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miércoles, 15 de abril de 2015

Y las mujeres se sumaron a la fiesta del fútbol en Irán


Fue uno de los hitos más importantes del deporte en Irán. El Estado asiático ha cosechado algunas medallas en los últimos Juegos Olímpicos, y mantiene una interesante tradición en deportes de lucha. Pero como en todos los lugares del mundo, el fútbol es el deporte más mediático y que cuenta con mayor número de seguidores. La Selección había sido campeona continental en tres ocasiones consecutivas (68,72 y 76), y consiguió clasificarse para la fase final del Mundial de 1978. Sin duda, sus mejores momentos. Pero desde el triunfo de la Revolución Islámica en 1979, los progresos futbolísticos se habían detenido. Tanto a nivel asiático, donde no ha repetido corona, como diversos impedimentos que le impidieron regresar a un Campeonato del Mundo... hasta noviembre de 1997.

En ese año, Irán se quedó a las puertas de clasificarse directamente en la zona asiática, pero fue aventajada por Arabia Saudí. Hubo de jugarse un puesto entre los mejores segundos, pero se vio superada por Japón. Así que tuvo que tomar parte en el repechaje que le enfrentaría al campeón de Oceanía, Australia, a doble partido. En esa Australia, que entrenaba Terry Venables, había rostros conocidos, el portero Bosnich, el delantero Viduka o algunos ex de la liga española como Vidmar o Aloisi. En Irán, su jugador más destacado era Ali Daei, que luego haría carrera en Alemania. En el partido de ida, Irán no pudo pasar del empate a uno. Las cifras hablan de la presencia de hasta 128.000 personas en las gradas del estadio Azadi. Presencia únicamente masculina. Ya que las mujeres tenían prohibido el acceso. Como tantas otras prohibiciones que las acompañan. 

No era el mejor resultado para afrontar la vuelta. Pero, la Selección iraní supo reponerse pese a ir perdiendo 2-0 y parecer que su presencia en Francia iba a resultar imposible. Dos tantos muy seguidos en los minutos 71 y 75, pusieron en ventaja a los persas. El marcador ya no se movió y era la Selección iraní la que conseguía su pase para el Mundial de Francia 98.

Teherán salió a la calle a celebrar el triunfo. Era una victoria inesperada tras muchos años alejada del fútbol de primer nivel. Pero, la celebración era totalmente imprevista y espontánea en un régimen tan rígido como el iraní. A la misma, se sumaron, las mujeres, cuyo ámbito de vida estaba practicamente reducido al doméstico. Muchas de ellas se despojaron de la obligatoria hiyab y mostraban su rostro y su cabello sin complejos. Desafiando las severas leyes que impone el Estado. En las celebraciones, apareció también el alcohol y la milicia religiosa que debía controlar los festejos, asumió la imposibilidad de hacerlo y permitió que continuasen. 

La Capital era una fiesta. Y no solo se redujo a esa noche. A los dos días, se preparó un recibimiento para los futbolistas en el estadio Azadi. De nuevo, solo estaba autorizada la presencia de hombres. Pero surgió una amplía presencia femenina que se encontró con la prohibición de acceder al estadio. Lejos de retirarse, se convirtió en una manifestación improvisada, que finalmente consiguió romper los cordones de seguridad y entrar en el campo de fútbol y sumarse al recibimiento. Los medios de comunicación pedían a la ciudadanía abstenerse de las celebraciones sin éxito. La policía, de nuevo, sobrepasada, hubo de bajar los brazos ante el empuje. El inesperado triunfo en fútbol, significaba un hito deportivo a nivel nacional. Pero el régimen de los ayatolás se encontró, a su vez, con un desafío social que no contemplaba.

Por cierto, pese a estos actos, la prohibición de que las mujeres pudiesen acudir al fútbol en directo se mantuvo hasta 2006.

sábado, 11 de abril de 2015

El duelo entre EEUU e Irán en el Mundial de Francia 98


Uno de esos caprichos del destino y de los sorteos futbolísticos se dio en el Mundial de Francia. El grupo F encuadró junto a EEUU e Irán. Dos países enfrentados, que mantienen disputas desde el triunfo de la Revolución Islámica en 1979. No existen relaciones diplomáticas formales, Bush llegó a incluir al país asiático en su Eje del Mal, la expresión "La Bestia" o "El Gran Satán" es un epíteto habitual para referirse a EEUU desde Teherán y los riesgos de un conflicto bélico se han mantenido firmes durante todo este tiempo. También, ha habido intentos de acercamiento, que nunca han cristalizado de manera completa. De hecho, hace pocos días se mantenían negociaciones para intentar alcanzar un pacto en materia nuclear. Así que, en Lyon, el 21 de junio de 1998, el fútbol de nuevo podía escenificar el conflicto o servir de puente entre estas dos naciones distanciadas. Desde luego, el morbo era inevitable.

