto, totalmente gratis el acceso. Esperan un poco a que los grupos crezcan un poco, y un guía nos va mostrando todo el museo.

Sinceramente me esperaba, una pequeña asociación, con algunas cosas expuestas y más concebido como club de veteranos de unas personas que rozan o superan los 90 años y que hace 70 combatían en la lejana Unión Soviética, en plena II Guerra Mundial... Pero el museo sorprende. Por dimensiones, ya que es bastante amplio. Y sobretodo por el material expuesto. Prácticamente todo original. Cedido por divisionarios o familiares de estos. Desde armas, a uniformes, a insignias y condecoraciones. Todo muy bien conservado. Y con una visita guiada que permite que te lo expliquen todo con detalle. Nosotros lo vimos en una hora y cuarenta minutos. Pero da la impresión que si quieres puedes tardar el triple. Y además disponen de un pequeño stand con merchandising (a diferencia del Valle de los Caídos, aquí si que se nota que las visitas es de gente mucho más afín al Ejercito y a posturas más acordes a por lo que combatió la División Azul) y una cantina donde la gente puede charlar y compartir anécdotas, y donde, parece ser que la presencia de Divisionarios no es extraña (al parecer en 2011 aún quedaban 3000 personas que combatieron en la División Azul con vida). De nuevo, otra visita que resultó sorprendente. Por desconocida y lo poco publicitada que está, encima ubicada en pleno Madrid en la calle Alonso Cano y por el abundante material que disponían.

lunes, 8 de abril de 2013

Un tour por los grandes campos de España

En apenas 15 días he tenido la suerte de poder visitar los tres campos más grandes, y supuestamente mejor valorados de España. Un recorrido por los templos mejor valorados de nuestro fútbol. Real Madrid-Mallorca, Atlético-Valencia y Barcelona-Mallorca han sido los partidos que me han llevado al Santiago Bernabéu, Vicente Calderón y Camp Nou. Este post no pretende nada... Simplemente os comento cosas que me llamaron la atención...

SANTIAGO BERNABEU

No os voy a engañar... He estado muchísimo en el Bernabéu. Las posibilidades de impresionarme las tengo ya muy apagadas. Es cierto que es enorme. Que tiene una forma más rectangular y que si te toca subir hasta arriba para sentarte, y luego descender, es una imagen poderosa. Tiene detalles bonitos. En la fachada principal, las banderas de los equipos de 1ª división ordenados por año de fundación. Antes era la clasificación. Quizá más chula porque cada semana implicaba cambiarla... Ahora permanecen todo el año igual. Y solo hay 19 palos. El colista tenía el castigo de no ondear en el Bernabéu. Enfrente, los Jardines del Mundial 82 que ya os narré y en el Facebook colgué un amplio número de fotografías. Al Bernabéu, le han ido limpiando la cara. Han surgido restaurantes, tiene un minicentro comercial llamado la Esquina del Bernabéu y una tienda del club impresionante. Que es donde finaliza el Tour del Bernabéu, un itinerario que muestra todo el estadio, sala de trofeos, vestuario, sala de prensa e incluso banquillos y que se ha convertido en uno de los destinos turísticos más visitados de Madrid. En el campo, el Mallorca no motivaba demasiado. Y eso que llegó a adelantarse en dos ocasiones para al final acabar perdiendo por 5-2. Como hecho destacable, los aplausos y cánticos que se dedican en el minuto 7 al fallecido Juanito.
VICENTE CALDERÓN

