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jueves, 15 de marzo de 2012

Equipos que llevan el nombre de su país


No debe resultar sencillo querer asumir la carga de representar a una nación entera. Hay que estar convencido de unos ideales patrióticos fuertes y el portar con entereza un nombre que se apodera de un ente todavía más importante. Y más, cuando existen propias competiciones nacionales. No abundan los equipos que tomaron sin disimulo el nombre de su país de origen. Ya vimos, que algunos incluso han ido más lejos, como el caso de los varios Américas que existen en el Continente que descubrió Colón, o un clásico que tomó parte en la Liga española, el Europa, del barrio de Gracia de Barcelona.

Pero a nivel estatal, también existen casos. En Austria, hayamos dos de ellos. El Austria Viena, el segundo equipo más laureado del país superado por su vecino Rapid. Fundado en 1911 cuenta en su palmares con 23 títulos de la bundesliga austriaca, 27 copas e incluso un subcampeonato europeo, el de la Recopa de 1978. También ganó dos Copas Mitropa en la década de los 30, el precedente de la Copa de Europa que disputaban los mejores equipos Centroeuropeos. Y el actual Red Bull Salzsburgo, que cambió su nombre, escudo y uniforme cuando fue adquirido por la marca de bebidas en 2005, sufrió su segunda modificación. Nacido en 1933 como Austria Salzsburgo, en 1978 mutó a Casino Salzsburgo obteniendo sus mejores números, 6 Ligas, 4 Copas y el sucampeonato en la copa de la UEFA en 1994. Pero durante más de 40 años, lució el nombre de Austria en su nombre. Ante los cambios, en escudo, raíces, denominación implantados por la empresa de bebidas Red Bull, ha surgido un Austria Salzsburgo por aficionados disconformes, que sin vinculación, luce uniformes y escudos anteriores y está escalando desde las categorías amateurs.
Evolución del escudo del Dinamo de Zagreb
 Foto: Diarios de Fútbol
Muy reconocible es también el caso del Dinamo de Zagreb. Todo un símbolo de la resistencia nacionalista croata dentro de la República Federal Yugoslava. Sus ansías independentistas se palpaban en el graderío, sobretodo en los enfrentamientos contra conjuntos serbios. Por supuesto, el más celebre el de 1990, que tras enfrentamientos entre aficiones, el futbolista Boban propinó una patada a un policía yugoslavo convirtiéndose en todo un icono croata. Tras la independencia de Croacia, su presidente Franjo Tudjman, quiso simbolizar su ruptura con el dominio comunista yugoslavo anterior y para ello, fue de los mayores propulsores en cambiar el nombre del equipo más popular. El Dinamo, nombre que utilizaban los conjuntos de influencia soviética pasaría a denominarse, Croacia Zagreb. Pero el nombre, vigente desde 1945, cuando se fusionaron tres conjuntos, no cuajó. La gente seguía refiriéndose al equipo de Zagreb como Dinamo y finalmente en el año 2000 retomó su antigua denominación. Eso sí, el escudo si sufrió modificaciones, con simbolismos croatas y referencias a los equipos que sirvieron de germen del actual.

Otro equipo con fuerte vinculación nacional es el Sporting de Portugal. Aunque en muchas ocasiones se le conoce como Sporting de Lisboa haciendo referencia a la ciudad donde procede. Pero lo cierto, es que su nombre quiso hacer referencia a todo su país. Actualmente, sería la medalla de bronce del fútbol portugués tras Benfica y Oporto, en un país donde solo cinco equipos han podido proclamarse campeones. Tampoco habría que olvidar su parte polideportiva, considerado el club que más medallas ha conquistado en los Juegos Olímpicos.

