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lunes, 7 de septiembre de 2015

Absjorn Halvorsen, el noruego que resistió al III Reich



No es la primera vez que mencionamos el caso de futbolistas implicados en los campos de concentración de la II Guerra Mundial. El ex internacional alemán Otto Harder acabaría dirigiendo un campo de concentración en Alemania, donde hallaría la muerte otro jugador internacional, en este caso el neerlandés Reim Boomsma. El noruego Absjorn Halvorsen, fue compañero de Otto Harder en el Hamburgo, pero ideológicamente hubiera tenido más en común con el resistente holandés. Y eso le llevo también a pasar varios años en un campo de concentración, aunque prácticamente demacrado, consiguió sobrevivir y ser liberado al final de la Guerra.

Absjorn Halvorsen fue un joven noruego que mostró grandes dotes futbolísticas. Con 17 años hizo su debut al máximo nivel en el Sarsporg, el equipo de su ciudad. Después se convertiría en el jugador más joven en disputar una final, y en alzarse con el título nacional, puesto que su equipo se impuso por 4-1 al Brann en 1918. Con 19 años ya hacía su debut con la Selección absoluta de Noruega, convertido en su medio centro titular, y con el conjunto nórdico participaría también en los Juegos Olímpicos de Amberes de 1920.

Sorprendentemente, Assi como se le conocía popularmente, partiría a jugar al extranjero, en una época en la que no abundaban esos traslados internacionales. Marcharía a Alemania, a trabajar en la compañía de transporte Sloman. El destino le llevó a Hamburgo, y allí un trabajador del club reparó en sus condiciones y le convenció para incorporarse al equipo de fútbol más importante del momento en el Norte de Alemania. Halvorsen de medio centro y Harder en punta conseguirían mantener esa senda triunfadora. Consiguieron levantar el título alemán en 1923 y 1928. Harder fue el encargado de abrir el marcador en ambas finales ante el Union Oberschonweide y ante el Hertha de Berlín. Por detrás le flanqueaba ese brillante noruego, perfectamente integrado en la Republica de Weimar. Trabajaba, hablaba alemán e incluso contrajo matrimonio con una alemana. Incluso, ese traslado a Alemania le acabó obligando a renunciar a la Selección Noruega, de la que se despidió en su 19ª internacionaldiad, precisamente en un partido en Hamburgo contra Alemania, en el que de nuevo, abriría el marcador, su compañero Harder.

Pero la llegada del Partido Nazi al poder, chocaría con los ideales democráticos de Assi. En 1931, pese a que  ejercía incluso como entrenador-jugador, el Hamburgo se adhiere sin duda a Hitler, y los símbolos del III Reich comienzan a adornar el estadio y las oficinas. Los jugadores en las presentaciones hacen el saludo correspondiente, excepto Halvorsen, que se niega y ante la incomodez de esa relación con los nuevos gobernantes, decide regresar a su país natal en 1934. Assi, decide retirarse como futbolista, pero sigue comprometido con el fútbol. Es nombrado secretario general de fútbol, de una pionera Federación de Fútbol noruego, y pasa a ocupar el puesto de Manager y Seleccionador. Él sería el encargado de dirigir al equipo noruego durante los Juegos Olímpicos de Berlín y conseguirían la medalla de bronce. El mayor hito del fútbol noruego. Durante el torneo además, la presumiblemente débil Noruega se impuso a la organizadora Alemania. Y en la tribuna, además estaba Adolf Hitler presenciándolo. Nadie esperaba ese resultado, había visitado y animado a los jugadores en el vestuario antes del encuentro, y de repente se encontró con una derrota por 0-2 que nadie pronosticaba. Alemania cayó eliminada, y Hitler, en su única presencia en un partido de fútbol acabó enfadado y molesto por la derrota. Esos Juegos Olímpicos no serían la única hazaña de Assi al frente de Noruega, también consiguió clasificar al combinado nórdico al Campeonato del Mundo de 1938. Una presencia que no se repitió ya hasta 1994.