En esta ocasión triunfó la concordia desde el principio. Los jugadores no calentaron el encuentro, el rumor de abandonar la competición de los iraníes por la emisión de la película "No sin mi hija" no se produjo. Aún así, ambos conjuntos eran conscientes de lo que representaban. Todo se midió con lupa. Hubo hasta que negociar que equipo iniciaría el momento de darse la mano. Se hizo el protocolario intercambio de regalos, ramos de rosas blancas para cada jugador estadounidense por parte de la República Islámica, el banderín federativo por los estadounidenses. Tras la interpretación de los himnos, los jugadores de los dos países aceptaron hacerse una fotografía conjunta, idea pactada al parecer por los dos seleccionadores. 

Por supuesto las medidas de seguridad eran severísimas. Se rumoreó que un grupo opositor iraní había adquirido más de 7000 entradas y preparaba una gran acción en el encuentro. Los cuerpos de seguridad francesa, trataban de evitar todo el despliegue. Resultó imposible y hubo abundante presencia de opositores. La policía francesa, intentó evitar la entrada en el país de muchos emigrantes iraníes que vivían en Centroeuropa y en los países nórdicos. Y también trató de requisar la entrada en el estadio de banderas y fotografías con el rostro de Massoud Rajaví y del movimiento del "Consejo de la Resistencia iraní". Aún así, acabaron accediendo y pudieron verse en muchas personas.

Finalmente el encuentro finalizó con la victoria iraní, que pudo cobrarse esa victoria moral sobre el enemigo intimo. 2-1 e intercambio de camisetas cortés entre jugadores. Pero en Teherán, que el partido se había tomado como todo un hito nacional, estallaron los festejos. La victoria sobre los americanos lo merecía. 

jueves, 9 de abril de 2015

Irán amenazó con retirarse del Mundial 98 por la emisión de "No sin mi hija"


"Not without my daughter" fue uno de esos libros que consiguió un inesperado éxito de ventas y se tradujo a practicamente todos los idiomas del mundo. Contribuyó a dar visibilidad al problema de mujeres occidentales que contraían matrimonio con un iraní, acudían a la República Islámica, país de su marido y allí se encontraban atrapadas. Sin derechos. Sin ningún poder de decisión. Subyugadas por la voz de su esposo, que era la única válida. Su autora Betty Mahmoody narró su historia real, cuando en agosto de 1984 acudió con su marido y su hija de cuatro años a Teherán a visitar a la familia paterna, en principio por apenas dos semanas. Pero una vez allí, la situación pareció convertirse en definitiva. Se le quitó el pasaporte. Se encerró en la casa de sus familiares. Tuvo que permanecer dos años en un país donde carecía de derechos, debía ir cubierta y su única actividad era permanecer al cuidado del hogar. La relación incluía maltratos físicos, amenazas de muerte y estar largas temporadas alejada de su hija. Cualquier solicitud de apoyo institucional (más complicada aún, al no existir relaciones entre EEUU-Irán) resultaba contraria a la normativa iraní. El matrimonio era válido, y por tanto, la única voz con poder decisorio era la del varón. Finalmente, tras dos largos años y un complicado peregrinaje de más de 800 kilómetros, apoyado por gente contraria al régimen de los Ayatolás, Mahmoody logró escapar a Turquía con su hija. Posteriormente publicó su famoso libro, al que siguió una segunda parte "For the love of a child" y fundó la ONG, One World: Ford Children. El libro, aseguraba que existían muchos más casos de mujeres occidentales "retenidas" por su maridos en Irán, fue llevado al cine en 1991, protagonizado por Sally Field y Alfred Molina. Y pese a que tanto libro como película fueron críticadas y rechazadas por el Gobierno de Irán, supusieron abundante propaganda contra un régimen enemistado con Occidente. Y máxime por el alto grado de repercusión que tuvieron. Menos tuvo, el documental que ofreció el punto de vista del padre, realizado por Alexis Kouros en 2003. Sayyed Borzog Mahmoody, murió en 2009 sin haber podido volver a contactar con su esposa y su hija.

