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sábado, 26 de julio de 2014

Rinat Akhmetov, el propietario del Shakhtar y el hombre más rico de Ucrania

Rinat Akhmetov es el propietario del Shakhtar Donetsk. Militante del partido de las Regiones ucraniano, defensor del gobierno de Yanukovich y la mayor fortuna del país con más de 18.000 millones de euros. Su vivienda se encuentra en Donetsk, la mayor ciudad bajo control pro-ruso que reclama su autonomía de Kiev. Una posición complicada para el hombre más adinerado de Ucrania. Empresario con negocios en el gas, centrales eléctricas, bancos, medios de comunicación... Un conglomerado de casi 300.000 empleados que sirven para elevarlo al 97ª persona más rica del mundo en 2012 según la lista Forbes.

Pero, pese a esas simpatías con el Kremlin y con el anterior Presidente, incluidas importantes y generosas donaciones económicas, Akhmetov ha tomado partido por la unidad. Pese al amplio boicot electoral que se produjo en la ciudad, y que ni él mismo pudo acudir a votar ni regresar a su hogar, rodeada de un buen número de rebeldes prorrusos, el empresario sigue con firmeza tratando de apagar la rebelión. Sus medidas no solo han sido aparecer en televisión, animar a acudir a votar y manifestarse a favor de la permanencia en Ucrania. También ha decidido subir las pagas de sus empleados y brindar un bono de 25 dolares diarios a quienes colaboren con las autoridades de Kiev sea en labores policiales o de reconstrucción. También ha conseguido evitar que su ciudad sea bombardeada.

Pero la situación sigue siendo tensa, agravada aún más con el reciente derribo del avión de Malasian Airlines. De hecho, tras jugar un amistoso en Lyon, cinco brasileños y un argentino retrasaron su regreso a Ucrania por temor a la situación del país. El equipo, también se ha visto a trasladar su sede a Kiev y a disputar esta temporada en la localidad de Lviv.

LA HERENCIA DEL SHAKTAR
Akhmetov también tiene manchas en su pasado. "Heredó" el club de fútbol de su principal socio, Akhat Bragin, otro empresario acusado de pertenecer a la mafia y que se hizo con el control del club. En 1994 ya padeció un intento de atentado en el aeropuerto de Donetsk del que pudo sobrevivir. Pero un año después, en octubre de 1995 una bomba en el estadio, le acabó costando la vida, pasando a ser sucedido por Akhmetov. Al parecer, el atentado fue perpetrado por una banda gangster rival. Desde 1995, es innegable la progresión del equipo, que se ha convertido en el principal club ucraniano, conquistando nueve títulos ligueros (incluyendo los cinco últimos de manera consecutivas) y la Copa de la UEFA del año 2009, además de convertirse en un destino para futbolistas importantes. 

jueves, 28 de junio de 2012

EURO 2012: El Shakhtar Donestk en honor a Stajanov

HISTORIAS DEL ESTE
Alekséi Stajanov era un minero soviético cuyo rendimiento, motivación y esfuerzo le catapultaría a la historia. En 1935 extrajó 14 veces más carbón de la mina que la media nacional. Su dedicación le supuso aparecer como ejemplo para el resto de trabajadores de la URSS. Fue objeto de propaganda en prensa, libros e incluso cine. Era el modelo a seguir. El sacrificio personal en aras del Estado Obrero que recompensaría a todos sus integrantes. El término Estajanovismo se asentó como sinónimo de esfuerzo, trabajo a destajo, voluntarismo, sacrificio laboral... Stajanov falleció en 1977 habiendo sido diputado del soviet supremo y con varias condecoraciones civiles de la Unión Soviética.

