Imagen del Real Madrid de los años 20. Monjardín aparece en el medio.
Patricio Pedro Escobal y Juan Monjardín nacieron ambos en 1903. Del mismo año, compartieron vestuario como jugadores del Real Madrid durante ocho campañas en una época en que el fútbol se debatía en el transito del amateurismo a la profesionalización. Escobal heredaría el brazalete de capitanía cuando Monjardín colgó las botas... Pero ambos jugadores pese a todo este tiempo juntos, compartir vestuario, saborear victorias y digerir derrotas juntos... No eran amigos. No se saludaban. Tenían unas visiones contrapuestas de la vida que les hizo dejar de hablarse y no tenerse ninguna empatía. En una década en que las ideologías tiraban hacia el extremo y que apenas unos años más tarde desembocarían en la Guerra Civil, podrían simbolizar perfectamente los problemas hacia los que avanzaba España en particular y Europa en general.
Escobal era riojano, de hecho, al participar en los Juegos Olímpicos de 1924 se convirtió en el primer deportista de la Rioja en disputar esa competición. Monjardín era gallego, y fue el primer jugador del Real Madrid en alcanzar la internacionalidad absoluta. Dos referentes en su época. Pero, en un fútbol en los años 20 muy, muy diferente. De carácter amateur, muchos futbolistas eran estudiantes que aprovechaban su etapa en Madrid para formarse con sus estudios universitarios. El fútbol era un ocio con el que distraerse. Lo importante era la carrera que cursaban. Escobal, ingeniería industrial, Monjardín, agente de bolsa. Durante esos años, comenzó el debate de profesionalizar el fútbol y que asumiese un carácter de deporte de masas, con jugadores con altas remuneraciones, y a su vez, mayores ingresos por taquilla. Contratos privados y jugadores con plena dedicación. Escobal fue de los primeros en posicionarse a favor, y trató, sin éxito, de formar un sindicato de jugadores que defendiese los derechos y salarios de los futbolistas. Monjardín se mostró radicalmente en contra. Entendía el fútbol como un ocio, que compaginaba con su formación como agente de bolsa, la profesión familiar, que había reportado una cómoda fortuna y a la que esta convencido de encaminarse en cuanto acabará los estudios, y a su vez, colgara las botas. Y así lo hizo. Se retiró con 26 años y en plena forma, porque no concebía el fútbol como profesión, para pasar a dedicarse por completo como agente de bolsa. De nuevo, visiones antagónicas en los pensamientos de estos dos jugadores.
Escobal, tardó algo más, se retiró con 31 años en el Logroñes, y también comenzó a ejercer su profesión de ingeniero en el Ayuntamiento de Logroño. Con el triunfo conservador le retiraron la plaza pública, y en 1934, con el triunfo del Frente Popular la recuperó. Sus ideas le marcaban irremediablemente. Y con el comienzo de la Guerra Civil, cayó detenido, acusado de izquierdista. Tras 18 meses preso, y temiendo un desenlace aún peor, las influencias de su familia pudieron liberarle y tuvo que partir al exilio, primero en Cuba y luego a Estados Unidos. Monjardín, mientras tanto, sin tomar un papel tan activo, simpatizo con Falange desde el principio, mucho más afín a su visión conservadora de la vida.
Monjardín, pudo permanecer en España y siguió trabajando como agente de bolsa. De hecho, su muerte, en 1950 en un accidente de tráfico, mereció una página entera en el diario ABC y hasta el propio Franco envió condolencias a la familia. Escobal, por contra, ya apenas regresó del Nueva York donde se había instalado y vivía como ingeniero industrial. Publicó sus memorias en inglés en 1968, que no vieron la luz en España hasta 1981 bajo el título de "Las Sacas". Falleció en Manhattan en 2002, con 99 años.
Pensábamos que el Polonia-Rusia iba a ser el partido del torneo. Con los recuerdos de Katyn y los dominios soviéticos sobre territorio polaco, la coincidencia con día festivo en Rusia que provocó un desplazamiento masivo, peleas de aficionados, la consiguiente sanción a Rusia que partirá con -6 puntos de cara a la próxima clasificación para la Eurocopa 2016... pero resulta que, caprichos del calendario, surge en el horizonte otro duelo cargado de simbolismo. Y este además, de plena actualidad. La poderosa Alemania ha de verse las caras con Grecia.
