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domingo, 9 de septiembre de 2012

El fútbol ruso presume de cartera

Aquí ya hice un primer acercamiento hace apenas un año, "Las potencias emergentes y el cambio de paradigma". Rusia, China e incluso EEUU hacían tambalear el clásico dominio de la Europa Occidental y las Islas Británicas en el fútbol. Fichajes de relumbrón, jugadores asalariados, dinero fresco cuando el resto de países atraviesa profundas crisis provocan una reorganización futbolistica. En agosto de 2011, Rusia ya presentaba un brillante cartel de inversiones y convertía a Samuel Etoo en el futbolista mejor pagado del mundo con 20 millones de euros. Ser la sede del Mundial 2018 no ha hecho sino reforzar la importancia del balompie. No eran los únicos. La pujanza del brasileirao, donde cada vez cuesta sacar más a las perlas brasileñas y muchas optan por regresar al país carioca (incluso Seedorf se ha sumado a la idea) o el amanecer del fútbol chino, dispuesto a crecer y ponerse al nivel que se le exige a la primera potencia deportiva del Mundo.

Pero hoy toca el turno a Rusia. Tras el esfuerzo de la temporada pasada, en la que realizó una Liga de 18 meses, con un playoff entre los ocho primeros por el título y los puestos europeos y otro por la zona baja para adecuarse al calendario europeo. Ahora, la coincidencia de fechas, puede resultar más atractiva para los aficionados, además de generar una mejor preparación de cara a las competiciones europeas por parte de los clubes. Pero es que además, en el fútbol ruso, hay dinero. Dinero dispuesto a ser gastado e invertido en refuerzos.

El Zenit, el vigente campeón los dos últimos años, hizo saltar la banca cuando se cerraban el resto de mercados europeos. Decidió gastarse 100 millones de euros en traerse al delantero brasileño Hulk (Oporto) y al defensa belga Witsel (Benfica). Sin duda, toda una declaración de intenciones, de un equipo que comparte grupo en la Champions con Milan, Anderlecht y Malaga, y que habrá que ver hasta donde alcanza. Hace cuatro años ganó la Europa League, derrotando al Rangers en la final y a Bayern Munich en semifinales. Ahora, el equipo que dirige el entrenador italiano Spaletti desde 2009 y que también consiguió levantar el Scudetto con la Roma se prepara para plantar cara en Europa. Con media selección rusa en sus filas (y eso que Arshavin ha regresado al Arsenal) y algún nombre más destacado, como los portugueses Danny o Bruno Alves y el italiano Criscito, el Zenit puede dar mucho que hablar en esta Champions. Y parte como favorito a repetir título local. La influencia de Gazprom como dueña del club sigue dando sus frutos.