Su nombre era un ejemplo para una URSS dispuesta a encumbrar a sus héroes y así fue como el equipo de fútbol de Donestk, Ucrania, decidió simbolizarse con los mineros. Añadió martillos a su escudo y tomó el nombre del celebre obrero en ruso, Shakhtar. ¿Que mejor ejemplo que el de uno de los héroes socialistas? para un equipo fundado en 1936. Dos ligas de la URSS, 7 de la Ucrania independiente, 1 Copa de la UEFA son ejemplos de un palmarés solvente en el equipo que decidió rendir honor al minero que dio nombre al esfuerzo y al sacrificio por el trabajo.

domingo, 10 de abril de 2011

El fútbol que inició la URSS

HISTORIAS DEL ESTE


Es imposible comprender el fútbol ruso y soviético sin remitirnos a sus orígenes. El deporte ya era famoso, pero no fue hasta los años 30 donde pudo organizarse con éxito un campeonato. Una década en la que Rusia y varías Repúblicas vecinas consolidaban el primer Estado Socialista del mundo, y lo gobernaba con firmeza Josef Stalin. Una de las razones por las que el dictador había ascendido y era escuchado por Lenin era por sus estudios y amplios conocimientos sobre las nacionalidades, un lastre para el proletariado que debía unirse como clase y superar las diferencias que creaban los países. Es por ello, que al fútbol se le intentó borrar cualquier adscripción de tintes nacionales. Había que evitar que se reprodujeran enfrentamientos que simbolizasen una resistencia frente al dominio de Moscú.

Los equipos debían ceñirse a su contenido de clase. Podían representar y vincularse a algún sector trabajador, a un sindicato, o a alguna organización del Estado, pero todas contribuyendo a extender la Revolución por el vasto territorio soviético. La Liga concentraba representantes de toda la URSS (Un total de 15 Repúblicas) y fue variando de fechas y del número de equipos (desde 10 a 26). 

Estas escuadras recibirían adscripciones variadas. Algunos se identificaban claramente con su sector (El Lokomotiv con el ferrocarril, el Torpedo con los automoviles...). Otros rendían honor a personajes históricos acordes con la nueva doctrina. El Spartak recibe su nombre del mítico "Espartaco" que lideró una revuelta de esclavos durante el Imperio Romano en una historia llevada al cine, televisión y libros y que es una de las primeras revueltas sociales en la historia. O el actual Shakhtar Donestk fundado con el nombre de Stajanovets, en honor al minero Stajanov cuya voluntad sirvió de ejemplo de compromiso y trabajo e incluso recibió honores como los del Héroe del Trabajo Socialista. Por último había casos más específicos. El CSKA cuyas siglas en ruso significaban Club Deportivo Central del Ejército y que mostraba evidencias de cuál era su filiación. También surgió el Dinamo, que bautizó a un montón de entidades deportivas, término que respondía a "movimiento" en Grecia.

Las denominaciones no solo se circunscribieron a la Unión Soviética. Dinamos surgieron en infinidad de ciudades (Rusia, Ucrania, Georgia, Rumania, Bielorrusia, Croacia, la RDA, Albania....) todas bajo la órbita comunista. Aunque como curiosidad hubo también Dinamos en África, en Inglaterra o incluso en EEUU, aunque este último fueron posteriores al derrumbe de la URSS. Ese colapso del sistema provocó que algunos quisieran borrar su pasado. El Dinamo de Zagreb, tras lograr Croacia la independencia de Yugoslavia, cambió su nombre a Croacia de Zagreb. Fue una recomendación hecha por el propio Presidente del Gobierno, que veía una manera de simbolizar al mundo el nuevo Estado liberado de la influencia soviética. Aunque, la nueva denominación no cuajó y apenas duró unos años para recuperar el antiguo nombre de Dinamo.
Escudos de Spartak, CSKA, Dinamo y Torpedo
Tras esa conformación de infinidad de equipos, tratando de evitar esa vinculación regional, el deporte fue un buen método para mostrar otro campo de competición contra el Capitalismo y donde encontrar grandes héroes y ejemplos para la sociedad. También el conformar escuadras poderosas que plantarán cara a otros rivales europeos fue una constante. La URSS introdujo una peculiaridad para poder reforzar al CSKA y "acelerar" fichajes de jugadores destacados. Como cada equipo representaba un sector o un soviet concreto, simplemente con llamar a filas a un futbolista (seguía siendo un ciudadano al servicio del Estado) pasaría a poder jugar para el CSKA. O si le reclamaba para otra función. Esto provocó trasvases polémicos que reforzaron la autoridad de los equipos de Moscú. Tras la muerte de Stalin y un proceso de menor represión interna, hubo menos rigidez en el fútbol. La Selección soviética era un éxito a nivel internacional, y en el ámbito de clubes fue habiendo mayor variedad. El dominio moscovita que mostraban CSKA, Dinamo y Spartak se partió y llegaron a verse campeones de otras regiones. Georgia, Ucrania, Bielorrusia... incluso Armenia consiguieron que algún equipo de su tierra se impusiera sobre sus rivales soviéticos.

