viernes, 12 de noviembre de 2010

UNIFORMES: La camiseta naranja del Shakhtar en plena "Revolución naranja"


Fotografía de ese encuentro, disputado el 7de diciembre de 2004

En 2004 se produjo una de las más recientes Revoluciones en Europa, que afectó a países del Este que todavía luchaban por emanciparse de la herencia e influencia soviética, y en las que se se producen agrios debates sobre si se debe orientar el país hacia la vecina Rusia o hacia Occidente y la Unión Europea. Ucrania debía dirimir sus elecciones entre dos candidatos que apostaban por políticas muy diferentes para el país. Mientras Viktor Yuschenko se mostraba partidario de mirar hacia Occidente, el candidato Viktor Yanukovich, a su vez Primer Ministro, representaba las simpatías prorrusas. La primera vuelta de las elecciones, celebrada en octubre suponía un empate técnico a 39% en el que Yuschenko aventajaba por unas ligeras décimas. En la segunda vuelta, a finales de noviembre, sin embargo, la victoria recayó en Yanukovich bajo unas sospechosas y escandalosas acusaciones de fraude, falsificación de votos y multiples irregularidades. 

Texto de El Mundo Deportivo
que recoge la presencia de
 Yanukovich en el palco
Desde el mismo día siguiente al comicio y ante las sospechas de  tongo de los partidarios de Yuschenko, estos deciden tomar las calles e iniciar un parón en el país. Comienza una amplia protesta, tomando el color naranja como símbolo. Pronto, en el mundo mediatico su movimiento pasa a conocerse como la Revolución Naranja. Apenas unas semanas después, el 3 de diciembre, el Tribunal Supremo de Ucrania reconoce la gran cantidad de papeletas falsas y dudosas que, ante la incapacidad de averiguar el verdadero resultado obligan a repetir la cita electoral que se establece para el 26 de diciembre.

Apenas 4 días después de esa sentencia que obliga a la repetición de los comicios, el 7 de diciembre acude el Barcelona al país ucraniano para enfrentarse en la liguilla de la Champions al Shakhtar Donestsk, equipo de una de las regiones de mayoría prorrusa. El uniforme, naranja, coincide con el simbólico de los opositores que han logrado la redición de las elecciones y se especula si lo cambiarán. Pese a ser el habitual del equipo minero, su identificación podría mal interpretarse. Pero finalmente, el equipo local, y pese a encontrarse el candidato Yanukovich en el palco, animando a su equipo y enfrascado en una nueva campaña electoral, el Shakhtar jugó de naranja. Hubo especulaciones sobre si no se quiso cambiar el uniforme oficial, o si era un guiño hacia el previsible ganador. El caso es que esa noche del 7 de diciembre, y con victoria por 2-0 a su favor el Shakhtar coincidía en colorido con la Revolución Naranja.


sábado, 6 de noviembre de 2010

BIBLIOTECA: Fiebre en las gradas

Ciertamente, "Fiebre en las gradas" de Nick Hornby, editado por Anagrama en 2002 no es un libro que trate de las vinculaciones fútbol y política. Pero, sus pasajes tocan diversos palos, desde reflexiones sociológicas en torno al fútbol y lo que le rodea. Desde relaciones de amistad o familiares que quedan estrechamente ligadas a lo que depara el terreno de juego (o el graderío), adornado con hermosos pasajes de una persona que no oculta su obsesión y la lleva al máximo en su vida. Es uno de los libros de fútbol más famosos, y cuenta con fragmentos realmente deliciosos para leer.

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PD Y ya que lo menciona Mr Quely, si estáis interesados en Alta Fidelidad os dejo también aquí un enlace para esta obra.

martes, 2 de noviembre de 2010

Maradona, los Kirchner... Argentina...



Artículo de EL País del 5 de octubre de 2010. 20 días antes del fallecimiento de Nestor Kichner.