Supongo que el no ir a ver al Mallorca me permite sufrir menos y atender más a otras cosas... Dar las gracias a Miki que hace un par de semanas le invitaba una entrada y me invito a acompañarle a ver su Atleti contra el Valencia. También he ido bastante al Calderón. Un campo grande, moderno, con una apertura en la esquina que hace que golpee el viento y se cuele la humedad del río Manzanares. Encima, el diluvio que cayó en Madrid esa noche sirvió para volver empapados a casa. Supuestamente el Calderón afrontar sus últimos años, preparando su marcha al Estadio de Madrid, conocido como La Peineta, por su curioso diseño. Pero de momento, todo marcha despacito... Se sigue pendiente de una nueva candidatura Olímpica... El Atlético sería el que tendría que pagar las obras de quitar y colocar la pista de atletismo... Así que, de momento el Calderón permanece y el Atlético continua gustoso. De los tres estadios, la afición del Atlético sin duda es la más intensa. Evidentemente el Valencia motiva más y planta más cara que un colista Mallorca a Madrid y Barça, pero los ánimos no proceden de un reducido grespusculo y la gente se muestra más implicada, tanto para animar, como protestar, como intentar ser participe de los piques que surjan en el campo. El Calde´rón es bonito por fuera. De menor tamaño pero con un aspecto coqueto. Con la principal carretera de Madrid que lo cruza por debajo y que los días de partido se corta y es el lugar donde se accede al palco. También ha permitido crear una red de comercios en su interior. Desde restaurantes a un gimnasio. 

CAMP NOU

Y el Camp Nou... Recién regresado estoy de Barcelona.... Y en este sí que era la primera vez que iba... Y tenía ganas de hacerlo. Aquí de nuevo, dar las gracias a Guillem y a la Penya Mallorquinista de Barcelona que me reservaron un hueco con ellos... El Barça tiene un complejo muy interesante. Vallado, aunque se puede acceder, se juntan el Camp Nou, el Miniestadi donde juega el filial y el Palau Blaugrana donde disputan las secciones de baloncesto, balonmano, fútbol sala y hockey sobre patines. Además está la pista del hockey sobre hielo, una impresionante tienda oficial y las propias oficinas del club... Y en plena ciudad, muy bien comunicado con el centro. El Camp Nou es el estadio más grande de España. A diferencia de Bernabéu y Calderón, más rectangulares, el Camp Nou tiene una forma más de anillo. Pero más alto. La parte inferior está cubierta por la superior, pero en la parte de arriba, solo la tribuna principal queda a salvo de posibles incidencias climatológicas. Antes de entrar, me pareció bastante bonito, que a lo largo de todo el estadio, en los accesos hay una cuadro hecho de piedra de cada peña del Barcelona. Yo pasé y unos señores con una bufanda que decía Penya Barcelonista de Finlandia se fotografiaban con su escudo. Sinceramente, es bonito y muy buena idea poder hacerte esa fotografía. Dentro, el campo es grande. Quizá demasiado. Yo en tercer graderío en tribuna vi el partido estupendamente, pero dudó que en la parte más elevada de un fondo se puede disfrutar del partido... Ala, también creo que si Madrid y Barça duplicarán su aforo, también estarían llenos. El partido del Barça no fue más que un entrenamiento abierto. A los 38 minutos ya ganaba 4-0 y la gente se permitió hacer la ola. No hubo cánticos, ni protestas, ni piques... Ni falta que hacían. Sí que me parece llamativo, y encaja con el contenido de este blog, lo que sucede en el minuto 17:14. El cántico de "In, Inda, Independentzia". No es unánime, ni muchísimo menos, pero posiblemente sea el cántico que más concentra a la gente. Y se ve a gente de todas las edades y aspectos sumarse a él. Sucede además en los dos tiempos del partido. Por supuesto, y como ha comentado la prensa en abundancia, el recibimiento a Abidal, tras superar el cáncer por segunda vez concentró un aplauso mayúsculo. Desde que salió a calentar, cuando saltó al campo y cuando tocó el primer balón. Algo así me esperaba para Tito Vilanova. El entrenador que regresaba tras 40 días apartado también por un cáncer. Su reaparición pasó inadvertida. En definitiva un campo bonito, pero frio en apariencia.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Ese minuto sobrecogedor

Acudir al fútbol supone una actividad tremenda. He conocido a gente nerviosa y emocionada cuando entraba al Bernabéu. Incluso para partidos amistosos. La simple presencia de acudir al Mausoleo blanco. Son las catedrales del siglo XX y XXI. Es difícil imaginar algo que concentre a tanta gente, que provoque tanta movilización, que haga desembolsar dinerales por las entradas, que genere tanta atención, que despierte tantas pasiones, que provoque deseos de gritar, animar, insultar al rival...

