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viernes, 9 de agosto de 2013

Schwarzenegger perdió su estadio


Arnold Schwarzenegger es un personaje muy curioso. Totalmente hecho a si mismo, es toda una celebridad mundial. Nacido en una localidad austriaca cercana a Graz, de una familia humilde y muy estricta y de la que años después el propio personaje confesó que su padre le golpeaba habitualmente. Tuvo claro que debía salir de ahí, y se volcó en el deporte. En un físico privilegiado, que le aficionó al culturismo. Llegó a escaparse, mientras cumplía el servicio militar, para participar en el campeonato de Europa, en el que se proclamó campeón en 1965. Esto le valió para emigrar a cotas superiores y seguir desarrollando su carrera en esta disciplina. Primero Londres, luego EEUU, hasta conseguir ser el campeón del mundo de culturismo más joven en 1970. Titulo que repitió hasta en siete ocasiones a lo largo de la década. Tentado también por una salida posterior al culturismo, comenzó a aprender inglés y a pulir su fuerte acento alemán para dedicarse al cine... Al principio, en papeles, que encajasen con su poderoso aspecto. Del héroe Hércules, de matón, en una película de culturistas... En ocasiones, fue doblado por su pronunciación. Pero Schwarzenegger siguió escalando poco a poco. Luego, llegaría su primer papel celebre, "Conán el Barbaro". Después, dio el salto a un repertorio más amplio, aunque sus papeles en Depredador, Desafío Total o sobretodo Terminator le convirtieron en el héroe de acción por excelencia, en un trono compartido con su amigo Sylvester Stallone.

Pero Schwarzenegger también desembarcó con inquietudes políticas. Llegó en 1968 y quedó prendado de la figura de Nixon, por lo que decidió hacerse miembro del partido Republicano. Sus filiaciones, contrarias además al pensamiento mayoritario en Hollywood, no tuvieron mucho eco, hasta 1988 que apoyó en un mitin a George Bush padre. También, fue nombrado director de Educación Física y Deporte de California en 1990. Pero un cargo menor, que no parecía satisfacer mayores ambiciones.

Fue en 2003 cuando dio un paso más. Anunció su intención de concurrir a las elecciones de Gobernador del Estado de California. Pronto recibió el mote de "Governator", quizá de manera despectiva. Pero la apuesta resultó. En 2003, con el 48% de los votos y con la etiqueta de Republicano se impuso al resto de candidatos. Al igual que en la reelección de 2006, donde obtuvo, esa vez, el 56%. 

Representando al conservador Partido Republicano, pronto tuvo que responder a su agenda. Pena de muerte, células madre, matrimonio homosexual... Y así fue, como en 2005, tuvo que enfrentarse a su primera oportunidad de probar su opinión sobre la Pena Capital. En campaña, ya se había mostrado a favor, pero habría que verlo, una vez sentado como Gobernador sí se mostraba rígido. Le llegó el turno de la ejecución a Stanley Williams, lider pandillero, condenado por el asesinato de cuatro personas en 1979 y en 1981 en sendos atracos. Williams siempre negó su participación, aunque sí reconoció su condición de cabecilla de un grupo urbano. En esos años en la cárcel, había mostrado su arrepentimiento, publicado diversos libros rechazando la violencia, criticando el mundo de las bandas callejeras y alertando del peligro de los jóvenes que caen en ellas... y hubo un movimiento importante pidiendo clemencia y solicitando que se conmutara la ejecución por cadena perpetua. El Gobernador, no la concedió. Y Williams fue ejecutado por inyección letal.

Las protestas se habían trasladado a Europa, y el Consistorio de la ciudad austriaca de Graz, muy próximo al lugar de nacimiento del actor y político, optó por la retirada de una de sus símbolos. El estadio del equipo de fútbol, Sturm Graz, construido en 1997, había decidido poner el nombre de Schwarzenegger, una figura querida y respetada, en un país además que lleva bastantes años sombríos en el fútbol. Sin embargo, la ejecución de Williams mermó la popularidad del actor y su claro apoyo a la pena de muerte, hizo que el Ayuntamiento aprobase la retirada de su nombre desde el mismo enero de 2006.