Y es que Europa ya no es lo que era. Ni la Unión Política, ni Económica, ni el libre transito de ciudadanos, ni por supuesto su moneda. La economía hace tiempo que se fue al garete. La moneda única se ha revelado más como un lastre en situaciones de crisis, y pese a la hermandad y solidaridad que propugnaban los países miembros, el caso es que pocas soluciones se vislumbran. De todos los países comunitarios, Grecia es el que en peor situación se encuentra. Una tasa de desempleo por las nubes, población bordeando niveles económicos que no se veían desde la posguerra mundial y encima una soga al cuello más fuerte, cada vez que se le aplica un supuesto rescate financiero. Los griegos van camino del tercero. El pasado domingo, las urnas, dieron una ligera ventaja a los partidarios de aceptar las imposiciones europeas a costa de seguir renunciando a derechos sociales, pensiones, bajada de sueldos, subida de impuestos, recorte de personal público y un largo etcétera que, ni con esas, logra revertir la dura situación. El rostro que subyuga a los griegos, y en extensión al resto de países europeos, tiene forma en la Canciller Angela Merkel. La más exigente, la implacable, la que pide unas condiciones insoportables que cargarán a la población durante décadas, y que de momento, no ofrecen ningún progreso. Hoy se personará en el palco.
Por eso, el enfrentamiento de hoy va cargado de morbo. De oportunidad de cobrarse una pequeña satisfacción. De que la pequeña y arruinada Grecia pueda cobrar orgullo y superar a la poderosa y dominadora Alemania. Es cierto que a nivel futbolístico, los germanos se presentan muy superiores. Son la actual subcampeona, vienen de ganar sus tres partidos en el supuesto grupo más exigente y nombre a nombre, deberían imponerse a los jugadores helenos. Pero esto es fútbol. Y en partidos así, es donde surgen las hazañas, los héroes, los mitos... y de eso los griegos saben bastante. Esto solo es fútbol, y una victoria no cambiaría en nada la situación política. Pero ese placer reconforta y no pueden privatizarlo ni expropiarlo ni exigir condiciones para saborearlo. ¡Suerte Grecia!.
No suele emplearse el término de dos Italias como sucede en España. Si se hace mucho caso a las diferencias Norte-Sur, a algunos movimientos políticos que abogan por la partición del país o incluso a pequeños movimientos separatistas, aunque ni mucho menos a lo que nos hemos acostumbrado a convivir en España. Italia no ha padecido Guerras Civiles ni conflictos dinásticos que enfrentasen a sus ciudadanos en los últimos dos siglos. Pero sí existen maneras de pensar enfrentadas.Símbolos políticos, personas que representan unos ideales que se niegan a ser derrotados. Los más emblemáticos en el fútbol, el reconocido fascista Paolo Di Canio y el militante izquierdista Christiano Lucarelli. Dos formas de pensar incompatibles.
Di Canio, actualmente entrena en un cuarta división de Inglaterra, al Swindon Town, cuyo patrocinador GMB Union rompió el contrato tras contratarle por las credenciales que traía el italiano. La verdad es que nunca las escondió. Como futbolista fue un jugador brillante, formado en el Lazio llegó a militar en Juventus, Napoles o Milán, tuvo una amplía y exitósa carrera en la Premier League y regresó a Roma para colgar las botas. Allí realizó varias de las acciones que le elevaron a la categoría de mito para los ultras del Lazio. Di Canio nunca había ocultado su ideología fascista, su admiración por Mussollini llegando a tatuarse DUX en su honor y su compromiso con la extrema derecha. Su saludo con el brazo estirado hacia sus aficionados le catapultó a la prensa mundial. Pese a todo, Di Canio, siempre trató de restar trascendencia. Aseguraba no haber votado desde hacía 14 años ya que todos los políticos se dedican a robar, que pese a su convencimiento fascista no era partidario de la discriminación por razas y que los saludos con el brazo en alto eran un saludo a camaradas sin tratar de generar violencia. Pese a su destacada trayectoria, nunca alcanzó la internacionalidad representando a Italia, que a buen seguro hubiera disfrutado con mayúsculas.