TRIBUNA: JOHN CARLIN Y CARLOS PIERINI
Maradona como metáfora argentina
¿Hay alguna relación entre el futbolista y el peronismo? Sí, cuando se eligen entrenadores, presidentes o sistemas de características populistas, autoritarias y con pocos pies sobre la tierra, el resultado es el fracaso

Se dice con frecuencia que la solución a los problemas de la África subsahariana es la educación; que los recursos naturales abundan y si solo se pudiera proporcionar un buen nivel educativo a la gente el continente despegaría. No necesariamente. Miren el caso de Argentina. Todos los recursos naturales que quieran, una bajísima densidad de población y, a lo largo de la mayor parte del siglo XX, índices escolares que no han tenido nada que envidiar a Europa occidental. Pero hoy, en un país que hace 100 años era uno de los 10 más ricos del mundo, la tercera parte de los recién nacidos están condenados a crecer en la pobreza, si es que logran crecer. Ocho niños menores de cinco años mueren al día debido a la desnutrición en un país que debería ser, como hace tiempo fue, el granero del mundo. Semejante aberración florece en un contexto político en el que a lo largo de más de medio siglo juntas militares han alternado el poder con Gobiernos populistas, corruptos o incompetentes. El actual Gobierno peronista de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner (como el anterior, de su marido Néstor Kirchner) es más afín al de Hugo Chávez en Venezuela o al de Daniel Ortega en Nicaragua que a los Gobiernos pragmáticos y serios de Brasil, Chile o el vecino Uruguay donde, por cierto, hoy se consume más carne per cápita que en Argentina. ¿Dónde ha quedado la famosa Justicia Social proclamada hasta el cansancio por el peronismo que ha gobernado la mayor parte del período democrático instaurado en 1983? ¿Cuál es el problema?

El problema es Diego Maradona. O, para ser más precisos, lo encarna, como símbolo, Maradona, el "Diez", "el Dios Argentino", el ídolo nacional por goleada. La idolatría a los líderes redentores, el culto a la viveza y (su hermano gemelo) el desprecio por la ética del trabajo, el narcisismo, la fe en las soluciones mágicas, el impulso a exculparse achacando los males a otros, el fantochismo son características que no definen a todos los argentinos, pero que Maradona representa en caricatura payasesca y que la mayoría de la población, aquella misma incapaz de perder la fe en el peronismo, aplaude no con risas sino con perversa seriedad. El punto de partida es la negación de la realidad. Este es el terreno en el que opera Maradona y en el que su legión de devotos se adentra -como por ejemplo los 20.000 que fueron al aeropuerto de Ezeiza para darle las gracias tras la desastrosa actuación en el Mundial de Sudáfrica- para adorarle.

Esos mismos que disfrutaban como locos con las grotescas actitudes y dichos del ídolo -"¡que la chupen!"- fueron en manada a vitorearlo al llegar a Buenos Aires después de la goleada de 4-0 que Alemania le propinó, expulsando a su selección del Mundial. Presos de la nostalgia, no olvidan nunca que "ÉL" hizo el famoso gol con la "mano de Dios"; o sea que su mano y la mano de Dios son la misma mano. "EL" es uno con "DIOS". La manada entonces, mientras grita para adentro, "¡Si estamos unidos a Dios Maradona compartiremos toda su gloria!", grita para afuera: Maradooooooona, Maradooooooona. Y no olvidemos el dicho nacional, al mismo tiempo jocoso y lleno de convicción, "¡Dios es argentino!".

Diego Maradona fue un monumental jugador de fútbol. Pero la fama justificada no da títulos, ni derechos, ni conocimientos para opinar con absoluta certeza acerca de casi todo y al mismo tiempo desautorizar a todo aquel que no esté de acuerdo con sus ideas. En Argentina, mientras avergonzaba a algunos, hacía gritar de entusiasmo a muchos más. Creían, orgullosos, que unidos al " ídolo" todo el mundo "se la chupaba". En realidad el que se ha chupado todo, desde alcohol hasta cocaína, ha sido Maradona. Nadie lo acusa ni lo maltrata por su triste enfermedad. Solo se trata de señalar su soberbia desconsiderada, de carácter profundamente narcisista, base de sus penosas afecciones del alma, metáfora de la patología crónica de un país.

Hace 15 días Maradona dio su primera entrevista desde la debacle de Sudáfrica. El ex director técnico de la selección argentina, al que se le oyó diciendo minutos antes de aquel partido que su equipo iba a dar una lección de fútbol a los alemanes, no ofreció ni análisis, ni explicación por la derrota, salvo decir que el portero alemán estuvo "muy seguro" y después del 2-0 "nos vinimos abajo". Con un poco de suerte (la magia de la suerte lo abandonó, ¿el otro Dios estaba en su contra?) el partido se hubiera ganado. Culpa por el desastre no aceptó ninguna.