Hasta que comenzó la II los planes expansionistas de Hitler incluían Noruega que sería ocupada en 1940, y no sería liberada hasta el final de la Guerra en 1945. Halvorsen no había modificado sus pensamientos en este tiempo. Seguía siendo contrario a Hitler y a lo que representaba el partido nazi, así que, pese a que su puesto no parecía tener responsabilidades políticas, intentó emplearlo para ejercer una pequeña resistencia. Promovió el boicot a las competiciones que propugnaban los ocupantes, llamó a deportistas para que no participasen, se negó a colocar la esvástica en los estadios noruegos y acabó colaborando con publicaciones de la resistencia. Hasta que la Gestapo lo localizó y le detuvo en 1942. Tras un tiempo de reclusión en Noruega, fue trasladado con otros prisioneros a Alemania y encerrado en diversos campos de concentración. Allí pasó hambre, sufrió las penurias derivadas de la misma y de las malas condiciones y fue viendo perecer a diversos compañeros. Pese a que había sido una estrella compitiendo con el Hamburgo, esto no era motivo para rebajar sus penas. Su situación fue empeorando. Primero en el campo de Natzweiller, luego en el de Vaihingen. Un campo aún más devastador, donde contrajo tifus y neumonía. Parecía que iba a perder la vida en él... pero finalmente el 5 de abril de 1945, el campo fue liberado, pese a que apenas quedaban 16 supervivientes. Entre ello un demacrado Assi Halvorsen con 48 kilos. Otro de esos 16 sería Trygve Bratelli, primer ministro del país entre el 1973 y 1976.

Finalmente Halvorsen resistió. Fue trasladado a Suecia y en Estocolmo pudo comenzar una lenta recuperación, aunque aún aquejado de malnutrición, y las secuelas del tifus y la neumonía. Cuando ya parecía estar en condiciones, regresó a Noruega, donde se reincorporó al trabajo en la Federación de Fútbol. De hecho, al equipo nórdico le tocó enfrentarse a la República Federal Alemana en la fase de clasificación para el mundial de 1954. El partido se disputó en Hamburgo, ciudad donde había dado tantas tardes de gloria y el seleccionador alemán, Sepp Herberger. le tocó ejercer de diplomático, y pedir disculpar por los crímenes que había padecido. Halvorsen las aceptó y estrechó la mano del técnico. Finalmente, a principios de 1955 fue hallado muerto en su habitación en Narvirk. Tenía 56 años y evidentemente, los años de encierro y de enfermedades le habían pasado factura. Al menos, pudo marcharse liberado, tras no ceder ante Hitler y reincorporado a sus funciones, tratando de mejorar el deporte en una Noruega democrática. 

sábado, 24 de enero de 2015

Otto Harder, el delantero criminal de guerra nazi


El nombre de Otto Harder pudo haber pasado a la historia como uno de los grandes jugadores del Hamburgo. Un delantero gigantón de metro noventa, no exento de velocidad y con facilidad para hacer goles. Con apenas 16 años ya hacía su debut en la máxima categoría de Alemania en las filas del Eintrach Braunschweig. En 1913 daría un salto en su carrera al ser contratado por el Hamburgo. Y siguió mostrando sus condiciones. Tanto que ese mismo año, con apenas 22 se convertía en internacional absoluto con la Selección Alemana. 

Pero en 1914, el estallido de la I Guerra Mundial le hizo detener su carrera deportiva. Decidió alistarse inmediatamente en el Ejército e ir a luchar por Alemania. Combatió con esmero y recibió diversas condecoraciones. Aún así, Alemania y sus aliados salieron derrotados y tuvo que afrontar las durísimas condiciones del Tratado de Versalles.