Lucarelli sí que sigue en activo. Un muchacho de Livorno, una ciudad tradicionalmente progresista y de izquierdas y cuyo jugador siempre profesó amor eterno, a ella, a su equipo de fútbol y a sus ideales. Lucarelli tuvo tiempo de probar Ligas tan variadas como la española o la ucraniana y en Italia defendió diferentes camisetas, pero sus colores siempre fueron los granates del Livorno. Sus celebraciones, también generaron líneas, por ejemplo cuando dedicó un gol a la hija del Che Guevara en pleno San Siro y con Silvio Berlusconi presidiéndolo o cuando se levantó la camiseta tras anotar un gol con la Selección Sub 21 y debajo llevaba una con el rostro del revolucionario argentino. Actualmente, aunque con menor protagonismo, defiende los colores de un brillante Napoles que alcanzó los octavos de final de la Champions. Entre sus éxitos la Copa del 98 que conquistó con el Valencia, o ser el máximo goleador del calcio en 2005. Además, 6 internacionalidades con la azzurra. Con 36 años posiblemente estemos en los últimos momentos en activo del jugador. Por contra, ya han surgido libros que narran sus anecdotas, sus experiencias, sus conquistas desde que era un pequeño chaval de Livorno hasta llegar a la élite futbolística. El más celebre, el que escribió su representante, "Quedaos con los mil millones", en el que narra como Lucarelli rechazó ofertas superiores por permanecer en Livorno. El equipo de su tierra. El de sus ideas.
19 de marzo, San José. España celebra el bicentenario de la Constitución de 1812. Elaborada por una Asamblea Constituyente que ante la ocupación francesa fue refugiándose en el Sur para acabar instalada en Cadiz. Se promulgó en esa fecha, y enseguida recibió el apelativo de "La Pepa". ¡Viva la Pepa! se gritaba por todo el territorio (La única vez que España ha sido "Una sola España", que decía Unanumo), en contra de los franceses. Muchos consideran este Texto Constitucional como la primera Carta Magna española, descartando el Estatuto de Bayona, texto legal pero de imposición francesa, y hoy se conmemoran esos 200 años.
Quizá desde esa fecha germina el odio al francés que existe en España y que se hereda generación tras generación. España fue un Imperio donde no se ponía el Sol, que dominó Europa, descubrió y conquistó un Nuevo Mundo pese a su inferioridad númerica, tenía en los Tercios un Ejercito implacable en tierra, pero a su vez era una potencia marítima... Daba igual que eso sucediera hacía siglos. En 1808 era evidente su clara decadencia excepto a nivel de conciencia, donde seguía considerándose grande. No sería hasta 90 años más tarde, cuando con la perdida definitiva de las últimas colonias de Ultramar, España debía enfrentarse y afrontar su declive. "Más se perdió en Cuba" sigue siendo una expresión muy utilizada apelando a ese final de grandeza al que nos aferrábamos.
Y mientras tanto, Francia. De las pocas que plantó cara a ese Imperio. A la vanguardia en revoluciones, progreso (incluso en cortar la cabeza a un Rey, mientras nosotros decidimos restaurar al nuestro), en democracia, en lucir con orgullo ser el Centro de Europa, miraba hacia sus vecinos de abajo con desprecio, con arrogancia ("Europa empieza en los Pirineos" no se decía hace tanto). Dos países condenados a entenderse, pero rivales como hermanos celosos. En el que el pequeño pretende igualarse y en el que el mayor ignora, sintiéndose superior. Las últimas polémicas, con varios franceses acusando de dopaje a los deportistas españoles volvieron a generar ese ardid patriótico que surge contra lo francés. Por supuesto, Gobierno, medios de comunicación e incluso el Rey Borbón se sumaron. Y es que, así somos. ¡Viva la Pepa!.
El caso, es que de lo que abarca este blog, que es el fútbol, la Selección Española todavía no puede cobrarse esa revancha nacional. Hasta ahora, España nunca ha conseguido derrotar a Francia en partido oficial. Ha habido infinidad de amistosos, jugados en París, Burdeos, Lyon en suelo francés o en Madrid, Barcelona, San Sebastían, Zaragoza, Sevilla, Valencia o Málaga en nuestro país... con resultados variados. Victorias para ambos bandos, incluso un sonrojante 8-1 favorable a España en 1929 o un 1-5 español en París con goles de los fallecidos Basora y Gaínza. Pero en partidos oficiales, España siempre mordió el polvo.
