Como pasó hace poco más de un mes, la ideología política de un entrenador provoca amplios y agrios debates. Si Abel Resino decidió renunciar a su segundo, Salva Ballesta para poder dirigir al Celta de Vigo, Di Canio sí ha logrado ser contratado en clubes ingleses... pero ha provocado la marcha de gente alrededor. Y es que hay gente que se niega a tener algo que ver con un entrenador que se declara fascista abiertamente y sin tapujos.
El futbolista, no requiere presentación. Centrocampista de nivel, que, entre otros, defendió a lo largo de su trayectoria las camisetas de Nápoles, Milan o Lazio, ¡sobretodo Lazio!, en su país, y de Celtic, West Ham, Sheffield o Charlton en Gran Bretaña... pero más allá de su peculiaridad deportiva, lo que le catapultó a la fama fueron sus continuas referencias fascistas. Seguidor confeso de Mussolini, empleó en varias ocasiones el saludo nazi dirigido hacia los aficionados del Lazio en un derbi con la Roma. Jamás se escondió pese a las sanciones y las criticas públicas. "Soy fascista" decía abiertamente y sin disimulo.
En 2008 colgó las botas y hasta 2011 no se inició en los banquillos. En un modesto equipo inglés, el Swindon, que militaba en cuarta división. Parecía un destino alejado de los focos, con un protagonismo menor para una figura de su tamaño. Pero pronto comenzó a levantar cola. El holding empresarial GMP que patrocinaba al club, decidió retirar su esponsorización. No quería ligar su marca a la de un reconocido fascista. Pese a ello, la directiva siguió adelante con la contratación. Y Di Canio a lo suyo. Cambiando de plantilla prácticamente constantemente, llegando a pelearse con el delantero centro de su equipo en pleno vestuario... El caso es que el Swindon, logró el ascenso con él al mando.
Hace un mes, curiosamente, presentaba la dimisión por discrepancias con la directiva. Y hoy mismo, era el Sunderland, equipo de la Premier que bordea los puestos de descenso el que anunciaba su contratación. Eso sí, como pasó a su llegada al Swindon, no todo el mundo se siente cómodo y decide adherirse al fichaje. El vicepresidente del club, David Miliband, político laborista, presentaba su dimisión ante el desembarco del italiano. Y no solo la alta política muestra su rechazo. La Asociación de Mineros de Durham, próxima al Sunderland, también ha manifestado su repulsa al técnico que se "confiesa seguidor de Mussolini".



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