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jueves, 12 de junio de 2014

MUNDIAL 2014: Josip Simunic, sin Mundial por hacer el saludo nazi

Noviembre de 2013. Croacia derrota por 2-0 a Islandia en la repesca y certifica su clasificación para el Mundial de Brasil. Era su regreso tras faltar a Sudafrica. El estadio Maksimir de Zagreb reune a más de 30.000 personas para animar a su Selección. Y al finalizar el partido con los goles de Mandzukic y Srna se desata la alegría. La grada lo celebra, también los jugadores, y en ese momento, uno de los más veteranos del equipo, el defensa Josip Simunic, con 35 años, más de 100 partidos internacionales decide coger un micrófono y dirigirse a una grada donde todavía permanecen los aficionados más ruidosos. Simunic grita "Za dom" (por el hogar), con el brazo en alto, mientras los aficionados, al grito, respondían "Spremmi" (listos). Era uno de los gritos y saludos típicos de los Ustacha, la organización próxima al nazismo que dirigió el país durante la II Guerra Mundial y combatió con fiereza a serbios y gitanos de la región.

Simunic, veterano futbolista, nacido en Australia, donde sus padres emigraron comenzó jugando al fútbol en Melbourne, y de hecho podía haber optado por la Selección Australiana, pero él quiso jugar con la tierra de sus padres. En 1998 ya había dado el salto a la Bundesliga, donde jugó 14 temporadas entre Hamburgo, Hertha de Berlín y Hoffenheim. En 2011, en un regreso a sus orígenes se comprometió con el Dinamo de Zagreb. Desde 2001, que debutó a nivel internacional, era un habitual de la Selección. Presente en los Mundiales de 2002 y de 2006, más de 100 partidos y seguía siendo titular en la defensa. Pero la celebración le va a apartar de engrosar esas cifras. La FIFA tomó la determinación de sancionar su conducta con 10 partidos de suspensión, cerrando absolutamente la puerta a estar presente en Brasil. Sus excusas no prosperaron, y Simunic tendrá que ver el encuentro inaugural, entre su país y la anfitriona lejos del césped.

miércoles, 10 de julio de 2013

La Guerra de los Balcanes en Canadá

Hace ya tiempo, dije que "En Canadá el fútbol no mola". Por eso, los equipos más grandes del país, (las franquicias de Toronto, Montreal y Vancouver) se integran en la Major Soccer League y la de Edmonton y en 2015 Ottawa en la NASL, primera y segundas categorías del fútbol estadounidenses que elevan un poco el nivel competitivo y el interés. La propia Canadian Soccer League, reconocida en 2006 y surgida tras la extinta Canadian Professional Soccer League, apenas registra seguidores. Es un oasis. Con estadios vacios que concluye en un playoff por el título, con cuartos de final a ida y vuelta y luego unas semifinales y una gran final por el título en campo neutral... El caso es que, el campeón ni siquiera tiene acceso a la Champions de la Concacaf... Ni en su liga pueden encontrarse algún jugador ligeramente destacado. Ni tan siquiera, para que se nutra la modesta Selección Canadiense. Algo que sirve como buena muestra de la importancia de este campeonato.

Pero en este submundo futbolístico, ha dado lugar a uno de los enfrentamientos más curiosos de los Balcanes. Ahora, ya comienza a ser habitual ver cruces entre Croacia y Serbia a nivel de Selecciones, o con las otras Repúblicas surgidas de la disolución de Yugoslavia. Pero hasta hace poco, muy poco, en esos duelos saltaban chispas... 

Y en este campeonato menor, que quiso aprovechar el guiño de las comunidades emigrantes que abundan en Canadá para involucrarlas en esto del soccer... Surgieron equipos con iconos de Italia, Portugal... es donde coinciden habitualmente el Toronto Croatia y el Serbian White Eagles. Equipos fundados por las comunidades croata y serbia. El Toronto Croatia, que por supuesto viste los colores de la Selección fue fundado en 1956. Y atravesó años más exitosos, llegando a competir en la máxima categoría de EEUU y contando con gente como el portugués Eusebio, ganando el título de 1976. Después, los reajustes futbolísticos en Norteamérica fueron mermando su capacidad. Hasta, que desde 1998 se vio ubicado en el campeonato canadiense. Destino habitual de jugadores croatas, nunca abandonó su identidad. De hecho, en 2006, para conmemorar su cincuentenario decidió hacer una gira por Croacia y Bosnia y enfrentarse a varios equipos del país de sus raíces.

