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domingo, 10 de febrero de 2013

Nigeria, campeona de África. Vuelven las Águilas Verdes

Supongo que como a todos, lo que vivimos de pequeños, se nos queda más grabado. Yo no hay mundial que recuerde más completo y tenga más fresco que el de EEUU´94. Tenía 10 años, hice el álbum de cromos, me tragué todos los partidos que pude... Recuerdo los grupos, los cruces, goles, anécdotas... Cosa que no me ha sucedido con el resto. Ni siquiera con España campeona hace apenas un par de años, tengo mejor memoria que el partido contra Corea del Sur, Alemania, Bolivia, Suiza y la derrota ante Italia...

De ese mundial hay varias imágenes míticas. Desde el buen hacer de EEUU en su Mundial, aunque cayeran 4-0 en pleno 4 de julio ante Brasil, del golazo de Hagi a Colombia, de Escobar, el jugador colombiano que asesinaron tras haberse anotado un gol en propia puerta, del gol de Owairan con Arabia Saudí regateando a media Bélgica, los 5 goles de Salenko a Camerún, el positivo de Maradona tras jugar un partidazo en el que Argentina machacó 4-0 a la debutante Bélgica... Pero luego hay imágenes que se quedan grabadas por otras cosas. Son bonitas. Una de las cuestiones habituales de ese Mundial, y que habrá que ir viendo para el de Catar en 2022, era el calor extenuante. Había bidones de agua para refrescarse a lo largo del campo y de las porterías, y un gol de Klinsmann contra Bélgica en octavos de final hizo que varios bidones salieran volando y derramando agua. Pero otra de las imágenes indudables, fue la de Yekini celebrando un tanto, enganchado a la red. Las Águilas Verdes de Nigeria estaban en su primera participación en un Mundial y dejaron un gran imagen.

Nombres como los de Finidi, Amunike, Amokachi, Okocha, Ikpeba, Oliseh, Wilfred, Rufai cuajaron un enorme mundial. Golearon 3-0 a Bulgaria que posteriormente sería semifinalista, resistieron a Argentina y ganaron a Grecia, para pasar a octavos de final y ser derrotadas en la prorroga por Italia. Esa Selección, apenas unos meses antes, había conseguido proclamarse campeona de África. Durante unos años, las Águilas Verdes animaron los Mundiales con un juego veloz y poderosos. Varios de sus jugadores recalaron en grandes equipos europeos. Yekini, el máximo goleador de la historia del país, fallecía el pasado mes de mayo de 2012 a los 48 años tras una larga enfermedad.

Hoy, Nigeria, tras imponerse a Burkina Faso, recuperaba su corona de campeona de África, que no saboreaba desde ese 1994. En verano la veremos enfrentarse a España en la Copa Confederaciones además. Un pequeño homenaje póstumo a Yekini y a los suyos. Las Águilas Verdes vuelven a levantar el vuelo. 

martes, 6 de diciembre de 2011

Legendario Kanu

Hace poco trataba el caso del croata Klasnic, que tras superar un doble transplate de riñón, había conseguido recuperar el máximo nivel y ahora goleaba en la Premier. También un problema médico, en este caso, una válvula aórtica, truncó la carrera de un futbolista que apuntaba a leyenda.

Kanu, nació en una selvática ciudad nigeriana, con un físico imponente de 197 centímetros, y pronto, como tantos niños africanos, comenzó a dar patadas a un balón con el sueño de escapar de la pobreza y ser contratado en Europa. Tras ir progresando, y alcanzar el Iwuanyanvu Nationale, uno de los clubes más poderosos del país, y en el que han militado practicamente la totalidad de jugadores nigerianos destacados, llamó la atención de la poderosa red de ojeadores del Ajax, que llegó a desembolsar una importante cantidad económica por él.

Llegó a Amsterdam en 1993 con apenas 16 años y pronto haría su debut a máximo nivel. Y encima, con ese equipo, joven, cargado de talento, buenos jugadores y con un fútbol vistoso bajo la dirección de Louis Van Gaal conseguiría proclamarse campeón de Europa en 1995. Kanu, con apenas 18 años, disputaría esa final, junto a nombres como los de Overmars, Litmanen, Kluivert, los hermanos De Boer, Van der Sar, Davids, su compatriota Finidi o un veterano Rijkaard. Kanu entraría al campo en la segunda parte por Seedorf. Enfrente, el Milán de Capello cargado también de nombres míticos como esa defensa Panucci, Maldini, Costacurta y Baresi, con Albertini, Donadoni y Desailly en el medio y con hombres de ataque como Boban, Massaro o Simone. Kanu empezaba a hacerse un nombre en el fútbol, y el Ajax, equipo exportador de sus figuras acabaría aceptando una oferta del Inter de Milan.

Era 1996. Y agrandaría más su nombre y su leyenda. Capitán de Nigeria, una de las selecciones que más pujanza y buena imagen estaba alcanzando, conseguirían la medalla de Oro en los Juegos Olímpicos de Atlanta. Era el primer gran éxito africano, y el nombre de Kanu cada vez cogía más fuerza y lo situaban entre los mejores del mundo.

