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miércoles, 28 de noviembre de 2012

Camisetas no oficiales, pero éxitos de ventas

Son casos curiosos. ¿Como unas camisetas que no resultan oficiales son comercializadas con éxito? ¿Quién está dispuesto a gastar dinero en una camiseta que no entra entre las que luce su equipo? Pues hay casos que demuestran que sí. Apelando a ciertos símbolos, se han convertido, en auténticos éxitos de venta.

CAMISETA REPUBLICANA SELECCIÓN ESPAÑOLA

La camiseta de la Selección Española Rebublicana es uno de las últimas apariciones en la web. Cuenta incluso con la estrella de campeona del mundo. Luce una manga roja, una franja amarilla y un predominio del morado como los colores de la bandera de España durante el periodo republicano. El escudo, también se adapta al de esa época (aunque recordemos que el actual de la Selección, no es el monárquico, sino el de la casa borbónica francesa). Y la camiseta, parece que está teniendo éxito. En un país donde los momentos de mayor predominio de banderas y colores rojoygualdas coinciden con el fútbol, a alguien se le ocurrió, el buscar nicho de mercado entre los futboleros de izquierdas y probar con esa camiseta. De la marca 198, su precio 40 euros y podéis hallar más información en camisetaseleccionrepublica.es

JUVENTUS CON TRES ESTRELLAS

En el Calcio, cada equipo que consigue 10 scudettos puede añadir una estrella a su camiseta. La Juventus de Turin, en los libros oficiales, tiene ahora mismo 28. Pero para algunos de sus aficionados, el título conquistado la pasada campaña hacía el 30. La polémica viene por el escandalo del Calciopoli, donde se concluyó que la Juventus y su Manager General Luciano Moggi habían actuado de manera fraudulenta amañando partidos y arbitrajes para favorecer a su equipo. La Justicia determinó que los dos campeonatos que ganaron los turineses en 2005 y 2006 fueran desposeídos y recayeran en el Inter de Milán. Aún así, el año pasado, en las celebraciones la pancarta con el número 30 era habitual. Y de hecho, la propia Juve, comercializó la camiseta con las tres estrellas. Advirtió que no la utilizaría en competiciones oficiales, pero proseguiría su venta, con gran acogida entre sus aficionados. Además, tomo como medida, añadir la leyenda "30 Sul Campo" a su equipación.

LA CAMISETA ALTERNATIVA DEL UNITED

Fue todo un símbolo. Quizá la primera batalla mediatica contra el fútbol moderno que se expandió con éxito. El Manchester United, uno de los equipos más ricos del mundo, uno de los grandes de Europa, veía como sus aficionados se alzaban contra sus propietarios americanos. Para ello, como reivindicación al fútbol clásico, al de los aficionados, tomaban unos colores verdes y amarillos. Los originarios del equipo cuando se llamaba Newton Heath, y aún no había adquirido el color rojo habitual. La presencia de aficionados con estas vestimentas se extendió en Old Trafford. Y traspasó fronteras. Se convirtió en un símbolo de descontento hacia las directivas, dejándose ver por otros países. 

jueves, 5 de julio de 2012

David Beckham, el 1ª futbolista global, no estará en los Juegos Olímpicos

El libro que da origen al nombre de este Blog, "Fútbol y Pasiones Políticas" editado en 1999 ya trataba este tema desde el desconocimiento de como evolucionaría el modelo social, económico y futbolístico de cara al siglo XXI. Deambulábamos en los primeros pasos de una incipiente Globalización Económica en un mundo post Guerra Fría y pre 11-S. Pero la Globalización que se preparaba (Ni siquiera el Euro circulaba por nuestras carteras) también adquiría tintes culturales e identitarios. El fútbol entraba también en esa cascada. Por supuesto influía la Ley Bosman que permitía un intercambio trasnacional abundante, algo que antes estuvo acotado a 3 o 4 jugadores extranjeros por equipo. Pero es que además, el fútbol crecía hacia una globalidad mayúscula. Antes era una cosa, casi de barrio, municipal, con algún grande que asumía un rol a nivel estatal. Pero ahora daba paso a otra etapa, en la que el deporte se retransmitía a nivel planetario, se vendían camisetas de equipos lejanos en la otra punta del mundo, se disparaban los precios de retransmisión de eventos por cantidades astronómicas. La FIFA poseía más miembros que la propia ONU, se situaba en ocasiones por encima de leyes y ordenamientos jurídicos nacionales y manejaba, de acuerdo con importantes multinacionales, un negocio gigantesco y que generaba dinero continuo en todos los lugares del globo. Palabras como Derechos de imagen originaban grandes conflictos entre clubes, jugadores, federaciones o incluso empresas ajenas a ese triángulo. A la hora de fichar un jugador, parecía que resultaba más importante valorar quién vestía a ese equipo. Si era Nike o Adidas, si podrían anunciar esto o que porcentaje podría reservarse unos y otros. El brasileño Ronaldo estaba aupado a ser el primer gran jugador del Siglo XXI. El de un fútbol concebido para los mercados globales. Con 18 años ya era Campeón del Mundo, tenía un contrato privado y multimillonario con Nike (que presionaría para sacarlo de un Barcelona que llevaba la marca Kappa), ya tenía dos FIFA World Plater...  pero finalmente las lesiones y malas decisiones en sus destinos (No ganó la Champions y tan solo una Liga en su carrera europea con el Real Madrid en 2003. Ni con PSV, Barcelona, Inter o Milan alzaría el campeonato nacional) le destronaron del primer gran futbolista global. Ganó el Mundial de 1994, aunque sin jugar un minuto y el de 2002 con Brasil. Pero un bagaje insuficiente para lo que se esperaba de él, y a lo que apuntaba con apenas 20 años. Quizá fue devorado por la exigencia, quizá no era tan bueno, quizá demasiados ojos observaban a un Ronaldo cuya rodilla no resistía, ¿quien sabe?...