Los Serbian White Eagles, tuvieron un origen parecido. El club se fundó por la comunidad serbia de Ontario en 1968, y compitió con relativo éxito en el torneo canadiense, llegando incluso a participar en alguna edición de la Champions de la Concacaf. Pero, el interés fue decreciendo y pasó a ser un club amateur desde la década de los 80. En 2006, renació de nuevo. Por supuesto con sus símbolos identitarios, como el águila bicéfala serbia y vestir con los colores del combinado nacional. Para la misión de relanzar al club se contó con una leyenda del fútbol serbio como Dragoslav Sekularac en el banquillo. No fue difícil convencerle ya que ya había desempeñado la función como entrenador-jugador en 1975. El equipo, pese a estar dando sus primeros pasos, alcanzó los cuartos de final

Pero el 2007... dejó para muchos el gran morbo. Toronto Croatia y Serbian White Eagles se cruzaron en la gran final de la liga canadiense. El temor a reavivar conflictos étnicos propició que la Federación Canadiense decidiera modificar sus propias reglas. La final, sería a dos partidos, en los que solo se permitiría el acceso a aficionados locales en cada estadio para evitar enfrentamientos. El Toronto Croatia se impuso 4-1 en el partido de ida disputado en su estadio y le bastó un empate a cero a domicilio para... proclamarse Campeón de Canadá, y llevarse el partido con más morbo del país. No hubo patada de Boban, ni represión policial, ni conflicto armado... Esta vez fue solo fútbol en un nuevo duelo serbocroata, esta vez, disputado en Toronto...

PD En el fantástico Blog Cafe Fútbol he encontrado un vídeo resumen del partido. No os lo perdaís. Campo semivacio, estadio de fútbol américano reconvertido en el que no se aprecian las áreas... y sobretodo, si esos son los finalistas... El nivel de juego es muy, muy bajo.

jueves, 15 de marzo de 2012

Equipos que llevan el nombre de su país


No debe resultar sencillo querer asumir la carga de representar a una nación entera. Hay que estar convencido de unos ideales patrióticos fuertes y el portar con entereza un nombre que se apodera de un ente todavía más importante. Y más, cuando existen propias competiciones nacionales. No abundan los equipos que tomaron sin disimulo el nombre de su país de origen. Ya vimos, que algunos incluso han ido más lejos, como el caso de los varios Américas que existen en el Continente que descubrió Colón, o un clásico que tomó parte en la Liga española, el Europa, del barrio de Gracia de Barcelona.

Pero a nivel estatal, también existen casos. En Austria, hayamos dos de ellos. El Austria Viena, el segundo equipo más laureado del país superado por su vecino Rapid. Fundado en 1911 cuenta en su palmares con 23 títulos de la bundesliga austriaca, 27 copas e incluso un subcampeonato europeo, el de la Recopa de 1978. También ganó dos Copas Mitropa en la década de los 30, el precedente de la Copa de Europa que disputaban los mejores equipos Centroeuropeos. Y el actual Red Bull Salzsburgo, que cambió su nombre, escudo y uniforme cuando fue adquirido por la marca de bebidas en 2005, sufrió su segunda modificación. Nacido en 1933 como Austria Salzsburgo, en 1978 mutó a Casino Salzsburgo obteniendo sus mejores números, 6 Ligas, 4 Copas y el sucampeonato en la copa de la UEFA en 1994. Pero durante más de 40 años, lució el nombre de Austria en su nombre. Ante los cambios, en escudo, raíces, denominación implantados por la empresa de bebidas Red Bull, ha surgido un Austria Salzsburgo por aficionados disconformes, que sin vinculación, luce uniformes y escudos anteriores y está escalando desde las categorías amateurs.
Evolución del escudo del Dinamo de Zagreb
 Foto: Diarios de Fútbol
Muy reconocible es también el caso del Dinamo de Zagreb. Todo un símbolo de la resistencia nacionalista croata dentro de la República Federal Yugoslava. Sus ansías independentistas se palpaban en el graderío, sobretodo en los enfrentamientos contra conjuntos serbios. Por supuesto, el más celebre el de 1990, que tras enfrentamientos entre aficiones, el futbolista Boban propinó una patada a un policía yugoslavo convirtiéndose en todo un icono croata. Tras la independencia de Croacia, su presidente Franjo Tudjman, quiso simbolizar su ruptura con el dominio comunista yugoslavo anterior y para ello, fue de los mayores propulsores en cambiar el nombre del equipo más popular. El Dinamo, nombre que utilizaban los conjuntos de influencia soviética pasaría a denominarse, Croacia Zagreb. Pero el nombre, vigente desde 1945, cuando se fusionaron tres conjuntos, no cuajó. La gente seguía refiriéndose al equipo de Zagreb como Dinamo y finalmente en el año 2000 retomó su antigua denominación. Eso sí, el escudo si sufrió modificaciones, con simbolismos croatas y referencias a los equipos que sirvieron de germen del actual.

