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viernes, 3 de agosto de 2012

El defensa del Compostela, Nacho y su compromiso con Galicia

El nombre de José Ignacio Fernández Palacios no resulta muy recordado. Su denominación futbolistica era simplemente Nacho, y jugó 14 temporadas de profesional, primero en el Celta y luego en el Compostela. Este lucense, no quiso abandonar Galicia. Su tierra.

Y es que Nacho nunca ocultó sus simpatías nacionalistas. Hablaba gallego, estaba asentado en su tierra y no ambicionaba más. Vivía contento en el fútbol, sin pretender dar un salto a un equipo con mayores posibilidades ni con más altas aspiraciones. Y esto no era un simple comentario al aire. Decidió llevar su galleguismo y sus ideas hasta el final.

La temporada 1995-96 resultó la más meritoria de toda su carrera. El Compostela cuajó su mejor campaña, realizó una primera vuelta espectacular en la que estuvo disputando el liderato al Atlético de Madrid. Se trataba de un equipo modesto, era su segunda campaña en la máxima categoría. No tenía nombres de primer nivel, pero Fernando Vázquez sacó el máximo de todos ellos. De Fabiano, de Ohen, de José Ramón... y en el lateral izquierdo destacaba Nacho. 

Tanto, que a sus 28 años empezó a entrar en las quinielas de la Selección. Javier Clemente buscaba un segundo lateral izquierdo para la Eurocopa de Inglaterra, por si sucedía algo con Sergi, jugador del Barcelona y titular indiscutible. La temporada de Nacho le ponía en el escaparate. Javier Clemente dejó caer que lo estaba siguiendo en la prensa. Pero Nacho decidió finalizar las especulaciones. En unas declaraciones a la TVG lo dejo claro: "Ni tengo mucho interés, ni me apetece que me convoque. Pienso que no valgo para ese tipo de cosas. Creo que hay gente en este Estado español que lo puede hacer muy bien. y que se identifica muy bien con la selección española, lo que me parece fenomenal. Desde luego, mi ambición no es esa. Prefiero estar así, me encuentro más a gusto".

Su declaración levantó polvareda. La Ley del Deporte contemplaba la inhabilitación de aquellos deportistas que se negasen a competir si eran convocados por una Federación Nacional para defender a la Selección Española, así que Clemente le tachó de su lista y no le hizo pasar por ese trámite. Nacho prosiguió su carrera y sus convicciones, en una decisión sorprendente, y que pocos deportistas con ideas nacionalistas se atrevieron a ejecutar. No pudo disfrutar de una Selección Gallega compitiendo a nivel oficial, pero al menos se mostró coherente y decidido con sus convicciones.

martes, 10 de julio de 2012

Vikash Dhorasoo el futbolista inquieto

Aquí ya hemos hablado de otros futbolistas con personalidades complejas. Desde un maoísta declarado, capaz de financiar huelgas de obreros en pleno franquismo como Paul Breitner, a un genio mayúsculo como Eric Cantona cuya imagen traspasó el fútbol y ya es un icono político, cultural mediático... Menos nombre, puesto que su rendimiento deportivo fue menor es el del francés Vikash Dhorasoo, pese a que en su carrera llegó a militar en equipos de la talla del Lyon, PSG, Milán o ser internacional francés en 18 ocasiones y llegar a ser convocado al Mundial de 2006.

De orígenes de Mauricio, aunque también hindúes, nació en Le Havre en 1976, una de las canteras más prolíficas de Francia, y allí fue escalando hasta el primer equipo. Centrocampista hábil con la pelota y con buena visión de juego, posteriormente daría el salto al Olympique de Lyon, donde ganaría dos títulos ligueros, disputaría la Champions y alcanzaría la internacionalidad con Francia. Posteriormente, enfrentamientos con el técnico Paul Le Guen le hicieron abandonar Lyon y tomar rumbo a Milán, aunque no terminó de cuajar en San Siro. Regresó a las filas del PSG un año, pero fue despedido por sus continuas lesiones y por criticar en una entrevista a su entrenador. Llegó a amenazar con presentar una demanda por despido improcedente en un Tribunal Laboral. Finalmente el conflicto no llegó a más, y Dhorasoo probó hacer otra intentona, muy simbólica, en el Livorno, equipo vinculado a la izquierda de Italia, aunque tampoco tuvo éxito. Cuando parecía regresar de nuevo a Francia y vincularse su nombre a Sochaux, Le Havre, Grenoble... anunció en 2008 que colgaba las botas.

Pero la mente de Dhorasoo nunca había estado al 100% en el fútbol. Se trataba de un futbolista con múltiples inquietudes políticas, culturales, sociales, algo que lo convierte en un personaje singular dentro de este deporte. En 2006, aprovechó su participación en el Mundial para rodar un documental sobre como ve un jugador del fútbol los viajes, concentraciones, charlas, entrenamientos, relación con compañeros... todo desde su punto de vista. "Substitute" se convirtió en una obra curiosa, pocas veces visionada desde esa óptica. A unos les encantó. Al seleccionador Raymond Domenech le aterraba y se negó expresamente a salir. El caso, es que después de 2006, Dhorasso anunció que no regresaría al combinado blue mientras Domenech siguiera al frente. 

No serían sus únicas decisiones que levantarían polvareda. Desde su etapa en el PSG prestó apoyo público y económico al Paris Foot Gay, un equipo de fútbol amateur que tiene entre sus premisas luchar contra la homofobia en el deporte. Simpatizó abiertamente con el alcalde socialista de París, así como alzar la voz contra Nicolas Sarkozy. Contribuyó a diferentes causas sociales y participó abiertamente en la creación de la asociación Tatane, que pretende conseguir un fútbol más reflexivo, popular y que sirva como herramienta de cohesión, social y de desarrollo antes que de animo de lucro. Pretendieron sin éxito, aspirar incluso a la Presidencia de la Federación Francesa de fútbol.

No han sido las únicas aventuras de Dhorasoo en los despachos. También trató de alcanzar la Presidencia del Le Havre, club de su formación y de su región natal, colabora activamente como comentarista de prensa e incluso, ha buscado distracción como jugador de poker. Una personalidad inquieta que promete seguir dando que hablar.

Agradecer su colaboración y aportaciones del fútbol francés a Sebastien J. Impresincidbles para la realización de este artículo. Podéis leerle en http://tousseverino.blogspot.com

jueves, 5 de julio de 2012

David Beckham, el 1ª futbolista global, no estará en los Juegos Olímpicos

El libro que da origen al nombre de este Blog, "Fútbol y Pasiones Políticas" editado en 1999 ya trataba este tema desde el desconocimiento de como evolucionaría el modelo social, económico y futbolístico de cara al siglo XXI. Deambulábamos en los primeros pasos de una incipiente Globalización Económica en un mundo post Guerra Fría y pre 11-S. Pero la Globalización que se preparaba (Ni siquiera el Euro circulaba por nuestras carteras) también adquiría tintes culturales e identitarios. El fútbol entraba también en esa cascada. Por supuesto influía la Ley Bosman que permitía un intercambio trasnacional abundante, algo que antes estuvo acotado a 3 o 4 jugadores extranjeros por equipo. Pero es que además, el fútbol crecía hacia una globalidad mayúscula. Antes era una cosa, casi de barrio, municipal, con algún grande que asumía un rol a nivel estatal. Pero ahora daba paso a otra etapa, en la que el deporte se retransmitía a nivel planetario, se vendían camisetas de equipos lejanos en la otra punta del mundo, se disparaban los precios de retransmisión de eventos por cantidades astronómicas. La FIFA poseía más miembros que la propia ONU, se situaba en ocasiones por encima de leyes y ordenamientos jurídicos nacionales y manejaba, de acuerdo con importantes multinacionales, un negocio gigantesco y que generaba dinero continuo en todos los lugares del globo. Palabras como Derechos de imagen originaban grandes conflictos entre clubes, jugadores, federaciones o incluso empresas ajenas a ese triángulo. A la hora de fichar un jugador, parecía que resultaba más importante valorar quién vestía a ese equipo. Si era Nike o Adidas, si podrían anunciar esto o que porcentaje podría reservarse unos y otros. El brasileño Ronaldo estaba aupado a ser el primer gran jugador del Siglo XXI. El de un fútbol concebido para los mercados globales. Con 18 años ya era Campeón del Mundo, tenía un contrato privado y multimillonario con Nike (que presionaría para sacarlo de un Barcelona que llevaba la marca Kappa), ya tenía dos FIFA World Plater...  pero finalmente las lesiones y malas decisiones en sus destinos (No ganó la Champions y tan solo una Liga en su carrera europea con el Real Madrid en 2003. Ni con PSV, Barcelona, Inter o Milan alzaría el campeonato nacional) le destronaron del primer gran futbolista global. Ganó el Mundial de 1994, aunque sin jugar un minuto y el de 2002 con Brasil. Pero un bagaje insuficiente para lo que se esperaba de él, y a lo que apuntaba con apenas 20 años. Quizá fue devorado por la exigencia, quizá no era tan bueno, quizá demasiados ojos observaban a un Ronaldo cuya rodilla no resistía, ¿quien sabe?...

