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martes, 2 de abril de 2013

Las incomodeces de contratar a Di Canio

Como pasó hace poco más de un mes, la ideología política de un entrenador provoca amplios y agrios debates. Si Abel Resino decidió renunciar a su segundo, Salva Ballesta para poder dirigir al Celta de Vigo, Di Canio sí ha logrado ser contratado en clubes ingleses... pero ha provocado la marcha de gente alrededor. Y es que hay gente que se niega a tener algo que ver con un entrenador que se declara fascista abiertamente y sin tapujos.

El futbolista, no requiere presentación. Centrocampista de nivel, que, entre otros, defendió a lo largo de su trayectoria las camisetas de Nápoles, Milan o Lazio, ¡sobretodo Lazio!, en su país, y de Celtic, West Ham, Sheffield o Charlton en Gran Bretaña... pero más allá de su peculiaridad deportiva, lo que le catapultó a la fama fueron sus continuas referencias fascistas. Seguidor confeso de Mussolini, empleó en varias ocasiones el saludo nazi dirigido hacia los aficionados del Lazio en un derbi con la Roma. Jamás se escondió pese a las sanciones y las criticas públicas. "Soy fascista" decía abiertamente y sin disimulo.

En 2008 colgó las botas y hasta 2011 no se inició en los banquillos. En un modesto equipo inglés, el Swindon, que militaba en cuarta división. Parecía un destino alejado de los focos, con un protagonismo menor para una figura de su tamaño. Pero pronto comenzó a levantar cola. El holding empresarial GMP que patrocinaba al club, decidió retirar su esponsorización. No quería ligar su marca a la de un reconocido fascista. Pese a ello, la directiva siguió adelante con la contratación. Y Di Canio a lo suyo. Cambiando de plantilla prácticamente constantemente, llegando a pelearse con el delantero centro de su equipo en pleno vestuario... El caso es que el Swindon, logró el ascenso con él al mando.

Hace un mes, curiosamente, presentaba la dimisión por discrepancias con la directiva. Y hoy mismo, era el Sunderland, equipo de la Premier que bordea los puestos de descenso el que anunciaba su contratación. Eso sí, como pasó a su llegada al Swindon, no todo el mundo se siente cómodo y decide adherirse al fichaje. El vicepresidente del club, David Miliband, político laborista, presentaba su dimisión ante el desembarco del italiano. Y no solo la alta política muestra su rechazo. La Asociación de Mineros de Durham, próxima al Sunderland, también ha manifestado su repulsa al técnico que se "confiesa seguidor de Mussolini".

lunes, 13 de agosto de 2012

Las abundantes simpatías fascistas de los futbolistas italianos

Hace un mes la UEFA decidió multar con 15.000 euros a Antonio Cassano, porque en una rueda de prensa de la Eurocopa aseguró que "esperaba que no hubiera maricones de mierda" entre sus compañeros de la Selección italiana. Cassano, por sus declaraciones homofobas, quedaba vinculado a un amplio grupo de jugadores italianos que no disimulan su ideología política conservadora y que incluso, algunos casos han acabado en un reconocimiento de sus inclinaciones profascistas.

Sin duda, el merecedor de aparecer en primer lugar sería Paolo Di Canio, ya retirado, cuyo tatuaje de DUX, su saludo con el brazo estirado hacia los ultras del Lazio (la afición con más vinculaciones a la extrema derecha en Italia) o su admiración pública hacia Mussollini le convirtieron en un icono. Pero, Di Canio no era un caso único. No hubo que esperar mucho para encontrar otros simpatizantes.
A Buffon, portero de la Juve y de la Selección italiana le han perseguido varias actuaciones sospechosas. Su número 88 (vinculado al nazismo, por equipararse el 8 a la H y ser las siglas de Heil Hitler) en su etapa en el Parma, o posteriormente aparecer con una camiseta con el eslogan mussoliniano, Boia chi molla (A la guillotina el que se rinda) le lanzaron al panel de desconfianza. Nunca ha querido confirmar su ideología, y de hecho surgieron textos defendiéndole, como este de EL PAIS en el año 2000.  Pero durante las fiestas de celebración del Mundial de 2006, se presentó con otra pancarta polémica, Fieri di essere italiani (Orgullosos de ser italianos), que acababa con otro símbolo nazi, una cruz celta... Más leña al fuego.
Otro portero, Christian Abbiati, ex del Atlético y ahora en el Milán sí que admitió sin disimulo su simpatía por el fascismo. Aseguró no compartirlo al 100% pero sí mostraba sus inclinaciones sobretodo en lo relativo a patria, religión y orden. También reconoció vinculaciones con la sede fascista Cuore Nero y poseer un busto de Mussollini. Y así fue como en los festejos del título liguero de 2011, decidió lucir una bandera con simbología fascista al hacerse la foto de campeones. No es el único que colecciona ese objeto de Il Duce, también reconocieron hacerlo el internacional Alberto Aquilani, ex Roma, Liverpool y Juventus, o Matteo Sereni, portero con una trayectoria errante entre Empoli, Brescia, Torino o Lazio.