Harder, volvió al Hamburgo y continuó con su capacidad goleadora. El conjunto además experimentaría mejores años. Saldría campeón en dos ocasiones en 1923 y 1928. Regresó a la Selección con la que lograría unos registros de 14 goles en 15 encuentros internacionales y luciría el brazalete de capitán. Su rostro era uno de los más populares en Alemania. Talentoso deportista, héroe de guerra. Se componían canciones y se rodaban películas inspiradas en su figura. Su rostro se empleaba como reclamo publicitario... También tuvo alguna decepción. Pese a que sus números seguían siendo elevados y su tremenda popularidad, en 1928 no fue seleccionado para integrar el equipo alemán que participaría en los Juegos Olímpicos de Amsterdam. En 1931, apuró sus últimos pasos futbolísticos firmando por el Victoria Hamburgo, otro de los equipos de la ciudad, antes de colgar las botas con 41 años.

Era 1933. Y la endeble República de Weimar sucumbía ante el empuje de Adolf Hitler y el Partido Nazionalsocialista alemán. Y Harder era uno de sus muchos simpatizantes. Se afilió en 1932, y al dejar el fútbol ingresó en las SS, realizó el servicio militar y comenzó su carrera al servicio del III Reich. Una función muy diferente a la futbolística. 

Pero su compromiso con el nazismo fue inquebrantable. Y así alcanzó el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Pese a que solicitó combatir en el frente, permaneció en Alemania. Fue destinado en primer lugar como guardia del campo de concentración de Sachsenhausen, a 35 km de Berlín. Después, fue trasladado al campo de Neuengamme en Hamburgo, donde mantenía su figura de ídolo. Y su labor resultó destacada de cara a los oficiales nazis. En 1944, Harder llegó a alcanzar el rango de Hauptscharführer de las SS en el campo. Una equivalencia a jefe de pelotón. Y en 1945 sería nombrado Untersturmführer, el cargo más alto en la SS con una equivalencia a teniente, y por tanto de oficial en el Ejército. Pero el final de la Guerra y la derrota alemana se encontraba próximo.

El campo de concentración resultó liberado por tropas británicas en mayo de 1945 y Harder resultaría detenido a los pocos días. Un año después, sería llevado a juicio junto a otros comandantes de Neuengamme. La mayoría fueron sentenciados a muerte. Al ex futbolista, se consideró que no tenía mando sobre las atrocidades cometidas, y recibió una condena de quince años de cárcel por crímenes de guerra que finalmente fue reducida a diez. A lo largo del proceso, Harder no mostró ningún arrepentimiento ni alejamiento de la ideología nazi. Finalmente falleció en 1956 a los 63 años siendo homenajeado por el Hamburgo.

En 1974 con la disputa del Mundial en la República Federal Alemana, el Estado de Hamburgo le incluyó entre los mejores jugadores de la región y como ejemplo a seguir. Pero finalmente, la selección fue editada y Harder fue eliminado, al considerar como poco ejemplarizante a un criminal de guerra que pasó seis años como vigilante y oficial de diversos campos de concentración en los que fallecieron un amplio número de personas.

viernes, 4 de octubre de 2013

Stan Cullis, la integridad de la Selección inglesa

Fue una de las primeras entradas de este blog. Y es una de las más leídas. El saludo nazi que realizó en pleno la Selección de Inglaterra en Berlín en 1938, cuando se interpretaba el himno de los anfitriones antes de un partido de fútbol que  les enfrentaría a la Alemania del III Reich. Los 11 jugadores ingleses extendieron con firmeza el brazo y así lo mantuvieron durante el sonido del "Deutschland, Deutschland über alles in der Welt" ante más de 100.000 espectadores y con Goebbels o Himmler en el palco.  Tal indicación había sido "recomendada" por el embajador británico en Alemania, Sir Neville Henderson. Supuestamente, él mismo se puso de ejemplo y les dijo a los jugadores, que lo hacía cuando se reunía con Hitler y que era un acto de cortesía que se esperaba de ellos. Los futbolistas asentían y parecían no poner objeciones. Todos, excepto uno. Un defensa, de apenas 22 años, que militaba en el Wolwerhampton, Stan Cullis, que respondió "Conmigo no cuentes". Cullis fue apartado del equipo y no pudo tomar parte en el encuentro. Inglaterra prefirió prescindir de sus servicios. Él fue el único que se negó a tomar parte en lo que está considerado el acto más vergonzoso protagonizado por la Selección Inglesa.

