Mostrando entradas con la etiqueta Racismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Racismo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 9 de junio de 2021

Nigel Farage, la guerra con el seleccionador inglés y el clásico "no mezclar fútbol y política"




Sucede todos los años. "No hay que mezclar fútbol (o deporte) con política". Sobretodo cuando esa mezcolanza no comparte mis criterios ideológicos. Es lo que le está sucediendo a Nigel Farage, que lleva toda una semana de disputas y reclamando este aspecto vía twitter, donde ha colgado varios tuits y vídeos criticando al seleccionador inglés y su postura de que la Selección inglés se arrodille emulando el símbolo del Black Lives Matter que se ha extendido por el mundo como protesta antirracista.

Esto ha provocado división en Inglaterra. Mientras algunos elogian la postura, en los dos amistosos celebrados recientemente ante Rumania y Austria, con público en las gradas del estadio de Middlebrough. No era la primera vez, en abril en otro partido ante Polonia, los jugadores polacos no se sumaron al gesto y aguardaron de pie .

Farage, líder del partido del Brexit ha encontrado en la polémica para invocar el clásico "Keeps politics out of football". El gesto divide a los ingleses según el político. Aunque el seleccionador ya ha aclarado que continuarán hacerlo, el próximo domingo en Roma, ante Croacia en el primer partido que jugará el combinado inglés en la Eurocopa.

miércoles, 21 de enero de 2015

Walter Tull, el futbolista que se convirtió en el primer oficial negro de Gran Bretaña

Hace poco se cumplía y conmemoraba el inicio de la I Guerra Mundial. La Gran Guerra que devastó Europa y le hizo perder su condición de potencia mundial. El conflicto se estima que se llevó la vida de 10 millones de personas a los que unir un innumerable número de desaparecidos, mutilados, heridos y personas que jamás pudieron continuar sus vidas. Muchas historias que merecerían ser contadas y destacadas. Pero posiblemente, la que resulta más interesante para este blog sea la que representa Walter Tull. Un autentico pionero que fue derribando diversas barreras raciales hace ya 100 años.

Primero como deportista. Walter Tull había nacido en una ciudad de Kent, al sureste de Inglaterra. Su abuelo había sido un esclavo africano llevado a América. Su padre nació en Bárbados y decidió emigrar al Reino Unido para ganarse la vida como carpintero. Y allí nació en 1888, Walter Tull, y sus cinco hermanos. Pero Tull muy de joven comenzó a recibir importantes golpes. Su madre falleció de cáncer. Su padre volvió a casarse y de hecho, proporcionó una hermanastra más, pero a los pocos meses el padre también fallecía. Con la perdida de sus progenitores. Tull y varios de sus hermanos en edad escolar ingresaron en un orfanato en Londres y ahí tuvo que empezar a hacerse un hombre sin más ayuda.

Y ahí fue donde emergió el fútbol, que comenzaba a crecer a pasos agigantados, por supuesto en Inglaterra, pero también comenzaba a popularizarse en el resto de Europa. Tull tenía condiciones como delantero y una amplía facilidad con el gol. Empezó a destacar en conjuntos amateurs, principalmente el Clapton FC, con el que obtendría varios títulos de aficionados. Y finalmente, las ofertas profesionales comienzan a rondarle. Él se inclina por una del Tottenham Hotspur. Estamos en 1909 y Tull tiene 21 años. Al debutar con el equipo londinenses, Tull se convierte en el segundo jugador negro en jugar en la máxima categoría inglesa. Sin embargo, este condicionante racial en un deporte mayoritariamente de blancos le convierte en uno de los focos de las gradas rivales. Insultos, desprecios, comentarios hirientes... 2 goles en 10 apariciones son su bagaje en los Spurs, antes de empezar a perder protagonismo. En 1911, pasa a las filas del Northampton Town, también de la primera división, y con el que permanecería tres campañas más y disputaría más de 110 encuentros ligueros. Según se publica, Tull tiene un acuerdo con el Glasgow Rangers para la próxima temporada. Pero el inicio de la I Guerra Mundial altera los planes, y en diciembre de 1914 decide alistarse en el Ejército.