lunes, 6 de mayo de 2013

La presencia de Red Bull en el fútbol

Empecé a preparar este artículo tras una nueva victoria de Vettel. De nuevo, tiene pinta que el piloto alemán llevará a Red Bull al título de Fórmula 1, por delante de Ferraris, Mercedes, Renaults... Y es que, deporte que toca la compañía de Dietrich Mateschitz, suele convertirse en un éxito. Y esto acaba redundando en un incremento en las ventas de la bebida en una pescadilla que se muerde la cola mientras genera triunfos, imagen, popularidad y dinero... Podíamos hablar de como sostener dos equipos en Fórmula 1, de la hazaña de Felix Baumgartner, de otros deportes que también esponsoriza... pero es que la presencia en el fútbol de Red Bull también comienza a extendidísima. Y su manera de llegar, cambiar símbolos, nombres e indumentaria por la propia de la marca no termina de convencer a todo el mundo...

SALZBURGO (2005)
Mateschitz, austriaco, decidió que su primera adquisición futbolística debía ser el equipo de su tierra. El Austria Salzburgo, que fue el primero en padecer lo que conllevaba integrarse en el mundo Red Bull. El equipo, fundado en 1933 vio como se alteraban su escudo, colores y denominación. Ya en su entrada, Red Bull dijo que esto era un nuevo club, sin historia y así lo publicó en su web. Pero la Federación Austriaca obligó a dar marcha atrás, y ya que la plaza había sido adquirida sobre el germen del antiguo Casino, debía respetar sus orígenes. En el club, no aparecen tanto fichajes de grandes nombres en una poco cotizada liga austriaca, pero sí convenció a un tándem de entrenadores ilustres. El italiano Giovanni Trapattoni y el alemán Lothar Matthaus. El equipo desde 2006 ha ganado cuatro veces el título liguero en Austria y su presencia en competiciones europeas es habitual. Pero esto no ha conseguido suavizar a los aficionados disconformes, que decidieron refundar el Austria Salzsburgo, y comenzar desde las últimas categorías, pero respetando la tradición del equipo.

NUEVA YORK (2006)
Tras la experiencia en Europa, Mateschitz decidió que debía potenciar el deporte rey en EEUU... donde no termina de prender la mecha del soccer. Pero él, europeo, si quería poner su granito de área. Y ¿que mejor que con el equipo de Nueva York? Desde 2006 luce los colores de Red Bull. En 2010 levantó un nuevo estadio, por supuesto denominado Red Bull Arena, y en estos años ha conseguido fichajes de la talla de Thierry Henry, Rafa Marquez, Juninho Pernambucano o el australiano Tim Cahill. Eso sí, los éxitos se le han resistido. Solo alcanzó la final de 2008 y no consiguió alzarse con el título.

BRASIL (2007)
El país donde el fútbol y el carnaval se viven con un aroma especial, no podía escapar de las redes de Red Bull. En 2007, Red Bull decidió fundar su propio club que comenzaría en los niveles más bajos del fútbol brasileño. En la ciudad de Campinas, Sao Paulo, surgió este nuevo equipo, alejado de los grandes y poderosos, pero con un paso firme pero calmado que ya ha protagonizado dos ascensos en apenas cinco temporadas. Si mantiene esa progresión, no suena descabellado pensar que en pocos años acabe compitiendo con los grandes equipos del país brasileño. Como curiosidad, al tener que compartir estadio con otros equipo de Sao Paulo, debe respetar su nombre y no ha podido alterarlo por el de Red Bull Arena, como sí ha sucedido en el resto de casos.

GHANA (2008)
El equipo más desconocido de los controlados por la marca del toro. ¿Un equipo en Ghana? Pues sí. Desde 2008 Red Bull se hizo con un equipo en el país africano. Primero, como una simple academia para competir en categorías inferiores e intentar localizar jóvenes talentosos que pudieran dar el salto a Europa. Pero desde 2010 también lanzó su equipo profesional que compite en la segunda división del país. Aunque todavía no puede presumir de fueras de serie, de momento el centrocampista Felix Adjei ha sido el primer beneficiado de esta fórmula, y lleva desde 2011 alternando el filial del Red Bull Salzburgo con algunas apariciones en el primer equipo.