En Polonia también merece ser destacado el Polonia de Varsovia, club fundado en 1911, todavía con el país bajo dominio ruso y prusiano, por lo que la elección del nombre era un claro alegato patriótico. Pronto adquirió de uniforme un negro oscuro que parecía simbolizar que se encontraba en estado de luto hasta conseguir la plena independencia. Con el tiempo, el Polonia atravesó diversas etapas. Desde saborear el éxito en la década de los 20 y celebrarse unos disputados derbys con su vecino, el Legia, a ganar el campeonato de 1946, el primero tras la II Guerra Mundial en una Varsovia completamente en ruinas. Atravesó un amplio ocaso tras caer el país bajo influencia soviética. El equipo fue obligado a cambiarse de nombre para representar a los trabajadores del ferrocarril y perdió la categoría. Pasarían 40 años hasta volver a aparecer en las primeras divisiones polacas y volver a conseguir títulos y pasear su nombre por Europa, de nuevo, bajo la denominación de Polonia de Varsovia y acompañar los colores nacionales en su escudo.


Mucho más modestos son los casos del Alemania Aachen y el Wit Georgia. Los alemanes son un modesto de la ciudad de Aachen, en la región de Aquisgrán, muy próximo a la frontera belga y holandesa. Fue fundado por estudiantes en el año 1900 y decidieron tomar el nombre del país. En Georgia, también está el caso del Wit Georgia, un equipo muy joven, fundado en 1997. El apelativo Wit es el del patrocinador, una empresa farmaceutica norteaméricana, y procede de la capital Tblisi. Aunque goza de menos nombre que su vecino Dinamo, su potencial ha ido en aumento, conquistando los títulos ligueros de 2004 y 2009 por ejemplo.

Y para no abandonar el post, sin hacer el propio guiño nacional, habría que referirse al represen-tante que tomó el nombre en nuestro país. Españas han existido varios en diversas regiones, Valladolid, Valencia, en el Tanger español, pero ahora, de los pocos que sobreviven se trata de un modestísimo conjunto mallorquín, el Club Esportiu España, que actualmente milita en categoría regional y que jamás ha podido lucir su nombre más allá de la Tercera División. Durante algún tiempo jugó en Palma, hasta su traslado y asentamiento en el municipio de Llucmajor, de unos 35.000 habitantes, y lugar donde en 1349 se enfrentaron las tropas de Pedro IV de Aragón y Jaime III de Mallorca, con victoria de los primeros, propiciando que el Reino de Mallorca pasase a dominio Aragonés. El equipo de fútbol del municipio, actualmente en Tercera, tomó el nombre de España.

Por último un fenómeno extraño es el de equipos que han optado por ponerse el nombre de un país pese a no existir una vinculación evidente. Igual que hay casos de equipos de comunidades de extranjeros en un país que han dado lugar a formar equipos rescatando nombres y símbolos, un caso curioso es el del Hellas Verona. Equipo italiano que decidió ponerse el nombre de Grecia en ese idioma. Al parecer, el equipo fue fundado por un grupo de estudiantes y aceptaron la propuesta del profesor de enseñanzas clásicas de denominarlo Hellas en honor de los griegos.

Más información:
Reminiscencias futbolísticas del descubrimiento de América 

domingo, 10 de abril de 2011

El fútbol que inició la URSS

HISTORIAS DEL ESTE


Es imposible comprender el fútbol ruso y soviético sin remitirnos a sus orígenes. El deporte ya era famoso, pero no fue hasta los años 30 donde pudo organizarse con éxito un campeonato. Una década en la que Rusia y varías Repúblicas vecinas consolidaban el primer Estado Socialista del mundo, y lo gobernaba con firmeza Josef Stalin. Una de las razones por las que el dictador había ascendido y era escuchado por Lenin era por sus estudios y amplios conocimientos sobre las nacionalidades, un lastre para el proletariado que debía unirse como clase y superar las diferencias que creaban los países. Es por ello, que al fútbol se le intentó borrar cualquier adscripción de tintes nacionales. Había que evitar que se reprodujeran enfrentamientos que simbolizasen una resistencia frente al dominio de Moscú.

