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sábado, 8 de noviembre de 2014

El poppy británico y su repercusión futbolística

Es una costumbre arraigada que desde hace ya varios años se ha trasladado al fútbol. En noviembre, Gran Bretaña conmemora el final de la I Guerra Mundial con la amapola, el "poppy". Lo lucen practicamente todos los estamentos de la sociedad, en un gesto del que no escapan siquiera los miembros de la realeza. El mótivo es la firma del Armisticio entre Francia y el propio Imperio Británico con Alemania, el 11 de noviembre de 1918 que ponía fin a la Gran Guerra,. El rey Jorge V ya decidió instaurar como el Remembrance Day (Día del Recuerdo) en tal fecha. Y el símbolo por el que se optó por la amapola, el poppy, fue debido a un pequeño poema compuesto por el teniente coronel médico canadiense, John McCRae, "En los campos de Flandes", cuya traducción española sería:

 “En los campos de Flandes
crecen las amapolas.
Fila tras fila
entre las cruces que señalan nuestras tumbas.
Y en el cielo aún vuela y canta la valiente alondra,
escasamente oída por el ruido de los cañones.”

Al parecer, McCrae compulgido por la muerte de su amigo el teniente Alex Helmer en 1915, compuso el poema en 1915. Se quedó impresionado porque entre el paisaje tétrico de la Guerra, y el atronador ruido de cañones y explosiones emergían los campos de amapolas, que desprendían sus petalos rojos. El poema, al finalizar la guerra se extendió rápidamente.


Lucir la amapola roja durante el mes de noviembre se convirtió en el gesto perfecto de rendir homenaje a todos los caídos en la Guerra defendiendo el Imperio Británico y la Commonwealth. Y esta práctica se extendió al fútbol. Primero, fueron algunos entrenadores, hasta que, su uso se ha extendido a equipos enteros. Los conjuntos añaden una amapola a sus uniformes y muestran su reconocimiento. Y de la costumbre no escapan los técnicos extranjeros. Mourinho, Wenger, Benítez, Capello, Ancelotti o Hiddink, todos ellos han posado con sus respectivos poppys en sus trajes de entrenadores.

LA FIFA SE LO PROHIBE A LA SELECCIÓN INGLESA EN 2011

En 2011, la Federación Inglesa convirtió en asunto de Estado la prohibición por parte de la FIFA de su uso en un partido entre las Selecciones de Inglaterra y España disputado en Wembley el 12 de noviembre. La Federación tenía pensado que el combinado británico emplease el poppy en las camisetas, pero el organismo que dirige el fútbol decidió prohibírselo en base a que mantiene la prohibición de realizar manifestaciones políticas en los estadios. Hubo quejas y protestas, a las que se unieron incluso el Primer Ministro Cameron y el Príncipe Guillermo, que enviaron varias cartas a la FIFA pidiendo que reconsiderará la decisión. Y al final el organismo presidido por Joseph Blatter reculó y aceptó una pequeña claudicación. Los jugadores ingleses lucieron unos brazaletes negros con el característico poppy en las mangas. 
Nike, siempre atenta, también vio la oportunidad de ganarse un tanto en la oleada patriótica que lideró Inglaterra, e hizo que sus jugadores llevasen bordada la amapola a su símbolo en las botas. 
LA RENUNCIA DE JAMES MCCLEAN

Y, de nuevo, en el mes de noviembre de 2014, ha aparecido un jugador dispuesto a romper la concordia y la unanimidad que existía en torno al poppy en Inglaterra. Utilizado por todos los conjuntos, puesto en los lugares más visibles y con todo el entorno futbolístico volcado en lucirlo, ha aparecido James McClean, jugador irlandés del Wigan anunciando la decisión de no lucir la amapola y explicando su postura. El jugador, nacido en  Derry, y por tanto norirlandés, llegó a defender al conjunto británico en categoría sub-20, e incluso en 2011 fue convocado a nivel absoluto, pero finalmente decidió rechazar la convocatoria y en 2012 se comprometió con la República de Irlanda, siendo un habitual de sus convocatorias.