Por eso, pese a que el trono deportivo fuera para Zinedine Zidane, Ronaldinho o demás, y ahora se observe a Messi como el llamado a entrar en el Olimpo de los más grandes, el verdadero icono del fútbol global, del fútbol moderno, fue David Beckham. Nacido en Londres en 1975 pero formado en el Manchester United del que fue creciendo hasta alcanzar el primer equipo con 20 años. No reunía unas cualidades excepcionales, aunque su golpeo a balón parado sí resultaba sobresaliente. Pero Beckham se convirtió en uno de los iconos del United. Un Manchester posCantona que siguió ganando títulos, incluido un triplete en 1999. Ese año Beckham también contrajo matrimonio con Victoria Adams, la spice girl pija, y su fenómeno se disparó. Futbolista, internacional, guapo, triunfador. Sus ingresos por publicidad no paraban de crecer. Las mejores marcas se lo rifaban a precio de millonada. Continuos cambios de aspecto, desde crestas, trenzas, pelo largo, pendientes, tatuajes, hasta convertirse en un nuevo adalid del metrosexualismo, en un mundo, como el del fútbol. En 2003 pasó al Real Madrid por 25 millones de euros. Una cifra elevadisima, pero que el equipo blanco sabría rentabilizar simplemente por las posibilidades de marketing que originaba el apellido Beckham. Pocos meses antes se había estrenado la película "Quiero ser como Beckham" en un claro alegato de lo que representaba su figura a nivel mundial. Deportivamente, el fichaje no resultó malo, aunque parecía desproporcionada la cantidad si no fuese quien fuese y aportase lo que aportase... Cuatro años en el Real Madrid con una Liga, escaso rédito deportivo, pero la aportación idonea al modelo florentiniano de Real Madrid galáctico, que comprendió rápidamente los nuevos designios del fútbol. Giras por Asia, América, merchandising, presentaciones dignas de estrellas de cine más que de futbolistas, venta de cualquier producto... incluso se rumoreaba que cuando Beckham acudía a atarse los cordones era una estrategia para ser enfocado y lucir la marca de sus botas... Una fuente de negocio continua e inagotable. Documentales, libros, productos... Cualquier cosa de Beckham generaba money. Para él y para su club.

Posteriormente, el futbolista y su mujer se hartaron de Madrid y fueron a donde de verdad se cuecen las estrellas. Los Angeles. Aún a riesgo de su carrera deportiva, puesto que el soccer sigue siendo algo menor en Estados Unidos (aunque los propios americanos confiaban en el espaldarazo que supondría su fichaje, y modificaron los topes salariales para poder satisfacer sus exigencias), pero como último empujón  hacia la fama absoluta y completa. Pese a algunos periodos en el Milan, las piernas iban pesando, y David ya no entró en los planes para acudir con Inglaterra a la Eurocopa de este verano. Por eso, quedaba el consuelo de verle en Londres 2012 como integrante de la Selección Británica. Había participado como antorchado, es cockney e incluso se rumoreó que las Spice Girls actuarían en la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos. ¿Que mejor escenario que unos Juegos para convocar a Beckham? Y más en una disciplina que no goza de tanto estatus como el fútbol, donde permanece a la sombra de los torneos FIFA y UEFA. El golpe de efecto hubiera sido esplendido. Pero Stuart Pearce no lo quiso así y le dejó fuera de los convocados. Una pena. El futbolista global por excelencia hubiera resultado un reclamo perfecto. 

lunes, 18 de junio de 2012

EURO 2012: Artur Boruc, el portero Santo

Si ayer hablábamos de Jerzy Dudek y de como pudo librarse de su profesión de minero por el fútbol, hoy toca revisar el caso de otro compatriota suyo y que también juega en la demarcación de portero. Artur Boruc, portero que desde 2010 milita en la Fiorentina tras haber estado los cinco años anteriores en el Celtic de Glasgow

Era un destino predecible. Uno de los clubes que más ferviertemente luce su orígenes católicos en Escocia, era la parada obligada para un católico confeso y al que apodan el "portero Santo". En un conjunto en el que los duelos contra el protestante Rangers son más que un partido, o incluso conllevan amenazas de muerte con cierta frecuencia, Boruc encontró acomodo para lucir sus cualidades. Desde allí también daría el salto a la Selección Polaca, con la que participaría en el Mundial de 2006 y en la Eurocopa de 2008. Años de muchos progresos que le pusieron en la agenda de varios conjuntos grandes del Continente.

Pero también, fue un foco habitual de la polémica. Santiguarse antes de un Old Firm está terminantemente prohibido, por las connotaciones que lleva y ser percibido como una provocación. Boruc lo hizo en bastantes ocasiones, llegando incluso desde El Vaticano a pronunciarse lamentando la situación que impida a un creyente realizar un gesto hacia si mismo. Pese a las investigaciones, y que llegó a ser amonestado públicamente por la Federación escocesa. Pero Boruc, lejos de redimirse, lo siguió haciendo y fue más lejos, cuando en 2008, de nuevo en un Celtic-Rangers, al finalizar el encuentro se despojó la camiseta y debajo llevaba otra con una fotografía de Juan Pablo II y un lema que decía "God bless the Pope".

sábado, 16 de junio de 2012

EURO 2012: Jerzy Dudek cambió el pico por la pelota

Apenas participó con el Real Madrid, siempre a la sombra de Casillas y sin embargo se convirtió en uno de los jugadores polacos que más tiempo ha permanecido en nuestro fútbol. Jerzy Dudek llegó al Real Madrid para guardar la portería en caso de que Iker tuviera alguna ausencia. Guardameta fiable, había dado lo mejor en el Feyenoord y en el Liverpool con el que venía de proclamarse campeón de Europa, pero los Reds prefirieron apostar por Pepe Reina antes que darle continuidad.

Pero mucho tiempo antes de agrandar una meritoria carrera futbolistica, convertirse en el portero de su país durante el Mundial de 2002 y defender en 59 ocasiones la camiseta polaca, un jovencisimo Jerzy Dudek se preparaba para ser minero... como su padre, como su abuelo, como casi toda su familia y casi todo habitante en su comarca natal. Estudió con la esperanza en dedicarse al fútbol, pero tenía claro de la dificultad que eso entrañaba y sabía que de no resultar para el deporte, su camino sería bajar a la mina. De hecho, todavía en etapa escolar comenzó su formación. Descendía a 400 metros un par de veces a la semana sin haber cumplido aún los 18 años. Allí aprendió cosas que solo pueden experimentarse bajo esa situación: "“La primera vez que bajé tenía 17 años. Sentí mucho respeto y responsabilidad, pero no tuve miedo. Me sentí como uno de ellos, como un guerrero. Estaba orgulloso. Vi que ser minero era muy duro, y eso que yo no hacía trabajos complicados porque era aprendiz. Pero les ves ahí, en las galerías, y descubres que son como un equipo, una auténtica piña. En ese lugar debes estar muy concentrado y ser muy responsable con lo que haces. Hay unas reglas especiales que no puedes romper. Necesitas tener ojos en todos los sitios y está prohibido perder la concentración. Abajo sólo hay un lema: soy tu amigo, dame la mano y hagamos las cosas juntos”.

Tuvo suerte. Un equipo de la región le ofreció probar fortuna en el fútbol. El capataz dio luz verde a su marcha, a cambio de otros dos aprendices de minero y Dudek decidió volcarse al máximo en la oportunidad. Podía ser la única. Y la aprovechó. Satisfizo a su madre que, una vez en una excursión organizada a familiares de mineros, descendió y presenció los trabajos que hacían, lo tuvo claro. No quería que sus hijos se dedicasen a ello. Y el bueno de Jerzy se labró una amplía carrera exitosa en el fútbol.

En abril de 2009 organizó un descenso con rostros conocidos como los del checo Milan Baros (que hoy jugará con su Selección contra Polonia precisamente), Vladimir Smicer y otros internacionales polacos para que experimentasen lo que suponía esta profesión. De la que se libró Dudek. De la que pudo escapar gracias a un balón de fútbol y sus dotes como portero.