En cuanto a la victoria argentina 4-1 el mes pasado contra el campeón del mundo, España, bajo el mando de un nuevo seleccionador, confesó que prefirió no ver el partido. Claro. Porque ver aquel partido hubiera significado chocarse con la realidad y arriesgar salir del autoengaño enfermizo que le permitió afirmar en la misma entrevista que -avalado por el ex presidente Néstor Kirchner, que en una reunión la semana pasada le "felicitó" por el Mundial- él seguía siendo el candidato idóneo para dirigir la selección. "Daría la vida", dijo, "daría un brazo" por recuperar el puesto.

El fracaso de Maradona en el Mundial fue el espejo del fracaso de Argentina como país. Por un lado, una falta de rigor y humildad en la planificación; por otro, un derroche de los recursos disponibles. Talento sobraba, salvo que por amiguismo, ceguera, populismo patriotero o sencilla idiotez Maradona decidió no convocar a la mitad de los mejores; no solo no explotó los recursos que tenía, no los quiso ni ver. El nuevo seleccionador, Sergio Batista, puso en el campo contra España a cuatro jugadores básicos que Maradona ni siquiera había convocado para Sudáfrica y lo que se vio fue un equipo sólido que hubiera sabido competir contra Alemania, como contra cualquiera en el Mundial. Es decir, el sentido común existe en Argentina; solo que demasiadas veces, obliterado por la luz maradoniana, brilla por su ausencia.

En el sistema maradoniano solamente brilla la ilusión. Dentro de este sistema de pensamiento las cosas terminan no teniendo ni pies ni cabeza. Resultado: fracaso en la vida y arrastrando en el fracaso, en este caso, a la selección argentina, pero también se puede arrastrar a toda una nación. Recorriendo la historia del siglo XX sabemos la potencia destructiva de la ilusión cuando no es contrabalanceada por la realidad terrenal, nunca tan agradable ella como los espejismos de la ficción.

Cuando llevados por la fantasía se eligen directores técnicos o presidentes o sistemas de características populistas, autoritarios y antidemocráticos, con pocos pies sobre la tierra, el resultado inevitable es el fracaso. Un director técnico que no tiene ni ha tenido capacidad para manejar su vida, que además no es director técnico (por preparación) y por lo tanto al titularse así toma las características de un impostor, tuvo como resultado el descalabro de la selección argentina. Puede ocurrir nuevamente algo similar con la Argentina misma si los directores técnicos, léase la pareja que lleva siete años en el poder, siguen el camino compulsivamente repetitivo de la tergiversación permanente de la realidad. El endiosamiento de seres Ídolos-Dioses a los que no se debe criticar, como a Perón, Evita, Maradona, Cristina Fernández o Néstor Kirchner, intocables seres sin errores, lleva al fracaso reiterativo y doloroso que arrastra a millones de argentinos al sufrimiento. El granero del mundo se va convirtiendo en un país lleno además de granos de pústulas creadas por el sistema: fracaso, pobreza, desnutrición, inseguridad, criminalidad, destrucción de las instituciones, ataque permanente a la prensa opositora, ataque a la ley, destrucción de la educación (eso también) y llegamos entonces a que la fantasía de ser un pueblo "protegido" por los Dioses cae en una triste y ridícula realidad.

Las sociedades propensas a alimentar estas ilusiones, caen en la seducción hipnótica de líderes de estas características. Son sociedades cerradas, como dice Karl Popper, con un fuerte carácter autoritario, convicciones inamovibles y preponderancia al pensamiento mágico. En estos casos el horizonte de expectativas está absolutamente distorsionado por las ilusiones y las consecuencias se traducen en un sinnúmero de fracasos compulsivamente repetitivos. Decía Albert Einstein que la locura era repetir lo mismo una y otra vez, esperando diferentes resultados. Eso es lo que propone Maradona al reafirmar su derecho a dirigir la selección de fútbol. Al apoyar su estrambótica candidatura, los Kirchner, eso sí, están siendo consecuentes. Ellos también piden, pese al fracaso mundialista de su gestión, como el de los regímenes peronistas que los precedieron, que se prolongue su dinastía en las elecciones generales del año que viene. Es probable que lo consigan. Sería la victoria del pensamiento mágico maradoniano, sobre el que el sol de la bandera argentina nunca se pone.