Lo mismo sucedió en los dos partidos clasificatorios de España de cara a la Eurocopa de 1992, la última Fase Final que se ha perdido España desde entonces. Checoslovaquia, Albania, Islandia eran las otras rivales. Pero la España de Vicente Miera se quedó fuera. En el Parque de los Príncipes, Bakero adelantó a los españoles, pero Sauzee, Papin y Blanc acabaron dando la vuelta al marcador. El partido de vuelta, disputado en Sevilla en el Benito Villamarín, también concluyó con victoria bleu por 1-2. Luis Fernández y Papin pusieron tierra de por medio en el primer cuarto de hora y pese a recortar diferencias Abelardo, el resultado sería definitivo.
ESPAÑA-FRANCIA: Fase de Grupos Eurocopa de 1996
Cinco años más tarde, sobre el suelo de Leeds, España y Francia se veían las caras en la fase de Grupos de la Eurocopa de Inglaterra. España venía de empatar con la Bulgaría de Stoichkov y Francia de vencer a Rumanía, por lo que no perder resultaba vital. Y así planteó el encuentro Clemente. Era una Francia en recomposición. Se había cerrado el paso a la vieja guardia (Cantona, Ginola, Papin, solo aguantaban Loko, Lama o Angloma) y se daba paso a gente como Karembeu, Deschamps, Lizarazu, Thuram y sobretodo Djorkaeff y Zinedine Zidane. De Djorkaeff fue el tanto que adelantaba a los franceses. Y España, que había iniciado el partido con un solo punta tuvo que dar entrada a tres más, para que finalmente, Caminero a falta de cinco minutos, hiciera el empate a uno. Único resultado que no ha sido una derrota hasta el momento para España frente a Francia en encuentros oficiales.
ESPAÑA-FRANCIA: Cuartos de Final Eurocopa 2000
De nuevo, en otra Eurocopa. Está vez la que organizaron conjuntamente (por vez primera en la historia) Holanda y Bélgica en el año 2000, España se veía las caras contra Francia en Cuartos de Final en Brujas. El combinado español venía de clasificarse con un milagroso gol de Alfonso que remontaba el partido ante Yugoslavia y ya se empezaba a soñar. Francia, campeona del Mundo, y con una magnifica generación de ser segunda de grupo tras los anfitriones Países Bajos. En el partido se adelantó Francia con un gol de falta perfectamente ejecutado por Zidane. Después, Mendieta (posiblemente el mejor lanzador de penaltys que ha dispuesto la Selección Española en los últimos 25 años) convertiría un penalty cometido por Thuram sobre Raúl. Poco antes del descanso, Yuri Djorkaeff convertía majestuosamente un contragolpe y ponía en ventaja a Francia. Clemente se animó a dar un paso para adelante y fue añadiendo más jugadores ofensivos, pero sería en el último minuto, en una disparatada jugada, en la que Abelardo, que ya actuaba únicamente de palomero rematador, no acierta a controlar, el balón golpea en su espalda, ni Thuram ni Barthez se deciden a ir a por la pelota y el portero comete penalty al enganchar el pie del asturiano. España, cuyo único lanzador decente ha sido sustituido, se mira a ver quién toma la responsabilidad. Y finalmente, el líder natural, pese a no ser un eficiente lanzador desde los once metros decide ejecutar en busca de la prorroga. El balón sale alto y desviado ante un eufórico Barthez. España vuelve a chocar con Francia al perder por 2-1 y con la barrera de los Cuartos de Final.
ESPAÑA-FRANCIA: Octavos de Final del Mundial de 2006
La última vez que España y Francia han debido coincidir fue en el Mundial de Alemania, en Octavos de Final. Esta vez Francia, presenta un equipo envejecido, que todavía renta de sus victorias hace años pero que le cuesta renovar. Al cargo permanece aferrado Raymond Domenech. España, con pleno de victorias en la Fase de Grupos sueña con un clásico "¡esta vez sí!" que de nuevo, vuelve a salir rana. Y eso que tomó ventaja en Hannover al convertir Villa un penalty cometido sobre Pablo. Pero al borde del descanso, un desajuste defensivo es aprovechado perfectamente por Ribery que recorre medio campo para hacer el empate. En la segunda parte, España acusa el físico y finalmente, un gol de Vieira y otro de Zidane, que había desayunado con una portada del MARCA que decía "Vamos a jubilar a Zidane" sentencian el encuentro y el último cara a cara oficial entre España y Francia.
