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miércoles, 20 de marzo de 2013

El Espanyol reivindica su catalanidad

Un club que celebró su centenario en el año 2000 parece mentira que tenga que reivindicarse y mostrar sus etiquetas. Además, con un aval como el que presenta tener 4 Copas del Rey, 2 Subcampeonatos de la Copa de la UEFA y ser el sexto equipo de la clasificación histórica de la Liga española, por delante de Sevilla, Zaragoza, Betis o Real Sociedad por ejemplo. Pero en Barcelona y prácticamente toda Cataluña, hay un monopolio en la figura del Barça que dificulta el crecimiento y desarrollo de sus vecinos.

Los niños quieren jugar en el Barça. Los patrocinadores se decantan por los culés. Los políticos saben que luce mucho más el Camp Nou... Y esto repercute negativamente en los demás. En Il Catenaccio lo llamaron con que "La sombra del Barça es alargada". La expresión "Mes que un club" y su simbología sobretodo durante el franquismo acabó convirtiendo en un fenómeno social al Barcelona. Algo que no ha desaparecido ni menguado con los años. Aunque, es cierto que los mandatos de Joan Laporta y Sandro Rosell están empujando al Barcelona a unas posiciones más próximas a prestar apoyo a una Cataluña disgregada de España, y eso repercute en amplias polémicas y un dificil equilibrio.

El Espanyol siempre ha sido consciente de vivir en este escenario. Su nombre advertía que ocupaba un espacio diferente. Sus simpatías y lealtades hacia el Estado parecían estar libres de sospecha... pero en los últimos años, el equipo menor de la capital catalana también ha querido reivindicarse, e igual que equipos del resto de España lucen sus banderas autonomicas el Espanyol ha optado por potenciar su vertiente catalana. Ya resultó polémico su cambio de la Ñ a la NY en su denominación. Después, se acompañó de la Senyera, tanto en el uniforme, como en los brazaletes de capitán. Sus jugadores se incorporaban sin problemas a la Seleccion Catalana. Y ayer, su presidente Joan Collet alzó la voz: "No hay ningún club que tenga la patente ni la exclusiva de la catalanidad".

Era la respuesta a unas declaraciones de Sandro Rosell, en las que decía a los niños en un acto en un colegio "que hablar catalán es la mejor manera de demostrar que se siente el Barça". 

domingo, 30 de septiembre de 2012

El difícil equilibrio del Barça

Cuando uno toma partido, se moja, adquiere un compromiso que implica posicionarse queda marcado. Inclinarte por una postura puede suponer alejarte indefinidamente de otra. Renunciar a un grupo por ganarte a otro. Los partidos políticos, ya abandonaron sus destinos habituales para optar por ese intangible centro político, convertirse en catchallparty e intentar abarcar a todos tipo de votantes. En el fútbol, los clubes que ya han trascendido su carácter local y regionalista por sus dimensiones y se han beneficiado de la globalización para ser elementos mundiales, sus camisetas vendidas en todo el planeta y tener lista de aficionados en todo el mundo que se interesan por sus fichajes y resultados. De ahí, que tomar posición en determinadas cuestiones acaban complicando esa imagen. Requieren un equilibrismo complicado que puede acabar generando antipatías y odios. 

El Barcelona hace ya tiempo que transita esa linea. En la época de Joan Laporta, cuando el equipo empezó a mostrar un juego fantástico, encima desarrollado por una gran cantidad de canteranos, que a su vez eran el bloque principal de la Selección Española y dirigido en el banquillo por Pep Guardiola, otro muchacho que había progresado desde la niñez a alcanzar ser el entrenador del club de su vida y perfeccionando aún más la filosofía Barça, un estilo de juego propio que se emplea en todas las categorías. La institución parecía alcanzar unos niveles asombrosos. No ya solo en fútbol, sino en baloncesto, hockey patines, fútbol sala... Encima, la decisión de optar por el patrocinio de Unicef engrandecía esa imagen a nivel global.

Sin embargo, Laporta también comenzó a ver cuestionada su imagen. En España se le percibía como un catalanista favorable a la independencia de Cataluña, y comenzó a emplear el club como plataforma personal de su carrera política. Algunos gestos que mostraban ese posicionamiento próximo al independentismo generaron polémicas. El añadir la Senyera a la camiseta también. Se rumoreó que el club pidió a Villa que se quitase la bandera española de sus botas. La pancarta de "Catalonia is not Spain" que aparecía en el Camp Nou. Asimismo, la tensión más evidente fue con el por entonces Presidente de la Junta de Extremadura, Fernández Vara, reconocido aficionado culé que criticó sus continuos posicionamientos de él y del club a favor del nacionalismo catalán, lo que estaba generando un deterioro en cuanto a los muchos seguidores del Barça de fuera de Cataluña. Laporta llegó a insultar al presidente extremeño llamándole imbécil. Evidentemente, como bien decía Fernández Vara, el aparecer tan vinculado a esa opción política, se percibía negativamente fuera de Cataluña. Las relaciones con Uzbekistan, incluyendo asuntos propios con pingues réditos económicos también enturbiaban esa imagen. No resultaba muy coherente lucir Unicef y tratar con la dictadura asiática.

Sandro Rosell mantiene esa complicada línea. Renunció a Unicef (y a Uzbekistan) pero apostó por otro régimen de reputación más que dudosa como es Catar. Esta decisión que rompía el ejemplo de renunciar al organismo de la ONU y encima donar dinero se cargaba un buen foco internacional. Las últimas decisiones también han seguido en el terreno pantanoso. Rosell, mantiene la linea próxima al nacionalismo catalán independentista. Acudió a la manifestación el 11 de septiembre de 2012 que ha iniciado un nuevo periodo de relaciones entre el Estado y Cataluña que veremos como concluye. Además, ya se ha hecho publico que la Senyera será la segunda equipación del equipo la próxima temporada. De nuevo, esa apuesta por el catalanismo restará apoyos en el resto de España. Pero esta semana además, se hacia publico que el club había decidido invitar a Gilad Shalit, soldado israelí que recientemente fue liberado tras permanecer cinco años en cautiverio por Hamas al próximo Real Madrid-Barcelona. Esto ha provocado protestas y quejas en diversos países árabes, donde, la afición por el equipo culé es mayoritaria al de otros grandes europeos. En el telediario de TVE1 salieron diversos ejemplos de gente que no compartía esta postura. También, rompía una especie de acuerdo universal de las naciones que reivindican su propio Estado de apoyo inquebrantable a la causa palestina. Mientras el otro día el Athletic de Bilbao se enfrentaba a un equipo israelí en la Europa League y se organizó una protesta contra el régimen judío, el Barça, pese a encontrarse en plena batalla ideológica liberadora, en esta ocasión, ha decidido homenajear a un combatiente del bando hebreo.