Quizá en el grupo de Buffon, entre los no reconocidos pero con actuaciones altamente sospechosas habría que incluir a Fabio Cannavaro, balón de oro de 2006, ex jugador de Juventus y Real Madrid. Con la celebración del título liguero blanco de 2007 se acompañó de una bandera italiana con el emblema de la época fascista. Se disculpó y aseguró no haber reparado en ello, además de teorías conspirativas de haber sido arrojado escondida por los Ultras... Pero sus saludos y simpatías hacia esos mismos ultras en su despedida del Bernabeú tres años después, una campaña promoviendo unos campamentos de extrema derecha y manifestaciones en contra de la izquierda le han puesto también en un perspectiva, cuanto menos dudosa. También, como Cassano, se mostró francamente en contra de los matrimonios homosexuales. Y así podríamos seguir, quizá sin ubicarlos en el abanico fascista, pero De Rossi, centrocampista de la Roma y de la Selección, siempre se ha vinculado a Fuerza Nueva, otro ex Juve y Milan y también internacional como Legrottaglie afirmaba que los homosexuales padecían una enfermedad lamentable... O por último, el entrenador Fabio Capello que elogió el orden que dejó Franco en España.

Desde luego la balanza en el calcio se decanta claramente hacia la derecha. Con el oasis de Livorno y Chiristiano Lucarelli al frente, pocos resquicios quedan. El eterno capitán romanista Francesco Totti apoyó a Veltroni, candidato de izquierdas en 2008 y Massimo Moratti, propietario del Inter siempre ha sido un reconocido antifascista, pero parecen pequeñas lagunas en un fútbol donde la tendencia es la contraria.

martes, 22 de mayo de 2012

Paolo di Canio vs Cristiano Lucarelli, las dos Italias


No suele emplearse el término de dos Italias como sucede en España. Si se hace mucho caso a las diferencias Norte-Sur, a algunos movimientos políticos que abogan por la partición del país o incluso a pequeños movimientos separatistas, aunque ni mucho menos a lo que nos hemos acostumbrado a convivir en España. Italia no ha padecido Guerras Civiles ni conflictos dinásticos que enfrentasen a sus ciudadanos en los últimos dos siglos. Pero sí existen maneras de pensar enfrentadas. Símbolos políticos, personas que representan unos ideales que se niegan a ser derrotados. Los más emblemáticos en el fútbol, el reconocido fascista Paolo Di Canio y el militante izquierdista Christiano Lucarelli. Dos formas de pensar incompatibles.

Di Canio, actualmente entrena en un cuarta división de Inglaterra, al Swindon Town, cuyo patrocinador GMB Union rompió el contrato tras contratarle por las credenciales que traía el italiano. La verdad es que nunca las escondió. Como futbolista fue un jugador brillante, formado en el Lazio llegó a militar en Juventus, Napoles o Milán, tuvo una amplía y exitósa carrera en la Premier League y regresó a Roma para colgar las botas. Allí realizó varias de las acciones que le elevaron a la categoría de mito para los ultras del Lazio. Di Canio nunca había ocultado su ideología fascista, su admiración por Mussollini llegando a tatuarse DUX en su honor y su compromiso con la extrema derecha. Su saludo con el brazo estirado hacia sus aficionados le catapultó a la prensa mundial. Pese a todo, Di Canio, siempre trató de restar trascendencia. Aseguraba no haber votado desde hacía 14 años ya que todos los políticos se dedican a robar, que pese a su convencimiento fascista no era partidario de la discriminación por razas y que los saludos con el brazo en alto eran un saludo a camaradas sin tratar de generar violencia. Pese a su destacada trayectoria, nunca alcanzó la internacionalidad representando a Italia, que a buen seguro hubiera disfrutado con mayúsculas.

Lucarelli sí que sigue en activo. Un muchacho de Livorno, una ciudad tradicionalmente progresista y de izquierdas y cuyo jugador siempre profesó amor eterno, a ella, a su equipo de fútbol y a sus ideales. Lucarelli tuvo tiempo de probar Ligas tan variadas como la española o la ucraniana y en Italia defendió diferentes camisetas, pero sus colores siempre fueron los granates del Livorno. Sus celebraciones, también generaron líneas, por ejemplo cuando dedicó un gol a la hija del Che Guevara en pleno San Siro y con Silvio Berlusconi presidiéndolo o cuando se levantó la camiseta tras anotar un gol con la Selección Sub 21 y debajo llevaba una con el rostro del revolucionario argentino. Actualmente, aunque con menor protagonismo, defiende los colores de un brillante Napoles que alcanzó los octavos de final de la Champions. Entre sus éxitos la Copa del 98 que conquistó con el Valencia, o ser el máximo goleador del calcio en 2005. Además, 6 internacionalidades con la azzurra. Con 36 años posiblemente estemos en los últimos momentos en activo del jugador. Por contra, ya han surgido libros que narran sus anecdotas, sus experiencias, sus conquistas desde que era un pequeño chaval de Livorno hasta llegar a la élite futbolística. El más celebre, el que escribió su representante, "Quedaos con los mil millones", en el que narra como Lucarelli rechazó ofertas superiores por permanecer en Livorno. El equipo de su tierra. El de sus ideas.