El derrumbe de la URSS ha provocado que el fútbol ruso adquiera extraños tintes. Por supuesto los equipos no pueden borrar su historia, pero ya no son vinculados a sectores, y muchos han caído en manos de millonarios que los emplean como una extensión de su prestigio social. Antes, la presencia de extranjeros occidentales era la excepción, ahora Rusia es una liga a la que cada vez acuden más figuras y con un importante auge económico. Y todo esto con el Mundial de 2018 en preparación...

viernes, 12 de noviembre de 2010

UNIFORMES: La camiseta naranja del Shakhtar en plena "Revolución naranja"


Fotografía de ese encuentro, disputado el 7de diciembre de 2004

En 2004 se produjo una de las más recientes Revoluciones en Europa, que afectó a países del Este que todavía luchaban por emanciparse de la herencia e influencia soviética, y en las que se se producen agrios debates sobre si se debe orientar el país hacia la vecina Rusia o hacia Occidente y la Unión Europea. Ucrania debía dirimir sus elecciones entre dos candidatos que apostaban por políticas muy diferentes para el país. Mientras Viktor Yuschenko se mostraba partidario de mirar hacia Occidente, el candidato Viktor Yanukovich, a su vez Primer Ministro, representaba las simpatías prorrusas. La primera vuelta de las elecciones, celebrada en octubre suponía un empate técnico a 39% en el que Yuschenko aventajaba por unas ligeras décimas. En la segunda vuelta, a finales de noviembre, sin embargo, la victoria recayó en Yanukovich bajo unas sospechosas y escandalosas acusaciones de fraude, falsificación de votos y multiples irregularidades. 

Texto de El Mundo Deportivo
que recoge la presencia de
 Yanukovich en el palco
Desde el mismo día siguiente al comicio y ante las sospechas de  tongo de los partidarios de Yuschenko, estos deciden tomar las calles e iniciar un parón en el país. Comienza una amplia protesta, tomando el color naranja como símbolo. Pronto, en el mundo mediatico su movimiento pasa a conocerse como la Revolución Naranja. Apenas unas semanas después, el 3 de diciembre, el Tribunal Supremo de Ucrania reconoce la gran cantidad de papeletas falsas y dudosas que, ante la incapacidad de averiguar el verdadero resultado obligan a repetir la cita electoral que se establece para el 26 de diciembre.

Apenas 4 días después de esa sentencia que obliga a la repetición de los comicios, el 7 de diciembre acude el Barcelona al país ucraniano para enfrentarse en la liguilla de la Champions al Shakhtar Donestsk, equipo de una de las regiones de mayoría prorrusa. El uniforme, naranja, coincide con el simbólico de los opositores que han logrado la redición de las elecciones y se especula si lo cambiarán. Pese a ser el habitual del equipo minero, su identificación podría mal interpretarse. Pero finalmente, el equipo local, y pese a encontrarse el candidato Yanukovich en el palco, animando a su equipo y enfrascado en una nueva campaña electoral, el Shakhtar jugó de naranja. Hubo especulaciones sobre si no se quiso cambiar el uniforme oficial, o si era un guiño hacia el previsible ganador. El caso es que esa noche del 7 de diciembre, y con victoria por 2-0 a su favor el Shakhtar coincidía en colorido con la Revolución Naranja.