En pleno Mundial de 1998, la cadena francesa M6 decidió emitir la película. Y la Federación de Fútbol de Irán, que se encontraba en plena concentración, montó en cólera. Pensó que era una estrategia para descentrar a sus jugadores. Y una afrenta contra el pueblo y la cultura iraní basada en mentiras norteamericanas. Su enfado fue tanto, que el propio presidente de la Federación decidió dirigir una carta a la FIFA en la que recordaba la obligatoriedad de prohibir mensajes políticos o religiosos durante el mundial, algo que se había producido con la emisión de la cinta y que había perturbado gravemente a su jugadores. El run run de una posible retirada del campeonato llegó a rumorearse, sin por supuesto, producirse.

En la web de la FIFA todavía puede consultarse la repuesta, y el como se lavó las manos la FIFA ante la emisión de una película, de un canal privado, ajeno al que retransmitía los partidos. Sin embargo, una cadena alemana, Vox, que también tenía previsto retransmitir el film, decidió no hacerlo

lunes, 10 de noviembre de 2014

El triunfo del Black, Blanc y Beur en 1998

El líder del Frente Nacional, Jean Marie Le Pen mostró su rechazo a los componentes de la Selección Francesa que se preparaba para el Mundial que celebrarían en casa. El veterano político francés, cambió los tradicionales bleu, blanc, rouge (azul, blanco y rojo) de la bandera, por un despectivo black, blanc y beur (negro, blanco y moro), para referirse a los integrantes del combinado. Decía que esa mezcla era artificial, y que además de no representar a Francia iba a desembocar en un fracaso mayúsculo. Un año antes, el ministro Charles Pasqua había conseguido aprobar una Ley muy restrictiva para los emigrantes y para la obtención de la ciudadanía francesa. El debate migratorio ha sido una presente de la política francesa a lo largo de las últimas décadas.

Pero esa mezcolanza, que tenía a jugadores que procedían de las diversas colonias y territorios de Ultramar. De Guadalupe como Bernard Lama, de las Antillas como Henry o los de origen árabe como Zidane, Djorkaeff o Henry. Algunos de sus integrantes incluso ni siquiera habían nacido en Francia. Desailly lo había hecho en Ghana, Karembeu en Nueva Caledonia, Thuram en Guadalupe o Vieira en Senegal. Además, se encontraban nombres como los de Guivarc´h, bretón o Deschamps y Lizarazu, vascos, de regiones con un destacado movimiento nacionalista en la tan centralista Francia. Y tampoco pasaba inadvertida la figura de Trezeguet, nacido en Francia, por que es donde se encontraba jugando, su padre también futbolista, pero criado en Argentina completamente. Una Selección absolutamente terrorífica para Le Pen. 

Pero el candidato del Frente Nacional se equivocó totalmente. Francia liquidó la fase de grupos con tres victorias ante Sudáfrica, Arabia Saudí y Dinamarca. Sufrió pero avanzó en la prorroga ante Paraguay y venció a Italia por penaltys en cuartos. Remontó el inicial gol de Suker en las semifinales ante Croacia y se impuso con contundencia a Brasil en la final en un abarrotado Saint Denis por 3-0. Francia obtenía su primer título mundial, Zidane se coronaba como mejor jugador del mundo y la Selección servía de ejemplo de integración y cohesión en una Francia dividida.

Le Pen tuvo que agachar la cabeza, al menos en ese 1998. Y el triunfo francés pareció serenar los ánimos y servir de ejemplo... Quizá solo fue momentáneo. En 2002, Le Pen accedió a la segunda de la vuelta de las Elecciones para Presidente de la República. Actualmente, su hija lidera el partido y en las pasadas Elecciones Europeas fue la primera fuerza política en Francia con el 25% de los votos, y la etapa de Sarkozy como Ministro de Interior y posteriormente Presidente de la República practicó una política francamente dura con los emigrantes y otras minorías étnicas. El Frente Nacional, por cierto, tampoco se olvidó del fútbol. Ante la negativa de Karim Benzema de cantar la marsellesa, pidió que el delantero madridista fuese excluido de la Selección.