Se le destina al Regimiento Middlesex y la guerra le hace dar el salto a Europa, tomando parte en hasta seis batallas a lo largo de los años que dura el conflicto. En la batalla de Ancre en noviembre del 16 (considerada inicio de la primera batalla del Somme), en Messines en junio del 17, en la batalla de Passchendaele entre julio y noviembre del 17, acudiendo también a la ofensiva de Menin Road Ridge ese septiembre . En 1918 en marzo tomará parte en la segunda batalla del Somme y ahí es donde resultará herido de muerte. Su cadáver se perderá en el conflicto y jamás será recuperado. Antes de esto, Tull, a base de sus acciones había ido promocionando en las Fuerzas Armadas. El inicio en la batalla del Somme ya le valió el ascenso a sargento. Y en mayo de 1917, era ascendido a subteniente. Pese a que el código militar prohibía que un negro o mulato alcanzase el rango de oficial, los méritos y acciones del futbolista le valieron para alcanzar ese escalafón. Se convertía en el primer oficial de raza negra del Ejército británico. De nuevo Tull derriba otra barrera como le había sucedido en el fútbol.

Ahora su nombre y su historia ya figuran como posible para ser llevado al teatro o al cine. Algunas voces reclaman que se le conceda la Cruz Militar a título póstumo. De momento, este año, la Fabrica de la Moneda incluyó su rostro entre la tirada conmemorativa del primer centenario de la Gran Guerra. 

domingo, 16 de noviembre de 2014

Y Senegal se impuso a Francia en 2002



Fue un triunfo inesperado. Con ese regusto histórico que de vez en cuando provoca el fútbol. Por vez primera, una ex colonia africana se permitía imponerse a su antigua metrópoli en un partido de fútbol. Y no era una cualquiera. Francia comenzaba su defensa del campeonato del Mundo. Cuatro años antes se había impuesto en Saint Denis consiguiendo su primer título mundial. Dos antes lograba también imponerse en la Eurocopa. Era esa Selección multicultural y multiracial que recogía una amplía diversidad de jugadores y que se situaba de ejemplo de integración, ante el panorama y conflicto social que cada vez resultaba más patente en el país galo.

Pero en el terreno deportivo nadie parecía presagiar lo que sucedería. Francia se había impuesto cuatro años antes, con un conjunto multicultural, en el que se encontraban jugadores de diversas procedencias. Nombres como los de Djorkaeff, Zidane, Henry o Lama con antepasados recientes de las antiguas colonias o de territorios de Ultramar. Otros, incluso habían nacido en el extranjero, como Desailly (Ghana), Karembeu (Nueva Caledonia) o Thuram (Guadalupe). Pese a los lógicos cambios de algunos nombres sucedidos en estos cuatro años, el conjunto mantenía esa misma base mixta y diversa. 

Nada hacia prever una debacle como la que viviría Francia en el campeonato. Eliminada en la fase de grupos, incapaz de anotar un solo tanto y ofreciendo un rendimiento francamente pobre que le llevaría a cerrar un grupo que le había emparejado con Senegal, Uruguay y Dinamarca.

Pero en ese encuentro inaugural, con todo el mundo pendiente, Senegal decidió protagonizar una de esas gestas con regusto de justicia poética. Senegal era uno de los territorios de la Federación "África Occidental Francesa", una región colonial que abarcaba los actuales Mauritania, Senegal, Malí, Guinea, Costa de Marfil, Níger, Burkina Faso y Benín. Un amplio territorio, que fijó su capital, primero en Sant Louis y posteriormente en Dakar y que llegó a congregar a 25 millones de habitantes. El terreno era regentado por un Gobernador General. Los territorios elegían también un diputado que les representaba en el Parlamento francés, siendo el más afamado Blaise Diagne, alcalde de Dakar y principal representante de la región que logró abundantes medidas para ampliar los derechos de ciudadanía de los habitantes de las colonias.