Más información:

viernes, 18 de mayo de 2012

Xabier Azkargorta, el aventurero

Tiene ya casi 60 años. Ha perdido el pelo y se le ha encanecido el bigote. Su frondoso e inseparable bigote que le acompaña desde los 18 años y que le supuso el mote de "Bigotón". Y es que con él, Xabier Azkargorta ha recorrido medio mundo siendo el entrenador español más aventurero hasta el momento.

Nació en Azpeitia en 1953, pasó por la cantera de la Real Sociedad y llegó a ser contratado por el Athletic de Bilbao, pero con apenas 24 años se vio obligado a retirarse por una lesión de rodilla. Dio el salto a los banquillos. Primero con pequeñas experiencias en clubes menores, Lagun Oak o Aurrerá, después pasaría al Nastic de Tarragona, por aquel entonces en Tercera. El equipo logró el ascenso a Segunda B y montó una de las primeras escuelas de fútbol. Llamó la atención del Español (por aquel entonces con ñ) que le brindó la posibilidad de probar sus métodos. Empezó como asistente del yugoslavo Pavic y ante su espantada se le abrieron las puertas de Primera División con apenas 29 años. Salvaría la categoría durante tres años seguidos y en nuestro país, se sentaría además en los banquillos de Valladolid, Sevilla o Tenerife. 

Azkargorta no era un tipo habitual. Licenciado en medicina, lector, emprendedor, estudiante de idiomas, no se escondía a la hora de hablar de política, y más, todavía en una España que transitaba lentamente hacia la democracia tras la muerte de Franco. Contaba sin disimulo los libros que estaba leyendo, aseguran que habla castellano, euskera, catalán, inglés, francés, chino y japonés. Se mostraba simpatizante del PNV y criticaba al Gobierno Central sin disimulo. No le importaba. "Creo que nadie puede rehuir explicar su pensamiento político". Nunca mostró mayores ambiciones. Ni siquiera el habitual sueño de dirigir a la Real Sociedad, siendo guipuzcoano, o al Athletic donde concluyó su carrera de jugador. 

Quizá eso explique sus experiencias posteriores. Aventuras cuanto menos sorprendentes para un entrenador español. En 1992 aterrizó en Bolivia para hacerse cargo de la Selección de ese país. Recuerda, con las sensibilidades indigenas a flor de piel en plena conmemoración del V Centenario del descubrimiento de América, las reticencias que despertaba su figura. "Otro conquistador" tituló algún medio. Futbolisticamente se trataba de una de las naciones más débiles de Sudámerica, su presencia en Fases Finales de los Mundiales se debió a invitaciones recibidas para disputar los de 1930 y 1950. Ningún éxito más. Sin embargo, "El Bigotón" logró clasificar al país para el Campeonato del Mundo que se celebraría en EEUU para alborozo general, incluso se permitió derrotar a Brasil por 2-0 en La Paz, toda una hazaña. En el Mundial además, caería en el mismo grupo que España, lo que nos hizo reparar más en la figura de ese milagro que había sucedido en el país andino. La competitividad fue mayúscula y fue derrotado tanto por España como por Alemania y rascó un empate ante Corea del Sur. Pero el éxito era patente. Le concedieron el Cóndor de los Andes, la mayor distinción del país. Su celebridad estaba tan bien considerada que el Presidente del país, Gonzalo Sanchez de Lozada llegó a ofrecerle ser el Ministro de Deportes.

No aceptó. Se embarcó rumbo a Chile, una Selección con mayor potencial pero en los inicios de la Fase de Clasificación, tras dos empates y dos derrotas arrojó la toalla. Y, de nuevo, sorprendió con un nuevo destino. La Liga Japonesa, donde coincidiría además con Julio Salinas. Su buen hacer con la cantera  (hizo debutar a Nakamura, fue el impulsor de hornadas de jovenes en otros destinos) provocó al Real Madrid a acordarse de él y le ofreció ser el director de una Escuela del Real Madrid en México. Cargo que ocupó durante dos años hasta que recibió una oferta del Chivas, el equipo más poderoso del país azteca en 2005. Sin embargo no dio con la tecla y fue destituido. De nuevo, el Real Madrid satisfecho con sus servicios le abrió la puerta y le situó como director deportivo del equipo chino Beijing Gouan. Allí permaneció otros dos años, hasta que, una sorpresa inesperada la permitió regresar a España. El fichaje de Juan Vilallonga como gestor del Valencia CF hizo que confiara en él como nuevo Director Deportivo. Sin embargo, el periplo del ex Presidente de Telefónica se limitó a tan solo 2 semanas en el cargo. Percibió 10 millones de euros de indemnización, y todos sus fichajes también fueron echados para atrás. El Bigotón entre ellos.

Tras unos años apartado del fútbol, más que dando cursos de entrenadores y ocupando facetas de comentarista, Azkargorta aceptó regresar al país que más éxitos le habían granjeado. Se reunió con Evo Morales, al que llevaba tiempo elogiando y defendiendo su figura y en 2011 aceptó encargarse de coordinar las categorías inferiores de Bolivia. No sentado en un banquillo, aunque sus consejos serán escuchados, pero sí dando un trabajo desde la base. Tras recorrer medio mundo, tiene claro el objetivo, conseguir llevar a Bolivia a una Fase Final de un Mundial, 20 años después.

viernes, 6 de abril de 2012

Angel Cappa, el filósofo comprometido


Lo hemos dicho muchas veces. No abundan los futbolistas inteligentes. Cada vez menos. Les pones un micrófono delante y repiten las mismas tonterías habituales. Nada destacable en ruedas de prensa insulsas y otros que simplemente aplican la doctrina "lo que diga el mister". Con eso basta. No hay futbolistas como Paul Breitner que se definía como maoísta en plena Guerra Fría y mostraba intereses políticos y literarios. Hoy es extraño ver a futbolistas licenciados universitarios y pocos son capaces de publicar algo o mostrar una linea de pensamiento (El último caso, Oleguer, linchado por sus pensamientos independentistas). Uno de esas rara avis que rompe la regla es el argentino Ángel Cappa. 

En España le conocemos más por su faceta en entrenador. Sobretodo, cuando era el número 2 de Valdano en su etapa en Tenerife y Real Madrid y luego, su experiencia al frente de Las Palmas, que curiosamente finalizó tras una derrota ante su ex compañero cuando este dirigía al Valencia. Anteriormente fue asistente también de Cesar Luis Menotti. Actualmente colabora en Onda Cero y atesora un curriculum que le ha llevado a entrenar en Argentina, España, México, Perú o la lejana Sudáfrica. Una gran oratoria, un gusto por un fútbol ofensivo y un ideólogo de la táctica con plena confianza en la cantera le brindan una buena carta de presentación. En Argentina, capaz de relanzar a modestos como Banfield o Huracan, hacer un juego brillante con Racing de Avellaneda, aunque tropiezos en River Plate (aunque luego, sus sucesores lo empeorarían hasta dar de bruces en Segunda) o Gimnasia.

Su época de jugador se limitó al Olimpo, de su ciudad natal Bahía Blanca. Jugaba de medio centro y permaneció vinculado al equipo desde 1965 hasta 1978. Sin internacionalidades ni aportaciones excesivamente destacadas, jugando en la Primera argentina, pero sin más. Cappa, por contra, comenzaba a forjar sus ideas progresistas y era militante de varios grupos izquierdistas, perseguidos por la dictadura militar que se había instaurado en 1976. En una ocasión, con el coche cargado de panfletos fue abordado por un control en su ciudad. Los militares le reconocieron como el futbolista que había colgado las botas unos pocos meses antes y no le incomodaron dejándole continuar su marcha. Seguramente si no hubiera sido un personaje conocido y hubieran decidido profundizar en sus pertenencias, Ángel Cappa hubiera acabado en algún centro de detención.

Es por ello, que Cappa dejó su país y se exilió en España. Cursó Filosofía y Psicopedagogía antes de iniciar su labor como entrenador. Primero como asistente de Menotti, tanto en la Selección Argentina como en el Barcelona, el Boca Juniors o el Peñarol Después en solitario. Luego de nuevo a la sombra de Jorge Valdano en Tenerife y el Real Madrid, para después volver a convertirse en entrenador principal con el variado cumulo de experiencias antes reseñado.

