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miércoles, 21 de enero de 2015

Walter Tull, el futbolista que se convirtió en el primer oficial negro de Gran Bretaña

Hace poco se cumplía y conmemoraba el inicio de la I Guerra Mundial. La Gran Guerra que devastó Europa y le hizo perder su condición de potencia mundial. El conflicto se estima que se llevó la vida de 10 millones de personas a los que unir un innumerable número de desaparecidos, mutilados, heridos y personas que jamás pudieron continuar sus vidas. Muchas historias que merecerían ser contadas y destacadas. Pero posiblemente, la que resulta más interesante para este blog sea la que representa Walter Tull. Un autentico pionero que fue derribando diversas barreras raciales hace ya 100 años.

Primero como deportista. Walter Tull había nacido en una ciudad de Kent, al sureste de Inglaterra. Su abuelo había sido un esclavo africano llevado a América. Su padre nació en Bárbados y decidió emigrar al Reino Unido para ganarse la vida como carpintero. Y allí nació en 1888, Walter Tull, y sus cinco hermanos. Pero Tull muy de joven comenzó a recibir importantes golpes. Su madre falleció de cáncer. Su padre volvió a casarse y de hecho, proporcionó una hermanastra más, pero a los pocos meses el padre también fallecía. Con la perdida de sus progenitores. Tull y varios de sus hermanos en edad escolar ingresaron en un orfanato en Londres y ahí tuvo que empezar a hacerse un hombre sin más ayuda.

Y ahí fue donde emergió el fútbol, que comenzaba a crecer a pasos agigantados, por supuesto en Inglaterra, pero también comenzaba a popularizarse en el resto de Europa. Tull tenía condiciones como delantero y una amplía facilidad con el gol. Empezó a destacar en conjuntos amateurs, principalmente el Clapton FC, con el que obtendría varios títulos de aficionados. Y finalmente, las ofertas profesionales comienzan a rondarle. Él se inclina por una del Tottenham Hotspur. Estamos en 1909 y Tull tiene 21 años. Al debutar con el equipo londinenses, Tull se convierte en el segundo jugador negro en jugar en la máxima categoría inglesa. Sin embargo, este condicionante racial en un deporte mayoritariamente de blancos le convierte en uno de los focos de las gradas rivales. Insultos, desprecios, comentarios hirientes... 2 goles en 10 apariciones son su bagaje en los Spurs, antes de empezar a perder protagonismo. En 1911, pasa a las filas del Northampton Town, también de la primera división, y con el que permanecería tres campañas más y disputaría más de 110 encuentros ligueros. Según se publica, Tull tiene un acuerdo con el Glasgow Rangers para la próxima temporada. Pero el inicio de la I Guerra Mundial altera los planes, y en diciembre de 1914 decide alistarse en el Ejército.

Se le destina al Regimiento Middlesex y la guerra le hace dar el salto a Europa, tomando parte en hasta seis batallas a lo largo de los años que dura el conflicto. En la batalla de Ancre en noviembre del 16 (considerada inicio de la primera batalla del Somme), en Messines en junio del 17, en la batalla de Passchendaele entre julio y noviembre del 17, acudiendo también a la ofensiva de Menin Road Ridge ese septiembre . En 1918 en marzo tomará parte en la segunda batalla del Somme y ahí es donde resultará herido de muerte. Su cadáver se perderá en el conflicto y jamás será recuperado. Antes de esto, Tull, a base de sus acciones había ido promocionando en las Fuerzas Armadas. El inicio en la batalla del Somme ya le valió el ascenso a sargento. Y en mayo de 1917, era ascendido a subteniente. Pese a que el código militar prohibía que un negro o mulato alcanzase el rango de oficial, los méritos y acciones del futbolista le valieron para alcanzar ese escalafón. Se convertía en el primer oficial de raza negra del Ejército británico. De nuevo Tull derriba otra barrera como le había sucedido en el fútbol.

Ahora su nombre y su historia ya figuran como posible para ser llevado al teatro o al cine. Algunas voces reclaman que se le conceda la Cruz Militar a título póstumo. De momento, este año, la Fabrica de la Moneda incluyó su rostro entre la tirada conmemorativa del primer centenario de la Gran Guerra. 

miércoles, 14 de mayo de 2014

El War Memorial a los jugadores del Hearts que combatieron en las Guerras Mundiales

Lo comenté de pasada en el artículo sobre el derbi de Edimburgo. Pero aprovechando mi viaje para allá, era inevitable no escaparme y fotografiarlo en persona: El monumento a los jugadores del Hearts of Midlothian fallecidos en las Guerras Mundiales. 

Durante la 1ª Guerra Mundial, el equipo escocés fue tomado como ejemplo. En plena contienda surgían voces críticas en el Reino Unido sobre la conveniencia de practicar deportes y campeonatos, mientras muchos jóvenes combatían y perdían la vida en el Viejo Continente. El Hearts, uno de los equipos de Edimburgo, tomó la iniciativa de dejar el campo de juego y pasar al de batalla. Dieciséis jugadores del primer equipo se alistaron en el 16ª batallón de los Royal Scots. Y por esta medida, pronto decidieron seguirles un buen número de aficionados y trabajadores del club. A los voluntarios del Hearts se les unieron de otros conjuntos. El Hibernian (el otro equipo de la ciudad), el Falkirk, el Raith Rovers, el Aberdeen o el Dunfermline. Pronto, por razones lógicas, comenzó a conocerse a esta división como la Football Batallion.

La Guerra pasó factura inevitable, siete jugadores murieron y otro buen número resultó afectado. Jimmy Speedie falleció en Loos (Francia) en septiembre de 1915. Un mes después, de leucemia en el hospital militar de Stobhill lo haría Tom Gracie. Posteriormente, el batallón que comandaba el coronel McCRae (de ahí también el ser conocido por su sobrenombre) fue trasladado a Francia a tomar parte en la batalla del rio Somme, la mayor derrota bélica del imperio británico con 20.000 victimas mortales. En los primeros días de ese julio de 1916 perdieron la vida otros tres jugadores, Ernie Ellis, Harry Wattie y Duncan Currie. Y en agosto lo haría James Boyd. A finales de ese verano, en el frente oeste fallecería también John Allan. Además, a ese listado habría que sumar los heridos que dejó la contienda. Alfie Briggs jamás volvió a jugar. Paddy Crosan y Bob Mercer, ya no recuperarían su nivel.

El sacrificio del Hearts y de sus jugadores fue patente. Así que, el club decidió erigir un monumento que les hiciese memoria. En la zona de Haymarket en 1922, una pequeña torre, con un reloj en la parte superior, y con los nombres en las esquinas de los lugares donde combatieron honra a los futbolistas coronados por un león. En él todavía hay gente que deja flores y notas de agradecimiento. En su inauguración se estima que acudieron hasta 35000 personas. 

Posteriormente, fue modificada su ubicación en Haymarket para no entorpecer el tráfico. Además, de añadir una placa también por aquellos miembros del club que combatieron en la Segunda Guerra Mundial.

Os dejo las fotografías que le hice: