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viernes, 11 de septiembre de 2015

Sporting Cristal-Kansas City Wizards, el partido que se jugó al día siguiente del 11-S


Imposible olvidarlo. De esos días que conmocionan el mundo. El 11 de septiembre de 2001, el secuestro de cuatro aviones comerciales a manos de terroristas de Al Qaeda se convirtió en el mayor ataque recibido por EEUU. Casi 3000 muertos, 6000 heridos, 24 desaparecidos en un ataque que acabó con las emblemáticas Torres Gemelas de Nueva York, golpeó el Pentágono y un cuarto avión que no alcanzó su objetivo y se estrelló en Pensilvania. Son de esos días que se guardan en la memoria, y años después se convierte en habitual el contar "que se hacía ese día". El 11-S alteró el orden mundial. Algunos dirán que supuso el comienzo del siglo XXI. El mundo inevitablemente cambio después de esos ataques. 

El país entero se detuvo desorientado y bien por la convulsión, por guardar el duelo o simplemente por imposibilidad material sus actividades se vieron afectadas. Por supuesto entre ellas, el deporte. La Major League de Béisbol suspendió la jornada, algo que no sucedía desde el Desembarco de Normandía en 1944. Lo mismo hizo la NFL de Hockey. La NBA, en plena pretemporada detuvo los encuentros de preparación. La Ryder Cup que preparaba su 34ª edición, fue suspendida hasta el año siguiente, algo que tampoco había ocurrido desde el parón por la II Guerra Mundial. El Madison Square Garden que debía albergar el combate de boxeo que unificase el campeón de peso medio entre Bernard Hopkins y Félix Trinidad tuvo que aplazarse dos semanas... Sí que acabó el US Open de Tenis. La final se disputó dos días antes, y Hewitt se impuso a Sampras. El campeón salió de Nueva York ese mismo día 11 a primera hora, y cuando su avión aterrizó en Sydney, una azafata les informó de los sucesos que se habían producido
Etoo, Luque, Marcos y Campbell guardan el minuto de silencio
  en el Mallorca-Arsenal
¿Y el fútbol? En Europa, ese día daba comienzo la Champions League. Hubo dudas sobre qué hacer. Y la UEFA sorprendentemente, se negó a suspender la jornada, motivada posiblemente por lo apretado del calendario. Ese día el Real Madrid ganó en el Olímpico de Roma, el Mallorca hacía su debut en la máxima competición continental en su estadio y vencía al Arsenal... Hubo fútbol en Liverpool, en Moscú, en Estambul, en Gelserkichen, en Nantes o en Kiev... Todos los campos guardaron un riguroso minuto de silencio, pero los partidos se jugaron. Sin embargo, la jornada que debía disputarse el día 12, sí que fue aplazada en señal de duelo. Practicamente todos los compromisos deportivos de las fechas cercanas, se vieron afectados y optaron por suspenderse.

Pero, el caso más increíble fue el que le sucedió al Kansas City Wizards, que en aquel momento se encontraba disputando la Copa Merconorte, un extinto torneo continental de la federación sudamericana de fútbol y que enfrentaba a equipos de Venezuela, Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia, y en el que posteriormente también tomaron parte clubes de México, Costa Rica y EEUU. El 11-S el equipo estadounidense, dirigido por Bob Gansler, seleccionador de EEUU en Italia 90 y en el que se encontraban rostros conocidos como los del portero Tony Meola o el del centrocampista Michael Vermes se encontraba ya en Lima, preparando el encuentro de la fase de grupos que le enfrentaría al día siguiente contra el Sporting Cristal.

Pero las noticias golpearon a la expedición. Desde el hotel de Perú, a la hora del desayuno, se llamaban de habitación en habitación alucinados "Enciende la televisión" era la consigna más repetida "No es una película. Es la CNN" le decía Meola a su compañero de habitación Nick García que recién levantado presenciaba las imágenes sin darlas créditos. A través de la tele asistían como su país, la nación más poderosa del mundo, estaba siendo atacada y golpeada en algunos de sus símbolos más importantes. Todos presenciaban perplejos, como todo el mundo, los ataques terroristas. En el equipo, por supuesto, había gente cuya familia residía en Nueva York y de los que no sabían nada ante el colapso y el caos de las comunicaciones. 

Más sorprendente aún que la propia UEFA, la Conmebol decidió que no había ningún motivo para suspender el encuentro y mantuvo el compromiso de que el 12 de septiembre, un día después de los atentados que cambiaron el mundo, el Kansas City Wizards disputase su partido. Entre jugadores y cuerpo técnico ya se había producido un fuerte debate. ¿Era correcto jugar mientras en Nueva York todavía se rescataba gente y se comenzaba a contar muertos?