Tras el fin de los conflictos bélicos y la refundación de la República Francesa en 1958, con el agravante de las tensiones en Argelia y en Indochina, Francia hubo de ir cediendo su espacio a los diversos territorios. Y Senegal, en primer término junto a Malí, aunque luego también se separarían, y los demás países fueron accediendo a la independencia. Pese a  que desde entonces operan como Estados Soberanos, Francia mantiene todavía una amplía influencia sobre la región, incluso de carácter militar, con recientes intervenciones en Costa de Marfil o Malí por ejemplo.  

Esa herencia colonial y la teórica debilidad africana parecía impensable que pudiera cobrarse una pequeña reparación a nivel deportivo. Pero así sucedió en 2002. En Seúl, en pleno partido inaugural del Mundial que organizaban conjuntamente Corea del Sur y Japón. Senegal, en su primera (y de momento única) participación en una Fase Final de un Campeonato del Mundo de fútbol, con la mayoría de sus jugadores militando en conjuntos franceses, se imponía por 1-0 a su antigua potencia soberana y encima, la vigente campeona. A la media hora de juego, Pape Boupa Diop, jugador del Lens fue el que anotó el tanto victorioso. Senegal se mostró poderosamente más fuerte. Tanto en el robo de balón, el regate de Hadji Diouf que dejó en el suelo a Lebouef y la fuerza con la que entró Boupa Diop para aprovecharse de las dudas de Bathez y Petit que no acertaron a despejar.
Vieira y Diop. Ambos nacidos en Dakar.

Pese a que Lemerre, dio entrada a hombres de ataque, a Senegal no le hizo falta siquiera realizar sustituciones. Ese 1-0 se convertía en la victoria más destacable a nivel deportivo del país africano. Y con el regusto mayor de haberse impuesto a su metrópoli colonial. Entre la que jugaba incluso Patrick Vieira, nacido en Dakar y que iba a asistir impotente a como su país de nacimiento se imponía al conjunto francés.

lunes, 10 de noviembre de 2014

El triunfo del Black, Blanc y Beur en 1998

El líder del Frente Nacional, Jean Marie Le Pen mostró su rechazo a los componentes de la Selección Francesa que se preparaba para el Mundial que celebrarían en casa. El veterano político francés, cambió los tradicionales bleu, blanc, rouge (azul, blanco y rojo) de la bandera, por un despectivo black, blanc y beur (negro, blanco y moro), para referirse a los integrantes del combinado. Decía que esa mezcla era artificial, y que además de no representar a Francia iba a desembocar en un fracaso mayúsculo. Un año antes, el ministro Charles Pasqua había conseguido aprobar una Ley muy restrictiva para los emigrantes y para la obtención de la ciudadanía francesa. El debate migratorio ha sido una presente de la política francesa a lo largo de las últimas décadas.

Pero esa mezcolanza, que tenía a jugadores que procedían de las diversas colonias y territorios de Ultramar. De Guadalupe como Bernard Lama, de las Antillas como Henry o los de origen árabe como Zidane, Djorkaeff o Henry. Algunos de sus integrantes incluso ni siquiera habían nacido en Francia. Desailly lo había hecho en Ghana, Karembeu en Nueva Caledonia, Thuram en Guadalupe o Vieira en Senegal. Además, se encontraban nombres como los de Guivarc´h, bretón o Deschamps y Lizarazu, vascos, de regiones con un destacado movimiento nacionalista en la tan centralista Francia. Y tampoco pasaba inadvertida la figura de Trezeguet, nacido en Francia, por que es donde se encontraba jugando, su padre también futbolista, pero criado en Argentina completamente. Una Selección absolutamente terrorífica para Le Pen. 