John Carlin, periodista, vivió 10 años en Argentina; Carlos Pierini trabaja como médico psicoanalista en Buenos Aires.

lunes, 18 de octubre de 2010

Arkan, el señor de la guerra

Arkan es el alias que usaba Zeljko Raznatovic, un paramilitar serbio, acusado de múltiples crímenes de guerra durante la guerra de los Balcanes de la década de 1990. Aparte de su incipiente carrera criminal de juventud, ganó fama y repercusión tras liderar un ejercito privado que se estima llegó a alcanzar los 20.000 hombres fuertemente armados y que llevó a cabo labores de exterminio y limpieza étnica en Serbia. 

JUVENTUD Y GUERRA DE YUGOSLAVIA 

Su carrera, según parece, ya se inició de joven, fruto de varios delitos pasó bastante tiempo en correccionales de menores. Después con 20 años decidió buscar fortuna por Europa, y se llegaron a contabilizar detenciones en Bélgica, Países Bajos, Suecia, Alemania, Austria, Suiza e Italia, la mayoría relacionadas con cargos como atraco con arma de fuego, asalto o asesinato. Se estima que consiguió escaparse de 12 cárceles diferentes europeas. Su nombre aparecía entre las listas de más buscados de la Interpol. 

En los 80, decidió regresar a Yugoslavia, y según cuentan, debido a la amistad que tenía con Stane Dolanc, jefe de la policía secreta yugoslava, comenzó a trabajar como agente de la misma, encargándose de eliminar a opositores y disidentes del régimen yugoslavo. En Serbia también decidió fundar una amplia serie de negocios, la mayoría de actividades ilícitas. En 1983, incluso, cuando la policía quiso detenerle para interrogarle, llegó a herir a dos agentes antes de ser reducido. A los dos días fue puesto en libertad.

A mediados de los 90, la crisis que llevaría la desmembración de Yugoslavia comenzaba a palparse. Las tensiones entre las diferentes etnias comenzaban a florecer y el odio hacia todo aquello que no fuera serbio era una de las obsesiones de Arkan. En 1990, cuando apenas un mes antes, el independentista Tudjman había ganado las elecciones regionales en Croacia, se disputaba el derbi entre Dinamo de Zagreb y Estrella Roja concluyó con importantes enfrentamientos entre dos aficiones que representaban a dos países, dos etnias, dos sociedades condenadas a enfrentarse. Arkan fue uno de los 3000 serbios que se desplazó a la capital croata.

Eso ocurrió en mayo. En octubre de ese mismo año, fue detenido con otras cinco personas en la frontera con Croacia con mucho material de guerra. Se le arrestó y se le acusó de conspirar para intentar asesinar al presidente Tudjman. El juicio que se celebró en junio de 1991 le absolvió provocando una fuerte indignación en la población croata. Poco tiempo después se produjo la proclamación de independencia croata, no aceptada por el gobierno yugoslavo que daría inicio a la guerra. Durante el conflicto la reputación de Arkan fue en aumento. 

En ese tiempo ya había fundado diferentes organizaciones, como la Guardia Voluntaria Serbia, pero en estos años creó dos que le granjearon más fama, el partido "Unidad Serbia" y su ejercito paramilitar "Los Tigres de Arkan". Pese a tratase de un ejercito paramilitar privado, pronto encontró apoyo de policía y militares serbios, y algunas cifras llegan a hablar de que llegó a alcanzar los 20.000 hombres, fuertemente equipados incluso con tanques y aviones. Sus actuaciones en Bosnia, Eslovenia y Croacia, nunca pudieron ser llevadas a juicio al Tribunal de la Haya, que siempre le tuvo como un criminal de guerra y un genocida con las poblaciones de ambos países. Pese a su brutalidad y fuerza, como es sabido, Serbia salió derrotada del conflicto, y las Repúblicas balcánicas alcanzaron su independencia. Pero la fama de Arkan en 1995 era indiscutible, y la visión que se tenía de él, igual. Mientras que para los serbios era un patriota ejemplar, el resto de naciones le tenía como un genocida con muchisimas muertes a sus espaldas.