Sobre la decisión de no llevar el poppy, que ya fue aceptada en su etapa en el Sunderland y ahora en el Wigan, McClean hizo pública la siguiente carta aclarando su postura, y apelando a que la amapola no solo representa a los caídos en las Guerras Mundiales, sino a otros conflictos. Y él como irlandés, mantiene ese herida abierta por miles de asesinatos y victimas que sucedieron en Irlanda del Norte, y por ello entiende que no debe tomar parte en este homenaje. Su decisión también supuso que acabase recibiendo amenazas de muerte a través de la redes sociales.


domingo, 29 de septiembre de 2013

El uniforme de Corea del Norte en Sudáfrica 2010

Corea del Norte está considerado el país más hermético del mundo. Apenas cuenta con Embajadas en otros Estados, sus ciudadanos no pueden salir de sus fronteras salvo que cuenten con autorizaciones expresas. El país sigue viviendo en una dinastía comunista, con un culto al líder absoluto, con el mayor índice de población militarizada del mundo con 45 soldados por cada 1000 habitantes y en un estado de tensión constante con respecto a su vecina Corea del Sur, con la que nunca ha logrado alcanzar un acuerdo de paz tras la guerra que separó a ambos estados en 1953. El año pasado, Kim Jong Un, se convertía en el Líder Supremo de la República Popular Democrática de Corea, cargo que se sumaba a otros políticos y militares que ya ostentaba. Aún así, pocos datos y noticias se disponen del país. Ni siquiera la propia biografía del actual mandatario es pública. 

Pero, esto nunca supuso un freno para el desarrollo del fútbol y de poseer una Selección propia. La FIFA siempre ha puesto pocos impedimentos a cualquier país, sea cual sea su forma de Gobierno y su grado de respeto de Derechos Humanos. Corea del Norte lleva tomando parte en diversas fases clasificatorias. Solo tenía una experiencia en un Mundial, en 1966, cuando se convirtió en el primer país asiático en avanzar a cuartos, derrotando a Italia. Y a punto estuvo de plantarse en semifinales, tras no lograr resistir una ventaja de 3-0 ante la Selección Portuguesa liderada por Eusebio. Tampoco, había cosechado excesivos éxitos en los torneos continentales. Apenas un 4ª puesto en 1980 y sin avanzar en la fase de grupos en 1992.

Pero, sorprendentemente, los norcoreanos se hicieron un hueco entre los participantes al mundial de Sudafrica. Tras compartir grupo con su "hermana enermiga" Corea del Sur, Jordania y Turkmenistan, las dos Coreas avanzaron a la ronda final. Allí de nuevo se vieron las caras, junto a Iran, Arabia Saudí y los Emiratos Arabes Unidos. Y de nuevo, las dos Coreas lideraron el grupo y se clasificaron para la Fase Final del Campeonato del Mundo. Poco se sabía de la Selección. La mayoría de los jugadores jugaban en la liga local, practicamente imposible de seguir para cualquier aficionado. Un rostro, algo conocido era el del delantero Hong Yong-Jo, que militaba en la liga rusa. Pero poco más... Nada se sabía de ellos. Tarea complicada era recabar informes... Así de cerrado es el régimen en todos los aspectos. Incluido el deporte.

Así que una de las notas curiosas fue en la relativa al uniforme que lucieron. En uno de los mundiales más globalizados, donde las cifras de ventas de televisión, patrocinios y merchandinsing machacaban las de apenas una década antes... allí apareció Corea del Norte. Con un uniforme pedido por encargo. Sin esponsorización, ni acuerdos comerciales, ni negociando mareantes ofertas de ninguna marca deportiva que podía apuntarse el goloso tanto de vestir a un combinado participante en el mundial. Durante la fase de clasificación vistieron la marca china Erke. En varios amistosos preparatorios de cara a la cita mundialista, hubo de ingeniárselas como pudo. Ante Venezuela usó la camiseta suplente de la vinotinto con el escudo tapado, después empleó marcas colombiana y mexicana que debió solicitar antes de los encuentros. En los últimos amistosos lució la marca vasca Astore, que cuestionada por el asunto, aseguró no saber nada y que debieron ser los propios norcoreanos los que añadieron el escudo del país. Finalmente en el Mundial, la afortunada en vestir a la Selección fue la italiana Legea. Solicitada a última hora, sin apenas tiempo de negociar y de pensar un diseño especial para el acontecimiento. Una camiseta remendada a última hora, con un estilo clásico y sencillo y alejado del mercadeo habitual del fútbol. Una camiseta digna de la nación más desconocida del planeta.