Los equipos debían ceñirse a su contenido de clase. Podían representar y vincularse a algún sector trabajador, a un sindicato, o a alguna organización del Estado, pero todas contribuyendo a extender la Revolución por el vasto territorio soviético. La Liga concentraba representantes de toda la URSS (Un total de 15 Repúblicas) y fue variando de fechas y del número de equipos (desde 10 a 26). 

Estas escuadras recibirían adscripciones variadas. Algunos se identificaban claramente con su sector (El Lokomotiv con el ferrocarril, el Torpedo con los automoviles...). Otros rendían honor a personajes históricos acordes con la nueva doctrina. El Spartak recibe su nombre del mítico "Espartaco" que lideró una revuelta de esclavos durante el Imperio Romano en una historia llevada al cine, televisión y libros y que es una de las primeras revueltas sociales en la historia. O el actual Shakhtar Donestk fundado con el nombre de Stajanovets, en honor al minero Stajanov cuya voluntad sirvió de ejemplo de compromiso y trabajo e incluso recibió honores como los del Héroe del Trabajo Socialista. Por último había casos más específicos. El CSKA cuyas siglas en ruso significaban Club Deportivo Central del Ejército y que mostraba evidencias de cuál era su filiación. También surgió el Dinamo, que bautizó a un montón de entidades deportivas, término que respondía a "movimiento" en Grecia.

Las denominaciones no solo se circunscribieron a la Unión Soviética. Dinamos surgieron en infinidad de ciudades (Rusia, Ucrania, Georgia, Rumania, Bielorrusia, Croacia, la RDA, Albania....) todas bajo la órbita comunista. Aunque como curiosidad hubo también Dinamos en África, en Inglaterra o incluso en EEUU, aunque este último fueron posteriores al derrumbe de la URSS. Ese colapso del sistema provocó que algunos quisieran borrar su pasado. El Dinamo de Zagreb, tras lograr Croacia la independencia de Yugoslavia, cambió su nombre a Croacia de Zagreb. Fue una recomendación hecha por el propio Presidente del Gobierno, que veía una manera de simbolizar al mundo el nuevo Estado liberado de la influencia soviética. Aunque, la nueva denominación no cuajó y apenas duró unos años para recuperar el antiguo nombre de Dinamo.
Escudos de Spartak, CSKA, Dinamo y Torpedo
Tras esa conformación de infinidad de equipos, tratando de evitar esa vinculación regional, el deporte fue un buen método para mostrar otro campo de competición contra el Capitalismo y donde encontrar grandes héroes y ejemplos para la sociedad. También el conformar escuadras poderosas que plantarán cara a otros rivales europeos fue una constante. La URSS introdujo una peculiaridad para poder reforzar al CSKA y "acelerar" fichajes de jugadores destacados. Como cada equipo representaba un sector o un soviet concreto, simplemente con llamar a filas a un futbolista (seguía siendo un ciudadano al servicio del Estado) pasaría a poder jugar para el CSKA. O si le reclamaba para otra función. Esto provocó trasvases polémicos que reforzaron la autoridad de los equipos de Moscú. Tras la muerte de Stalin y un proceso de menor represión interna, hubo menos rigidez en el fútbol. La Selección soviética era un éxito a nivel internacional, y en el ámbito de clubes fue habiendo mayor variedad. El dominio moscovita que mostraban CSKA, Dinamo y Spartak se partió y llegaron a verse campeones de otras regiones. Georgia, Ucrania, Bielorrusia... incluso Armenia consiguieron que algún equipo de su tierra se impusiera sobre sus rivales soviéticos.