Pero el candidato del Frente Nacional se equivocó totalmente. Francia liquidó la fase de grupos con tres victorias ante Sudáfrica, Arabia Saudí y Dinamarca. Sufrió pero avanzó en la prorroga ante Paraguay y venció a Italia por penaltys en cuartos. Remontó el inicial gol de Suker en las semifinales ante Croacia y se impuso con contundencia a Brasil en la final en un abarrotado Saint Denis por 3-0. Francia obtenía su primer título mundial, Zidane se coronaba como mejor jugador del mundo y la Selección servía de ejemplo de integración y cohesión en una Francia dividida.

Le Pen tuvo que agachar la cabeza, al menos en ese 1998. Y el triunfo francés pareció serenar los ánimos y servir de ejemplo... Quizá solo fue momentáneo. En 2002, Le Pen accedió a la segunda de la vuelta de las Elecciones para Presidente de la República. Actualmente, su hija lidera el partido y en las pasadas Elecciones Europeas fue la primera fuerza política en Francia con el 25% de los votos, y la etapa de Sarkozy como Ministro de Interior y posteriormente Presidente de la República practicó una política francamente dura con los emigrantes y otras minorías étnicas. El Frente Nacional, por cierto, tampoco se olvidó del fútbol. Ante la negativa de Karim Benzema de cantar la marsellesa, pidió que el delantero madridista fuese excluido de la Selección.

viernes, 18 de abril de 2014

Raoul Diagne, el primer jugador negro de la Selección francesa

Hoy no llama la atención. Francia es una Selección en la que convergen futbolistas con orígenes muy diversos. De la propia Europa, de ex colonias de África, del Magreb o de la lejana Oceanía. En este mundial se pueden apreciar los rostros de ..... Y en 1998, la Selección que resultó campeona tenía a gente de orígenes tan diversos como Thuram (Guadalupe), Karembeu (Nueva Caledonia), Vieira (Senegal), Zidane (Argelia) o Djorkaeff (Armenia) entre otros... Salvo para Le Pen y el Frente Nacional está diversidad ha sido aceptada y bien recibida, y más cuando Francia logró alzarse con el Mundial en París. Es cierto, que la Selección ha bajado prestaciones, rozando incluso con quedar fuera de varias fases finales y que ha mantenido las criticas de la ultraderecha francesa o se han visto polémicas como la del anterior seleccionador Laurent Blanc, que acusaba de formar a muchos jugadores que posteriormente acababan defendiendo otros combinados nacionales.

Pero mucho antes de estas polémicas, en el periodo de entreguerras, ver a un futbolista negro defendiendo la camiseta francesa era toda una novedad. Algo extraño. Llamativo. Casi revolucionario. El primero en hacerlo fue Raoul Diagne. 

Era hijo de Blaise Diagne. El primer parlamentario negro que hubo en la III República francesa. Diagne también fue un activista en favor de los derechos de los negros. Nacido en Senegal, acudió a estudiar a la metrópoli, prestó servicio militar viajando a varios territorios coloniales franceses de África y en 1914 decidió presentarse a diputado como representante del territorio de Senegal. Se impuso a los otros seis candidatos y accedió a la cámara siendo la primera persona de raza negra en sentarse en el Parlamento. Ya no la abandonaría hasta su muerte en 1934. Pese a que en sus inicios se ubicaba en el marxismo, acabó siendo reelegido en diversas ocasiones y adscribiéndose a otros grupos parlamentarios, como los socialistas o los radicales independientes de Mandel. Fue el impulsor en 1916 de la conocida ley Blaise Diagne que otorgaba la ciudadanía completa a todos los residentes en Senegal. Tomó parte en las misiones civilizadoras, un intento de asimilar en la cultura y religión francesa  las colonias y tras el estallido de la I Guerra Mundial se convertiría en uno de los principales llamadores a filas de muchos africanos, convenciéndoles de defender la bandera francesa. Acabada la contienda, Diagne ocupó el cargo de Comisionado General del Ministerio de las Colonías entre 1918 y 1920. Su popularidad era elevadísima, y en 1920 decidió optar a la alcaldía de Dakar, que ganó sin problemas y también la ocuparía hasta su fallecimiento, compaginándola con el cargo de diputado. En 2014, se le sigue recordando como un pionero de los movimientos democráticos en Senegal. De hecho, el futuro aeropuerto internacional que se está construyendo en Dakar, y que espera inaugurarse a finales de 2014, llevará su nombre.