LEIPZIG (2009)
Mientras que en el caso de Salzburgo, Red Bull recogió un equipo fuerte, y lo mismo sucedió en Nueva York, aunque no hayan llegado los triunfos y tenga un sistema de drafts y sin descenso similar al de la NBA que convierte la MSL en una competición bastante peculiar, la entrada de la marca de bebidas en el fútbol de Alemania ha sido muy diferente. En 2006, intentó adquirir el Sachsen Leipzig, un equipo cuyo origen parte de 1899 pero que se encontraba en una pésima situación económica (acabaría siendo disuelto en 2011). Pero los aficionados, a base de mostrar su desacuerdo y protagonizar constantes muestras de rechazo lograron frenar la adquisición por Red Bull. Hubo que esperar a 2009, sobre la base del SVV Markranstadt, Red Bull adquiría su plaza y comenzaba su andadura en la 5ª categoría del fútbol alemán. El equipo se desplazó a Leipzig, ciudad del Este alemán y anunció su ambicioso proyecto de alcanzar la Bundesliga en un plazo de 10 años. De momento, ya han ascendido una categoría... ¿Conseguirá el reto? ¿Se imaginan a un equipo de la antigua RDA pudiendo competir contra los grandes? Desde luego, con el sustento de Red Bull no conviene descartar nada.

jueves, 15 de marzo de 2012

Equipos que llevan el nombre de su país


No debe resultar sencillo querer asumir la carga de representar a una nación entera. Hay que estar convencido de unos ideales patrióticos fuertes y el portar con entereza un nombre que se apodera de un ente todavía más importante. Y más, cuando existen propias competiciones nacionales. No abundan los equipos que tomaron sin disimulo el nombre de su país de origen. Ya vimos, que algunos incluso han ido más lejos, como el caso de los varios Américas que existen en el Continente que descubrió Colón, o un clásico que tomó parte en la Liga española, el Europa, del barrio de Gracia de Barcelona.

Pero a nivel estatal, también existen casos. En Austria, hayamos dos de ellos. El Austria Viena, el segundo equipo más laureado del país superado por su vecino Rapid. Fundado en 1911 cuenta en su palmares con 23 títulos de la bundesliga austriaca, 27 copas e incluso un subcampeonato europeo, el de la Recopa de 1978. También ganó dos Copas Mitropa en la década de los 30, el precedente de la Copa de Europa que disputaban los mejores equipos Centroeuropeos. Y el actual Red Bull Salzsburgo, que cambió su nombre, escudo y uniforme cuando fue adquirido por la marca de bebidas en 2005, sufrió su segunda modificación. Nacido en 1933 como Austria Salzsburgo, en 1978 mutó a Casino Salzsburgo obteniendo sus mejores números, 6 Ligas, 4 Copas y el sucampeonato en la copa de la UEFA en 1994. Pero durante más de 40 años, lució el nombre de Austria en su nombre. Ante los cambios, en escudo, raíces, denominación implantados por la empresa de bebidas Red Bull, ha surgido un Austria Salzsburgo por aficionados disconformes, que sin vinculación, luce uniformes y escudos anteriores y está escalando desde las categorías amateurs.
Evolución del escudo del Dinamo de Zagreb
 Foto: Diarios de Fútbol
Muy reconocible es también el caso del Dinamo de Zagreb. Todo un símbolo de la resistencia nacionalista croata dentro de la República Federal Yugoslava. Sus ansías independentistas se palpaban en el graderío, sobretodo en los enfrentamientos contra conjuntos serbios. Por supuesto, el más celebre el de 1990, que tras enfrentamientos entre aficiones, el futbolista Boban propinó una patada a un policía yugoslavo convirtiéndose en todo un icono croata. Tras la independencia de Croacia, su presidente Franjo Tudjman, quiso simbolizar su ruptura con el dominio comunista yugoslavo anterior y para ello, fue de los mayores propulsores en cambiar el nombre del equipo más popular. El Dinamo, nombre que utilizaban los conjuntos de influencia soviética pasaría a denominarse, Croacia Zagreb. Pero el nombre, vigente desde 1945, cuando se fusionaron tres conjuntos, no cuajó. La gente seguía refiriéndose al equipo de Zagreb como Dinamo y finalmente en el año 2000 retomó su antigua denominación. Eso sí, el escudo si sufrió modificaciones, con simbolismos croatas y referencias a los equipos que sirvieron de germen del actual.

Otro equipo con fuerte vinculación nacional es el Sporting de Portugal. Aunque en muchas ocasiones se le conoce como Sporting de Lisboa haciendo referencia a la ciudad donde procede. Pero lo cierto, es que su nombre quiso hacer referencia a todo su país. Actualmente, sería la medalla de bronce del fútbol portugués tras Benfica y Oporto, en un país donde solo cinco equipos han podido proclamarse campeones. Tampoco habría que olvidar su parte polideportiva, considerado el club que más medallas ha conquistado en los Juegos Olímpicos.