Los próximos ya tienen fecha. España y Francia compartirán grupo con Bielorrusia, Georgia y Finlandia, de cara a la clasificación para el Mundial de Brasil. ¿Será ahí donde volverán a los sentimientos nacionales? ¿Podrá España romper esa imbabitilidad francesa en encuentro oficial? ¿Coincidirán antes en la Eurocopa de Polonia y Ucrania? Hasta entonces. ¡Viva la Pepa!.
En el fútbol español no abundan los futbolistas que hacen públicas sus convicciones y sus ideas políticas. Todos prefieren pasar discretamente sobre el tema y no mojarse. Unos por desconocimiento absoluto, otros aconsejados de evitar internarse en esos jardines, otros porque prefieren reservarselo para sí mismos. Pero sí hubo algunos símbolos en España que decidieron mostrar sus pensamientos. Para algunos eran ejemplos, para otros cuasicriminales. Fueron los casos de Oleguer Presas y de Salva Ballesta. Dos ideas enfrentadas sin arreglo posible.
SALVA BALLESTA
Salva Ballesta colgó las botas en 2010. Nació en Zaragoza, hijo de un militar y siempre ha manifestado que de no haber sido futbolista, su destino hubieran sido las Fuerzas Armadas. De hecho inició los cursos de piloto, como su padre. También manifestó que su manera de celebrar los goles realizando el saludo militar era un homenaje hacia él. Tuvo una larga y prolífica carrera en la que militó en diversos conjuntos, destacó en la cantera del Sevilla y logró llegar al primer equipo. Luego pasaría al Racing, con el que se proclamaría pichichi en la 1999-2000. Sorprendentemente, y pese a disponer de diversas ofertas, firmó por el Atlético de Madrid que ese año había descendido. Fue pichichi en Segunda división pero los colchoneros no lograrían el ascenso y Salva firmó por el Valencia. En Mestalla, pese a ganar el doblete Liga-UEFA no terminó de cuajar y pasaría varias temporadas cedido, en el Málaga, en el Bolton inglés o de nuevo, en el Atleti. En el Málaga volvió a disfrutar de su juego y sería su destino en 2005, permaneciendo en la ciudad andaluza, cuatro temporadas más, incluso aceptando reducir su salario a la mitad ante las dificultades del equipo que se acogió a procedimiento concrusal. Su última campaña en activo, con 35 años sería en Segunda División en el Albacete, pero los problemas económicos del cuadro manchego provocaron que se le tuviera que dar la baja. Una carrera deportiva interesante, con unas cifras goleadoras notables (87 goles en 235 partidos en 1ª y 52 en 126 en 2ª), etapas en grandes como Atlético o Valencia. Seguramente, sus momentos de mayor orgullo, cuando alcanzó la internacionalidad absoluta en 4 ocasiones. Convocado por José Antonio Camacho, Salva debutó en Cartagena en un partido amistoso ante Polonia, después sumaría tres participaciones más, la última en marzo de 2004.
Pero si Salva se hizo un nombre además de por méritos deportivos, fue por sus manifestaciones y convicciones. Autodeclarado patriota, firme en sus convicciones y pese a declararse apolítico siempre ofreció jugosas perlas cuando era cuestionado. Desde pedir a los Altos Mandos de las Fuerzas Armadas "que deberían dar un taconazo por la situación actual", decir tras el 11M "Dadles 72 horas a quién tenéis que dárselas y verás como esto se acaba rápido" y una constante crítica hacia los independentimos, el Estatut Catalán y cualquier movimiento contrario a la idea de una España unida. Por contra, siempre hizo hincapié en que no se hiciesen dobles lecturas. Que su apego hacia tu país no incluía ninguna vinculación política, y que no se malinterpretase con temas racistas porque él no lo era y compartía vestuario con gente muy variada sin ningún problema. De Oleguer, tras proclamar su pensamiento independentista catalán, dijo la celebre frase "Le tengo más respeto a una caca de perro". Por supuesto, sobretodo en campos como el Reyno de Navarra, San Mames o el Camp Nou abundaron los insultos en su contra. En Anoeta llegó a verse un "Salva muerete", aunque el jugador siempre aseguró no sentirse intimidado.