El derrumbe de la URSS ha provocado que el fútbol ruso adquiera extraños tintes. Por supuesto los equipos no pueden borrar su historia, pero ya no son vinculados a sectores, y muchos han caído en manos de millonarios que los emplean como una extensión de su prestigio social. Antes, la presencia de extranjeros occidentales era la excepción, ahora Rusia es una liga a la que cada vez acuden más figuras y con un importante auge económico. Y todo esto con el Mundial de 2018 en preparación...

lunes, 23 de agosto de 2010

La patada de Boban que simbolizaba el inicio de la guerra en Yugoslavia



El pasado mes de mayo se cumplieron 20 años de uno de los gestos más simbólicos en el fútbol de los Balcanes. Yugoslavia, todavía unida bajo un solo Estado que se desmembraba asistía a varios cambios políticos. El derrumbe del comunismo en la URSS dejó muy tocado el sustrato ideológico del régimen, que derivó en un nacionalismo serbio a ultranza. Las pequeñas naciones que conformaban el engranaje estatal quisieron desligarse, sobretodo Croacia y Eslovenia, mientras Serbia trataba de mantener la unidad con un solo partido y con el control del Ejercito. La situación se tornaba insostenible, sobre todo al celebrarse elecciones en las repúblicas que daban mayoría a los partidarios de la independencia. En Croacia había vencido el independentista Tudjman y ahora ostentaba la presidencia de la región.

En mayo de 1990 se disputó uno de los encuentros más importantes en el campeonato yugoslavo. El derbi entre el Dinamo de Zagreb, croata, y el Estrella Roja de Belgrado, serbio. 3000 hinchas del Estrella Roja se desplazaron a Zagreb a animar a su equipo, liderados por un todavía desconocido Zeljko Ranatovic, alias Arkan, y que luego alcanzaría fama y renombre y seria investigado por crímenes de guerra. Durante el encuentro, que si habitualmente ya era de alto riesgo, subió un grado más, los hinchas del Dinamo de Zagreb, conocidos como los Bad Blue Boys empezaron a cantar el himno nacional croata. Entre los serbios del Estrella Roja se contestó con otros cánticos hirientes y esto desembocó en una batalla campal arrancando sillas y mobiliario del estadio y arrojándolos hacia la afición rival, mientras la policía no se decidía a intervenir. Hasta que la barrera de separación entre aficiones se rompió y el enfrentamiento pasó a mayores con más de 100 heridos por arma blanca.

La policía federal yugoslava, bajo control serbio, decidió tomar parte fijando sus miras en los aficionados croatas y empleándose con violencia contra ellos. La mayoría de jugadores decidieron retirarse al vestuario ante el negro panorama. Pero uno de los que se quedó en el campo fue Boban, que ya era una figura famosa en el mundo del fútbol por sus buenas actuaciones con la Selección y con su club, además de liderar a la incipiente generación en las categorías inferiores que venció en el Mundial Juvenil de Chile 1987. El jugador, al ver como un policía se cebaba con un aficionado del Dinamo, emprendió la carrera y propinó una patada desde el aire al policía que cayó derribado.

Toda Yugoslavia que permanecía atenta al encuentro por televisión fue testigo de la acción de Boban, que automáticamente quedó ascendido como uno de los iconos del nacionalismo croata. El policía al que agredió, que resultó ser un bosnio-musulmán, perdonó públicamente años después al futbolista y dijo entender su reacción. La Federación de Fútbol decidió establecerle una dura sanción que le impidió participar en el Mundial de Fútbol de Italia 90 todavía bajo la bandera unificada de la República Federal Yugoslava. Apenas un año después, el conflicto ya no seria entre aficiones de equipos sino entre naciones, convirtiéndose en la mayor guerra en suelo europeo desde la II Guerra Mundial...

Boban, que después emprendió una brillante carrera con la Selección Croata y sobre todo con el Milán plagada de títulos, éxitos y reconocimientos añadió después del incidente:

"Ahí estaba yo, una cara pública dispuesta a arriesgar su vida, carrera, la fama y todo lo que podía haber traído, todo por un ideal, una causa, la causa croata".