Algunos jugadores no querían hacerlo, entre ellos los más conocidos, el neoyorquino Meola o Peter Vermes. Pero el entrenador y su cuerpo técnico, terminaron por convencerles. Consideraron que era mejor salir, jugar, e intentar distraerse que estar recluidos en un hotel atendiendo los servicios informativos. Tuvieron que dar la cara y saltar al terreno de juego. El equipo, ingresó en el estadio bajo unas fuertes medidas de seguridad, y los aficionados rivales, habitualmente hostiles contra equipos estadounidenses mostraron un respeto escrupuloso ante la magnitud de la desgracia. El resultado, en el fondo lo de menos, finalizó con la victoria del Sporting de Cristal por 2-1.

El problema, es que a los futbolistas todavía les quedaba afrontar el regreso. EEUU continuaba con el espacio aéreo cerrado, y se vieron obligados a permanecer en Perú, barajando diferentes alternativas. Pese a que alguna mañana salieron a entrenar, seguían pendientes de cualquier noticia que aparecía en los medios. Ante la imposibilidad de fletar un avión privado, tuvieron que prolongar su estancia tres días y finalmente acabaron retornando en vuelos regulares y por separado, dando prioridad a los que tenían familiares en las zonas atacadas. También fueron los primeros en experimentar la psicosis y el cambio en la seguridad en los aeropuertos. Y es que tanto su país como el mundo había cambiado desde que lo habían abandonado el 10 de septiembre.

La decisión de jugar sigue resultando polémica. Fueron el único evento deportivo que no se suspendió tras el 11-S. El capitán del equipo y su rostro más conocido, el portero Tony Meola, mostró su arrepentimiento:

Meola: "To this day, the biggest regret of my career is not standing up for what I believed in and playing in that game. We were the only American sports team to play a game on or immediately after 9/11".

Más información:

lunes, 12 de agosto de 2013

El club de fútbol del Coronel Bolognesi

Es curioso encontrar clubes de fútbol, que han tomado la decisión de portar en su nombre, o hacer referencias en su escudo a algún personaje o hecho histórico ajeno al deporte. Pero que se convierte en su Símbolo. Son varios los casos de equipos con nombres de celebridades, a los que un día habría que dedicar un artículo. Por aquí han tenido ya cabida equipos que llevan el nombre de su país, de la mitología griega, o de la nórdica, equipos con nombres de empresas o casos más personales como los equipos en honor a Stajanov o el del equipo paraguayo que en su nombre lleva a Rutheford Hayes, 19ª presidente de EEUU. Hoy, os traigo el caso de un club peruano cuyo nombre es Coronel Bolognesi Fútbol Club.

Fundado en 1988, tuvo unos pequeños años de éxito, en los que llegó a participar en torneos continentales. Una aparición en la Copa Libertadores y tres en la Copa Sudamericana, le granjearon cierto nombre, incluso pudo estrenar su sala de trofeos con el Clausura del año 2007. Fue un equipo, quizá con cierto efecto efervescente. De competir en los campeonatos de su ciudad, Tacna, concatenó varios ascensos hasta la máxima categoría, logró tomar parte incluso en la Libertadores, para perder la 1ª división peruana en 2009. Lejos del ascenso los tres años siguientes, y arrastrado por una grave situación económica, en 2013 renunció a competir en segunda.

CORONEL FRANCISCO BOLOGNESI
Pero lo que le confiere importancia para aparecer en este blog es la figura que tomó para llevar su nombre. La del Coronel Francisco Bolognesi. Pese a que el escudo resulta bastante simplón y escaso, en su nombre decidió llevar el de uno de los Héroes nacionales peruanos y nombrado desde 1950 patrón del Ejercito. Nacido en 1816, en los últimos año de Perú bajo soberanía española, hijo de un músico italiano y de una mujer peruano. Destacó en los estudios y comenzó a formarse como comerciante. Su entrada en el Ejercito no se produciría hasta 1853. Tomaría parte en diversas acciones. Conflictos con Bolivia, levantamientos revolucionarios, Guerras civiles, incluso destinos a Europa o pasos por prisión mientras medraba su rango hasta alcanzar el título de Coronel. Hasta que decidió retirarse en 1871.

Pero en 1879, se inició la guerra del Pacifico, entre Chile y Bolivia y Perú. Bolognesi, que ya contaba con 62 años y arrastraba diversas enfermedades que le mermaban físicamente, se reincorporó al Ejercito. Tomó parte en diversas batallas, hasta que en 1880 fue puesto al mando del Departamento de Arica. Las tropas chilenas, mucho más numerosas y poderosas cercaron la región que defendía Bolognesi, y enviaron una propuesta de rendición, ante la que el veterano coronel respondió "Tengo deberes sagrados que cumplir y los cumpliré hasta quemar el último cartucho" negándose a aceptar la misma. Tras varios asaltos marítimos infructuosos, los chilenos deciden lanzar una ofensiva terrestre sobre Arica, en la que consiguen derrotar a los peruanos. Bolognesi muere en el combate, pero sus hombres deciden defender sus restos, hasta que finalmente son derrotados. Desde entonces, diversos lugares de Perú rinden homenaje a Bolognesi con diversas plazas, monumentos o calles. A las que sumó un equipos de fútbol en 1988.  

domingo, 20 de febrero de 2011

El Perú-Austria de los Juegos Olímpicos de Berlín´36

No es uno de los episodios más famosos de la historia del fútbol, aunque sí es motivo de orgullo y cuestión nacional para un país muy poco agraciado en el deporte: La victoria de Perú sobre Austria por 4-2 en los Juegos Olímpicos de Berlín y que resultó anulada por los organizadores. En el país sudamericano se recuerda esa Selección como uno de los mejores conjuntos que ha dispuesto en su historia y esta descalificación en los despachos reportó más grandeza y elevó a la categoría de mito a sus integrantes.