Otro que ha presumido de chequera ha sido el Anzhi, el equipo de la región de Daguestan y que convirtió a Etoo en el futbolista mejor pagado del planeta. El año pasado, el camerunés reforzó el plantel con la liga empezada y acabó celebrando los goles con el gorro del Ejercito Ruso. Y junto a él se sumaron Guus Hiddink en el banquillo, Samba (Blackburn) o Boussoufa (Anderlecht) además de Zhirkov (Chelsea). Finalmente el equipo no pudo ascender más de la 5ª plaza, pero este año, empezando desde el inicio la competición y con más tiempo de entendimiento deben estar más arriba. Por si acaso, Lass (Real Madrid) y el marfileño Traoré, que estaba ya en Rusia han reforzado el equipo. Sin duda, en la Europa League era el más temible del último bombo, machacó sin piedad a los holandeses Twente y AZ y ahora se verá las caras con Udinese, Young Boys y Liverpool. Ojo, al Anzhi en esta competición también.
Pero el desembarco no se ha detenido. Además de un colorido español ya existente en la figura de algunos jugadores (Cesar Navas lleva ya varios años a gran nivel en el Rubin), hay que detenerse en el Spartak de Moscu, donde ha recalado Unai Emery como técnico. Cansado de ser puesto en duda en Mestalla, a pesar de su indiscutible eficacia en el tercer puesto del podio que permitían Madrid y Barcelona, Emery se comprometió con los rusos llegando a un acuerdo con Valery Karpin. Se ha permitido conseguir el refuerzo español de Jurado (Schalke 04, ex Atlético y Mallorca) y ha comenzado un trabajo complicado. Como siempre, el CSKA de Doumbia y Dzagoev que siguen creciendo pese a que perdió aquella hornada de brasileños (Daniel Carvalho y Wagner Love, que regresaron a Brasil) o el Lokomotiv (con Zapater y otros ex de nuestra Liga como Caicedo o Obinna) deberían dar guerra y para ello se han puesto de manos del ex seleccionador croata Sabe Bilic, al que acompañan sus paisanos Corluka y Kresic. Eso se esperaba del Dinamo de Moscu, con el rostro del alemán Kuranyi a la cabeza, pero tras siete jornadas marcha colista.  La sorpresa, está siendo el Terek Grozni, de la capital de Chechenia. Sin nombres excesivamente reconocidos (quizá el chadiano N´Doussel, que hace unos años, jugando en Túnez sonó con fuerza para bastantes equipos europeos) ha irrumpido en la segunda posición. Veremos si es un evento pasajero o pretende resistir a las chequeras de Anzhi o Zenit. El caso es que sin duda, Rusia se ha convertido en un destino cada vez más interesante y donde desembarcan mejores jugadores. E insisto, ojo en Europa a estos equipos.

sábado, 11 de junio de 2011

Nikolai Starostin, fundador del Spartak de Moscu, del banquillo al gulag

HISTORIAS DEL ESTE

La historia de Nikolai Starostin es de las más representativas del periodo stalinista. De su vida hay largas sombras, se duda incluso de su fecha de nacimiento. El mayor de cuatro hermanos, que también le acompañaron en la senda del deporte, sin lazos conocidos con los movimientos revolucionarios soviéticos de 1917, huérfano desde que su padre falleció de fiebre tifoidea. Desde joven destacó en el ámbito deportivo, tanto en el fútbol como en el hockey hielo. Su liderazgo, no se ceñía solo en el campo, colaboró en estrechar lazos, contactar con políticos y patrocinadores, tejer redes que mejorasen la práctica y la profesionalización de clubes y deportistas.

De estas inquietudes, y tras pasar por varios nombres un pequeño conjunto de Deportes moscovita que crecía con rapidez, asumía en 1935, el nombre de Spartak de Moscu, que con los años se convertiría en el equipo más laureado de Rusia. Starostin, contó con la colaboración de sus hermanos y de algunos entusiastas más como como Arteyem o Kosarev, presidente de las juventudes leninistas. El nombre de Spartak procedía de "Espartaco" el gladiador esclavo que lideró una revuelta en el Imperio Romano, en una de las primeras sublevaciones de la historia.

Eran tiempos en los que el fútbol emergía como gran deporte de masas, cuando apenas diez años antes apenas ocupaba un espacio marginal. Los equipos comenzaban a surgir y había iniciativas que popularizaban aún más el deporte. Un combinado ruso se enfrentó en París al equipo de la ciudad. Después, llegarían los duelos de exhibicción de la Selección Vasca en plena Guerra Civil Española, en la que los vascos se impusieron con firmeza a todos los equipos rusos, con la excepción del Spartak. A los estadios acudieron miles de aficionados, y la fuerza del deporte no podía pasar inadvertida para un régimen como el soviético. La primera Liga profesional dio comienzo en 1936, con los equipos marcados y adscritos al Estado. El CSKA representaba al Ejercito, el Lokomotiv al sindicato del ferrocarril, el Torpedo al del automovil, el Dinamo al Ministerio del Interior... y el Spartak en principio no tenía filiación. Había surgido de una iniciativa propia de unos cuántos aficionados y no recibía apoyo institucional.