lunes, 11 de junio de 2012

EURO 2012: Polonia-Rusia a más de 60 años de Katyn

Mañana en Varsovia se enfrentan Polonia y Rusia. No muy lejos a la frontera entre estos dos Estados, sobre suelo ruso se levanta el bosque de Katyn, escenario de una de las mayores masacres acaecidas durante la II Guerra Mundial, y cuya autoría permanece todavía difusa y dudosa.

En 1939, la URSS y la Alemania del Tercer Reich en el conocido pacto Molotov-Ribbentrop, antes de que dé  comienzo la II Guerra Mundial han pactado no agredirse y repartirse Europa del Este. Polonia literalmente es cortada y queda como una zona de influencia de las dos potencias. La URSS se hace cargo de la zona oriental, próxima a su territorio y detiene hasta 15000 prisioneros polacos y los aloja en diversos campos de concentración en Kozielsk, Starobielsk u Ostaszkov entre septiembre del 39 y marzo del 40. Cuando, Alemania decide romper el Tratado de No agresión y ataca a la Unión Soviética, 400 de estos presos son liberados, sin que se sepa que ha sucedido con los 14500 restantes. 

A partir de ahí comienza una agría guerra propagandistica. Un año antes las tropas alemanas de la zona descubren huesos humanos, pero nadie sospecha de la envergadura de la matanza. De hecho, el Gobierno Británico lo trata como una burda manipulación con la intención de manchar la imagen soviética. En abril de 1943, Radio Berlín informa con detalle del descubrimiento de varias fosas comunes en las que se acumulan hasta 4000 cadáveres polacos. Da detalles del tamaño de las fosas y del número de cadaveres que yacen. El Gobierno Polaco en el exilio pide una investigación a la Cruz Roja, por lo que Moscú decide romper relaciones diplomaticas, les acusa de "colaboracionismo y de estar escenificando una farsa de investigación".
La investigación no logra clarificar las cosas. Las victimas llevan ropas de invierno y verano, por lo que la matanza debió producirse de manera prolongada en el tiempo y no ser un hecho puntual. Se encuentran testimonios de los vecinos de los pueblos de alrededor que no aclaran la autoría, unos hablan de rusos, los otros de alemanes... Quedan las dudas de las fechas. Desde 1939 hasta el verano del 41, la zona estuvo bajo dominio soviético, mientras que desde el 22 de junio de 1941 se encontraba ocupada por los nazis. La prensa, cartas, diarios encontrados finalizaban a más tardar en abril de 1940, aunque era un material fácilmente manipulable con el fin de que los últimos ejecutados aparenten ser en esos días.
La URSS negó constantemente la acusación. Asegurando que los asesinatos se produjeron por parte de las SS cuando ocupó la zona, muchos de ellos después de haber sido empleados como obreros del ferrocarril hasta la muerte. Los británicos, aliados, aceptaron lo postulado por Stalin, y de hecho, se incluyó en el acta de acusación de los juicios de Nuremberg, aunque finalmente nadie fue sentenciado por ello y no se hallaron culpables.

Desde entonces se han producido agrios debates sobre quién fue el responsable y lo que motivó la ejecución de hasta 15000 polacos. Muchos ojos han dirigido la vista a Stalin y su deseo de dejar limpia Polonia de una posible resistencia nacional, además de abaratar los costes de mantener tan alto número de prisioneros. Otros ven creíble la posibilidad de que las SS ejecutarán a los polacos a su llegada. Informe británicos también aseguran que los nazis, podían haber sido quienes animasen a los sovieticos a la matanza...

