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domingo, 20 de mayo de 2012

Exhibicionismo político en los grandes partidos

A mi es que esto no me termina de gustar... Creo que los políticos van al fútbol por compromiso. Todos sabemos lo que le gustaba a Gallardón este deporte y bien que se dejaba caer por el palco, sobretodo si había finales de por medio. Siendo honestos, si el Mallorca jugase una final de algo importante, yo también amoldaría mi agenda para ver el partido. Joder si lo hago ya para ver un Mallorca-Racing de la jornada 17. Pero no trataría de sacar rentabilidad de esto, y lucir "eh, somos el G8, estamos gobernando un mundo que se va a la quiebra y para el que no tenemos soluciones, pero mirad, nos paramos a ver unos penaltys de la final de la Champions. Incluso lo festejamos a lo loco pero como buenos amigos". Y Cameron además que no es del Chelsea, por lo que hace la payasada más de aúpa. El Prime Minister tory es del Aston Villa, sobrino de un ex presidente del club y le gusta salir a correr con la casaca villana.

Antes no se hacían estas cosas. O yo no las recuerdo. No me vienen a la cabeza Chirac, Kohl, Prodi, Felipe Gonzalez haciendo el vaina, aunque por supuesto tendrían sus simpatías futboleras. Ni siquiera Silvio Berlusconi se ha prestado en el palco a hacer sandeces siendo Primer Ministro, incluso dejó la Presidencia del Milán cuando ocupó ese cargo para no simultanearlos.

Pero de ahí pasamos al canciller Schroeder viendo el mundial de 2002 como un autentico forofo. Y decidieron imitarle. Merkel por seguidismo supongo. Ya que lo hacía su predecesor. Pero de una manera más light. Se inventó el verlo con tu rival, más tranquilo, sin poder saltar... Ayer no era la primera vez que Merkel y Cameron disfrutaban de una velada futbolera. En 2010 ya vieron el partido que enfrentó a sus países en el Mundial de Sudafrica. Por cierto, aquí Zapatero se nombró Ministro de Deportes que tampoco está mal... Y al día siguiente de ganar la Eurocopa, el primer ministro danés le recibió con una bufanda de la Roja...

Aunque el mayor fuera de serie en esto, he de reconocerlo que para mi es Vicente Fox, el ya ex presidente de México. Puestos a hacer el moñas y querer ser forofo, no hagamos la patochada de somos muy amigos, quitémonos chaquetas y corbatas y enseñemos a Obama que eso que él llama soccer no mola todos juntitos en armonía y buen rollo. Hagamos como Fox. Con la camiseta del equipo puesta, sentenciando sobre que táctica y que cambios se deben hacer como verdadero buen aficionado, cantando los goles de pie y tirando cosas cuando el árbitro nos roba  o nuestros inútiles e incapaces jugadores fallan el pase más simple. Esto es fútbol y se viene a sufrir, no a disfrutar. Y si se pierde... a acabar abatido... y a buscar un gafe (Vicente a la derecha...). 

lunes, 28 de marzo de 2011

Putin y Obama, visitas oficiales con fútbol en la agenda

Putin ovacionado en el estadio. La fotografía es de la web oficial del Estrella Roja

Putin y Obama, posiblemente las dos personas más poderosas del mundo. Dirigentes de los Estados con más armamento y capacidad, tiene que girar sus ojos, de vez en cuando al fútbol. Incluso en viajes oficiales.

PUTIN EN BELGRADO VIENDO AL ESTRELLA ROJA

Esta semana pasada Vladimir Putin, primer ministro de Rusia, viajaba a Belgrado en visita oficial. En la víspera, se conocía que ciudadanos serbokosovares le habían nombrado ciudadano de honor de la región por la negativa a reconocer la independencia de Kosovo.

El viaje de Putin pretendía reforzar la cooperación bilateral entre dos países tradicionalmente aliados y con simpatías comunes. Sin ir más lejos, Serbia es el principal socio comercial de Rusia en los Balcanes, y los intercambios bilaterales en 2010 alcanzaron los 2.700 millones de dólares, un 16 % más que el año anterior. La inversión rusa en la economía serbia se estima que ha sido de unos 1.400 millones de dólares y ya el año pasado anunció la concesión de un crédito a Serbia de 1.000 millones de euros para cubrir el déficit de su presupuesto e invertir en proyectos de infraestructuras, ante todo ferroviaria. 

La visita incluía varias actividades. Desde entrevistas con el presidente serbio, Boris Tadic, con el primer ministro, Mirko Cvetkovic, y la presidenta del Parlamento, Slavica Djukic Dejanovic, y, por supuesto la participacion en las reuniones políticas y económicas. En ellas tuvo especial hincapié el sector energético y sobre todo planes de un gasoducto, que pasaría por territorio serbio de acuerdo con el proyecto "South Stream", así como en posibles inversiones rusas en Serbia.

En el país balcánico, además, se veía la visita de Putin un refuerzo para su posición internacional, en la que aspira a adherirse a la Unión Europea y un fuerte respaldo a su continua lucha por evitar el reconocimiento de Kosovo como Estado independiente desde febrero de 2008, posición que ha respetado Moscú.

Pero, entre tantos aspectos de alta política, difíciles de seguir para el ciudadano-elector y aún más complicados de enmarcar en una fotografía que llevar a un diario, se incluían otros más reconocibles y con mayor tirón popular. Putin tenía en la agenda actos más personales, como recibir el doctorado "honoris causa" de la Universidad de Belgrado, la visita a la iglesia de Sveti Sava (San Sava), el mayor templo ortodoxo de los Balcanes, y estar presente en un partido de fútbol.

Los equipos juveniles de Estrella Roja y Zenit de San Petersburgo, disputaban un encuentro amistoso en esas fechas en Belgrado y aprovechando la visita, Putin decidió acudir al estadio a presentarlo in situ. Los aficionados presentes, unos 25.000 espectadores le dedicaron una amplia ovación. Una fotografía mucho más vistosa en un momento que las encuestas no acompañan y que es más fácil de palpar y más sencilla de mostrar que unas largas reuniones discutiendo de prestamos e inversiones...

Y OBAMA EN BRASIL
Y Barack Obama también tuvo que prestar atención al deporte rey. Tras una minigira sudamericana, con destino en Brasil el presidente américano tuvo que lucir su reconocida afición al fútbol.

La primera quizá no buscada por él. El estadio del Flamengo fue seleccionado para que aterrizase el helicóptero que transportaba al mandatario, allí le esperaba la presidenta del club que le hizo entrega de una camiseta con el número 10 y el nombre de Barack. Posteriormente, el fútbol también sería protagonista cuando Obama decidió visitar la favela Cidade de Deus, hasta hace poco, una de las de mayor delincuencia. Allí, aceptó prestarse a dar unos toques a un balón con unos niños.