A Blaise Diagne la muerte le sorprendió en 1934. Apenas pudo disfrutar de su hijo Raoul en su mejor momento futbolístico. Le vio convertirse en futbolista profesional en las filas del Racing de París. Dispuesto a todo. Desde la portería a la delantera, al final acabó estableciéndose en la defensa. Con él, el Racing de París conseguiría su único título liguero en 1936. Y tres títulos de Copa en 1936, 1939 y 1940, apenas una semana antes de que las tropas del III Reich invadieran Francia. Raoul por entonces ya era un futbolista afamado en el recién estrenado fútbol profesional francés. Su debut internacional había sido con apenas 20 años, en 1931 en un amistoso contra Checoslovaquia. Elevaría su cifra hasta las 18 internacionalidades, incluyendo la presencia en el Mundial de Francia 1938 en la que la fascista Italia se impuso a la democrática Francia en un duelo cargado de componente ideológico. Raoul Diagne jugó aquel partido que terminó con la victoria italiana por 3-1.

Diagne jugaría su último partido con la camiseta de Francia en 1940. Ese año dejaría también París y militaría unos años más en Toulousse y el Annecy colgando las botas en 1946. Inició una carrera de entrenador que le llevó  por Francia, Bélgica y Argelia, pero su  momento más destacado en los banquillos fue convertirse en el primer Seleccionador de Senegal como Estado independiente en 1960. Respetado e idolatrado le correspondía ese cargo y cerrar ese círculo que comenzó a trazar su padre.

lunes, 16 de septiembre de 2013

El abuelo "caníbal" de Karembeu

Christian Karembeu es uno de esos futbolistas que puede presumir de haber ganado todos los títulos importantes que permite el fútbol. Campeón del Mundo, de Europa y de la Copa Confederaciones con la Selección Francesa. Dos veces ganador de la Champions y una de la Copa Intercontinental con el Real Madrid, también sumó otros títulos con Nantes y Olympiakos, en una amplía carrera en la que también conocería las Ligas italiana, inglesa y suiza. En 1995 y 1998, fue nombrado mejor jugador del Continente de Oceanía.  Además, su matrimonio con la modelo Adriana Slekarinova le dotó de mayor popularidad.

Karembeu, nació en el archipiélago oceánico de Nueva Caledonia, de apenas 230.000 habitantes y que la ONU tiene como territorio pendiente de descolonización. Bajo soberanía francesa desde mediados del siglo XIX y con algunos episodios violentos reclamando su independencia en la década de los ochenta, este fue el lugar de procedencia de Christian Karembeu, en una familia de 18 hermanos. De ahí, fue captado por un ojeador del Nantes y pudo viajar a la metrópoli para dedicarse al fútbol, con un destacado recorrido. El caso, es que el Karembeu que se desarrolló en el fútbol, venía influido por  una trágica vivencia familiar... 