Nacido en Sabadell, Oleguer destacó en el Gramanet hasta dar el salto al filial del Barcelona. En 2002 empezó a entrar en el primer equipo de la mano de Louis Van Gaal, al tiempo que cursaba y obtenía la licenciatura en Ciencias Económicas. Tras alternar entre el equipo B y en el Barça sin excesivo ruido, terminaría consolidándose en la primera plantilla, jugando con asiduidad como defensa central o lateral derecho. Pronto, también empezaron a hacerse celebres sus ideas políticas, manifestó su convencimiento de que Cataluña debería ser un Estado independiente y se mostró como un izquierdista contrario a la globalización económica.Su buen año en el Barça alentó el morboso debate sobre que haría en caso de recibir una llamada de la Selección Española. Hay que recordar que negarse a jugar establece duras sanciones en la Ley del Deporte que podrían provocar la inhabilitación deportiva. El jugador mantuvo el suspense y solo dijo que tomaría la decisión en caso de producirse la cita. Luis Aragonés solo le llamó una vez, y fue para realizar unas jornadas de convivencias, sin partidos de por medio. Oleguer acudió sin declaraciones, Luis dijo que le había dicho que no tenía ningún problema, pero aún así, el defensa catalán no volvió a aparecer en ninguna lista de la Selección Española.
Sus manifestaciones, ya mal acogidas por buena parte de la prensa, y celebradas en los núcleos independentistas catalanes fueron in crescendo con otros actos. Publicó su primer libro "Camino a Itaca", se hizo público que estaba implicado en un juicio por una agresión a un policía en 2003, a escribir un artículo criticando a la Justicia española por el caso del etarra De Juana Chaos... Su nombre ya estaba introducido en el ojo del huracán. Kelme decidió retirarle el patrocinio que tenía, la prensa nacional cargó abundantes tintas contra él, mientras sus simpatizantes clamaban por el respeto a la libertad de expresión. Se ninguneó hasta su labor futbolística y se decía que el Barça lo tenía en plantel por sus ideas y no por su capacidad.
Finalmente, en 2008, aceptó una oferta del Ajax de Amsterdam y abandonó Barcelona. En la capital holandesa jugaría tres temporadas sin mucho éxito, apenas una treintena de partidos, multitud de lesiones de las que no terminaba de recuperarse que no le valieron para ganarse la renovación el pasado verano y le llevan a estar con 31 años sin equipo y quizá meditando una retirada definitiva. Su alejamiento de la Liga española le permitió pasar un poco más desapercibido, ya que el ambiente hostil que recibía era abundante en muchos estadios. En Holanda, también saltó alguna vez a la noticia política, como cuando participó en una manifestación a favor del movimiento okupa.
En la Unión Soviética nada sucedía sin estar planificado y sin que un comisario político levantase acta del suceso para informar a su superior jerárquico. Nada, ni siquiera el fútbol. El deporte también podía contribuir a la Lucha de Clases y acelerar la flecha de la historia. Pero por contra, cualquier vestigio que rompiera la doctrina asentada se percibía como un peligro que debía ser reparado a fin de evitar la contaminación de las mentes socialistas. Y así es como posiblemente los dos mejores jugadores de la historia del fútbol soviético han quedado separados a ojos del Politburó. Mientras Yashin recibía la "Orden de Lenin" y la medalla del "Héroe del trabajo socialista" reservadas a aquellos que llevasen a cabo importantes labores para el Estado y la Sociedad soviética, Streltsov tuvo que interrumpir su carrera y pasar cinco años en un gulag acusado sospechosamente de violación.
LA ARAÑA NEGRA
Lev Yashin apodado como La Araña Negra por su costumbre de vestir siempre de ese color, está considerado como el mejor portero de la historia del fútbol. Pionero a la hora de usar guantes, único guardameta en recibir el Balón de Oro, participante en 4 mundiales... y una larga colección de éxitos que le confirieron una fama imperecedera. Su prestigio eran tal, que según cuentan, cuando alguien osaba batirle acudía a disculparse. Yashin estuvo en activo 22 años, entre muchos títulos rusos sería el capitán del conjunto soviético que se proclamaría medalla de Oro en los JJOO del 56 y de la Eurocopa del 60. A nivel de clubes siempre militó en el Dinamo de Moscú. De hecho, en algunas ocasiones lucía la D incluso cuando jugaba con la Selección. Se retiró a los 42 años y la FIFA organizó un partido de homenaje entre la Selección Rusa y un combinado del resto del mundo para rendirle tributo. Su compromiso y fidelidad a la URSS y a la ideología socialista quedaban fuera de toda duda, desde el terreno de juego como desde sus apariciones externas.