En Polonia también merece ser destacado el Polonia de Varsovia, club fundado en 1911, todavía con el país bajo dominio ruso y prusiano, por lo que la elección del nombre era un claro alegato patriótico. Pronto adquirió de uniforme un negro oscuro que parecía simbolizar que se encontraba en estado de luto hasta conseguir la plena independencia. Con el tiempo, el Polonia atravesó diversas etapas. Desde saborear el éxito en la década de los 20 y celebrarse unos disputados derbys con su vecino, el Legia, a ganar el campeonato de 1946, el primero tras la II Guerra Mundial en una Varsovia completamente en ruinas. Atravesó un amplio ocaso tras caer el país bajo influencia soviética. El equipo fue obligado a cambiarse de nombre para representar a los trabajadores del ferrocarril y perdió la categoría. Pasarían 40 años hasta volver a aparecer en las primeras divisiones polacas y volver a conseguir títulos y pasear su nombre por Europa, de nuevo, bajo la denominación de Polonia de Varsovia y acompañar los colores nacionales en su escudo.


Mucho más modestos son los casos del Alemania Aachen y el Wit Georgia. Los alemanes son un modesto de la ciudad de Aachen, en la región de Aquisgrán, muy próximo a la frontera belga y holandesa. Fue fundado por estudiantes en el año 1900 y decidieron tomar el nombre del país. En Georgia, también está el caso del Wit Georgia, un equipo muy joven, fundado en 1997. El apelativo Wit es el del patrocinador, una empresa farmaceutica norteaméricana, y procede de la capital Tblisi. Aunque goza de menos nombre que su vecino Dinamo, su potencial ha ido en aumento, conquistando los títulos ligueros de 2004 y 2009 por ejemplo.

Y para no abandonar el post, sin hacer el propio guiño nacional, habría que referirse al represen-tante que tomó el nombre en nuestro país. Españas han existido varios en diversas regiones, Valladolid, Valencia, en el Tanger español, pero ahora, de los pocos que sobreviven se trata de un modestísimo conjunto mallorquín, el Club Esportiu España, que actualmente milita en categoría regional y que jamás ha podido lucir su nombre más allá de la Tercera División. Durante algún tiempo jugó en Palma, hasta su traslado y asentamiento en el municipio de Llucmajor, de unos 35.000 habitantes, y lugar donde en 1349 se enfrentaron las tropas de Pedro IV de Aragón y Jaime III de Mallorca, con victoria de los primeros, propiciando que el Reino de Mallorca pasase a dominio Aragonés. El equipo de fútbol del municipio, actualmente en Tercera, tomó el nombre de España.

Por último un fenómeno extraño es el de equipos que han optado por ponerse el nombre de un país pese a no existir una vinculación evidente. Igual que hay casos de equipos de comunidades de extranjeros en un país que han dado lugar a formar equipos rescatando nombres y símbolos, un caso curioso es el del Hellas Verona. Equipo italiano que decidió ponerse el nombre de Grecia en ese idioma. Al parecer, el equipo fue fundado por un grupo de estudiantes y aceptaron la propuesta del profesor de enseñanzas clásicas de denominarlo Hellas en honor de los griegos.

Más información:
Reminiscencias futbolísticas del descubrimiento de América 

domingo, 20 de febrero de 2011

El Perú-Austria de los Juegos Olímpicos de Berlín´36

No es uno de los episodios más famosos de la historia del fútbol, aunque sí es motivo de orgullo y cuestión nacional para un país muy poco agraciado en el deporte: La victoria de Perú sobre Austria por 4-2 en los Juegos Olímpicos de Berlín y que resultó anulada por los organizadores. En el país sudamericano se recuerda esa Selección como uno de los mejores conjuntos que ha dispuesto en su historia y esta descalificación en los despachos reportó más grandeza y elevó a la categoría de mito a sus integrantes.

Los famosos Juegos Olímpicos de Berlin, considerados en muchos lados como la primera gran instrumentalización del deporte como propaganda con fines políticos ya venían precedidos de la polémica. Amenazas de plante, discusiones sobre un posible boicot, otros Juegos populares de ideología socialista como alternativa... y, de manera inevitable, pasaron a la historia por varios sucesos, y uno fue el enfrentamiento en fútbol entre la Austria, de entre otros, Mathias Sindelar y Perú. 