Otro equipo con fuerte vinculación nacional es el Sporting de Portugal. Aunque en muchas ocasiones se le conoce como Sporting de Lisboa haciendo referencia a la ciudad donde procede. Pero lo cierto, es que su nombre quiso hacer referencia a todo su país. Actualmente, sería la medalla de bronce del fútbol portugués tras Benfica y Oporto, en un país donde solo cinco equipos han podido proclamarse campeones. Tampoco habría que olvidar su parte polideportiva, considerado el club que más medallas ha conquistado en los Juegos Olímpicos.

En Polonia también merece ser destacado el Polonia de Varsovia, club fundado en 1911, todavía con el país bajo dominio ruso y prusiano, por lo que la elección del nombre era un claro alegato patriótico. Pronto adquirió de uniforme un negro oscuro que parecía simbolizar que se encontraba en estado de luto hasta conseguir la plena independencia. Con el tiempo, el Polonia atravesó diversas etapas. Desde saborear el éxito en la década de los 20 y celebrarse unos disputados derbys con su vecino, el Legia, a ganar el campeonato de 1946, el primero tras la II Guerra Mundial en una Varsovia completamente en ruinas. Atravesó un amplio ocaso tras caer el país bajo influencia soviética. El equipo fue obligado a cambiarse de nombre para representar a los trabajadores del ferrocarril y perdió la categoría. Pasarían 40 años hasta volver a aparecer en las primeras divisiones polacas y volver a conseguir títulos y pasear su nombre por Europa, de nuevo, bajo la denominación de Polonia de Varsovia y acompañar los colores nacionales en su escudo.


Mucho más modestos son los casos del Alemania Aachen y el Wit Georgia. Los alemanes son un modesto de la ciudad de Aachen, en la región de Aquisgrán, muy próximo a la frontera belga y holandesa. Fue fundado por estudiantes en el año 1900 y decidieron tomar el nombre del país. En Georgia, también está el caso del Wit Georgia, un equipo muy joven, fundado en 1997. El apelativo Wit es el del patrocinador, una empresa farmaceutica norteaméricana, y procede de la capital Tblisi. Aunque goza de menos nombre que su vecino Dinamo, su potencial ha ido en aumento, conquistando los títulos ligueros de 2004 y 2009 por ejemplo.

Y para no abandonar el post, sin hacer el propio guiño nacional, habría que referirse al represen-tante que tomó el nombre en nuestro país. Españas han existido varios en diversas regiones, Valladolid, Valencia, en el Tanger español, pero ahora, de los pocos que sobreviven se trata de un modestísimo conjunto mallorquín, el Club Esportiu España, que actualmente milita en categoría regional y que jamás ha podido lucir su nombre más allá de la Tercera División. Durante algún tiempo jugó en Palma, hasta su traslado y asentamiento en el municipio de Llucmajor, de unos 35.000 habitantes, y lugar donde en 1349 se enfrentaron las tropas de Pedro IV de Aragón y Jaime III de Mallorca, con victoria de los primeros, propiciando que el Reino de Mallorca pasase a dominio Aragonés. El equipo de fútbol del municipio, actualmente en Tercera, tomó el nombre de España.

Por último un fenómeno extraño es el de equipos que han optado por ponerse el nombre de un país pese a no existir una vinculación evidente. Igual que hay casos de equipos de comunidades de extranjeros en un país que han dado lugar a formar equipos rescatando nombres y símbolos, un caso curioso es el del Hellas Verona. Equipo italiano que decidió ponerse el nombre de Grecia en ese idioma. Al parecer, el equipo fue fundado por un grupo de estudiantes y aceptaron la propuesta del profesor de enseñanzas clásicas de denominarlo Hellas en honor de los griegos.

