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jueves, 14 de mayo de 2020

Cuando Sol Campbell se postuló para suceder a Boris Johnson como alcalde de Londres


¿Un futbolista aspirando a ser alcalde de Londres? Hombre, suena raro. Aunque bien pensado en Madrid tuvimos a Pepu Hernández, entrenador y el ex seleccionador nacional de baloncesto como cabeza de lista del PSOE en 2019 (Eso sí, su resultado fue el peor en la historia del partido en la Capital Madrileña). Pero es lo que intentó Sol Campbell en 2015. 

Como futbolista fue un jugador destacado. Nacido en Inglaterra de padres emigrantes jamaicanos. Al parecer criado con poco dinero en barrios de clase baja, Campbell orientó su vida hacia el deporte. Y con éxito.

Tras pasar por la cantera del West Ham, donde alcanzó la profesionalidad fue con el Tottenham,  llegando a debutar en la Premier en 1992 con 18 años. Y de allí se fue consolidando en la defensa de los Spurs. Tanto, que en 1999 ya era el capitán del conjunto y fue el que levantó la Copa de la Liga en Wembley tras imponerse  al Leicester. Eso le permitió al conjunto londinense disputar competiciones europeas. Desde 1996 coincidió también con su debut a nivel internacional, participando además con Inglaterra en la Eurocopa del 96 y en el Mundial del 98. Pero sus últimos años coincidieron con algunos problemas extradeportivos. Acusado de una pelea, se sintió poco respaldado por el club. Eso hizo que tras diez campañas, y pese a contar con una importante propuesta de renovación, Campbell buscase un nuevo destino al acabar su contrato.

Y, libre, firmó por el Arsenal, el rival londinense del Tottenham, lo que conllevó que en cada visita del jugador a White Hart Lane, su antigua afición le recibiese con carteles de "Judas". Pese al desprecio recibido, a nivel deportivo su fichaje resultó un acierto. Con los gunners ganaría dos Premier, formando parte del ya legendario equipo de los invencibles de 2004 y dos copas. Además, alcanzaría la final de la Champions 2006, donde anotaría un tanto aunque al final el triunfo se lo llevase el Barça.

En 2009 pasaría a un "nuevo rico", el Porstmouth que bajo la propiedad del israelí Gaydamak construyó una brillante plantilla. Contrató a Redknapp de entrenador y lo rodeó de rostros importantes como el propio Cambell, Lass Diarra, Crouch, Kanu, y cuyo mayor mérito fue conquistar la Copa de 2009 pero el gasto fue insostenible y el Porstmouth fue sancionado y descendió al año siguiente. Campbell, ya con 35 años, dio un paso atrás y se comprometió con el Notts County, un equipo de Segunda B pero cuya dirección deportiva la llevaba Sven Goan Eriksson, antiguo seleccionador inglés que apostó abundantemente por Cambell. Aunque en enero, ante las bajas por lesión de Gallas y Wermaelen y pese a contar con 36 años, Wenger le dio la oportunidad de regresar al Arsenal disputando media campaña. Le quedaría un último año de fútbol en el Newcastle, hasta anunciar su retirada al final de la campaña 2011. Colgaba las botas con más de 500 partidos en la Premier, más de 40 en Champions y 76 internacionalidades con la Selección Inglesa con la que fue a tres mundiales. Tras retirarse como futbolista ha iniciado una carrera como entrenador en equipos, de momento, de poca envergadura. Comenzó como segundo entrenador en la Selección de Trinidad y Tobago y luego ha entrenado a dos equipos de la tercera categoría inglesa, el Macclesfield y el Southend United.



Desde su retirada también fue incrementado su activismo político. Tomó parte, junto a otros rostros famosos, en una campaña para las Elecciones Generales de 2015 en la cuál animaban a las minorías a inscribirse y ejercer su derecho al voto. También se mostró muy activo contra el racismo. De hecho, manifestaba que de haber sido blanco hubiera alcanzado la capitanía de la Selección Inglesa mucho tiempo antes. E incluso, en 2015 llegó a ir más lejos. Se postuló como candidato del Partido Conservador a la alcaldía de Londres de cara a las elecciones municipales de 2016, ya que en ese momento mayor Boris Johnson no iba a repetir en el cargo. Aunque dio entrevistas, participó en debates, finalmente los torys no contaron con Campbell y designaron a Zac Goldsmith que perdió ante el laborista Sadiq Khan. ¿Volveremos a ver a Campbell en nuevos desafíos políticos?

lunes, 14 de marzo de 2016

El Mallorca jugó el 11-S y el 11-M

Son dos de atentados terroristas más graves que ha padecido el mundo. Poca explicación y detalles se requieren. El 11 de Septiembre de 2001, cuatro aviones comerciales fueron secuestrados y se estrellaron contra el World Trade Center de Nueva York, el edificio del Pentágono en Washington y el cuarto se estrelló sobre Pensilvania. Esto supuso casi 3000 muertos y más de 6000 heridos solo hablando de vidas humanas. En Madrid, cuatro mochilas bombas colocadas en trenes de cercanías y que explotaron en las estaciones de Atocha, Santa Eugenia y El Pozo del Tío Raimundo supusieron 192 muertos y más de 1800 heridos, convirtiéndose en el segundo mayor atentado terrorista en Europa. Esos días que perturban y conmocionan. 