Por eso, pese a que el trono deportivo fuera para Zinedine Zidane, Ronaldinho o demás, y ahora se observe a Messi como el llamado a entrar en el Olimpo de los más grandes, el verdadero icono del fútbol global, del fútbol moderno, fue David Beckham. Nacido en Londres en 1975 pero formado en el Manchester United del que fue creciendo hasta alcanzar el primer equipo con 20 años. No reunía unas cualidades excepcionales, aunque su golpeo a balón parado sí resultaba sobresaliente. Pero Beckham se convirtió en uno de los iconos del United. Un Manchester posCantona que siguió ganando títulos, incluido un triplete en 1999. Ese año Beckham también contrajo matrimonio con Victoria Adams, la spice girl pija, y su fenómeno se disparó. Futbolista, internacional, guapo, triunfador. Sus ingresos por publicidad no paraban de crecer. Las mejores marcas se lo rifaban a precio de millonada. Continuos cambios de aspecto, desde crestas, trenzas, pelo largo, pendientes, tatuajes, hasta convertirse en un nuevo adalid del metrosexualismo, en un mundo, como el del fútbol. En 2003 pasó al Real Madrid por 25 millones de euros. Una cifra elevadisima, pero que el equipo blanco sabría rentabilizar simplemente por las posibilidades de marketing que originaba el apellido Beckham. Pocos meses antes se había estrenado la película "Quiero ser como Beckham" en un claro alegato de lo que representaba su figura a nivel mundial. Deportivamente, el fichaje no resultó malo, aunque parecía desproporcionada la cantidad si no fuese quien fuese y aportase lo que aportase... Cuatro años en el Real Madrid con una Liga, escaso rédito deportivo, pero la aportación idonea al modelo florentiniano de Real Madrid galáctico, que comprendió rápidamente los nuevos designios del fútbol. Giras por Asia, América, merchandising, presentaciones dignas de estrellas de cine más que de futbolistas, venta de cualquier producto... incluso se rumoreaba que cuando Beckham acudía a atarse los cordones era una estrategia para ser enfocado y lucir la marca de sus botas... Una fuente de negocio continua e inagotable. Documentales, libros, productos... Cualquier cosa de Beckham generaba money. Para él y para su club.

Posteriormente, el futbolista y su mujer se hartaron de Madrid y fueron a donde de verdad se cuecen las estrellas. Los Angeles. Aún a riesgo de su carrera deportiva, puesto que el soccer sigue siendo algo menor en Estados Unidos (aunque los propios americanos confiaban en el espaldarazo que supondría su fichaje, y modificaron los topes salariales para poder satisfacer sus exigencias), pero como último empujón  hacia la fama absoluta y completa. Pese a algunos periodos en el Milan, las piernas iban pesando, y David ya no entró en los planes para acudir con Inglaterra a la Eurocopa de este verano. Por eso, quedaba el consuelo de verle en Londres 2012 como integrante de la Selección Británica. Había participado como antorchado, es cockney e incluso se rumoreó que las Spice Girls actuarían en la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos. ¿Que mejor escenario que unos Juegos para convocar a Beckham? Y más en una disciplina que no goza de tanto estatus como el fútbol, donde permanece a la sombra de los torneos FIFA y UEFA. El golpe de efecto hubiera sido esplendido. Pero Stuart Pearce no lo quiso así y le dejó fuera de los convocados. Una pena. El futbolista global por excelencia hubiera resultado un reclamo perfecto. 

miércoles, 28 de marzo de 2012

El último desafio de Eric Cantona

Eric Cantona. The King Cantona. Mad Éric. El príncipe heredero de George Best. El único francés capaz de calar entre la sociedad inglesa como bien reflejaba Nike y contaba John Carlin. Futbolista carismático donde los allá. También con un mal genio incorregible y que le acompañó inseparablemente en todas sus andanzas. 