Más información:
Reminiscencias futbolísticas del descubrimiento de América 

sábado, 26 de noviembre de 2011

La superación de Klasnic

Uno no puede mirar la tabla de goleadores de la Premier League y sacar una sonrisa. Entre las primeras posiciones, rodeado de nombres como los de Van Persie, Aguero, Rooney o Dzecko, igualado con Balotelli, Adebayor, Van der Vart o Lampard, aparece la figura del croata Ivan Klasnic, que pese a jugar en un Bolton que se haya en puestos de descenso, dará guerra toda la temporada, como acostumbra.

Klasnic es un jugador reconocido. Nacido en Alemania, de padres croatas, pronto comenzó a destacar como goleador. Primero en el modesto, Saint Pauli, desde donde daría el salto a Werder Bremen, donde permanecería entre 2001 y 2008, conquistando la Bundesliga en el año 2004 y la Copa Alemana en 2006. Su nombre comenzó a crecer con más fuerza. Alemania llegó a tentarle de que optase por jugar con ellos, pero Klasnic, como había hecho en categorías inferiores, prefirió la opción de Croacia. Su debut a nivel internacional, por cierto, sería contra su país de nacimiento en un Alemania 2-1 Croacia en febrero de 2004. 

Desde entonces no abandonaría las convocatorias croatas, estando presente tanto en la Euro de 2004 como en el Mundial de 2006. Pero su vida cambió, cuando en enero de 2007 se le diagnosticó una insuficiencia renal. Tuvo que recibir un trasplante de urgencia, donado por su propia madre, pero su cuerpo lo rechazó. Se sometió a una segunda operación, esta vez, con un órgano donado por su padre, y a la segunda sí resultó exitosa. Algunos médicos le aseguraron que volvería a jugar al fútbol. Otros decían que era imposible y alertaban del riesgo de realizar un esfuerzo físico como el deporte profesional. Klasnic, de momento, tuvo que paralizar su carrera. No pudo entrenar, y se llegó a temer que no pudiera volver a competir.

Pero el croata no arrojó la toalla. Tardó seis meses en volver a saltar a un entrenamiento, y no apareció en un encuentro hasta pasados diez, pero Klasnic sabía que con esfuerzo y dedicación volvería a jugar al máximo nivel. Aún así, tenía cuentas pendientes, cargó contra el médico del Werder Bremen, que no detectó la enfermedad hasta que ya era imprescindible el trasplante, y aseguró que no renovaría con los alemanes, cuando concluyese su contrato en junio de 2008. Croacia le guardó el puesto que merecía, pese a ese prolongado parón y estuvo presente en la Eurocopa de 2008. Donde anotó dos tantos. Apenas año y tres meses después de someterse a una doble operación de trasplante de riñón, Klasnic hacía leyenda al participar y anotar en la Eurocopa. Eso sí, Turquía les frenó en cuartos de final.

Tras romper con el Werder Bremen, y sonar para varios equipos, que todavía dudaban sobre la idoneidad y rendimiento de un goleador contrastado, pero con una importante carga médica, Klasnic se comprometió con el Nantes de la Liga francesa, y tras solo una temporada, dio el salto a la Premier enrolándose en el Bolton, donde ya lleva tres años a un gran nivel. Efectivamente podía volver a jugar al fútbol, y seguir anotando goles. Y muy posiblemente, este verano, le veremos con la camiseta croata en la Eurocopa de 2012. 

martes, 28 de junio de 2011

DOCUMENTALES: "Hermanos y enemigos" (2010)

No es fútbol, es baloncesto... pero sí sigues este blog, es de obligado visionado ver el documental "Hermanos y enemigos" un documental que salió en 2010 y que narra la fantástica Selección Yugoslava de baloncesto de finales de los 80 y principios de los 90 y como padeció el conflicto de la guerra civil de los Balcanes. La película se centra principalmente en como se rompió la amistad entre Divac, serbio y Petrovic, croata, los dos mejores de la Selección, grandes amigos y compañeros de habitación y que sin embargo, vieron rota su amistad de años al tirar Divac al suelo y con desprecio una bandera croata que portaba un aficionado tras un triunfo. 