NEGOCIOS, POLITICA Y FÚTBOL

En 1996, la Gran Serbia con la que soñaban Arkan y sus seguidores era una utopía irrecuperable. Así que Arkan tuvo que volver a girar de prioridades. La Guardia Voluntaria Serbia quedó disuelta, aunque sí mantuvo y centró sus esfuerzos en su plataforma política "Unidad Serbia". Recuperó sus negocios en sectores como el tráfico de petróleo contrabando, trafico de armas y además se hizo con la propiedad de un pequeño club de fútbol de Belgrado, el Obilic que por entonces se hallaba en segunda división.

La progresión del modesto club bajo su propiedad fue impresionante. subió sin ningún tipo de apuro y en 1998 llegó incluso a alzarse con el titulo de Campeón. Pese a ser un equipo modesto, sin apenas instalaciones y con plantillas teóricamente más débiles, eso no fue impedimento para llegar a lo más alto. Quizá influyese las amenazas y presiones que recibían tanto árbitros como jugadores rivales en la víspera de los enfrentamientos. Alguno incluso llegó a declarar haber sido secuestrado antes del partido. 

Nadie tomó cartas en el asunto. Y pudo disputar competiciones europeas como campeón de Liga. En ese momento, Arkan, pese a ostentar el mando, cedió el asiento presidencial a su esposa Ceca, cantante y evidentemente el propietario no se desplazaba por Europa, por miedo a ser detenido por sus múltiples causas. El caso es que el Obilic si tomó parte en la competición llegando a enfrentarse a Bayern Munich o Atlético de Madrid, por ejemplo. Por cierto, según se publicó en 2008, Arkan llegó a planear un atentado contra Lennart Johansson, presidente de la UEFA por prohibirle sentarse en el banquillo en el encuentro contra el equipo alemán.

Tumba de Arkan

GUERRA DE KOSOVO Y MUERTE

En 1998, de nuevo, estallaría un nuevo conflicto en los Balcanes, esta vez con la región de Kosovo como telón de fondo que llevaría a la OTAN a bombardear Serbia. Arkan, de nuevo envió a sus tropas a combatir y alentó a la gente a combatir a los independentistas kosovares

Después del conflicto de Kosovo, Arkan siguió con sus actividades, hasta que en enero de 2000 fue asesinado en el Hotel Intercontinental de Belgrado cuando almorzaba con otras dos personas. El asesino, Dobrosav Gavric se acercó por detrás y realizó varios disparos  que acabaron con la vida de los tres asistentes. El guardaespaldas de Arkan también abrió fuego hiriendo al asesino, aunque resultó tarde para su protegido, que fue introducido en el coche y llevado al hospital pero no pudo recuperarse y falleció oficialmente a las 18:50. Gavric sobrevivió a los disparos aunque quedo postrado en silla de ruedas y siempre negó ser el culpable.

Su funeral, cinco días más tarde llegó a congregar a 20.000 personas, se realizó con los más altos honores militares y evidenció la grandeza y aceptación que despertaba su figura. Sus adversarios también celebraron su fallecimiento de manera efusiva.


LEGADO

La responsabilidad sobre el asesinato de Arkan generó diversas teorías conspiratorias, incluso, que se tratase de una maniobra para desaparecer y que la muerte fuese una farsa. Se especuló con diversas teorías, desde incluso que la muerte la planease el hijo del ex presidente Milosevic con el que rivalizaba por el control del petróleo de la región, otros rumores apuntaron a Andrija Draskovic, otro hombre con vinculos mafiosos y una tercera vía señalaba al número dos de Arkan, Borislav Pelevic, que le sucedió al frente del partido Unidad Serbia y que en las elecciones de ese año obtendría 14 diputados en el Parlamento. 

La semana anterior asistíamos a como los ultras serbios logran suspender el encuentro entre Italia y Serbia clasificatoria para la Eurocopa de 2012 en pleno suelo italiano. El cabecilla resultó ser el líder de un grupo de hooligans conocidos como "Los Tigres de Arkan" cuyo nombre rememora el del ejercito paramilitar. Así que el legado de Arkan es incontestable, llegando a generar admiración también en otros países, como en la afición del Lazio que exhibió esa pancarta de la fotografía.

lunes, 11 de octubre de 2010

UNIFORMES: Segunda camiseta Inter Milán en 2007


El fútbol ha asumido muchos roles sociales y ha adquirido símbolos “heredados” con los que pretende representar sus orígenes, sus ideales, sus circunstancias. Buena manera de mostrarlos se da entre aficionados, escudos o uniformes, y raramente algo resulta casual. Cada club tiene una historia y representa a una ciudad o una región con su propio legado histórico, religioso o cultural. Y esto también se ve reflejado en las vestimentas que lucen los jugadores antes de saltar al campo. Es por ello que analizar los diferentes uniformes y sus reminiscencias puede resultar muy atractivo para este blog.