Nacido en Marsella en 1966, con 17 años ya debutaba en 1ª división con el Auxerre en 1983. Su categoría era indiscutible y sobresalía con fuerza. A los 21 años ya era internacional absoluto francés. Pero su mal genio, también emergería pronto. Henri Michel, el seleccionador le apartó y Cantona no dudó en calificarle públicamente como "saco de mierda", cerrando sus opciones de retorno a les bleus mientras estuviera en el cargo. No sería el único que vería sus malos modos. Gerard Gili, su entrenador en el Marsella, decidió sustituirle en un partido. Eric se quitó la camiseta, la tiró al suelo y se fue rabiando en su contra. Expulsiones, insultos, sanciones no aceptadas que se ampliaban por sus palabras... Cantona, tras pegar un pelotazo a un arbitro, decidió insultar al comité de disciplina. El castigo, dos meses sin jugar. Eric, con 25 años, anunció que colgaba las botas harto del mundo. 

Cuando, de repente, al otro lado del Canal de la Mancha, decidieron ofrecerle un rescate. El Sheffield Wednesday le ofreció hacer una prueba. Cantona se enroló rumbo a Inglaterra, y a los cinco días fue contratado por el Leeds United. Resultó un acierto absoluto. El equipo finalizaba en primer puesto y conseguía el ascenso a la Premier. El rendimiento de Cantona resultó fabuloso. Sus palabras de agradecimiento, en un inglés con acento marsellés le confirieron aún más admiración. Pero, de nuevo las cosas se tensarían. Su entrenador, Howard Wilkinson llegó a condenarle al banquillo en alguna ocasión y Cantona respondió de malos modos. Allí apareció Alex Ferguson para brindarle la oportunidad en el Manchester United que pagaría más de un millón de libras por contratarle.

Y en Manchester, Cantona se hizo leyenda. Cuatro Ligas en cinco temporadas. Cuando el Manchester llevaba un cuarto de siglo sin saborear el título de la Premier. 64 goles en 143 partidos en Liga, más de 80 en partidos oficiales. Algunos auténticos golazos. Una afición entregada hacia un jugador con garra, astuto, con un carisma gigantesco. Su nombre se coreaba al ritmo de la Marsellesa en las gradas de Old Trafford. Con genio, para lo bueno y para lo malo. Tras sufrir su quinta expulsión en dos años y verse insultado por un aficionado del Crystal Palace no dudó en lanzarle una tremenda patada voladora que, en primera instancia le condenó a dos semanas de prisión, que fueron conmutadas a 120 días de trabajos sociales. Cantona, se plantó en rueda de prensa teóricamente para disculparse y sentenció "Cuando las gaviotas siguen a un barco es porque piensan que les van a tirar sardinas. Muchas gracias". Se levantó y se fue. 

Su retorno a la Selección había sido intermitente, pudo estar presente en la Eurocopa de 1992 a las ordenes de Michel Platini, pero Francia no consiguió clasificarse para el Mundial del 94 ni la Euro del 96, por lo que su presencia en Fases Finales se limitó a esa ocasión. Aime Jacquet se hizo cargo del equipo y prescindió de la vieja guardia (y con éxito pues Francia conseguiría ser Campeona del Mundo y de Europa en 1998 y 2000) y entre ella Cantona. En 1997 colgaba las botas, cansado del fútbol. 

Desde entonces, su figura no ha hecho más que agrandarse. Nunca exento de polémica, pero siempre con un gran número de adeptos que le veneran. Declaraciones polémicas, como cuando, con respecto a la Eurocopa de 2004 o el Mundial de 2006 aseguró que apoyaba a la Selección inglesa y no a la francesa o cuando en 2011 lanzó una campaña para retirar el dinero de las entidades financieras intentando colapsar el sistema. Entre tanto, se inició una carrera como actor con algunas actuaciones destacadas, como haciendo de embajador francés en "Elizabeth" o la peli, inspirada en su figura, "Buscando a Eric".

Ahora, Cantona ha fijado sus miras en la vida política. Quiere resolver el problema de la vivienda en Francia. Para ello, no dudó en iniciar el proceso de recogida de firmas (500 de cargos electos) como requisito para ser candidato a Jefatura del Estado de la República Francesa. Esta vez era una estrategia mediática, pero conociéndole ¿quien sabe si no lo está meditando en serio?