Se trata aún de uno los episodios más oscuros de la II Guerra Mundial. Gorbachov y Yeltsin desclasificaron documentos que apuntan a la autoría rusa aunque todavía provoca la reacción furibunda de quienes lo niegan. Esta vez Polonia y Rusia, se ven las caras en un contexto más amable.

domingo, 20 de febrero de 2011

El Perú-Austria de los Juegos Olímpicos de Berlín´36

No es uno de los episodios más famosos de la historia del fútbol, aunque sí es motivo de orgullo y cuestión nacional para un país muy poco agraciado en el deporte: La victoria de Perú sobre Austria por 4-2 en los Juegos Olímpicos de Berlín y que resultó anulada por los organizadores. En el país sudamericano se recuerda esa Selección como uno de los mejores conjuntos que ha dispuesto en su historia y esta descalificación en los despachos reportó más grandeza y elevó a la categoría de mito a sus integrantes.

Los famosos Juegos Olímpicos de Berlin, considerados en muchos lados como la primera gran instrumentalización del deporte como propaganda con fines políticos ya venían precedidos de la polémica. Amenazas de plante, discusiones sobre un posible boicot, otros Juegos populares de ideología socialista como alternativa... y, de manera inevitable, pasaron a la historia por varios sucesos, y uno fue el enfrentamiento en fútbol entre la Austria, de entre otros, Mathias Sindelar y Perú. 

Eran los Cuartos de Final en una eliminatoria que se presuponía bonita. Austria había sido semifinalista en el anterior mundial y jugaba con cierto carácter local en Alemania. Perú presentaba una de sus mejores equipos... Y el encuentro no defraudó. Austria tomó ventaja con dos tantos y posteriormente Perú los empató en la segunda parte. Fue necesaria la prórroga, donde los jugadores sudamericanos se mostraron más fuertes. Anotaron dos tantos más y  las crónicas hablan de que hubo incluso otros tres goles que fueron anulados. Los aficionados peruanos estallaron de jubilo. Según cuentan, ya habían superado el graderio y se habían instalado en las pistas de atletismo para animar a su Selección de manera mucho más cercana. Y cuando el encuentro acabó saltaron al campo a abrazar a sus héroes que habían logrado el pase a Semifinales. La excitación fue común también en Lima, donde se habían congregado en varias plazas para poder seguir el encuentro. Toda esa alegría no duraría mucho. 

Los austriacos reclamaron la repetición del encuentro, alegando que se sintieron intimidados por este "desembarco" de hinchas peruanos en las proximidades del campo. La FIFA y el comité organizador accedieron a la reclamación austriaca y fijaron la repetición del partido sin aficionados en la cancha, sin que nadie de Perú pudiese representar a su país y presentar las alegaciones pertinentes ya que según se justificó no pudieron acudir a la reunión por estar el tráfico bloqueado por un desfile militar. Cuando la decisión se hizo publica, toda la alegría peruana se tornó en indignación. El consulado alemán en Lima fue asaltado, las banderas olímpicas retiradas y el Presidente Benavides tomó la decisión de retirar por completo a todos los deportistas peruanos presentes en los Juegos. Colombia se solidarizó y también hizo regresar a los suyos. Argentina, Chile, Uruguay y México protestaron y manifestaron su apoyo a Perú aunque no se retiraron de las competiciones.

Los deportistas peruanos, tras pasar unos días en París con todos los gastos pagados por el Gobierno, regresaron en barco y fueron aclamados a su llegada por una multitud que les recibió en el puerto de Callao y los desplazó en volandas al Centro de la ciudad, vitoreandoles como auténticos héroes. La prensa ya había tomado la descalificación como una afrenta nacional, y el éxtasis fue tan en aumento que en muchos lugares se les consideraba que esa victoria les convertía en los Campeones y medalla de Oro de los Juegos Olímpicos, agravando aún más la decisión que había tomado la FIFA.