Por eso, Moratti que no reparó en gastos año tras año, luchando por saborear un Scudetto que no conseguía desde 1989, se lanzó a su contratación. Y a la de Ronaldo, Vieri, Hernan Crespo, Zamorano, Jugovic, Blanc... y por el banquillo también se intentó de todo, desde su último ganador Trapattoni, a Bagnolli, Ottavio Bianchi, Simoni o Lippi, o apuestas extranjeras como Roy Hogdson, Héctor Cúper o Micea Lucescu. Pero el caso es que Kanu no pudo mostrar todo su potencial en Italia. Una válvula aórtica, afectaba a su corazón y debía someterse a una operación a corazón abierto en Cleveland. Estaba en peligro su vida, y los pronósticos hablaban por supuesto, que el mejor futbolista africano de 1996 debería retirarse irremediablemente.

Pero no lo hizo. Se operó y siguió un importante programa de entrenamiento que le permitió regresar a los terrenos de juego unos 5 meses más tarde. En ese momento, la nómina de delanteros del Inter era elevadisima, y Arsene Wenger le captó para su Arsenal, en una apuesta arriesgada tras su operación. Pero Kanu no defraudó. Un lustro en Londres, con dos Premiers en su haber, más de 30 goles y el cariño de la afición gunner. 

Con 31 años, su contrato no fue renovado y pasó dos campañas al West Bronwich Albion. Y después, Harry Redknapp lo reclutaría para el Porstmouth, un equipo pequeño que experimentó un importante crecimiento tras ser comprado por un grupo de adinerados jeques. Kanu, volvió a brillar y pese a su edad resultó un fichaje acertado y fundamental. Más, cuando el equipo conquistó la Copa al vencer por 1-0, gol suyo, en la final ante el Cardiff City. Posteriormente, los problemas económicos, enviaron al Porstmouth a segunda. Pero Kanu, decidió permanecer y continua apurando allí sus últimos goles.

Con la Selección, estuvo presente en tres mundiales, se quedó en 98 internacionalidades y formó parte de esas míticas Águilas Verdes que practicaron un juego eléctrico varios años, a las que siempre se les acompañó las dudas sobre su edad, y en la que algunos situaban que Kanu dispondría de 8 años más...

La historia de un campeón de Europa con 18 años y que superó una operación de corazón para regresar a lo más alto. Y, como sucede con tantos futbolistas nacidos en la pobreza y que han padecido penurias, destinando gran parte de su fortuna a obras sociales en su país, embajador de UNICEF y creando una Fundación para ayudar a niños con problemas cardíacos.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Del Príncipe Rufai al patriarca Emaná


África, el continente más pobre, quizá desde que Noé castigó la descendencia de su hijo Cam provoca que asistamos a estos contrastes. Figuras públicas en sus países que no escapan de su posición. En Camerún unos han alcanzado rango de semidioses como Roger Milla o Samuel Etoo, mientras que Womé vio como su casa era destrozada tras fallar un penalty que les dejó sin acudir el Mundial de 2006. George Weah optó sin éxito a la Presidencia de Liberia, el caso del hijo del dictador Gadaffi que hizo sus pinitos futboleros ya le dedicamos unas líneas y el atentado contra la Selección de Togo cuando acudía a Angola para disputar la Copa de África de 2010 son historias muy recientes de África. Hoy repasamos dos casos más, de rostros conocidos de nuestra Liga y que además de futbolistas ocupaban cargos aristócratas en sus países de origen, el Príncipe Rufai y el patriarca Emaná.

PETER RUFAI: El Príncipe de Idimu

El nigeriano Peter Rufai fue un rostro conocido de la Liga española. Llegó al Hércules en 1997, y después pasó al Deportivo hasta 1999. Titular con su Seleción, con la que participó en los Mundiales de Estados Unidos y Francia (dejando fuera a España en la fase de grupos), le hicieron una cara conocida. Circunstancia agravada aún más cuando se hizo público que el guardameta tenía trato de príncipe en la región de Idimu de su Nigeria natal. Se trataba de un rango honorífico en una zona que componía la República Federal nigeriana. Seguramente, el nombre y el proceder de una familia adinerada facilitó sus inicios balompédicos, fue escalando de Nigeria, a Benin, Bélgica, Portugal y su llegada a la Liga española, donde su rendimiento no fue especialmente sobresaliente pero tuvo algunas apariciones recordadas. 

EMANÁ: Patriaca de Mvog-Ada

Más reciente es el rostro de Achille Emaná. El jugador camerunés militó en el Betis los tres últimos años, antes de aceptar una oferta millonaria de la liga saudí este verano. Además de eso, tuvo un efímero paso por la cantera del Valencia con apenas 14 años. Emaná era hijo del rey de Mvog-Ada, un barrio de Youndé, una figura que debía realizar funciones administrativas de patriarca y juez de paz, resolver disputas y arreglar quejas vecinales. Su padre, que también probó suerte en el fútbol falleció en 2009 y desde entonces, el cargo, hereditario, recayó en Emaná, que debía resolver las protestas desde Sevilla, y ahora desde Arabia, mediante un administrador que recogía los conflictos. Sin duda, el tratarse de un rostro reconocible facilitaba el cumplimiento de las sentencias.

EL CASO DE SUNDAY BAALA

Mucho menos conocido es el caso de Sunday Baala. Futbolista ghanés, hijo del rey de Zongo, una región de su país natal. Su padre falleció en un atentado y Baala tuvo que buscarse la vida en España con apenas 16 años. Acogido en Castellón como tantos emigrantes que prueban suerte en la costa levantina, compaginó sus estudios de jardinería con el fútbol, probando suerte en Benidorm, Club la Vall o el Almenara. Equipos de categoría regional de la zona, pero que sirvieron de vía de escape para el jugador hijo del monarca.