Eran los Cuartos de Final en una eliminatoria que se presuponía bonita. Austria había sido semifinalista en el anterior mundial y jugaba con cierto carácter local en Alemania. Perú presentaba una de sus mejores equipos... Y el encuentro no defraudó. Austria tomó ventaja con dos tantos y posteriormente Perú los empató en la segunda parte. Fue necesaria la prórroga, donde los jugadores sudamericanos se mostraron más fuertes. Anotaron dos tantos más y  las crónicas hablan de que hubo incluso otros tres goles que fueron anulados. Los aficionados peruanos estallaron de jubilo. Según cuentan, ya habían superado el graderio y se habían instalado en las pistas de atletismo para animar a su Selección de manera mucho más cercana. Y cuando el encuentro acabó saltaron al campo a abrazar a sus héroes que habían logrado el pase a Semifinales. La excitación fue común también en Lima, donde se habían congregado en varias plazas para poder seguir el encuentro. Toda esa alegría no duraría mucho. 

Los austriacos reclamaron la repetición del encuentro, alegando que se sintieron intimidados por este "desembarco" de hinchas peruanos en las proximidades del campo. La FIFA y el comité organizador accedieron a la reclamación austriaca y fijaron la repetición del partido sin aficionados en la cancha, sin que nadie de Perú pudiese representar a su país y presentar las alegaciones pertinentes ya que según se justificó no pudieron acudir a la reunión por estar el tráfico bloqueado por un desfile militar. Cuando la decisión se hizo publica, toda la alegría peruana se tornó en indignación. El consulado alemán en Lima fue asaltado, las banderas olímpicas retiradas y el Presidente Benavides tomó la decisión de retirar por completo a todos los deportistas peruanos presentes en los Juegos. Colombia se solidarizó y también hizo regresar a los suyos. Argentina, Chile, Uruguay y México protestaron y manifestaron su apoyo a Perú aunque no se retiraron de las competiciones.

Los deportistas peruanos, tras pasar unos días en París con todos los gastos pagados por el Gobierno, regresaron en barco y fueron aclamados a su llegada por una multitud que les recibió en el puerto de Callao y los desplazó en volandas al Centro de la ciudad, vitoreandoles como auténticos héroes. La prensa ya había tomado la descalificación como una afrenta nacional, y el éxtasis fue tan en aumento que en muchos lugares se les consideraba que esa victoria les convertía en los Campeones y medalla de Oro de los Juegos Olímpicos, agravando aún más la decisión que había tomado la FIFA.


Los motivos de la polémica decisión de la FIFA de repetir el encuentro no han sido esclarecidos totalmente. Como en el caso de Jesse Owens, al que Hitler nunca se negó a darle la mano, pero la mentalidad colectiva ha acabado asentando esa versión de la historia, durante mucho tiempo se ha pretendido ver la decisión del Führer, austriaco de nacimiento, que ante la imposibilidad de digerir una derrota de su país natal ante unos futbolistas de una raza inferior tomase la médida de deshacer el triunfo peruano... Aunque los Juegos estaban mediatizados, influidos y celebrados bajo la organización nazi, nunca se ha sabido si Hitler instó a la FIFA a ordenar repetir el encuentro. Además, años después se dio a conocer esa ausencia de dirigentes peruanos en la reunión que debía resolver las protestas austriacas por la entrada de aficionados en el terreno de juego. Y  en esto también hay diferentes apuntes, que culpan de negligentes a los representantes peruanos por no acudir al acto. Otros, responsabilizando a la FIFA, aseguran que la reunión fue variando de horario y sede para dificultar la presencia de los defensores sudamericanos... El caso es que Perú ganó sobre el terreno de juego y su descalificación y posterior retirada quedó para la historia del fútbol, engrandeció a la Selección blanquiroja y sembró (más) dudas con respecto a la imparcialidad de los organizadores..

Fotografías del Diario El Comercio (Perú) extraídas de "La victoria perdida" (El inquisidor perpetuo)

martes, 8 de febrero de 2011

Mathias Sindelar, el "Mozart del fútbol" que resistió al nazismo

Tumba de Mathias Sindelar en Viena
Mathias Sindelar está considerado el mejor futbolista austriaco de la historia. De orígenes judios, se crió en Viena mientras su padre, un herrero venido a menos intentaba prosperar en la capital del Imperio Austrohungaro. Sindelar empezó a jugar en las calles, con 15 años su nombre comenzaba a ser conocido y su salto al profesionalismo lo dio en el Austria Viena, con el que se haría un nombre, conquistaría varios títulos de Copa y anotaría la friolera de más de 600 goles. Con su Selección también obtendría importantes reconocimientos. Lideró a Austria en el Mundial del 34 alcanzando las Semifinales y siendo únicamente frenada por la organizadora Italia, en un campeonato bastante influido por presiones políticas por parte de Mussolini hacia árbitros, jugadores y demás. 