Los motivos de la polémica decisión de la FIFA de repetir el encuentro no han sido esclarecidos totalmente. Como en el caso de Jesse Owens, al que Hitler nunca se negó a darle la mano, pero la mentalidad colectiva ha acabado asentando esa versión de la historia, durante mucho tiempo se ha pretendido ver la decisión del Führer, austriaco de nacimiento, que ante la imposibilidad de digerir una derrota de su país natal ante unos futbolistas de una raza inferior tomase la médida de deshacer el triunfo peruano... Aunque los Juegos estaban mediatizados, influidos y celebrados bajo la organización nazi, nunca se ha sabido si Hitler instó a la FIFA a ordenar repetir el encuentro. Además, años después se dio a conocer esa ausencia de dirigentes peruanos en la reunión que debía resolver las protestas austriacas por la entrada de aficionados en el terreno de juego. Y  en esto también hay diferentes apuntes, que culpan de negligentes a los representantes peruanos por no acudir al acto. Otros, responsabilizando a la FIFA, aseguran que la reunión fue variando de horario y sede para dificultar la presencia de los defensores sudamericanos... El caso es que Perú ganó sobre el terreno de juego y su descalificación y posterior retirada quedó para la historia del fútbol, engrandeció a la Selección blanquiroja y sembró (más) dudas con respecto a la imparcialidad de los organizadores..

Fotografías del Diario El Comercio (Perú) extraídas de "La victoria perdida" (El inquisidor perpetuo)

martes, 8 de febrero de 2011

Mathias Sindelar, el "Mozart del fútbol" que resistió al nazismo

Tumba de Mathias Sindelar en Viena
Mathias Sindelar está considerado el mejor futbolista austriaco de la historia. De orígenes judios, se crió en Viena mientras su padre, un herrero venido a menos intentaba prosperar en la capital del Imperio Austrohungaro. Sindelar empezó a jugar en las calles, con 15 años su nombre comenzaba a ser conocido y su salto al profesionalismo lo dio en el Austria Viena, con el que se haría un nombre, conquistaría varios títulos de Copa y anotaría la friolera de más de 600 goles. Con su Selección también obtendría importantes reconocimientos. Lideró a Austria en el Mundial del 34 alcanzando las Semifinales y siendo únicamente frenada por la organizadora Italia, en un campeonato bastante influido por presiones políticas por parte de Mussolini hacia árbitros, jugadores y demás. 

El nombre de Sindelar no paraba de crecer. Sonó para dar el salto al fútbol británico, fue pionero como hombre-anuncio y participó en varios largometrajes. Hasta que, las convulsiones políticas del periodo de entreguerras pondrían fin a su brillante carrera pero colocarían su figura para la historia.

La Alemania del III Reich consiguió la anexión de Austria en marzo de 1938, sin mayores problemas que las tímidas protestas de las naciones vencedoras de la I Guerra Mundial. Hitler tenía en mente construir el Imperio más poderoso de la tierra y su régimen totalitario pretendía gobernar en todas las facetas del ciudadano, incluido el deporte. Con la unión de las poderosas Selecciones de Alemania y Austria, semifinalistas en el anterior mundial, el campeonato de 1938 que se celebraría en Francia podía suponer otro prestigioso triunfo del nazismo sobre la devaluada democracia que gobernaba en París.

Pero Sindelar, con pasado judío, ideas socialdemocratas y despreciando la anexión de su país y los ideales nazis que conllevaba vestir esa nueva camiseta, no aceptó formar parte de la Selección Alemana que absorbía Austria. Desde el principio lo tuvo claro. El 3 de abril en Viena, poco tiempo después de la anexión, se produjo un amistoso entre Austria y Alemania, que debía servir de bienvenida (o despedida) para la integración de ambos conjuntos en uno solo. Los nazis esperaban una victoria alemana sin mayores problemas, mostrando la superioridad y considerando que nadie se negaría a plantar cara. Pero Mathias Sindelar sí lo hizo. En primer termino, no aceptó hacer el pertinente saludo nazi con el brazo extendido en el momento que sonaban los himnos (algo que ni siquiera se atrevió a negarse la Selección inglesa un mes más tarde en Berlín), ante la sorpresa de los líderes nazis presentes en el palco.