Pero Ángel Cappa no abandonó sus ideales. Fue muy notorio cuando en un encuentro entre Argentina y Holanda que se disputaba en Suiza en 1979, participó con un grupo contrario a la dictadura en la colocación de un gran cartel que decía "Videla asesino" y que obtuvo gran repercusión por televisión. Después, siguió mostrando sus ideas progresistas en cuanto tenía ocasión. También participó como técnico del Huracán a la visita de la Escuela de Suboficiales de Mecánica de la Armada (ESMA), el más grande y activo centro de detención de la dictadura argentina, donde se estima que se detuvo, torturó y ejecutó a más de 5000 personas, muchas de ellas desaparecidos. Tras clausurarse con el retorno de la democracia, se ha convertido en un museo para recordar la represión y el terrorismo de Estado. Cappa, a la cabeza de la visita apeló a la memoria y al homenaje a las personas que fallecieron por ambicionar una Argentina más justa y democrática.

lunes, 12 de marzo de 2012

Oleguer vs Salva: la convivencia imposible

En el fútbol español no abundan los futbolistas que hacen públicas sus convicciones y sus ideas políticas. Todos prefieren pasar discretamente sobre el tema y no mojarse. Unos por desconocimiento absoluto, otros aconsejados de evitar internarse en esos jardines, otros porque prefieren reservarselo para sí mismos. Pero sí hubo algunos símbolos en España que decidieron mostrar sus pensamientos. Para algunos eran ejemplos, para otros cuasicriminales. Fueron los casos de Oleguer Presas y de Salva Ballesta. Dos ideas enfrentadas sin arreglo posible.

SALVA BALLESTA
Salva Ballesta colgó las botas en 2010. Nació en Zaragoza, hijo de un militar y siempre ha manifestado que de no haber sido futbolista, su destino hubieran sido las Fuerzas Armadas. De hecho inició los cursos de piloto, como su padre. También manifestó que su manera de celebrar los goles realizando el saludo militar era un homenaje hacia él. Tuvo una larga y prolífica carrera en la que militó en diversos conjuntos, destacó en la cantera del Sevilla y logró llegar al primer equipo. Luego pasaría al Racing, con el que se proclamaría pichichi en la 1999-2000. Sorprendentemente, y pese a disponer de diversas ofertas, firmó por el Atlético de Madrid que ese año había descendido. Fue pichichi en Segunda división pero los colchoneros no lograrían el ascenso y Salva firmó por el Valencia. En Mestalla, pese a ganar el doblete Liga-UEFA no terminó de cuajar y pasaría varias temporadas cedido, en el Málaga, en el Bolton inglés o de nuevo, en el Atleti. En el Málaga volvió a disfrutar de su juego y sería su destino en 2005, permaneciendo en la ciudad andaluza, cuatro temporadas más, incluso aceptando reducir su salario a la mitad ante las dificultades del equipo que se acogió a procedimiento concrusal. Su última campaña en activo, con 35 años sería en Segunda División en el Albacete, pero los problemas económicos del cuadro manchego provocaron que se le tuviera que dar la baja. Una carrera deportiva interesante, con unas cifras goleadoras notables (87 goles en 235 partidos en 1ª y 52 en 126 en 2ª), etapas en grandes como Atlético o Valencia. Seguramente, sus momentos de mayor orgullo, cuando alcanzó la internacionalidad absoluta en 4 ocasiones. Convocado por José Antonio Camacho, Salva debutó en Cartagena en un partido amistoso ante Polonia, después sumaría tres participaciones más, la última en marzo de 2004.

Pero si Salva se hizo un nombre además de por méritos deportivos, fue por sus manifestaciones y convicciones. Autodeclarado patriota, firme en sus convicciones y pese a declararse apolítico siempre ofreció jugosas perlas cuando era cuestionado. Desde pedir a los Altos Mandos de las Fuerzas Armadas "que deberían dar un taconazo por la situación actual", decir tras el 11M "Dadles 72 horas a quién tenéis que dárselas y verás como esto se acaba rápido" y una constante crítica hacia los independentimos, el Estatut Catalán y cualquier movimiento contrario a la idea de una España unida. Por contra, siempre hizo hincapié en que no se hiciesen dobles lecturas. Que su apego hacia tu país no incluía ninguna vinculación política, y que no se malinterpretase con temas racistas porque él no lo era y compartía vestuario con gente muy variada sin ningún problema. De Oleguer, tras proclamar su pensamiento independentista catalán, dijo la celebre frase "Le tengo más respeto a una caca de perro". Por supuesto, sobretodo en campos como el Reyno de Navarra, San Mames o el Camp Nou abundaron los insultos en su contra. En Anoeta llegó a verse un "Salva muerete", aunque el jugador siempre aseguró no sentirse intimidado. 

OLEGUER PRESAS
Oleguer es otro caso de futbolista atípico. No es que no haya habido casos de futbolistas que se mostraran partidarios de la independencia de Cataluña o el País Vasco, y que surgieran debates sobre que varios de ellos simpatizaban con estas ideas pese a luego integrarse en la Selección Española. Iribar participó en la fundación de Herri Batasuna y Kortabarría renunció a jugar con España tras morir Franco. Ambos fueron los protagonistas de sacar una ikurriña, prohibida en 1976, antes de un Real Sociedad-Athletic. Sí que hay manifiestos por crear una Selección propia independiente de la española y que juegue con carácter oficial, pero pocos casos abundan de jugadores que se proclaman independentistas abiertamente. Oleguer sí dio ese paso.

Nacido en Sabadell, Oleguer destacó en el Gramanet hasta dar el salto al filial del Barcelona. En 2002 empezó a entrar en el primer equipo de la mano de Louis Van Gaal, al tiempo que cursaba y obtenía la licenciatura en Ciencias Económicas. Tras alternar entre el equipo B y en el Barça sin excesivo ruido, terminaría consolidándose en la primera plantilla, jugando con asiduidad como defensa central o lateral derecho. Pronto, también empezaron a hacerse celebres sus ideas políticas, manifestó su convencimiento de que Cataluña debería ser un Estado independiente y se mostró como un izquierdista contrario a la globalización económica. Su buen año en el Barça alentó el morboso debate sobre que haría en caso de recibir una llamada de la Selección Española. Hay que recordar que negarse a jugar establece duras sanciones en la Ley del Deporte que podrían provocar la inhabilitación deportiva. El jugador mantuvo el suspense y solo dijo que tomaría la decisión en caso de producirse la cita. Luis Aragonés solo le llamó una vez, y fue para realizar unas jornadas de convivencias, sin partidos de por medio. Oleguer acudió sin declaraciones, Luis dijo que le había dicho que no tenía ningún problema, pero aún así, el defensa catalán no volvió a aparecer en ninguna lista de la Selección Española.

Sus manifestaciones, ya mal acogidas por buena parte de la prensa, y celebradas en los núcleos independentistas catalanes fueron in crescendo con otros actos. Publicó su primer libro "Camino a Itaca", se hizo público que estaba implicado en un juicio por una agresión a un policía en 2003, a escribir un artículo  criticando a la Justicia española por el caso del etarra De Juana Chaos... Su nombre ya estaba introducido en el ojo del huracán. Kelme decidió retirarle el patrocinio que tenía, la prensa nacional cargó abundantes tintas contra él, mientras sus simpatizantes clamaban por el respeto a la libertad de expresión. Se ninguneó hasta su labor futbolística y se decía que el Barça lo tenía en plantel por sus ideas y no por su capacidad. 

Finalmente, en 2008, aceptó una oferta del Ajax de Amsterdam y abandonó Barcelona. En la capital holandesa jugaría tres temporadas sin mucho éxito, apenas una treintena de partidos, multitud de lesiones de las que no terminaba de recuperarse que no le valieron para ganarse la renovación el pasado verano y le llevan a estar con 31 años sin equipo y quizá meditando una retirada definitiva. Su alejamiento de la Liga española le permitió pasar un poco más desapercibido, ya que el ambiente hostil que recibía era abundante en muchos estadios. En Holanda, también saltó alguna vez a la noticia política, como cuando participó en una manifestación a favor del  movimiento okupa. 

viernes, 24 de febrero de 2012

Los Ruiz-Mateos y los desaguisados constantes

José María Ruiz-Mateos es otro de los rostros públicos más reconocibles de nuestro país. Ostenta el título de Marqués de Olivara concedido por la República de San Marino, fue uno de esos empresarios que hizo fortuna a ritmo vertiginoso durante la Transición, sobretodo exportando vino, y estaba considerado una de las personas más adineradas de España con un holding de diversas empresas que se estimaba daba trabajo a 65.000 personas. RUMASA, era un conglomerado empresarial difícil de explicar cuyo símbolo era una abeja obrera. Con él a la cabeza, fundado junto a sus hermanos y en el que pronto se integrarían también el resto de sus familiares. Con presencia y mucha influencia en sectores tan variados como bancos, hoteles, grandes almacenes, ropa... todo dirigido desde un lujoso chalet en Somosaguas que se ha convertido en el Cuartel General de la familia.