La rivalidad siempre se dirigió hacia el Dinamo, por la proximidad entre los dos estadios de los equipos. Pero el Dinamo era un equipo con conexiones poderosas, y el Spartak un incomodo presente en la élite. El caso es que el primer campeonato liguero se lo llevó el equipo del Ministerio, y la Copa, sin embargo se la agenció el Spartak. Pero, los problemas para Starostin comenzarían en breve...

En 1938 se produjo una de las grandes purgas de Stalin, que entre otros se llevó por medio a Arteyem y a Kosarev. Starostin quedaba al frente del Spartak sin ninguno de sus colaboradores con influencia en las altas esferas. Y se empezaba a acumular gente que le tenía ganas... 

Principalmente, fue Lavrenti Beria, el jefe de la policía secreta en la época de Stalin, nombre poco conocido pese a la gran cantidad de acciones celebres que pasarán a la historia, desde la ejecución de soldados que mostraban síntomas de derrotismo o retrocedían en plena batalla, así como la matanza del campo de concentración de Katin en Polonia. Pero hoy, hablamos de fútbol y Beria, también era un gran aficionado a este deporte que había practicado de joven. Sus simpatías recaían en el equipo de su tierra, el georgiano Dinamo de Tliblissi, que se cruzaría con el Spartak de Moscu en las semifinales de Copa de 1939. El Spartak, con Starostin en el banquillo se impuso y accedió a la final, que también ganó consiguiendo el título. Pero sorpredentemente, y por las presiones de Beria, se ordenó la repetición del encuentro. Aún así, el Spartak volvió a vencer. Se rumorea que Beria, entonces ordenó la detención de Starostin, algo a lo que Molotov, uno de los pocos jerarcas que sobrevivió a las purgas de Stalin, se negó.

Pero tres años más tarde, finalmente si se logró su detención y la de sus hermanos. En primer término bajo la gravísima acusación de estar planeando el asesinato del Camarada Supremo Josef Stalin, pero ante la imposibilidad de probar estos cargos, se le atribuyeron otros como los de anti-soviético, aceptar y recibir sobornos e intentar asentar un modelo burgués en el deporte. Por eso, sería llevado a un campo de concentración en Siberia, que no abandonaría hasta después de la muerte del dictador... en 1955. Poco tiempo después, pese al clima de Guerra Fría, la situación era diferente y la represión interna mucho menor. El Spartak pudo competir con éxito, incluso se permitió alinear a un inglés en sus filas. Actualmente es el equipo con más títulos de Rusia y el que más lejos ha llegado en la Champions League al alcanzar unas Semifinales en 1990.

Restituido de los cargos por los que fue condenado, regresó al Spartak de Moscú para ser nombrado Presidente de Honor, cargo que mantuvo hasta 1992, aunque también tuvo etapas como entrenador del club. En 1989 publicó sus memorias en las que narraba sus vivencias tanto futbolisticas como su estancia en el gulag y reflexionaba sobre su evolución propia y la de su país.

domingo, 10 de abril de 2011

El fútbol que inició la URSS

HISTORIAS DEL ESTE


Es imposible comprender el fútbol ruso y soviético sin remitirnos a sus orígenes. El deporte ya era famoso, pero no fue hasta los años 30 donde pudo organizarse con éxito un campeonato. Una década en la que Rusia y varías Repúblicas vecinas consolidaban el primer Estado Socialista del mundo, y lo gobernaba con firmeza Josef Stalin. Una de las razones por las que el dictador había ascendido y era escuchado por Lenin era por sus estudios y amplios conocimientos sobre las nacionalidades, un lastre para el proletariado que debía unirse como clase y superar las diferencias que creaban los países. Es por ello, que al fútbol se le intentó borrar cualquier adscripción de tintes nacionales. Había que evitar que se reprodujeran enfrentamientos que simbolizasen una resistencia frente al dominio de Moscú.