Y el partido se convirtió en la pantomima que se presuponía... el "Mozart del fútbol" como hacía tiempo que se le conocía se dedicó a driblar a la defensa alemana, a volverles locos a base de regates, a vacilarles que se diría hoy en día y cada vez que tenía oportunidad de marcar decidía errar el lanzamiento con descaro disparando fuera de una manera impropia para un jugador con la clase que atesoraba. Hasta que se cansó del burdo teatro, y decidió honrar su nombre, resistirse al nazismo y quizá condenarse a muerte. En la segunda parte lideró a su equipo. Su amigo hizo el primer tanto y el propio Sindelar anotaría el definitivo 2-0 que acompañaría con una burlona celebración a modo de danza frente al palco repleto de dirigentes nacionalsocialistas.

Su gesto nunca fue olvidado, y aunque se le siguió tentando para sumarse a la nueva Selección Alemana, sobretodo con vistas al Mundial del 38, Sindelar lo rechazó categoricamente. Abandonó la práctica del fútbol y pasó a un segundo plano, pese a que la Gestapo decidió investigarle a él y a su familia por sus orígenes judíos. Hasta que en enero de 1939 su cuerpo apareció muerto junto al de su pareja, una joven italiana. Las causas de la muerte han sido poco claras pese a haber pasado 70 años. Se sabe que falleció por inhalación de monóxido de carbono mientras dormía. La versión oficial consideró que fue un accidente por un escape de gas. Otros apuntaron la versión de un suicidio junto a su pareja, ante la insostenible vida que llevaba. Mientras que hay teorías que apuntan a un asesinato por parte de los nazis.

Cuando se publicó su muerte el correo de su club, el Austria Viena, quedó colapsado con mensajes de pésame. Y a su entierro, celebrado como funeral de Estado, llegó a congregar a más de 20.000 personas ampliamente vigiladas por tropas nazis por temor a incidentes posteriores. Su tumba en Viena quedo escrita con letras doradas y una estatua de una pelota. Lo mejor que sabía hacer y la mejor manera que tuvo de plantar cara al nazismo.

sábado, 7 de agosto de 2010

El saludo nazi de la Selección Inglesa en Berlin en 1938



El encuentro que se disputó un 14 de mayo de 1938 en Berlín está considerado como el acto más vergonzoso de la historia de la Selección Inglesa. Dos meses antes la Alemania de Hitler había anexionado Austria, las persecuciones a judíos y otras minorías étnicas eran notorias, España se hallaba en plena Guerra Civil y el mundo parecía caminar irremediablemente hacia el conflicto armado. Entre los virajes previos a la guerra, Gran Bretaña estuvo intentando mantener una postura de acercamiento y apaciguamiento hacia Alemania. Por lo tanto, y pese a protestas y muestras de disconformidad en su país, la Selección inglesa se desplazó a Berlín a disputar un encuentro frente al combinado alemán (se devolvía la visita ya que varios años antes, Alemania disputó varios encuentros en suelo ingles y escocés). Por consejo del embajador británico en Berlín, sir Neville Henderson, se indicó a los jugadores sobre la conveniencia de realizar el saludo nazi en el momento de interpretarse el himno alemán ante un estadio que superaba los 100.000 asistentes.

Pese a que Inglaterra cumplió las expectativas y goleó por 6-3 a los alemanes, el gesto de sumisión y beneplácito a Hitler y su régimen quedó marcado eternamente. Y es que apenas un año después, el conflicto pasó del campo de juego al campo de batalla.

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