Pero las cosas se torcieron. Un 23-F, este de 1983 el Gobierno decidió expropiar la compañía ante la acusación de evasión de impuestos y encontrarse en bancarrota virtual que había sido disimulada fraudulentamente en los libros de contabilidad. Ruiz-Mateos inició una larga cruzada jurídica con sentencias variadas y que todavía permanece con francos abiertos. La dimensión del grupo de empresas dificultó todavía más la tarea. Los procedimientos judiciales se acumulaban y se resolvían con cuentagotas y con toda clase de sentencias... Mientras tanto empleó campañas mediáticas acudiendo a diversos programas de televisión, inundar España con anuncios recordando su situación (celebres eran las avionetas que recorrían los litorales costeros con la pancarta Rumasa cada verano) o indumentarse con variados disfraces, antes incluso de acudir al juzgado. Su osadía llegó tan lejos que en una ocasión y todavía en pleno edificio de los tribunales llegó a sacudir un puñetazo al entonces Ministro de Hacienda, Miguel Boyer.


Sus actuaciones no dejaban indiferente. Unos elogiaban su valentía al enfrentarse al poder y veían la lucha de un hombre justo que había sido "robado", otros, un empresario corrupto haciendo payasadas... El caso es que tenía tirón y su figura populista daba mucho que hablar. Desde que en 1986 fuera expulsado del Opus Dei, al cual había realizado generosa contribuciones y era un miembro activo y convencido, a presentarse a las Elecciones Europeas con su propia formación política y consiguiendo su escaño como eurodiputado, o a comprar en  1991 el Rayo Vallecano, en el que situó a su esposa, Teresa Rivero en la presidencia y colocó el simbolo de Rumasa, la abeja obrera, como mascota de la entidad...

Mientras tanto, Nueva Rumasa volvía a crecer. Esta vez, a fin de evitar situaciones que arrastraran a toda la compaññia, cada empresa asumía personalidad jurídica propia. Pero el sello de los Ruiz-Mateos era evidente. Tanto que incluso el empresario llegó a realizar la propia publicidad de la compañía en varias ocasiones. Mientras el nuevo Imperio se levantaba, y pese a algunos episodios en prisión atenuadas por su estado de salud, la abeja volvía a hacer crecer la colmena. De hecho, en algunos episodios de orgullo personal, llegó a recuperar algunas de las empresas expropiadas como los postres Dhul, el chocolate Trapa o las Bodegas Garvey.

Parecía un milagro la recuperación económica experimentada por el empresario jerezano. Además de las ya mencionadas, había marcas de mucho renombre como las conservas Apis, la láctea Clesa o la compañía de hoteles Hotasa que contaba ya con más veinte instalaciones. También continuaba al frente del Rayo Vallecano, que llegó a jugar en una ocasión competición europea y tampoco quiso abandonar tras un duro y traumático descenso a Segunda B. Aunque, mucho más sereno y menos polémico su figura seguía apareciendo. Desde su asistencia a la misa en que se canonizó a José María Escrivá de Balaguer, pese a su expulsión del Opus o a recibir la medalla de Caballero de la Orden de San Gregorio Magno, la mayor distinción que entrega la Iglesia a alguien secular. 

Parecía la lección aprendida. Nueva Rumasa emergía y Ruiz-Mateos ya en la setentena parecía alejado de polémicas... hasta que en marzo de 2011, la empresa volvía a resquebrajarse y entraba en preconcurso de acreedores. Una agresiva campaña de publicidad que prometía jugosos beneficios con la entrada de inversores  había resultado insuficiente para inyectar liquidez. Clesa, Dhul, etc... disponían de unos meses para renegociar su deuda con los acreedores. El Rayo, que peleaba y consiguió con éxito el regresar a Primera tras varios años, fue vendido al empresario Martin Presa tras casi dos décadas de mando de los Ruiz-Mateos. Otras empresas, tienen ante sí un oscuro panorama. 

Lo curioso ha sido el ver como se han ido destapando asuntos sobre la excentricidad del personaje, desde querer convencer a Mel Gibson realizará una película sobre la Virgen María o pretender utilizar sus reservas de Brandy como garantía ante el Banco Santander. Por cierto, la correspondencia intercambiada con Emilio Botín y otros directivos del Banco resulta altamente recomendable. Cumplidos los 80 años parece la estocada definitiva a uno de los personajes más peculiares de España.

jueves, 9 de febrero de 2012

Candidato George Weah

George Weah ya es leyenda en el mundo del fútbol. El liberiano es el único futbolista africano que ha conseguido ser nombrado Mejor Jugador del Mundo y recibir el Balón de Oro en 1995 (Mérito que no ha alcanzado Samuel Etoo pese a conseguir tres Champions, o Drogba, pichichi de la Premier en varias ocasiones con el Chelsea). Su carrera experimentó una franca progresión, comenzando en equipos de su país, pasando a Camerún, de donde daría el salto a Francia, primero con el Monaco y luego al Paris Saint Germain y de ahí al Milán, la Premier (Chelsea y Manchester City), el Marsella, para acabar colgando las botas en 2003 en los petrodolares de los Emiratos Árabes Únidos. En total un palmarés que contempla dos Scudettos, una Liga francesa, tres Copas de Francia y una FA Cup. 

Toda esta brillantisima carrera en el fútbol era indivisible de su condición de liberiano. Una de las economías más pobres de África con una tasa de pobreza que alcanza al 63% de la población y una tasa de alfabetización que en los últimos años ha alcanzado el 59% pero que en 1984 era de apenas el 32. Esa es la Liberia en la que nació Weah. Campo de batalla durante la Guerra Fría, sufriendo golpes de estado y magnicidios que acabarían estallando en 2 guerras civiles (1986-1996) y (1999-2003), mientras su deportista más destacado goleaba y deleitaba en el fútbol europeo.

Tras un periodo de transición, con un Gobierno preparando el terreno para celebrar unas elecciones limpias, Weah, que había colgado las botas también ese 2003, decidió concurrir a ellas para ser el Presidente de Liberia y tratar de aportar su granito de arena a la convulsa situación de su país. Finalmente los comicios se celebraron en 2005, y pese al apoyo y admiración que despertaba el ex jugador, fue vencido en la Segunda vuelta frente a la candidata Ellen Johnson-Sirleaf, primera mujer en gobernar un Estado africano.

Weah fracasó en su intentona política, y aunque repitió aspiración en 2011, esta vez yendo como vicepresidente de Winston Tubman volvió a perder ante el Gobierno de Johnson-Sirleaf que goza de un gran apoyo nacional e internacional. Ha logrado importantes avances en materia de derechos humanos y de reconciliación nacional, tanto que este 2011 fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz. También ha luchado por la extradición y llevar a juicio a Charles Taylor, presidente entre 1997 y 2003 acusado de crímenes contra la humanidad durante la II guerra civil que asoló el país, así como en materia de agua, electricidad y alimentación. 

Pese a no triunfar en su carrera como político, al menos de momento, el compromiso de Weah con su tierra ha quedado fuera de toda duda. Desde su etapa en activo, hasta los intentos recientes de acceder a la presidencia, meta, que de momento, no merece descartarse.

miércoles, 25 de enero de 2012

Peter Vermes, el américano que pasó el telón de acero

HISTORIAS DEL ESTE
La historia de Peter Vermes es de las que gusta contar y responden al ideal tan propagandeado del "sueño américano" que tan buena acogida tendrían en la gran pantalla. Peter Vermes nació en Nueva Jersey en 1966. Su padre fue un ex futbolista profesional que militó en el Budapest Honved FC, el equipo hungaro más poderoso de la década de los 50 y que llegó a participar con los magyares en el mundial de 1958. Dos años antes, Michael Vermes, junto con su esposa habían dado el salto a Estados Unidos huyendo del férreo control soviético que había decidido intervenir en Hungría tras varías revueltas ciudadanas. Pese a marchar a América, no era impedimento regresar a su país de origen a pasar largas temporadas.

Así fue como en 1977, Michael Vermes que ya había transmitido su pasión futbolística a muchos de sus hijos, les llevó a presenciar en Budapest un encuentro de clasificación para el Mundial de 1978, entre Hungría y la Unión Soviética. En la que por cierto, los magyares se impondrían y acudirían al Mundial de Argentina, mientras que la URSS, tras negarse a jugar frente al Chile de Pinochet se quedaría fuera. Peter Vermes heredó toda la pasión por el fútbol que tenía su padre y al parecer, le aseguró con 11 años que él "jugaría en este estadio".