Una de las que levantó protestas hace no mucho tiempo fue la camiseta suplente que decidió vestir el Inter de Milán en 2007, año de su centenario curiosamente. Se trataba de una cruz roja sobre un fondo blanco. Nadie prestó especial atención al conjunto, que en España por ejemplo, también utiliza como segunda equipación la SD Huesca, hasta que el Inter tuvo que enfrentarse al Fenerbahce turco, país de mayoritaria religión musulmana.
Caballero de la orden del Temple que
 combatió al Islam durante las cruzadas

Los italianos se impusieron con facilidad por 3-0, pero fuera del ámbito deportivo, y a raíz de una demanda presentada por el abogado turco Barsia Kaska, experto en derecho europeo, que solicitaba a la UEFA que impusiese una sanción al Inter de Milán por llevar una camiseta que atentaba contra el islam y manifestaba de forma explícita la superioridad racista de una religión.

La prensa turca también se posicionó a favor y se recordaba la similitud con el uniforme de los caballeros templarios de las Cruzadas que combatieron al Islam hace ocho siglos. Varios diarios se preguntaban como la UEFA había permitido semejante agravio, y algunos inclusos reclamaban que se diera el partido por perdido al Inter.

Evidentemente, finalmente no hubo ninguna sanción por el uniforme.

PD Gracias a Matías Fernandez, me he enterado también que la camiseta tenía su origen en otro club que se fusionó con el Inter en 1928. Y que sirvió para adaptarse mejor a la normalización fascista de la época mussolininana en Italia. Podeís leerlo aquí, aunque habrá que dedicarle una entrada propia.

jueves, 7 de octubre de 2010

Justin Fashanu, el primer (y único) futbolista que salió del armario


Justin Fashanu fue un futbolista inglés de origen nigeriano, profesional entre 1978 y 1997. Desempeñó su carrera por varios países, desde su nativa Inglaterra, hasta conjuntos escoceses, estadounidenses, canadienses, australianos, neozelandeses o suecos. Fue el primer jugador negro por el que un equipo decidió pagar más un millón de libras en 1980 pero si por algo pasará a la historia es por ser el primer futbolista de alto nivel que reconoció públicamente su homosexualidad.

Se formó y debutó con el Norwich City donde su buen hacer (35 goles en 90 encuentros) le valieron que el Nottingham Forest, campeón de Europa y entrenado por el mítico entrenador Brian Clough desembolsará 1 millón de libras por sus servicios. Pero el jugador no resultó en su nuevo destino. Su rendimiento no fue similar, apenas anotó 3 goles y los rumores y habladurías sobre su vida nocturna frecuentando bares gays no tardaron en convertirse en la comidilla de la prensa. El propio Brian Clough se negó a aceptar la condición de su jugador y en su autobiografía reconoció haberle dirigido la siguiente exhortación al futbolista:
“Si quieres una barra de pan, ¿dónde vas? Al panadero, supongo. Si quieres una pierna de cordero, al carnicero. Entonces, ¿por qué sigues yendo a esos malditos clubs de maricones?”.
A partir de aquí, Fashanu empezó su declive. Aparte del recibimiento hostil de todos los graderíos en los que jugase, fue apartado del Forest y tuvo que marchar cedido al Southampton donde anotó 3 goles en 9 encuentros. Pese a que en un principio, se trató de incorporarlo definitivamente, la falta de dinero lo impidió. Fue traspasado al Notts County por 150.000 libras, mostrando la depreciación que había sufrido el jugador. En este conjunto anotó 20 goles en 64 encuentros en las tres temporadas que militó, antes de padecer una fuerte lesión de rodilla. Para recuperarse, y cansado del clima hostil de Inglaterra, se trasladó a EEUU.

Tras un paso por diferentes conjuntos tanto estadounidenses como canadienses y recuperarse completamente de la lesión, regresó a la Premier formando parte del Manchester City que al mes lo dejó por el West Ham. Hizo una prueba con el Ipswich y tampoco resultó y tuvo que firmar por equipos de menor entidad antes de volver en verano a tierras americanas. Era 1990, el año que daría el paso más importante de su carrera.