Los famosos Juegos Olímpicos de Berlin, considerados en muchos lados como la primera gran instrumentalización del deporte como propaganda con fines políticos ya venían precedidos de la polémica. Amenazas de plante, discusiones sobre un posible boicot, otros Juegos populares de ideología socialista como alternativa... y, de manera inevitable, pasaron a la historia por varios sucesos, y uno fue el enfrentamiento en fútbol entre la Austria, de entre otros, Mathias Sindelar y Perú. 

Eran los Cuartos de Final en una eliminatoria que se presuponía bonita. Austria había sido semifinalista en el anterior mundial y jugaba con cierto carácter local en Alemania. Perú presentaba una de sus mejores equipos... Y el encuentro no defraudó. Austria tomó ventaja con dos tantos y posteriormente Perú los empató en la segunda parte. Fue necesaria la prórroga, donde los jugadores sudamericanos se mostraron más fuertes. Anotaron dos tantos más y  las crónicas hablan de que hubo incluso otros tres goles que fueron anulados. Los aficionados peruanos estallaron de jubilo. Según cuentan, ya habían superado el graderio y se habían instalado en las pistas de atletismo para animar a su Selección de manera mucho más cercana. Y cuando el encuentro acabó saltaron al campo a abrazar a sus héroes que habían logrado el pase a Semifinales. La excitación fue común también en Lima, donde se habían congregado en varias plazas para poder seguir el encuentro. Toda esa alegría no duraría mucho. 

Los austriacos reclamaron la repetición del encuentro, alegando que se sintieron intimidados por este "desembarco" de hinchas peruanos en las proximidades del campo. La FIFA y el comité organizador accedieron a la reclamación austriaca y fijaron la repetición del partido sin aficionados en la cancha, sin que nadie de Perú pudiese representar a su país y presentar las alegaciones pertinentes ya que según se justificó no pudieron acudir a la reunión por estar el tráfico bloqueado por un desfile militar. Cuando la decisión se hizo publica, toda la alegría peruana se tornó en indignación. El consulado alemán en Lima fue asaltado, las banderas olímpicas retiradas y el Presidente Benavides tomó la decisión de retirar por completo a todos los deportistas peruanos presentes en los Juegos. Colombia se solidarizó y también hizo regresar a los suyos. Argentina, Chile, Uruguay y México protestaron y manifestaron su apoyo a Perú aunque no se retiraron de las competiciones.

Los deportistas peruanos, tras pasar unos días en París con todos los gastos pagados por el Gobierno, regresaron en barco y fueron aclamados a su llegada por una multitud que les recibió en el puerto de Callao y los desplazó en volandas al Centro de la ciudad, vitoreandoles como auténticos héroes. La prensa ya había tomado la descalificación como una afrenta nacional, y el éxtasis fue tan en aumento que en muchos lugares se les consideraba que esa victoria les convertía en los Campeones y medalla de Oro de los Juegos Olímpicos, agravando aún más la decisión que había tomado la FIFA.


Los motivos de la polémica decisión de la FIFA de repetir el encuentro no han sido esclarecidos totalmente. Como en el caso de Jesse Owens, al que Hitler nunca se negó a darle la mano, pero la mentalidad colectiva ha acabado asentando esa versión de la historia, durante mucho tiempo se ha pretendido ver la decisión del Führer, austriaco de nacimiento, que ante la imposibilidad de digerir una derrota de su país natal ante unos futbolistas de una raza inferior tomase la médida de deshacer el triunfo peruano... Aunque los Juegos estaban mediatizados, influidos y celebrados bajo la organización nazi, nunca se ha sabido si Hitler instó a la FIFA a ordenar repetir el encuentro. Además, años después se dio a conocer esa ausencia de dirigentes peruanos en la reunión que debía resolver las protestas austriacas por la entrada de aficionados en el terreno de juego. Y  en esto también hay diferentes apuntes, que culpan de negligentes a los representantes peruanos por no acudir al acto. Otros, responsabilizando a la FIFA, aseguran que la reunión fue variando de horario y sede para dificultar la presencia de los defensores sudamericanos... El caso es que Perú ganó sobre el terreno de juego y su descalificación y posterior retirada quedó para la historia del fútbol, engrandeció a la Selección blanquiroja y sembró (más) dudas con respecto a la imparcialidad de los organizadores..

Fotografías del Diario El Comercio (Perú) extraídas de "La victoria perdida" (El inquisidor perpetuo)