Dedicarse al fútbol en Estados Unidos en la década de los 80 no resultaba muy popular. Deporte residual, oculto bajo baloncesto, béisbol, hockey... no eran muchos los jóvenes que se aficionaban a la práctica del balompie. Pero Vermes sí, y pronto destacó entre sus compatriotas en sus años universitarios. De hecho, fue nombrado mejor futbolista estadounidense en 1988. No era de extrañar que disputando un encuentro de la Selección Estadounidense para clasificarse a los Juegos Olímpicos de Seul, llamase la atención de un representante de jugadores que hablaba húngaro y que le haría un ofrecimiento irrechazable: Dar el salto a Europa. Al Continente donde, de verdad tiene éxito el fútbol, y además, en la Hungria originaria de sus progenitores.

Vermes, consultó con su padre y no dudó más. Superó una pequeña prueba y se convirtió en el primer jugador estadounidense que daba el salto al fútbol profesional en Europa en 1989. Y además, lo hacía a un país detrás del telón de acero, militando en el Gyori ETO Fc, de la primera división hungara. Para él que conocía el país y el idioma, la adaptación resultaba sencilla, aunque se levantaron suspicacias, tanto desde Hungria viendo a un capitalista yanki, como en EEUU observando a un jugador nacional jugando a un deporte minoritario y en un país satelite de la Unión Soviética. Aún así, eran los últimos momentos del bloque comunista, que se desmembraría poco después.

El futbolista no lo vivió in situ, ya que en 1990 firmaría con el Volendam de la liga holandesa, pero los aires de independencia eran ya evidentes. Ese año, Vermes formaría parte de la Selección Estadounidense que disputaría el Mundial de Italia, y cumpliendo otro sueño de su padre, que en el Mundial del 58 se lesionó en el primer partido y no pudo disputar más. Vermes, fue titular y completó los 90 minutos. Curiosamente, también en ese mismo 1990, Vermes, se enfrentó a Hungria vistiendo camiseta estadounidente sobre el campo de Budapest en el que hacía 23 años había prometido a su padre que jugaría algún día. Cumplió su promesa.

Tras tener un periplo por España enrolado en el Figueres, regresó a la nueva MSL que cogió pujanza tras el Mundial de 1994 militando en varios conjuntos. Fue internacional en 67 ocasiones y ahora, es el actual entrenador del equipo de la franquicia de Kansas. Cumplió los sueños de su padre y prosiguió la senda del fútbol que le enseñó este.

Más información:
Peter Vermes: An american in communist hungary (Culture of soccer)
Peter Vermes, un américano en la Hungría comunista (Notasdefutbol)

sábado, 14 de enero de 2012

Rivaldo ficha por un equipo de Angola

No sé si habrá un caso similar en el fútbol. Rivaldo, Balón de Oro y nombrado mejor futbolista del Mundo en el año 1999, Campeón del Mundo con Brasil en 2002 con un palmares de titulos y distinciones francamente envidiable, emprende una nueva aventura. El jugador brasileño se ha comprometido con el Kabuscorp de Angola a los 39 años. Será el cuarto continente en el que juegue al fútbol, tras América, Europa y Asia, en una carrera que ya supera los 20 años dedicados de profesional.

Rivaldo pronto destacó en Brasil y ha ido dando mucho que hablar. Empezó en los modestos Santa Cruz o Mogi Morim para dar el salto a los equipos más grandes del país como Corinthians o Palmeiras. En 1996 tras ganar la Liga brasileña y ser el segundo máximo goleador del campeonato, el por entonces "SuperDepor" se lanzó a por su fichaje. Desde el primer momento se convirtió en una figura destacada de nuestra Liga. El mediapunta zurdo atesoraba calidad, disparo, liderazgo. Finalizó la liga con 21 goles en un Depor que finalizaría tercero. El Barcelona anotó su nombre en la agenda, y finalmente, el último día de inscripción de jugadores para la Champions decidió desembolar los 4000 millones de pesetas de su clausula de rescisión y adquirir su propiedad.

En Coruña causó decepción y enfado, en Barcelona pronto se convertiría en idolo. Conseguiría 2 ligas en sus primeras dos campañas, en 1998 además haciendo doblete derrotando en la Copa al Mallorca. Tras ganar la Copa América ese verano y haber finalizado como segundo máximo goleador de Europa, sería nombrado mejor futbolista del Mundo en 1999. Su etapa en Barcelona no le reportó más títulos, además, pese a los éxitos no terminó de sintonizar con un Van Gaal que le desplazaba a la banda. Aún así, permanece inolvidable el tremendo golazo de chilena desde fuera del área contra el Valencia en la última jornada de Liga y que clasificó a los catalanes para la Champions con un enloquecido Joan Gaspart en el palco.


En 2002, formando equipo con Ronaldo, Ronaldinho, Roberto Carlos entre otros, se proclamaría Campeón del Mundo en Corea. Al regresar Van Gaal al banquillo del Camp Nou, Rivaldo se buscó una salida y recaló en Milán. Pese a ganar la Champions de 2003, uno de los pocos trofeos que le faltaban, no terminó de cuajar en San Siro. Superaba la treintena, los entrenadores apostaban por otros jugadores y las lesiones le golpeaban a menudo. Prefirió marchar a otro semigrande europeo, el Olympiakos griego, donde recuperó su fútbol y se convirtió en una de las grandes estrellas del campeonato y obtuvo tres ligas griegas consecutivas. Su nivel continuaba siendo elevado, y encima le permitía seguir disputando la Champions y ejercer una influencia notable. De hecho, llegó a recomendar a la directiva que contratasen a un Pep Guardiola que todavía no tenía ninguna experiencia como entrenador.

Sorprendentemente, en 2006, protagonizó un nuevo traspaso polémico al firmar por el AEK de Atenas, rival acerrimo del Olympiakos. La presencia de Serra Ferrer, con el que coincidió en el Barcelona le convenció y además, el AEK también disputaba la fase previa de la Champions. Su traspaso resultó frustrante para muchos aficionados del Olympiakos que percibieron una traición su fichaje. Serra fue cesado a los dos meses, complicando la situación de Rivaldo, pese a seguir ofreciendo buen rendimiento.

Pero, al finalizar esa campaña, en 2008, ya sin demasiado espacio en el fútbol europeo, con 36 años parecía que Rivaldo se encaminaba a la retirada... Siempre vinculada al fútbol, por supuesto. Ya que accedió a la presidencia del Mogi Morim, equipo brasileño donde empezó a jugar y que pasaba por francos apuros. Sus buenas relaciones le permitieron convencer a jugadores a los que jamás podría aspirar el equipo, como Giovanni, compañero suyo en el Barcelona y en el Olympiakos o al ex internacional Cesar Sampaio como entrenador.

Sin que nadie se lo esperase, Rivaldo lejos de colgar las botas, anunció su fichaje por el Bundyokor, de la liga de Uzbekistan. El equipo dirigido por un holding financiaro sostenido por el Estado y por su presidente Karimov, un régimen dictatorial acusado de múltiples faltas de respeto hacia los derechos humanos, pero que en el fútbol, a base de importantes sumas de dinero había conseguido acuerdos comerciales con el Barça de Laporta, así como lograr la visita de grandes jugadores. Allí se embarcó Rivaldo durante tres años en los que ganó el campeonato uzbeco en esas ocasiones.

En enero de 2011 abandonó el país asiático, y se le llegó a rumorear con el Mallorca, propiedad de su ex entrenador en Barcelona y AEK, Serra Ferrer. No se produjo el fichaje, aunque sí sellaron un pacto de colaboración entre el Mogi Morim y el equipo balear. Rivaldo regresó a Brasil, firmando por el Sao Paulo, pese a la "incompatibilidad" de estar presidiendo otro equipo. Parecía que sería su último destino para finalizar una carrera, además en una liga que está adquiriendo pujanza y a la que retornan gente como Ronaldinho, Adriano, Luis Fabiano, capaz de retener a Neymar, ya que se está potenciando y hay mucho patrocinador ante la inminencia del Mundial que se celebrará allí en 2014.

Pero de nuevo Rivaldo guardaba una sorpresa. Y esta semana era presentado con el Kabuscorp de Angola. Pocos son los casos de futbolistas que se atrevan a aventurarse en África. Y menos un Campeón del Mundo que fue el mejor futbolista del año en 1999. Ya puestos, el mejor homenaje sería que la canarinha le citase para disputar los Juegos Olímpicos este verano. Sus 74 internacionalidades, pese a que dejó de ser convocado en 2003 merecen cerrar con este broche de oro y ensalzar una carrera de crack, valiente aventurero y profesional que ha dejado múltiples escenas de mérito.

martes, 6 de diciembre de 2011

Legendario Kanu

Hace poco trataba el caso del croata Klasnic, que tras superar un doble transplate de riñón, había conseguido recuperar el máximo nivel y ahora goleaba en la Premier. También un problema médico, en este caso, una válvula aórtica, truncó la carrera de un futbolista que apuntaba a leyenda.