Pero, por eso, experimentar esa vivencia de entrar a un estadio de fútbol, reunir a 15.000 personas en Mallorca, a 85.000 en el Bernabéu o a 60.000 en el Calderón, supone quedarse impresionado, cuando todo el ruido, gritos, cánticos, jaleo se convierte en silencio absoluto. Tristemente, eso siempre viene precedido de una desgracia. En algunos casos, lejana, no sentida y con poca influencia. Alguna persona cercana al club, un familiar de un jugador, un socio antiguo o algún trabajador. Algunas ocasiones, incluso el  fallecido genera polémica y no es aceptado, gente que no se pone de pie, cuchicheos, refunfuños... También, no es muy lejano, sobretodo en asesinatos de ETA, que el silencio se vea adornado con insultos o peticiones de pena de muerte sin ir más lejos (Sigue siendo impresionante que en pleno Bernabeu, un grito de una simple persona se escuche con tanta claridad en ese estadio monumental).

Aunque, lo ciertamente increíble y merece ser vivido es esos minutos de silencio que suceden motivados por un hecho que conmociona a la sociedad. Ese grito, pitos, animación, música que pasan a un silencio sepulcral. Para ello, ha de venir precedido por un acto repulsivo que genere consenso y que la gente lo respete y sienta como suyo propio. En España me vienen a la cabeza, los casos de Anabel Segura, Rocio Wanninkhoff y Sonia Carabantes, la niña MariLuz, Marta del Castillo, Sandra Palo o el más reciente de José Bretón. Una larga ristra de nombres, y seguro que me dejó muchos, son los que, de carrerilla me han surgido ... y eso sin entrar en las menciones a la violencia de genero, al terrorismo o directamente al 11-M. En esas situaciones, que han provocado una tensión y preocupación social, los estadios de fútbol, pasan de un elevado número de decibelios, a un silencio reverencial que nadie osa interrumpir. Ni los comentaristas de los medios.
Este fenómeno, evidentemente no es exclusivo español. Curiosamente, mi mayor experiencia similar, me ocurrió lejos. En el año que acudí a varios partidos del Catania en Serie B, viví un caso de este tipo. Italia padecía uno de esos sucesos que compungen. Un bebe de año y medio, Tommaso Onofri, había sido secuestrado en Parma, con la intención de solicitar un rescate a sus padres. Ni siquiera eran gente adinerada, pero el padre trabajaba de director en una caja de ahorros y esperaban que metiera mano a la caja y entregara un millón de euros por recuperar a su hijo. Tras un mes de cautiverio y de conmoción social, de búsqueda, con todo el país volcado en las noticias,  la policía logró dar con las pistas adecuadas. Pero, resultó tarde. El niño estaba muerto. Y encima, con la crueldad de que los captores habían decidido ejecutarlo "por que no paraba de llorar". Cuatro días más tarde de conocerse esos datos era el partido. Para más inri, el cabecilla del secuestro era siciliano, y aunque, las sociedades no tienen la culpa de sus descarriados, siempre se produce esa asociación y esa carga que acaba suponiendo un peso mayor. El minuto de silencio del Angelo Massimino, fue impoluto. Yo, cuando fui al estadio, desconocía todo el suceso. Solo iba de fin de semana a Sicilia, a visitar a la novia de erasmus, y a animar al Catania en su lucha por el ascenso... pero cuando escuchas el respeto y el silencio de esos 60 segundos... Puffff. Son otro tipo de cosas que te permite vivir el fútbol. Y que hoy, seis años después, se sigue recordando. Y el que vaya al fútbol y lo haya experimentado, comprenderá de lo que hablo.