El nombre de Sindelar no paraba de crecer. Sonó para dar el salto al fútbol británico, fue pionero como hombre-anuncio y participó en varios largometrajes. Hasta que, las convulsiones políticas del periodo de entreguerras pondrían fin a su brillante carrera pero colocarían su figura para la historia.

La Alemania del III Reich consiguió la anexión de Austria en marzo de 1938, sin mayores problemas que las tímidas protestas de las naciones vencedoras de la I Guerra Mundial. Hitler tenía en mente construir el Imperio más poderoso de la tierra y su régimen totalitario pretendía gobernar en todas las facetas del ciudadano, incluido el deporte. Con la unión de las poderosas Selecciones de Alemania y Austria, semifinalistas en el anterior mundial, el campeonato de 1938 que se celebraría en Francia podía suponer otro prestigioso triunfo del nazismo sobre la devaluada democracia que gobernaba en París.

Pero Sindelar, con pasado judío, ideas socialdemocratas y despreciando la anexión de su país y los ideales nazis que conllevaba vestir esa nueva camiseta, no aceptó formar parte de la Selección Alemana que absorbía Austria. Desde el principio lo tuvo claro. El 3 de abril en Viena, poco tiempo después de la anexión, se produjo un amistoso entre Austria y Alemania, que debía servir de bienvenida (o despedida) para la integración de ambos conjuntos en uno solo. Los nazis esperaban una victoria alemana sin mayores problemas, mostrando la superioridad y considerando que nadie se negaría a plantar cara. Pero Mathias Sindelar sí lo hizo. En primer termino, no aceptó hacer el pertinente saludo nazi con el brazo extendido en el momento que sonaban los himnos (algo que ni siquiera se atrevió a negarse la Selección inglesa un mes más tarde en Berlín), ante la sorpresa de los líderes nazis presentes en el palco.

Y el partido se convirtió en la pantomima que se presuponía... el "Mozart del fútbol" como hacía tiempo que se le conocía se dedicó a driblar a la defensa alemana, a volverles locos a base de regates, a vacilarles que se diría hoy en día y cada vez que tenía oportunidad de marcar decidía errar el lanzamiento con descaro disparando fuera de una manera impropia para un jugador con la clase que atesoraba. Hasta que se cansó del burdo teatro, y decidió honrar su nombre, resistirse al nazismo y quizá condenarse a muerte. En la segunda parte lideró a su equipo. Su amigo hizo el primer tanto y el propio Sindelar anotaría el definitivo 2-0 que acompañaría con una burlona celebración a modo de danza frente al palco repleto de dirigentes nacionalsocialistas.

Su gesto nunca fue olvidado, y aunque se le siguió tentando para sumarse a la nueva Selección Alemana, sobretodo con vistas al Mundial del 38, Sindelar lo rechazó categoricamente. Abandonó la práctica del fútbol y pasó a un segundo plano, pese a que la Gestapo decidió investigarle a él y a su familia por sus orígenes judíos. Hasta que en enero de 1939 su cuerpo apareció muerto junto al de su pareja, una joven italiana. Las causas de la muerte han sido poco claras pese a haber pasado 70 años. Se sabe que falleció por inhalación de monóxido de carbono mientras dormía. La versión oficial consideró que fue un accidente por un escape de gas. Otros apuntaron la versión de un suicidio junto a su pareja, ante la insostenible vida que llevaba. Mientras que hay teorías que apuntan a un asesinato por parte de los nazis.

Cuando se publicó su muerte el correo de su club, el Austria Viena, quedó colapsado con mensajes de pésame. Y a su entierro, celebrado como funeral de Estado, llegó a congregar a más de 20.000 personas ampliamente vigiladas por tropas nazis por temor a incidentes posteriores. Su tumba en Viena quedo escrita con letras doradas y una estatua de una pelota. Lo mejor que sabía hacer y la mejor manera que tuvo de plantar cara al nazismo.