En ambos días, había jornada de competición europea en fútbol. Y sorprendentemente la UEFA, en ambos casos decidió no suspenderla y obligar a disputar los encuentros. Los estadios vivieron unos minutos de silencio de esos que nadie osa interrumpir. Que estremecen. Ese minuto sobrecogedor, que él que lo ha experimentado sabrá de lo que habló. Los jugadores lucieron brazaletes negros... Esos gestos que pretenden solidarizarse con los afectados.

Sin embargo, me resulta curioso, que el Mallorca, un equipo con un escaso recorrido en competiciones europeas, tuvo la casualidad de jugar en ambos días fatídicos. El 11 de septiembre de 2001, el equipo bermellón debutaba por vez primera en su historia en la Champions League. Son Moix se preparaba para escuchar la sintonía de la Champions, recibiendo al poderoso Arsenal inglés. Pero el día se vio ennegrecido por los sucesos en EEUU. A la hora en que se disputó el encuentro, todavía se dudaba de la autoría y de las cifras de la barbarie. Ese Mallorca en el que formaban nombres como Etoo, Luque, Nadal, Ibagaza o Leo Franco, se impuso por 1-0 con gol de Engonga al Arsenal que contaba con gente como Henry, Pires, Ljunberg, Campbell o el camerunés y ex mallorquinista Lauren.

El 11 de marzo de 2004, fue en octavos de final de la Copa de la UEFA. El Mallorca se encontraba en Newcastle para jugar contra el equipo local. El equipo dirigido por Luis Aragonés, recibió un contundente 4-1, pese a adelantarse en el marcador que dejó la eliminatoria sentenciada y supuso que dos semanas después se cerrase el paseo europeo de los baleares. En esa ocasión, la UEFA tampoco quiso suspender los partidos. Y algunos nombres, presentes en el 11-S volvían a tener que vestirse de futbolistas y dejar la procesión por dentro. Leo Franco, Etoo, Niño Campano fueron titulares en ambos partidos, en esta ocasión acompañados de gente como Finidi, Nené, Cortés o el "Petete" Correa. Nadal, Olaizola y Marcos Martín, este 11-M se quedaron en el banquillo. En esta ocasión, fue el equipo inglés el que no tuvo piedad de los bermellones. El equipo que dirigía Bobby Robson, y en el que había nombres como los de Shearer, Bellamy, Jenas, el portero Given o el ínclito Woodgate, anotó cuatro tantos en apenas 25 minutos de la segunda parte que descompusieron al Mallorca.

martes, 6 de diciembre de 2011

Legendario Kanu

Hace poco trataba el caso del croata Klasnic, que tras superar un doble transplate de riñón, había conseguido recuperar el máximo nivel y ahora goleaba en la Premier. También un problema médico, en este caso, una válvula aórtica, truncó la carrera de un futbolista que apuntaba a leyenda.

Kanu, nació en una selvática ciudad nigeriana, con un físico imponente de 197 centímetros, y pronto, como tantos niños africanos, comenzó a dar patadas a un balón con el sueño de escapar de la pobreza y ser contratado en Europa. Tras ir progresando, y alcanzar el Iwuanyanvu Nationale, uno de los clubes más poderosos del país, y en el que han militado practicamente la totalidad de jugadores nigerianos destacados, llamó la atención de la poderosa red de ojeadores del Ajax, que llegó a desembolsar una importante cantidad económica por él.

Llegó a Amsterdam en 1993 con apenas 16 años y pronto haría su debut a máximo nivel. Y encima, con ese equipo, joven, cargado de talento, buenos jugadores y con un fútbol vistoso bajo la dirección de Louis Van Gaal conseguiría proclamarse campeón de Europa en 1995. Kanu, con apenas 18 años, disputaría esa final, junto a nombres como los de Overmars, Litmanen, Kluivert, los hermanos De Boer, Van der Sar, Davids, su compatriota Finidi o un veterano Rijkaard. Kanu entraría al campo en la segunda parte por Seedorf. Enfrente, el Milán de Capello cargado también de nombres míticos como esa defensa Panucci, Maldini, Costacurta y Baresi, con Albertini, Donadoni y Desailly en el medio y con hombres de ataque como Boban, Massaro o Simone. Kanu empezaba a hacerse un nombre en el fútbol, y el Ajax, equipo exportador de sus figuras acabaría aceptando una oferta del Inter de Milan.

Era 1996. Y agrandaría más su nombre y su leyenda. Capitán de Nigeria, una de las selecciones que más pujanza y buena imagen estaba alcanzando, conseguirían la medalla de Oro en los Juegos Olímpicos de Atlanta. Era el primer gran éxito africano, y el nombre de Kanu cada vez cogía más fuerza y lo situaban entre los mejores del mundo.