Desde principios del siglo XX era habitual en esa Europa, todavía imperialista, que dirigía colonias desde miles de kilómetros de distancia organizar Exposiciones coloniales que pretendían servir como muestra de esas naciones distantes, y de paso, justificar ese dominio y la superioridad  moral occidental sobre ellas. En las ferias, no había problemas en mostrar los estilos de vida de las colonias. Ritos, costumbres, edificios, formas de actuar... y eso incluía a los propios nativos en un demencial zoológico de humanos. Indígenas traídos de los lugares donde las potencias ejercían su dominio  y que eran mostrados en jaulas junto a  otras bestias y animales de sus hábitats. En la exposición se acompañaban descripciones sobre sus primitivas costumbres, tan alejadas de las de una urbe como París, ciudad de las luces, el progreso y el desarrollo. Había amplios pabellones y allí se mostraba a árabes, asiáticos, africanos, oceánicos... Con sus vestimentas y herramientas. La exposición de París de 1931, contó con un amplio dispositivo organizativo de la República Francesa, pero también participaron EEUU, Japón, Italia, Portugal, Holanda y Reino Unido. Se estima que a lo largo de los seis meses que duró la muestra llegó a tener más de 30 millones de visitantes.  Unas cifras brutales para la década.
Entre los indígenas expuestos de Oceanía, se encontraba Willy Karembeu. Un hombre traído de Nueva Caledonia, al que se mostraba como un caníbal, que se alimentaba de semejantes, que se comunicaba en un dialecto extraño y que era muy violento... No era cierto. Pero eso no importaba. No había manera de corroborarlo en los años 30 para una familia occidental que visitaba París. Los niños tenían a alguien a quién temer, los adultos para reflexionar sobre la superioridad moral de la civilización occidental y los dirigentes para justificar el estatus que tenían esos territorios. La historia del abuelo de Karembeu fue narrada en el libro "Cannibale" de Didier Daeninckx, y las secuelas le perduraron de por vida, por esos seis meses que estuvo expuesto en una jaula, mientras era observado desde los barrotes por los hombres civilizados. 70 años después, sobre el mismo París, a escasa distancia de donde se celebró la Exposición Universal, su nieto, luciendo la camiseta francesa se proclamaba Campeón del Mundo de fútbol. 

sábado, 7 de mayo de 2011

El escándalo Blanc

Malos tiempos para el banquillo de la Selección Francesa. Por fin, los bleus lograron deshacerse de Raymond Domenech tras unos largos seis años al frente del combinado. Y el elegido para sustituirle fue el ex jugador Laurent Blanc. Magnifico central que brilló en Marsella, Barcelona, Manchester e Inter de Milán entre otros y campeón del Mundo y de la Eurocopa con la propia Selección francesa. Muchos aseguran que esa Selección jugaba sola, y unida a un indudable conjunto de figuras como Zidane, Pires, Djorkaeff o Henry, la voz cantante la llevaban Blanc y Deschamps. Dos hombres que ya han iniciado con éxito su carrera como técnicos.

Blanc recogió el testigo de Domenech y aceptó el puesto de Seleccionador francés tras tres magnificos años al frente del Girondins de Burdeos, que logró incluso romper la hegemonía del Olympique de Lyon. Su tarea no era sencilla. Francia arrastraba una Selección veterana, con mucho menos talento y tras un desastroso último Mundial en el que los jugadores llegaron a sublevarse y se negaron a entrenar. En sus primeros pasos, la cosa progresaba. Blanc trata de afianzar su estilo y generar un conjunto apropiado para la próxima Eurocopa. En la fase de clasificación lideran su grupo con 4 victorias en 5 partidos.

Pero la calma y serenidad que parecía aportar Blanc frente a Domenech ha saltado por los aires al filtrarse unas palabras que expresó en una reunión técnica:

Actualmente, los grandes jugadores y potentes son los negros. Es así. Dios sabe que en los centros de formación, en las escuelas de fútbol, hay muchos negros. Creo que hay que buscar otros criterios, modificados con nuestra propia cultura"

Otro de los miembros presente en la reunión François Blanquart ha sido suspendido de su puesto. Blanc tendrá que hacer frente a dos comisiones, una de la Federación Francesa y otra del Ministerio de Deportes, que investigarán el asunto por el contenido racista de sus palabras. El todavía seleccionador ha negado las acusaciones y ha expresado que no podían considerarse racistas cuando a su vez elogiaba el estilo de jugadores de origen árabe como Benzema o Nasri. Algunas voces como la de el ex jugador y compañero de selección, Thuram, negro y el jugador con más internacionalidades con Francia, ya han pedido su dimisión. Otros consideran una exageración toda la polvareda levantada. Y a algunos todavía nos viene a la mente como atacó la prensa francesa y el propio Henry a Luis Aragonés tras la arenga a Reyes con el ya mítico; "Soy mejor que usted. Negro de mierda. Soy mejor que usted"...