Este gesto convirtió a Divac en un icono del nacionalismo serbio y defensor de la Yugoslavia unificada, mientras que los croatas lo tildaron de enemigo público. Muchas de las amistades de esa Selección que asombraba al mundo se rompieron por la guerra. Petrovic y Divac, que ya por entonces jugaban en la NBA rompieron relaciones. Y aunque con el paso de los años se fueron recuperando, la amistad de Divac y Petrovic no pudo recomponerse por la temprana muerte de Petrovic en 1993 en un accidente de tráfico.

lunes, 23 de agosto de 2010

La patada de Boban que simbolizaba el inicio de la guerra en Yugoslavia



El pasado mes de mayo se cumplieron 20 años de uno de los gestos más simbólicos en el fútbol de los Balcanes. Yugoslavia, todavía unida bajo un solo Estado que se desmembraba asistía a varios cambios políticos. El derrumbe del comunismo en la URSS dejó muy tocado el sustrato ideológico del régimen, que derivó en un nacionalismo serbio a ultranza. Las pequeñas naciones que conformaban el engranaje estatal quisieron desligarse, sobretodo Croacia y Eslovenia, mientras Serbia trataba de mantener la unidad con un solo partido y con el control del Ejercito. La situación se tornaba insostenible, sobre todo al celebrarse elecciones en las repúblicas que daban mayoría a los partidarios de la independencia. En Croacia había vencido el independentista Tudjman y ahora ostentaba la presidencia de la región.

En mayo de 1990 se disputó uno de los encuentros más importantes en el campeonato yugoslavo. El derbi entre el Dinamo de Zagreb, croata, y el Estrella Roja de Belgrado, serbio. 3000 hinchas del Estrella Roja se desplazaron a Zagreb a animar a su equipo, liderados por un todavía desconocido Zeljko Ranatovic, alias Arkan, y que luego alcanzaría fama y renombre y seria investigado por crímenes de guerra. Durante el encuentro, que si habitualmente ya era de alto riesgo, subió un grado más, los hinchas del Dinamo de Zagreb, conocidos como los Bad Blue Boys empezaron a cantar el himno nacional croata. Entre los serbios del Estrella Roja se contestó con otros cánticos hirientes y esto desembocó en una batalla campal arrancando sillas y mobiliario del estadio y arrojándolos hacia la afición rival, mientras la policía no se decidía a intervenir. Hasta que la barrera de separación entre aficiones se rompió y el enfrentamiento pasó a mayores con más de 100 heridos por arma blanca.

La policía federal yugoslava, bajo control serbio, decidió tomar parte fijando sus miras en los aficionados croatas y empleándose con violencia contra ellos. La mayoría de jugadores decidieron retirarse al vestuario ante el negro panorama. Pero uno de los que se quedó en el campo fue Boban, que ya era una figura famosa en el mundo del fútbol por sus buenas actuaciones con la Selección y con su club, además de liderar a la incipiente generación en las categorías inferiores que venció en el Mundial Juvenil de Chile 1987. El jugador, al ver como un policía se cebaba con un aficionado del Dinamo, emprendió la carrera y propinó una patada desde el aire al policía que cayó derribado.

Toda Yugoslavia que permanecía atenta al encuentro por televisión fue testigo de la acción de Boban, que automáticamente quedó ascendido como uno de los iconos del nacionalismo croata. El policía al que agredió, que resultó ser un bosnio-musulmán, perdonó públicamente años después al futbolista y dijo entender su reacción. La Federación de Fútbol decidió establecerle una dura sanción que le impidió participar en el Mundial de Fútbol de Italia 90 todavía bajo la bandera unificada de la República Federal Yugoslava. Apenas un año después, el conflicto ya no seria entre aficiones de equipos sino entre naciones, convirtiéndose en la mayor guerra en suelo europeo desde la II Guerra Mundial...

Boban, que después emprendió una brillante carrera con la Selección Croata y sobre todo con el Milán plagada de títulos, éxitos y reconocimientos añadió después del incidente:

"Ahí estaba yo, una cara pública dispuesta a arriesgar su vida, carrera, la fama y todo lo que podía haber traído, todo por un ideal, una causa, la causa croata".