Este post, viene a cuento, porque, el lunes 13 de noviembre se cumplirán 20 años del secuestro y asesinato de las niñas de Alcasser. Dos niñas de 14 años y una de 15 que vivían en la localidad valenciana y que fueron secuestradas, violadas y asesinadas, y se tardó un par de meses en hallar sus cuerpos. El principal sospechoso, Antonio Anglés, durante mucho tiempo, el número 1 de los delincuentes más buscados de la policía nacional y de la interpol, sigue sin aparecer y sin tener un conocimiento cierto de que sucedió con él... Se dice que murió cerca de Irlanda al saltar de un barco, se dice que era un monigote en una teoría conspirativa para ocultar a jerifaltes más poderosos... Mañana se cumplirán 20 años. La cifra en la que, en España, prescriben los delitos de homicidio. 

viernes, 28 de septiembre de 2012

El Museo de la Ciudad de Madrid cierra sus puertas


Desde luego no era un Museo Top. No se apelotonaban turistas y hacían cola para ver sus dependencias. Era uno de esos tantos museos, desconocido, casi anónimo, de los que podrías esconderte una tarde entera... No fui mucho, no nos vamos a engañar. Pero estaba cerca de casa, en Príncipe de Vergara, pasado el auditorio y de pequeño acudí varias veces con mi padre y mi hermano. Entrada gratuita, cinco pisos, una coqueta y pequeñita estatua de la Osa y el Madroño, símbolo de Madrid, en su entrada, mucho menos conocida que la que se ubica en la Puerta del Sol. No estoy seguro, creo que son las dos únicas representaciones esculturales de la ciudad.

Por dentro. Un edificio grande. Accedías por el medio y veías que se elevaban cinco pisos. Jamás se molestaron en explicar mucho lo que te encontrarías. Un visitante veterano ya sabía un poco. La existencia de unas colecciones fijas, sobre todo el como fue creciendo y desarrollándose Madrid, vestidos típicos, otra sobre los transportes públicos de la ciudad... Fotografías, maquetas, replicas. Había hasta un vagón de tranvía donde poder sentarse y ponían un documental sobre esa evolución del transporte público en nuestra ciudad. Pero también paradas, como habían sido los carteles e incluso un stand donde recoger información de todas las líneas de la EMT.

En ocasiones venían exposiciones itinerantes. La última vez que fui a una de esas, era sobre las Guerras Carlistas en Madrid. Estaba yo en 4ª de carrera y tenía que hacer un trabajo sobre un Movimiento Político Español. Elegí el Carlismo, y la muestra me venía que ni pintada para coronar con anécdotas, historietas y documentos...

Tuve la suerte de ir hace poco. No sabía que sería la última vez que entrase, que el museo ya estaba herido de muerte. Tuve que ir a hacer un recado del trabajo a la cercana calle de López de Hoyos en junio. Ya tenía en mente pasarme a ver si encontraba una fotografía de la parada de autobús que tenían en el museo, con los símbolos del Mundial de España. Mi padre decía que fue una cosa habitual para los turistas que viajaron a nuestro país. Las ponían en las líneas que iban al Santiago Bernabeú (No sé si para el Vicente Calderón también). Tenía ganas de tener la foto, ya que llevo un tiempo pensando en hacer un especial currado de nuestro Mundial. Así que me animé. Pasé el detector de metales, en el que un segurata y una funcionaria charlaban. Casi se sorprenden al ver que entraba alguien. En el resto del museo, vi dos personas más. Y sinceramente, no acerté a distinguir si eran trabajadores de allí, o un par de visitantes que decidían refugiarse en sus salas con aire acondicionado. Poco había cambiado en estos años. La primera planta (donde solían ubicarse las exposiciones itinerantes) estaba cerrada puesto que no había ninguna. Y en la tercera estaban los transportes de Madrid que yo andaba buscando. Encontré la parada del 27 que mi mente recordaba. La hice una foto con el Iphone y me largué. No más de 5 minutos. No sabía que el museo contaba sus horas.

