Las dictaduras que se empeñan en controlar a la prensa, los medios y las publicaciones dejan poco margen de maniobra. Los diarios y las editoriales son vigiladas y controladas por un amplio grupo de censores que tratan de ver que es apto o que debe matizarse. Así que los rebeldes deben ingeniarse métodos en los que mostrar sus ideas y criticar al régimen. El diario Madrid, realizó un artículo contra Charles de Gaulle en 1971, pero cuyas verdaderas tintas indisimuladas se dirigían contra Franco. En la RDA, el equipo vinculado a la resistencia anti comunista, el Unión Berlín, se aprovechaba cuando iba a lanzar una falta a acompañarlo de un "¡quitar el muro!". Y en España, asistimos a la irrupción de un árbitro que a principios de los 70 alcanzaba la primera división, y que su apellido coincidía con el del caudillo... Franco. Demasiado tentador, demasiado sencillo...
Por internet, circula la leyenda urbana, de que la llegada de Franco a primera propició que se cambiase la normativa de referirse a los árbitros con sus dos apellidos. Y así poder evitar a que algún periódico abriese su portada con un "Franco desastroso" o algún titular semejante que permitiese buscar alguna doble lectura más allá de la deportiva. Hombre, algo de cierto debe tener. Si uno repasa la hemeroteca de El Mundo Deportivo encuentra que a los colegiados, se les llamaba con un único nombre, y en algunos casos de apellidos más comunes si se empleada acompañado del segundo. Que las madres también importan y la Familia era la primera de las entidades naturales que enseñaba el Movimiento Nacional. Pero no era algo que se emplease con todos los trencillas.
Desde su llegada a Primera en el año 1971 se designó a los colegiados con sus dos apellidos y con Franco Martínez, árbitro murciano, se le esquivó encuentros demasiado notorios, finales de Copa del Generalisimo o algún derbi vasco. Él aseguró años después que era algo asumido y que incluso le tocó fingir alguna lesión para esquivar algún encuentro polémico. Después, con la muerte de su tocayo el dictador sí labró una exitosa carrera. Pitó tres finales de Copa, siendo ya del Rey y fue el árbitro español en el Mundial de Argentina 78 dirigiendo dos partidos. Después integró el Comité Técnico de árbitros.