Una de las portadas en la que Fashanu reco-
nocía su homosexualidad. Junio de 1991.
En octubre de 1990 concedió una entrevista al diario The Sun donde confirmaba públicamente sus tendencias sexuales. Además afirmaba haber mantenido relaciones con otros futbolistas, estrellas del pop e incluso un diputado torie casado, aunque no aportó nombres. La reacción de sus compañeros de profesión fue inmediata y no encontró ningún apoyo expreso.

Muchos jugadores le criticaron con ira asegurando que en el fútbol no tenían cabida personas gays. Su propio hermano, también futbolista en activo, le acusó de ser un paria y su principal preocupación era que no le confundiesen con él y que el nombre de su familia había quedado manchado… Además aseguró que ningún equipo volvería a contratarle.

Se equivocó en parte, ya que Justin siguió jugando al fútbol aunque ciertamente en equipos de menor entidad y con contratos breves. Realizó una prueba con el Newcastle que finalmente desestimó contratarle. Se comprometió con el Torquay United durante una campaña, pero el cambio de entrenador a final de año precipitó su despido. Entonces cambió a la liga escocesa, donde prosiguió su infructuosa carrera, acompañado de varios descensos deportivos. Pasó por Suecia, fue despedido de nuevo en el Hearts escocés cuando parecía repuntar y finalmente, tras un paso por las ligas de Australia y Nueva Zelanda colgó las botas en Estados Unidos en 1997.

Su vida privada también se convirtió en objetivo habitual de la prensa del corazón. Tanto su relación con la actriz bisexual Julie Goodyear como una sanción y la retirada del carnet de conducir por superar el límite de velocidad. Pero si hubo algo que terminó por superarle fue la denuncia acusándole de violación de un menor en Maryland. La policía le tomó declaración, y se rumoreó que en breve procedería a detenerlo.

Fashanu regresó a Inglaterra, y en un solitario garaje de Londres decidió quitarse la vida ahorcándose dejando la siguiente nota de suicidio:
«No quiero ser más una vergüenza para mis amigos y mi familia. Espero que el Jesús que amo me dé la bienvenida y, finalmente, encuentre la paz»
Posteriormente se supo que la policía americana no iba a ejercer ninguna acusación contra él y que había desestimado la acusación por falta de pruebas.

Más información:

viernes, 1 de octubre de 2010

BIBLIOTECA: La patria del Gol


Nueva entrega de la Biblioteca en la que se muestran los libros que mejor tratan, reflejan y recogen episodios de la extensa vinculación entre Futbol y Política. En esta ocasión se trata de "La patria del Gol. Futbol y Política en el Estado español" escrito por Daniel Gómez y publicado por la editorial Alberdania en 2007. Se trata de un extenso estudio sobre cómo se ha ido desarrollando el futbol en España, desde los primeros lugares donde se practicó y la repercusión y utilización que esto tuvo. En el libro se ve como se enfoca a la Selección Española cuando hay fases finales de grandes eventos, así como los primeros vínculos que existieron entre clubes y dirigentes políticos, sobretodo en Cataluña y País Vasco. También se detiene en profundidad para analizar los casos de las Selecciones Autonómicas, sus luchas en pos de la oficialidad y como incluso Navarra y País Vasco han llegado a buscar el choque para intentar que los futbolistas navarros tuvieran que inclinarse por una u otra. El libro abarca muchos aspectos históricos que llegan hasta nuestros días, incluye unas breves entrevistas a jugadores y entrenadores de clara significación nacionalista vasca (Clemente, Aramburu, Kortabarria o Iribar, protagonistas por cierto del episodio de la salida al campo con una Ikurriña, aun prohibida, que ya se comento aqui) así como dedicar unas páginas a Oleguer o incluso reparar en el incomodo caso de Gibraltar y su deseo de crear una Selección Nacional propia. El libro es muy interesante y recomendable, quizá la única pega es que en ocasiones queda bastante patente la ideología de autor y su simpatía por los nacionalismos catalanes y vascos, además que en la primera parte, se intenta buscar en la falta de sentimiento nacional los continuos fracasos de la Selección Española, algo que ahora queda claramente en suspenso.

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