Rublos conmemorativos de los dos jugadores
EL PELÉ RUSO
Si Yashin era una leyenda, no lo era menos Eduard Streltsov, al que llegaron a apodar como el Pelé ruso por su capacidad para el regate, el dribling y las jugadas que maravillaban (En Rusia el taconazo se conocía como el pase de Streltsov). Debutó con 16 años en las filas del Torpedo de Moscú e inmediatamente fue convocado por la Selección soviética con la que se estrenaría haciendo un Hat trick. Y con ella sería Campeón en los Juegos Olímpicos de 1956. Pero mientras su fama como futbolista crecía a pasos agigantados, su figura se rodeaba de aspectos incómodos para un régimen cuasiparanoico como el soviético. Su moderno y atípico peinado en los 50 era percibido como una llamada a la rebeldía y a unos aires libertarios que no casaban con los que se propugnaban desde Moscú. Además llegaban rumores de llevar una animosa vida nocturna, con predilección por el derroche, el lujo, el alcohol y las mujeres. Y eso, en una persona que empezaba a generan tanta afición en el pueblo no terminaba de convencer en el Politburó.
Para enderezarle se planteó la opción de cambiarle de equipo, circunstancia sencilla ya que con adscribirlo al Ejercito podría pasar a ser jugador del CSKA o ser reclutado por el Ministerio de Interior y defender la camiseta del Dinamo. Pero en una situación que provocaría aún más rechazo, Streltsov se negó y permaneció fiel al Torpedo, incluso el propio Yashin trató de convencerle pero no hubo forma.
Para acabar de "condenar" su carrera ya de por si bastante mal vista, en una de sus aventuras nocturnas mantuvo relaciones sexuales con una joven, hija de la única miembro del Politburó Yekaterina Furtseva. Ante la negativa a contraer matrimonio con ella e incluso proferir insultos y menospreciar en público a tan distinguida autoridad comunista, Streltsov se iba ganando enemigos poderosos. Finalmente en 1958 ocurrió lo terrible. Tras otra fiesta nocturna, una joven denunció a Streltsov y dos compañeros de Selección de haberla violado.
Tras un duro interrogatorio, y sin aportar con rigor mayores pruebas, Streltsov acabó reconociendo la autoría. Al futbolista le costó el divorcio, una larga campaña de desprestigio y, aunque quiso evitarlo fue apartado de la Selección nacional. Se le condenó a 12 años de trabajos y la prohibición de representar a la URSS de por vida, pese a que hubo importantes manifestaciones a su favor, sobretodo de trabajadores de la industria automovilistica, con la que se vinculaba al Torpedo de Moscú.
Fue liberado a los 5 años y se incorporó a trabajar en la industria mientras volvía a jugar al fútbol de manera no profesional. Pero en los partidos de exhibición se congregaba muchisima gente para verle, y si no era alineado, el estadio jaleaba su nombre y se producían serios disturbios. Con la llegada de Breznev al frente de la URSS, se decidió derogar las prohibiciones deportivas que había sobre el jugador. Se le permitiría regresar al profesionalismo, por supuesto a las filas del Torpedo de Moscú tras 7 años alejado de los terrenos de juego. Y un año más tarde, pese a su peor forma física tras ese periodo de inactividad cumpliendo condena, volvió a ganarse las llamadas de la Selección soviética.
En 2001, 11 años después de haber fallecido (curiosamente Yashin también murió en 1990), se inició una Comisión Parlamentaria en la Duma rusa para esclarecer su culpabilidad y en caso de ser inocente, limpiar su nombre. Además el Banco Central Ruso acuñó unas monedas en las que aparecían los grandes deportistas rusos y Yashin y Streltsov tenían sus propios rublos. Además, el Torpedo de Moscú bautizó con su nombre su estadio, estatua de bronce incluida. Dos futbolistas inmensos.