Por eso, Moratti que no reparó en gastos año tras año, luchando por saborear un Scudetto que no conseguía desde 1989, se lanzó a su contratación. Y a la de Ronaldo, Vieri, Hernan Crespo, Zamorano, Jugovic, Blanc... y por el banquillo también se intentó de todo, desde su último ganador Trapattoni, a Bagnolli, Ottavio Bianchi, Simoni o Lippi, o apuestas extranjeras como Roy Hogdson, Héctor Cúper o Micea Lucescu. Pero el caso es que Kanu no pudo mostrar todo su potencial en Italia. Una válvula aórtica, afectaba a su corazón y debía someterse a una operación a corazón abierto en Cleveland. Estaba en peligro su vida, y los pronósticos hablaban por supuesto, que el mejor futbolista africano de 1996 debería retirarse irremediablemente.

Pero no lo hizo. Se operó y siguió un importante programa de entrenamiento que le permitió regresar a los terrenos de juego unos 5 meses más tarde. En ese momento, la nómina de delanteros del Inter era elevadisima, y Arsene Wenger le captó para su Arsenal, en una apuesta arriesgada tras su operación. Pero Kanu no defraudó. Un lustro en Londres, con dos Premiers en su haber, más de 30 goles y el cariño de la afición gunner. 

Con 31 años, su contrato no fue renovado y pasó dos campañas al West Bronwich Albion. Y después, Harry Redknapp lo reclutaría para el Porstmouth, un equipo pequeño que experimentó un importante crecimiento tras ser comprado por un grupo de adinerados jeques. Kanu, volvió a brillar y pese a su edad resultó un fichaje acertado y fundamental. Más, cuando el equipo conquistó la Copa al vencer por 1-0, gol suyo, en la final ante el Cardiff City. Posteriormente, los problemas económicos, enviaron al Porstmouth a segunda. Pero Kanu, decidió permanecer y continua apurando allí sus últimos goles.

Con la Selección, estuvo presente en tres mundiales, se quedó en 98 internacionalidades y formó parte de esas míticas Águilas Verdes que practicaron un juego eléctrico varios años, a las que siempre se les acompañó las dudas sobre su edad, y en la que algunos situaban que Kanu dispondría de 8 años más...

La historia de un campeón de Europa con 18 años y que superó una operación de corazón para regresar a lo más alto. Y, como sucede con tantos futbolistas nacidos en la pobreza y que han padecido penurias, destinando gran parte de su fortuna a obras sociales en su país, embajador de UNICEF y creando una Fundación para ayudar a niños con problemas cardíacos.

martes, 25 de octubre de 2011

El Dinamo de Moscú de gira por Gran Bretaña

HISTORIAS DEL ESTE
1945, acaba de finalizar la Guerra Mundial en Europa. Las tres potencias vencedoras van preparando el mundo de la posguerra, todavía, como aliados y sin hostilidades. Una buena idea para simbolizar la paz y recuperar la normalidad en un Continente que había padecido seis cruentos años de conflicto fue restaurar el fútbol como distracción y entretenimiento. Para ello, se decidió invitar al Dinamo de Moscú, equipo representante del Ejercito Rojo y vigente campeón de la liga soviética a celebrar un stage de partidos por el Reino Unido, hermandando a dos países con gran afición por este deporte..

Serían cuatro encuentros de una minigira por tierras británicas, que le llevarían a enfrentarse a Arsenal, Cardiff, Chelsea y Glasgow Rangers. La expectación y la curiosidad por ver los jugadores rusos era mayúscula, ya que eran un equipo, e incluso una sociedad completamente desconocida. El halo de secretismo que rodeaba a la expedición, las medidas de seguridad, los rumores de presencia de comisarios políticos y agentes secretos, aumentaban el interés por verlos. Y allí donde jugaron, el aforo estaba a reventar. Se estima que la entrada en Stamford Bridge, campo del Chelsea, superó los 80.000 espectadores, 55.000 asistieron a White Hart Lane donde jugaba el Arsenal...

La gira recogió una variedad de anecdotas. Desde protestas oficiales, cuando el Arsenal se reforzó con seis jugadores ajenos a los gunners que hacían al equipo asemejarse a la Selección Inglesa, lo que provocó una amenaza de plante de los soviéticos que no llegó a producirse, a los rumores de que en ese partido, aprovechando una espesa niebla londinesa, los rusos llegaron a alinear a 12 jugadores en algunos momentos sin que los ingleses ni nadie reparase en ello.

Finalmente, y con hipótesis al margen, el Dinamo de Moscú dejó una grata imagen. Una fortaleza física y una disciplina táctica que le permitieron regresar a su país invicto, derrotando a Arsenal por 4-3 y al Cardiff por un sonrojante (en doble término) 10-1 y empatando frente a Glasgow Rangers y Chelsea. Nombres como el del guardameta Aleksei Khomich, que bautizaron como "el tigre" destacaron ampliamente.

Muy poco tiempo después, comenzarían los recelos, la incompatibilidad de sistemas que desembocarían en la Guerra Fría, las relaciones comerciales, políticas e incluso deportivas irían menguando. El Dinamo volvió apresuradamente a Moscú y la gira sería vista como un pequeño paréntesis entre dos periodos claramente diferenciados, del "así en la paz como en la guerra" se pasó la Europa partida por el telón de acero.