Kanu, nació en una selvática ciudad nigeriana, con un físico imponente de 197 centímetros, y pronto, como tantos niños africanos, comenzó a dar patadas a un balón con el sueño de escapar de la pobreza y ser contratado en Europa. Tras ir progresando, y alcanzar el Iwuanyanvu Nationale, uno de los clubes más poderosos del país, y en el que han militado practicamente la totalidad de jugadores nigerianos destacados, llamó la atención de la poderosa red de ojeadores del Ajax, que llegó a desembolsar una importante cantidad económica por él.

Llegó a Amsterdam en 1993 con apenas 16 años y pronto haría su debut a máximo nivel. Y encima, con ese equipo, joven, cargado de talento, buenos jugadores y con un fútbol vistoso bajo la dirección de Louis Van Gaal conseguiría proclamarse campeón de Europa en 1995. Kanu, con apenas 18 años, disputaría esa final, junto a nombres como los de Overmars, Litmanen, Kluivert, los hermanos De Boer, Van der Sar, Davids, su compatriota Finidi o un veterano Rijkaard. Kanu entraría al campo en la segunda parte por Seedorf. Enfrente, el Milán de Capello cargado también de nombres míticos como esa defensa Panucci, Maldini, Costacurta y Baresi, con Albertini, Donadoni y Desailly en el medio y con hombres de ataque como Boban, Massaro o Simone. Kanu empezaba a hacerse un nombre en el fútbol, y el Ajax, equipo exportador de sus figuras acabaría aceptando una oferta del Inter de Milan.

Era 1996. Y agrandaría más su nombre y su leyenda. Capitán de Nigeria, una de las selecciones que más pujanza y buena imagen estaba alcanzando, conseguirían la medalla de Oro en los Juegos Olímpicos de Atlanta. Era el primer gran éxito africano, y el nombre de Kanu cada vez cogía más fuerza y lo situaban entre los mejores del mundo.

Por eso, Moratti que no reparó en gastos año tras año, luchando por saborear un Scudetto que no conseguía desde 1989, se lanzó a su contratación. Y a la de Ronaldo, Vieri, Hernan Crespo, Zamorano, Jugovic, Blanc... y por el banquillo también se intentó de todo, desde su último ganador Trapattoni, a Bagnolli, Ottavio Bianchi, Simoni o Lippi, o apuestas extranjeras como Roy Hogdson, Héctor Cúper o Micea Lucescu. Pero el caso es que Kanu no pudo mostrar todo su potencial en Italia. Una válvula aórtica, afectaba a su corazón y debía someterse a una operación a corazón abierto en Cleveland. Estaba en peligro su vida, y los pronósticos hablaban por supuesto, que el mejor futbolista africano de 1996 debería retirarse irremediablemente.

Pero no lo hizo. Se operó y siguió un importante programa de entrenamiento que le permitió regresar a los terrenos de juego unos 5 meses más tarde. En ese momento, la nómina de delanteros del Inter era elevadisima, y Arsene Wenger le captó para su Arsenal, en una apuesta arriesgada tras su operación. Pero Kanu no defraudó. Un lustro en Londres, con dos Premiers en su haber, más de 30 goles y el cariño de la afición gunner. 

Con 31 años, su contrato no fue renovado y pasó dos campañas al West Bronwich Albion. Y después, Harry Redknapp lo reclutaría para el Porstmouth, un equipo pequeño que experimentó un importante crecimiento tras ser comprado por un grupo de adinerados jeques. Kanu, volvió a brillar y pese a su edad resultó un fichaje acertado y fundamental. Más, cuando el equipo conquistó la Copa al vencer por 1-0, gol suyo, en la final ante el Cardiff City. Posteriormente, los problemas económicos, enviaron al Porstmouth a segunda. Pero Kanu, decidió permanecer y continua apurando allí sus últimos goles.

Con la Selección, estuvo presente en tres mundiales, se quedó en 98 internacionalidades y formó parte de esas míticas Águilas Verdes que practicaron un juego eléctrico varios años, a las que siempre se les acompañó las dudas sobre su edad, y en la que algunos situaban que Kanu dispondría de 8 años más...

La historia de un campeón de Europa con 18 años y que superó una operación de corazón para regresar a lo más alto. Y, como sucede con tantos futbolistas nacidos en la pobreza y que han padecido penurias, destinando gran parte de su fortuna a obras sociales en su país, embajador de UNICEF y creando una Fundación para ayudar a niños con problemas cardíacos.

sábado, 26 de noviembre de 2011

La superación de Klasnic

Uno no puede mirar la tabla de goleadores de la Premier League y sacar una sonrisa. Entre las primeras posiciones, rodeado de nombres como los de Van Persie, Aguero, Rooney o Dzecko, igualado con Balotelli, Adebayor, Van der Vart o Lampard, aparece la figura del croata Ivan Klasnic, que pese a jugar en un Bolton que se haya en puestos de descenso, dará guerra toda la temporada, como acostumbra.

Klasnic es un jugador reconocido. Nacido en Alemania, de padres croatas, pronto comenzó a destacar como goleador. Primero en el modesto, Saint Pauli, desde donde daría el salto a Werder Bremen, donde permanecería entre 2001 y 2008, conquistando la Bundesliga en el año 2004 y la Copa Alemana en 2006. Su nombre comenzó a crecer con más fuerza. Alemania llegó a tentarle de que optase por jugar con ellos, pero Klasnic, como había hecho en categorías inferiores, prefirió la opción de Croacia. Su debut a nivel internacional, por cierto, sería contra su país de nacimiento en un Alemania 2-1 Croacia en febrero de 2004. 

Desde entonces no abandonaría las convocatorias croatas, estando presente tanto en la Euro de 2004 como en el Mundial de 2006. Pero su vida cambió, cuando en enero de 2007 se le diagnosticó una insuficiencia renal. Tuvo que recibir un trasplante de urgencia, donado por su propia madre, pero su cuerpo lo rechazó. Se sometió a una segunda operación, esta vez, con un órgano donado por su padre, y a la segunda sí resultó exitosa. Algunos médicos le aseguraron que volvería a jugar al fútbol. Otros decían que era imposible y alertaban del riesgo de realizar un esfuerzo físico como el deporte profesional. Klasnic, de momento, tuvo que paralizar su carrera. No pudo entrenar, y se llegó a temer que no pudiera volver a competir.

Pero el croata no arrojó la toalla. Tardó seis meses en volver a saltar a un entrenamiento, y no apareció en un encuentro hasta pasados diez, pero Klasnic sabía que con esfuerzo y dedicación volvería a jugar al máximo nivel. Aún así, tenía cuentas pendientes, cargó contra el médico del Werder Bremen, que no detectó la enfermedad hasta que ya era imprescindible el trasplante, y aseguró que no renovaría con los alemanes, cuando concluyese su contrato en junio de 2008. Croacia le guardó el puesto que merecía, pese a ese prolongado parón y estuvo presente en la Eurocopa de 2008. Donde anotó dos tantos. Apenas año y tres meses después de someterse a una doble operación de trasplante de riñón, Klasnic hacía leyenda al participar y anotar en la Eurocopa. Eso sí, Turquía les frenó en cuartos de final.

Tras romper con el Werder Bremen, y sonar para varios equipos, que todavía dudaban sobre la idoneidad y rendimiento de un goleador contrastado, pero con una importante carga médica, Klasnic se comprometió con el Nantes de la Liga francesa, y tras solo una temporada, dio el salto a la Premier enrolándose en el Bolton, donde ya lleva tres años a un gran nivel. Efectivamente podía volver a jugar al fútbol, y seguir anotando goles. Y muy posiblemente, este verano, le veremos con la camiseta croata en la Eurocopa de 2012. 

viernes, 11 de noviembre de 2011

Guus Hiddink, el maestro

Guus Hiddink está considerado uno de los mejores entrenadores del Mundo. Además de que le avala una brillante trayectoria en la que ha dirigido entre otros a PSV, Real Madrid, Chelsea o Fenerbahce, equipos top de sus respectivos países y en su palmarés figuran 1 Champions League, 1 Copa Intercontinental, 5 Ligas holandesas y 5 torneos de Copa entre los Paises Bajos e Inglaterra, su faceta se ha visto acompañada, además, como un experto en sacar el máximo de Selecciones nacionales. Semifinalista con Holanda en 1998 y con Corea del Sur en 2002 en los Mundiales, misma ronda con Rusia en la Eurocopa de 2008, clasificación y plantarse en octavos con una débil Australia en 2006... ahora centra sus esfuerzos en Turquía. Pero, su carrera, y su vida en general, ya recogen un halo carismático que le engrandece.