Los equipos debían ceñirse a su contenido de clase. Podían representar y vincularse a algún sector trabajador, a un sindicato, o a alguna organización del Estado, pero todas contribuyendo a extender la Revolución por el vasto territorio soviético. La Liga concentraba representantes de toda la URSS (Un total de 15 Repúblicas) y fue variando de fechas y del número de equipos (desde 10 a 26). 

Estas escuadras recibirían adscripciones variadas. Algunos se identificaban claramente con su sector (El Lokomotiv con el ferrocarril, el Torpedo con los automoviles...). Otros rendían honor a personajes históricos acordes con la nueva doctrina. El Spartak recibe su nombre del mítico "Espartaco" que lideró una revuelta de esclavos durante el Imperio Romano en una historia llevada al cine, televisión y libros y que es una de las primeras revueltas sociales en la historia. O el actual Shakhtar Donestk fundado con el nombre de Stajanovets, en honor al minero Stajanov cuya voluntad sirvió de ejemplo de compromiso y trabajo e incluso recibió honores como los del Héroe del Trabajo Socialista. Por último había casos más específicos. El CSKA cuyas siglas en ruso significaban Club Deportivo Central del Ejército y que mostraba evidencias de cuál era su filiación. También surgió el Dinamo, que bautizó a un montón de entidades deportivas, término que respondía a "movimiento" en Grecia.

Las denominaciones no solo se circunscribieron a la Unión Soviética. Dinamos surgieron en infinidad de ciudades (Rusia, Ucrania, Georgia, Rumania, Bielorrusia, Croacia, la RDA, Albania....) todas bajo la órbita comunista. Aunque como curiosidad hubo también Dinamos en África, en Inglaterra o incluso en EEUU, aunque este último fueron posteriores al derrumbe de la URSS. Ese colapso del sistema provocó que algunos quisieran borrar su pasado. El Dinamo de Zagreb, tras lograr Croacia la independencia de Yugoslavia, cambió su nombre a Croacia de Zagreb. Fue una recomendación hecha por el propio Presidente del Gobierno, que veía una manera de simbolizar al mundo el nuevo Estado liberado de la influencia soviética. Aunque, la nueva denominación no cuajó y apenas duró unos años para recuperar el antiguo nombre de Dinamo.
Escudos de Spartak, CSKA, Dinamo y Torpedo
Tras esa conformación de infinidad de equipos, tratando de evitar esa vinculación regional, el deporte fue un buen método para mostrar otro campo de competición contra el Capitalismo y donde encontrar grandes héroes y ejemplos para la sociedad. También el conformar escuadras poderosas que plantarán cara a otros rivales europeos fue una constante. La URSS introdujo una peculiaridad para poder reforzar al CSKA y "acelerar" fichajes de jugadores destacados. Como cada equipo representaba un sector o un soviet concreto, simplemente con llamar a filas a un futbolista (seguía siendo un ciudadano al servicio del Estado) pasaría a poder jugar para el CSKA. O si le reclamaba para otra función. Esto provocó trasvases polémicos que reforzaron la autoridad de los equipos de Moscú. Tras la muerte de Stalin y un proceso de menor represión interna, hubo menos rigidez en el fútbol. La Selección soviética era un éxito a nivel internacional, y en el ámbito de clubes fue habiendo mayor variedad. El dominio moscovita que mostraban CSKA, Dinamo y Spartak se partió y llegaron a verse campeones de otras regiones. Georgia, Ucrania, Bielorrusia... incluso Armenia consiguieron que algún equipo de su tierra se impusiera sobre sus rivales soviéticos.

El derrumbe de la URSS ha provocado que el fútbol ruso adquiera extraños tintes. Por supuesto los equipos no pueden borrar su historia, pero ya no son vinculados a sectores, y muchos han caído en manos de millonarios que los emplean como una extensión de su prestigio social. Antes, la presencia de extranjeros occidentales era la excepción, ahora Rusia es una liga a la que cada vez acuden más figuras y con un importante auge económico. Y todo esto con el Mundial de 2018 en preparación...