Y es que el pasado mes de julio, el Ayuntamiento anunció que en agosto, el Museo de la Ciudad cerraba sus puertas para racionalizar recursos. Que sus piezas serían trasladadas o incluso repartidas y que el edificio se utilizaría para otros menesteres. Así que, como despedida, os brindo la última foto que saqué. Casi de casualidad. Si hubiera pasado de entrar me hubiese quedado con las ganas de tenerla. A saber si ahora la reubican o se queda en un almacén olvidada. Disfrutadla. 

sábado, 30 de junio de 2012

EURO 2012: Mario Balotelli, un muchacho de Palermo

Hoy el blog se desviará a una vivencia personal. Durante el año 2005-06 salía con una chica que se fue de erasmus a Catania (Sicilia). Por aquel entonces, el equipo militaba en la Serie B, Había tenido unos buenos años en los 60, un regreso fugaz a Primera en los años 80 (con Ranieri) de jugador, pero hacia mucho tiempo que no se saboreaba el fútbol de primer nivel en esa parte de la Isla. En cuanto hubo ocasión, aproveché mis viajes para, en caso de que se pudiera, acudir al Angelo Massimino a animar al Catania. Esa es la pasión del fútbol. Jugadores que un día antes no conocía, te acabas haciendo forofo del portero Pantanelli, del delantero Spinesi que acabaría como máximo goleador de la Serie B, de Mascara, catanési, un delantero forjado en Sicilia, autentica alma del equipo... Ese año, 2006, el Catania retornó a la Serie A, donde permanece todavía.

Con alguno de los amigos locales que había hecho mi parienta y que compartía esa pasión futbolistica charlamos de fútbol en un hispano-italiano entre Birras Moretti. De aquel Cassano que militaba ridículamente en el Real Madrid, de como los aficionados del Inter habían querido pegar a sus jugadores en el aeropuerto tras ser eliminados por el Villarreal en la Champions, de como veíamos el Mundial. Y este muchacho me confesaba que este año Italia le daba buena pinta (acabaría campeona del Mundo). Surgió el nombre de otro italiano que jugó en España, Panucci, y me contó que Lippi no le llevaba. No recuerdo si había sido por una discusión en el vestuario, un pique en un entrenamiento o que le había sustituido en un partido de clasificación por pelearse o ser expulsado pero que Lippi le dijo "Usted es el mejor lateral derecho italiano, pero conmigo no vuelve a la Selección". Y lo cumplió (Luego Donadoni si volvería a contar con él). Como sustituto se inclinó por el lateral del Palermo, Christian Zaccardo. Aunque había nacido en la Península, de joven había marchado a Sicilia y se le consideraba uno de la casa. Y me explicó que efectivamente Palermo y Catania se llevan a matar, se insultan, se desprecian... pero el que haya un siciliano en la Selección es un motivo de orgullo. Que Sicilia ha aportado muy pocos internacionales a lo largo de su historia a la azzurra (A mi me venía a la cabeza Toto Schilacci, poco más. Años después, mi admirado Mascara también debutó con la Selección en un amistoso).

No sé si recordareis ese Mundial. Italia acabó campeona. Zaccardo jugó los primeros partidos, pero se anotó un gol en propia puerta y perdió la titularidad por Zambrotta, que pasó a la derecha y entró, su compañero del Palermo, Grosso en la izquierda. Al final, ambos resultaron fundamentales para obtener el campeonato. Un Mundial en el que Zaccardo había participado y que Berlusconi, como premio, les nombró Caballeros de Mérito de la República a todos los integrantes.

Mañana, aunque Balotelli no encaje en el siciliano tradicional y pronto emigrase al Norte, otro muchacho de Palermo partirá como delantero para proclamarse Campeón de Europa con Italia, algo que no sucede desde  1968.