Nació en Varsseveld, a unos 100 kilómetros de Amsterdam, en una localidad holandesa de unos 6000 habitantes, cercana a Arhem y próxima a Alemania. En esta región fue famosa la ofensiva aliada durante la II Guerra Mundial conocida como Operación Market Garden. Se trataba de controlar los puentes holandeses para aislar los contingentes nazis. Por aquel entonces, Gert Hiddink, era un rostro que disfrutaba jugando al fútbol, Limpio de sangre judía y sin inquietudes políticas, fue designado por los alemanes para distribuir los cupones de alimentos en la población de Varsseveld. Desde su puesto, fue testigo de las barbaries cometidas, y aprovechó su situación para manipular censos para conseguir más comida, ayudar judíos, hacerles llegar sustento e incluso llegó a ocultar a tres de estos en su propia casa para evitar que cayeran en manos nazis en plena "solución definitiva". Su osadía, fue aún más lejos, le llevó a ayudar a dos pilotos aliados derribados, a los que fue a buscar en bicicleta antes de que fueran detectados por los alemanes y utilizó sus influencias para devolverles a zona segura. El propio Eisenhower agradeció tales actos que hubieran conllevado una muerte segura. Uno de los puentes próximos a su domicilio se bautizó como Hiddinkbrug en su honor.
Tercero de sus seis hijos, nació en 1946, Guus Hiddink. Ya con la guerra finalizada, y con su padre pudiendo retornar a su labor deportiva, primero como futbolista, más tarde como árbitro. Guus se educó en ese ambiente, orgulloso del compromiso de su padre y apasionado por el fútbol. Como jugador no destacó en exceso. Un centrocampista vulgar que llegó a militar en el PSV Eindhoven dos campañas pero que siempre se movió en equipos menores, no fue internacional e incluso llegó a aventurarse en la liga norteamericana, mostrando un incipiente cosquilleo de entrometerse en causas futbolísticas poco habituales. Pero pronto supo que su carrera como jugador era limitada, pero a su vez tenía gran capacidad como técnico.

Nada más colgar las botas se convirtió en entrenador de su equipo, el De Graafschap y tras apenas dos años, daría el salto al PSV Eindhoven al que haría Campeón de Europa en 1988 y conseguiría 3 Ligas holandesas de manera consecutiva. Además, mostró su buen ojo, firmando a un desconocido Romario, posteriormente nombrado mejor futbolista del mundo. Tras un paso por el Fenerbahce turco, en 1991 aceptó una oferta del Valencia.

Muy recordado fue su acto en un Valencia-Albacete en febrero de 1992 al ordenar que o se retiraba una pancarta con una esvástica que había en el fondo de aficionados manchegos o se negaría a disputar el encuentro. La simbología, habitual en muchos estadios europeos por aquel entonces, y ante una estéril Ley del Deporte que amenazaba con sanciones que no llegaban a plantearse, se encontró con la firmeza del preparador holandés, educado en un ambiente comprometido hacia esta ideología que logró retirada de la pancarta. "La verdad es que tengo problemas con esto. Veo estas cosas, como el banderín del domingo, y siento algo especial. No participé en la guerra, pero rechazo todo aquello. En mi familia hay una historia fuerte...” “Cada hombre tiene que pensar en todo esto y adoptar una actitud. Es malo permanecer pasivos. Actualmente son grupos pequeños, y realmente no creo que pase nada. Pero, como persona, quiero tomar partido y lo rechazo" fueron sus manifestaciones tras conocerse su orden a los delegados de su campo. Esta acción, propició que en España se abriese de nuevo el debate y muchos equipos tuviesen que actuar más diligentemente contra estos símbolos.

Abandonó Mestalla en 1994 y fue nombrado Seleccionador Holandés alcanzando las semifinales en el Mundial de Francia 98 donde fue eliminado por Brasil en la tanda de penaltys. Campeón de la Intercontinental con el Real Madrid y tras un corto paso por el Betis, comenzó apuestas increíbles que le granjearon elogios y simpatías. Se comprometió para dirigir a Corea del Sur en su Mundial en una apuesta que sonaba a excéntrica. Pero los coreanos fueron campeones de su grupo derrotando a Portugal y Polonia, en octavos vencerían a Italia y en cuartos de final a España, cayendo en semifinales frente a Alemania por un gol a cero. Hiddink se convirtió en un héroe nacional. Recibió la ciudadanía honorífica junto a otros reconocimientos privados (vuelos gratis de por vida en Korean Airlines, se bautizó con su nombre el estadio de Gwangju donde se clasificaron para semifinales...). Su figura fue la de un autentico ídolo entre los orientales. Participó en un multitudinario desfile, se creó el "Guuseum" en Holanda, donde se recogían anécdotas y objetos personales, y su casa se convirtió en lugar de peregrinaje para turistas coreanos. ¡Con inscripciones en coreano para facilitar la visita!

Aclamado, no pudieron convencerle para que continuase al frente de los asiáticos. Decidió retornar a Holanda a dirigir al PSV entre 2002 y 2006, conquistando otros tres campeonatos de los Paises Bajos que le convirtieron en el técnico holandés más laureado, además de alcanzar unas semifinales de Champions, un hito que se resistía al equipo de Eindhoven desde hacía más de una década. Curiosamente, sus ansías de probar desafíos, le llevaron aún más lejos. Se convirtió en el Seleccionador de Australia, compaginando su cargo con el de entrenador del PSV. Y Australia, tras derrotar a Uruguay en el repechaje, ¡volvía a un Mundial 32 años después! De nuevo convertido en ídolo de masas con pancartas en Sydney como "No Guus, no Glory" o "In Guus we trust"... Y en el Mundial, pese a ser una de las cenicientas lejos de desentonar, venciendo a Japón y empatando con Croacia, Australia avanzó a octavos de final, siendo derrotada por la campeona Italia, con un penalty que se cometió fuera del área. De nuevo Hiddink, agrandaba su leyenda.

Esta vez, lejos de apuestas arriesgadas y compatibilidades complicadas, Rusia se lanzó en su contratación. Abramovich y el resto de jerifaltes futbolísticos rusos querían relanzar una alicaída Selección, y se lanzaron a por el seleccionador que más había brillado en los últimos años. Rusia, bajo su dirección, alcanzaría las semifinales de la Eurocopa de 2008, su mejor torneo desde que desapareció la URSS, y nombres como los Arshavin, Zhirkov, Akinfeev, recuperarían una estela de jugadores rusos que se había perdido en Europa en la última década. Por el camino, además, eliminó a su Holanda natal. Aseguró que no le importaría que le considerasen un traidor a su país, pero que trabajaría por la victoria rusa. Los holandeses, se quitaron el sombrero ante su planteamiento y su victoria. 
Su relación con Abramovich, dueño del Chelsea y uno de los mandamases de la Federación, le permitió compaginar su cargo de Seleccionador ruso con el de entrenador del Chelsea. El propietario le insistió tras la marcha de Scolari y finalmente, Hiddink accedió en febrero de 2009. Pese a solo perder un encuentro, no logró alcanzar al Manchester United en la Premier. En la Champions, soñó con el título, pero cuando acariciaba la final, un gol de Iniesta en el tiempo añadido les apartó del sueño y aunque saborearía un trofeo con el triunfo en la FA Cup, parecía escaso rédito. Volvió a concentrarse en potenciar a Rusia, pero una sorprendente derrota ante Eslovenia en la repesca la dejaría fuera del Mundial 2010 y Guus, decidió cerrar su etapa en el Este. Un batacazo inesperado en una trayectoria impoluta a nivel de Selecciones y que dejaba a Hiddink sin acudir al Mundial de Sudáfrica tras haber estado presente en los tres últimos con tres combinados diferentes.

Desde 2010 prueba suerte en Turquía, una Selección irregular, capaz de grandes gestas y con un espiritu competitivo mayúsculo, pero también frágil e inconstante, y adaptándose a los flujos migratorios entre está y Alemania, que ya han provocado varias polémicas de pasaportes y elecciones por parte de diversos futbolistas. De momento, de nuevo Guus tendrá que acudir a una repesca, ante Croacia, para certificar su presencia en la Eurocopa de 2012. Ciertamente, Guus Hiddink merece acudir y proseguir una brillante carrera.

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